Frente a la Torre de La Justicia


Torre Judicial de Melilla

        El 18 de julio, al mediodía, Imparcial y Hospitalario debíamos comparecer en la Torre Norte, esta que se ve en la fotografía, y que alberga a casi toda la Administración de Justicia de Melilla. Estábamos citados para el “acto de conciliación”, previo a la demanda que ya nos anunciaban, en el texto que recibimos, en nuestros domicilios. No hemos acudido de modo físico, pero sí estábamos representados por nuestro abogado. La conciliación es un paso procesal, que queda en un mero trámite, cuando la reparación que se exige, multiplica por 10 el supuesto o presunto agravio causado.
Voy a poner un ejemplo. Lo publicado y dicho por Imparcial y Hospitalario no transcendió fuera del Alminar. Todo se dijo y comentó aquí, sin embargo, se nos exigía una rectificación en todos los medios escritos, audiovisuales y radiofónicos de la ciudad. Aceptar eso supone amplificar la importancia del suceso, darle una trascendencia distinta a la que por sí tiene.
Aun así, el ofrecimiento que se ha enviado desde El Alminar, es el de la publicación de una carta o texto de la persona que se sintió afectada, y a la que nunca se mencionó por su nombre, para que explique o exponga sus razones y nuestros errores o equívocos, si es que él los considera así. Nunca hubo la intención de causar daño, y mucho menos la de asociar a nadie, con la comisión de delitos, que eso es la calumnia, y que no hemos cometido en ningún caso, ni en ningún momento. Todo puede aclararse, siempre hay una última explicación, como decía Wittgenstein. Es más, ofrecemos incluso la posibilidad de que no haya comentarios, para que no se entienda que se aprovecha la oportunidad de la carta, para llenarla de apostillas y explicaciones que inflen un globo, lleno únicamente de aire. Queremos que esto sea Alfa y Omega con respecto a este tema.
Hay muchas más cosas en el anuncio de la demanda, pero no queremos escribir sobre ellas, porque sería farragoso, y porque no es la intención de ampliar el objeto de la discrepancia, que no es otra cosa. Es una discrepancia, completamente dentro de los márgenes de la libertad de expresión, del derecho a la información y a la libre emisión de opiniones, sobre un hecho que se está produciendo en una determinada asociación religiosa de la ciudad (a la que pertenecen El Alminar y Hospitalario) y que tampoco queremos identificar, para que no se nos diga que queremos menoscabar la fama y el honor histórico de la no mencionada asociación. Todavía se está a tiempo de no llegar al trámite procesal de “toma de declaraciones, presentación de pruebas” y apertura de juicio oral”.
Ofrecemos la reparación, en el mismo lugar en el que presuntamente se produjo el agravio, aun considerando que no existió, ni en la intención, ni en la concreción del mismo. Retirarse a tiempo, pude ser una victoria, en todos los casos.

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9 Respuestas a “Frente a la Torre de La Justicia

  1. La vida tiene extraños giros y voy a contar uno. En 1999, cuando hice publica la primera lista de fusilados en la Guerra Civil en Melilla, y muchas otras historias sobre el inicio del Alzamiento Militar de 1936, se resquebrajaron los cimientos de la ciudad. La conmoción fue inmensa. Hubo que mencionar nombres intocables hasta entonces, y señalar un papel distinto al que creyeron tener.
    En apenas unos meses ya tenía una demanda encima. En aquella época yo pertenecía a la Asociación de Estudios Melillenses, y algunas personas de esa asociación, declararon en mi contra. Uno de los que declaró en favor de la otra parte, fue José Luis Blasco, con el que me unía una década de amistad en aquel momento. El proceso se prolongó a lo largo de diez años. La familia demandante, a la que no menciono porque el pasado está cerrado, me pedía 30.000€ de indemnización, y obtuvo solo 12€.
    La sentencia, firmada por tres magistrados melillenses, establecía que si lo que se quería era la reparación del honor o de la imagen pública, no procedía la petición de dinero, dada la poca tirada del periódico en donde publiqué los artículos, y el nulo beneficio económico que yo obtuve de ellos.
    Durante 13 años perdí la amistad con Blasco, que solo he recuperado gracias al Alminar y al perdón mutuo. Hoy confieso que no mereció la pena esos años de desencuentro, para tan poca causa. Me refiero a la judicial, porque la de sacar a la luz los nombres de los fusilados y asesinados en Melilla entre 1936-1939, sí mereció la pena.
    El giro de la vida es que 14 años después, quien estaba frente a mí en aquella causa, hoy me acompaña en el mismo lado del banquillo, el de los acusados. Pasaremos por todo aquello que hagamos pasar a otros.

