Ouchen, el señor del barranco


Los nombres del Barranco del Lobo

Y llegaron los españoles, y al modo bíblico, le pusieron nuevo nombre a las cosas. Puede que hubiera lobos en el monte Gurugú y su barrancos, pero el “barranco del lobo” tomó su nombre del Caíd de Beni Said, Mohamed Amar Ouchen (el lobo, en la lengua támazigh). Probablemente fue un nombre periodístico surgido a raíz del suceso de 1909, un buen titular de prensa. Es más, en un plano topográfico militar, dominando las entradas al monte, hay un poblado nombrado como Amar Uxen. Es muy normal, que pequeñas aldeas o aduares tomasen el nombre de la familia principal, o de los dueños del terreno. Los exploradores y geógrafos Delbrel y Ghirelli, no transmiten en sus escritos estos nombres periodísticos.

No hay muchos datos sobre la biografía de Ennaib Haj-Mohamed Amar Ouchen, pero la prensa de la época le designó como uno de los responsables del desastre del Barranco del Lobo, y de la destrucción completa del Regimiento de Madrid. Los temas en El Alminar se suelen entrelazar de una manera no prevista. Para ir hacia el macizo del Gurugú, el camino a seguir se inicia en Beni Enzar y los barrancos paralelos del Lobo y del Infierno, buscado la loma de Sidi Ahmed el Hach, que es el nombre del pico que vemos desde la ciudad de Melilla, en donde se encuentra el morabito de Sidi Hamed el peregrino, ya saqueado por el rigorismo islamista. Por ese punto ascendió el general Guillermo Pintos y su Regimiento de Cazadores, y fueron directos a la boca del lobo.

En esos primeros días de julio, el santón Mohamed Mizzian agitaba la zona ante la llegada de los españoles, al mando del general Pedro del Real, en dirección a Lehedara. Allí, como le sucediera a los romanos en Cannas, un anciano octogenario, al que la prensa llama “un exaltado”, advirtió a las fuerzas españolas de los riesgos de proseguir en su invasión del territorio: “Si yo jamás he pisado tierra de cristianos, no hagáis vosotros lo mismo con las nuestras”. La advertencia, como la que hiciera el oráculo a los romanos: “cave en eas” (guárdate de ir) cayó en el vacío.

Barcelona, en 1909, se agita en la violencia anarquista. Como ahora, es una de las ciudades más reivindicativas y revolucionarias de España, también con mayores desigualdades. Lo que está a punto de suceder en las tierras próximas a Melilla, tanto, que están a nuestra vista, será la espoleta que cargará la bomba del estallido social. El 9 de julio los rifeños tirotean una zona en donde trabajan obreros españoles protegidos por soldados. Los cabileños desbordan el perímetro melillense y la línea de frente llega hasta los Lavaderos y el Hipódromo el día 20. La guerra ya está dentro de casa. Hay cábilas afectas como las de Amor, Cheka, Mojtar y Azmani (el moro gato) y otras que se distancia o se declaran ya hostiles. Empiezan a llegar tropas. El incipiente barrio del Real se convierte en un campamento militar.

El cañonero Mª de Molina bombardea la cábila de Beni Said, la del lobo Ouchen. Las noticias se publican con al menos 10 días de retraso en El Telegrama del Rif. Un temporal de levante dificulta y retrasa el desembarco de las tropas. Todas las cábilas del Gurugú están en abierta rebeldía. El día 26, la Brigada Mixta del General Pintos ya está en Melilla y es dirigida hacia la entrada del Barranco del Lobo. El día 27 se consuma el desastre que marcará la historia de España del siglo XX. El monje Mizzian, Chaldy y el Hach Amar descomponen el frente de guerra y aniquilan la Brigada del General Guillermo Pintos (nacido en Chafarinas), que deja una carta en la que solicitaba al Rey Alfonso XIII, que si moría en Melilla, se ocuparan de su esposa y 4 hijas. No sabemos qué ocurrió con esta familia, ni si tienen líneas de descendientes.

Quebdana, en el Palacio del Caíd Ouchen

En 2004, en una de las excursiones del seminario de Lengua y Cultura Támazigh, que dirigía Jahfar Yahia, fuimos hasta Dar Kebdani, al que fuera el palacio del Caíd Ouchen, invitados por su hijo, Amar Ouchen. Tras lo que se denominó como “pacificación del territorio” tras el desastre de 1921, Mohamed Amar-Ouchen, fue designado como gobernador de Quebdana. Un suceso tremendo, que nos relató su hijo, pero que no puede verificarse documentalmente, hizo que el Caíd se trasladara a Melilla, protegido por el general Franco, ocupando una nueva residencia en las inmediaciones del aeropuerto. Desde entonces, fue amigo personal del dictador, y uno de sus principales suministradores de tropas de infantería para las fuerzas de Regulares, del ejército sublevado, al mando del general Mizzian.

Fue una excursión muy interesante, a un lugar significativo para la historia de la zona. Hoy, pasados 17 años, podemos enlazar muchos nombres y lugares, y recordar a un buen hombre y melillense, Amar Ouchen, conocido como “amaruchi“.

Acostúmbrate a sufrir con paciencia las contrariedades, a escuchar en silencio lo que desagrada, a estar sosegado entre los turbulentos y a permanecer tranquilo entre el estrépito del mundo.

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