El nudo gordiano


La historia del cruce imposible

El rey Gordias trenzó un nudo que nadie podía desatar. Cuando Alejandro de Macedonia inició su conquista del mundo en el siglo IV a.C., le fue presentado el ya entonces célebre enigma, que resolvió cortándolo con su espada, y acabando de una vez y para siempre, con semejante pérdida de tiempo. Ante las dificultades, siempre debe buscarse cómo salir de ellas lo más rápido posible y con el menor desgaste. Lo normal es deshacer una dificultad y no trenzarla.

Eso es lo que se ha hecho sobre el antiguo cruce de las calles Altos de la Vía, carretera del Docker, Donantes de Sangre y General Astilleros. Sobre un cruce existente y relativamente fluido, que provocaba pocos atascos, se ha trenzado un nudo gordiano que convierte todo en un atasco, y que además provoca el enfrentamiento de sentidos contrarios de tráfico en donde antes no los había, por lo que ha tenido que ser corregido antes de ponerlo en uso, con una señal amarilla. Ahora se corta y enfrenta el tráfico ascendente y el descendente, con el lateral, en una difícil ejercicio de práctica vial. En vez de hacerlo todo más sencillo y rápido, se ha convertido en justo lo contrario.

¿Quién es el responsable del cruce en nudo?

Por lo general se nombra como consejeros respectivos en cada área a personas con nulo o escaso conocimiento en la materia a gestionar (lo decimos sin ningún ánimo de crítica), por lo que dependen de aquellos que suelen ser conocidos bajo el denominador de «técnicos», sin que nadie sepa muy bien quiénes son y qué tipo de conocimientos tienen sobre cada obra en cuestión, seguridad vial en este caso. Especialmente funesta fue la resolución del nudo de comunicación en la parte alta del nuevo Hospital Universitario, con una rotonda plana, totalmente desequilibrada y con giros totalmente descentrados, en la calle Luis de Ostariz.

Se supone, y lo decimos solo con ánimo descriptivo, que el nuevo cruce procede del mismo equipo de asesores. Ambas obras son un legado de los anteriores gestores. Lo importante no es lo que solucionan con este nuevo diseño: nada; sino todo lo que han eliminado: mucho. Pese a todo, se supone que el consejero debe de retener alguna capacidad resolutiva sobre cada actuación urbana.

Melilla es una ciudad diseñada para el ferrocarril, por eso se explanó entera y se eliminaron todas sus pendientes y sinuosidades. Lo primero que se ha eliminado es la posibilidad de ir en línea recta desde el barrio de Real hasta el mismo centro de la ciudad. La ruptura del ramal de Altos de la Vía es imperdonable. El seccionamiento del pequeño y frondoso parque existente, también es una fechoría que ya señalamos en su momento.

Se ha eliminado la entrada directa a la zona militar del hospital, que antes se realizaba de modo directo, por un complejo sistema de carriles y de giros, inhábiles para vehículos de gran tamaño, Ya no se puede girar en sentido descendente desde el ramal del Docker, ni en sentido ascendente desde Altos de la Vía. Es muy peligroso el enfrentar sentidos opuestos del tráfico en la zona de corte con la calle del General Astilleros. Es posible que incluso vaya en contra de los nuevos criterios de la seguridad vial. ¿Se asesoran los técnicos con expertos en cada materia? ¿Por qué un consejero no puede buscar soluciones por sí mismo y asesorarse a su vez por otros asesores? Lo que se ha hecho en esta zona es para analizar en algún master específico. En el mismo periodo de tiempo en el que otras ciudades de nuestro entorno tienen ya hasta Metro, en la nuestra resulta cada vez más difícil ir de un barrio a otro.

Ya no hay manera de salir en línea recta desde el Real, ni de rectificar el giro, ni siquiera existe la posibilidad de tomar otra dirección. La zona de cruce y continuidad de dirección es tan pequeña, que apenas caben dos coches entre paso y paso. Todo se bloquea en cuanto la afluencia de vehículos llega a 10. Lo peor es que se ha empeorado toda la zona para el tránsito peatonal, que ahora es más largo y dominado por la solana. No ha quedado sombra ni refugio en todo el área. Ahora el tráfico rodea y cruza por cualquier lado, hasta por detrás.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2023/04/25/la-ultima-barbarie-de-medio-ambiente/

El árbol gordiano


             Cuentan que en el año 333 aC.,  Alejandro Magno  atravesaba la actual Turquía para enfrentarse al Imperio Persa, cuando se enfrentó al problema del «nudo gordiano», que era un tipo de lazo especial con el que un campesino de Gordion (Anatolia), ataba a sus bueyes y que nadie más podía desatar. Temeroso por no solucionar la atadura y no pudiendo perder más tiempo en solucionar el enredo, el gran Alejandro desenvainó su espada y cortó el nudo por la mitad, deshaciendo para siempre el enigma. Desde entonces, cuando alguien adopta una decisión semejante para soslayar un problema real, se le dice que ha deshecho el nudo gordiano.

         Algo parecido ha sucedido en la calle Mar Chica y la intersección con la calle Valencia, en donde unos operarios llevan varios días llevan varios días trabajando para adaptar las esquinas a la accesibilidad de personas discapacitadas.  La empresa concesionaria de la obra tenía que enfrentarse a tres problemas; la accesibilidad de los bordillos, dejar sitio para la ubicación de contenedores  y el árbol.  La complejidad de la operación, con tres factores a tener en cuenta, les llevó a arrancar el árbol de cuajo, o sea, una solución gordiana, la que menos esperaban los vecinos de la zona, la más sencilla, que es agresión medio ambiental. Hace no mucho tiempo, en unas obras de adecuación del jardín trasero del tanatorio de la ciudad, se adoptó una solución similar y se podaron de raíz varios eucaliptos con muchas décadas de existencia. La denuncia partió, como siempre, de un ciudadano.

                                 Sin respeto al calendario laboral

           El calendario laboral es una norma de obligado cumplimiento pactada entre los representantes de los trabajadores y de las empresas. Esta obra no se detuvo ni el día 6 de diciembre (festivo), ni el día 8, también festivo, pese a que eran días no hábiles en el calendario laboral del presente año. Llevan dos semanas alterando la paz del vecindario, cortando las losas con las radiales a partir de les tres de la tarde, o con el generador eléctrico constantemente encendido. Los trabajadores no son responsables de nada. Debería existir una vigilancia por parte de las Consejerías encargadas de las obras y de la Inspección de Trabajo, que es la encargada de velar por el cumplimiento del calendario laboral.