  2. Magnífica fotografía!!!! He pinchado y menuda panorámica de ciudad, de monte Gurugú y de toda la denominada zona vip. Nunca la había apreciado tan de cerca y reconozco que ha cambiado. Ha cambiado de aspecto, pero se mantiene obsoleta y añeja. Menuda ciudad oprimida por la libertad de expresión y los prejuicios. No tenía ni idea que la cosa estaba de esa manera. Siento una profunda lástima que a estas alturas, uno tenga que andar midiendo las palabras y sopesando comentarios. Lamentable.

  3. Totalmente de acuerdo, todo se nos devuelve como un bumeràn.
    Os deseo que podáis solucionar este caso sin grandes complicaciones.

  4. Gracias Cruz de Malta. Quería ilustrarlo todo con una buena foto. Al menos que se disfrute viendo una buena imagen. En cuanto al fondo de la cuestión, no te puedes imaginar lo serio que es el asunto. Medir las palabras es poco. Es casi tragarse la lengua. Pienso muchísimo la cosas antes de escribirlas. Quería insertar la entrada el día 18 de julio, por la coincidencia de la efeméride y sus distintos significados. Solo la he colocado tres minutos antes de que se me acabase el día. Estoy atenazado, pero no por el miedo.

  5. La foto es idónea. En ella se reúne todo lo que escribes en la entrada. Yo así lo he percibido. Ahí está todo lo que Melilla ofrece, lujo, pobreza, historia, tradiciones, cultura y mucho humo. Eso que los melillenses decís a menudo “propaganda”. Siento la situación que estáis pasando, y me duele que ocurran estas cosas en una ciudad que adoro desde la distancia. Desde luego vivir en esas condiciones de censura, nada me gustaría. Suerte en el proceso.

  6. Poco a poco, se pueden hilvanar hechos.Es lástima que la Congregación pierda asi voluntariamente a una persona válida y VINCULADA a ese Templo.Presentó su dimisión antes de este último “¿LIO?” ..Se dice, se oye, se comenta que le dijeron la llamarían para que explicara el por qué de su retirada…creo no lo han hecho.Y lo cierto es que no hay manera de saber la verdad, ya que la persona interesada no “pía”.Da la impresión de que hay gente que no quiere a quién pueda hacer sombra ¿está claro?
    Cuénten ya!!!!!!!

  7. No voy a hablar nada más sobre este tema, de momento. Espero y sigo ofreciendo esta página a la persona que se “sintió ofendida”, para que explique lo que quiera. He de recordar, sin vanidad alguna, que este blog, tiene más audiencia que muchos medios en los que se nos exige la rectificación. Aquí se le tratará con toda la dignidad y respeto que nos merecen las personas, tal y como hemos hecho con todo el mundo.
    Cualquier cosa es preferible a una larga batalla judicial, porque entonces, y si dejan ese camino como único posible, “el deber del silencio” que me he impuesto, quedará sin efecto, y tendré que explicarme y defenderme. No voy a contar ninguna intimidad de nadie, porque no lo he hecho jamás, pero podré opinar de aquellas cosas de las que formo parte, aunque muchas personas no lo entiendan.

  8. Mis muchos años de vinculación con este templo no los podrá borrar nadie. He escrito y descrito la HISTORIA de todos y de cada uno de sus rincones. ¿Cuándo se habló de la Inquisición en Melilla y Vélez de la Gomera? ¿Cuándo se habló de la venta de esclavos?…”hombres, mujeres y niños”. Seguiré escribiendo de HISTORIA (con mayúsculas); y por supuesto, OPINANDO, donde y cuando quiera, mientras la Constitución me ampare.
    Y sobre todo, confiando en la JUSTICIA. En la humana y en la divina.
    Gracias, amigo Hospitalario. Tú y yo hicimos las paces. Aquí estamos, y seguimos siendo amigos.

  9. Sea bienvenido tu regreso, Imparcial, después de este tormentoso tiempo. Somos amigos y ahora nos encontramos en la “pira de la hoguera”, que han encendido para nosotros. Curiosos los giros del tiempo, y la fina urdimbre del destino.

Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

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