Archivo diario: 28 julio, 2013

La manifestación del Espíritu.



Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Libro del Génesis

¿Qué y cómo se movía sobre la tierra desordenada y vacía?. El espíritu se manifiesta, e incluso puede sentirse, pero no se ve. A esa especie de niebla que recorría el planeta Tierra, antes de que existiera cualquier cosa, se le ha llamado “el viento de Elohim”. Muchas veces se está leyendo un libro, y una frase escrita sin otro sentido que aquel por el que fue escrita, hace saltar una chispa en nuestro interior, o activa un recuerdo o sensación que creíamos adormecidos. Es una frase que nos saca del letargo e inicia un proceso que debemos llevar a cabo. Son señales constantes, que sin embargo no suelen aparecer siempre. Nunca podremos saber a dónde nos conducen o si realmente nos conducen a algo, pero las solemos interpretar como una pequeña guía, como una baliza que nos indica que en ese momento, estamos en la posición correcta. También puede ser que las queramos interpretar así. Son señales que buscamos cuando estamos llevando algo a cabo, en la que nos importa aquello que estamos haciendo. Yo las busco constantemente en El Alminar, porque resultan necesarias e imprescindibles.
Unas veces se compara esa presencia intangible con el viento, otras con una lengua de fuego, o incluso con un pájaro, pero siempre se siente. Se suele encontrar esa señal, generalmente cuando no se busca. Hace un año, en el día de San Juan Bautista, me encontré la capilla del Centro Asistencial, con la presencia de varias palomas, creo que eran cuatro. Nunca las había visto allí dentro en seis años de visitas constantes. No las he vuelto a encontrar dentro desde entonces.

Historia de una gaviota
Melilla quedaba al fondo, habíamos recorrido varias millas, y paseábamos por la cubierta del barco, cuando por la popa, apareció una gaviota osada y aventurera. El vuelo de las aves es limpio y armonioso. Ésta seguía al barco aprovechando el flujo de aire que se abre con la proa del buque. No era fácil, pero encontró la corriente adecuada en uno de los vértices creados por el movimiento del barco y nos rebasó por encima de donde estábamos. La vi venir, pude preparar la cámara y fotografiarla cuando pasaba por encima. Fotografiar un objetivo en movimiento, la gaviota, desde otro, el barco, resultó algo complicado. Fue un instante difícil y hermoso. Me recordó también una película infantil, que recomiendo, y que apasionó a mis sobrinos e hija, en diferentes épocas: historia de una gaviota y del gato que la enseñó a volar. Esta gaviota hizo todo lo posible por seguir al barco, rebasarlo y pasar por encima de donde estábamos. Volvemos a sintonizar con el final que habíamos previsto. Todo está cambiando constantemente, incluido El Alminar. Nada volverá a ser lo mismo cuando volvamos.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/06/26/la-presencia-del-espiritu/

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