La piscina municipal de Melilla


         ¿Aguas tranquilas en la piscina municipal de Melilla?

La piscina municipal de Melilla ha permanecido cerrada desde el día 15 al 17, ambos inclusive. Es curioso como una fotografía puede reflejar unas aguas tranquilas y en calma, y aparentemente prístinas, y la realidad puede ser justo la contraria.

Los libros de reclamaciones agotan sus hojas prácticamente por meses. Hay días en que los usuarios/as salen con los ojos enrojecidos. Hay veces que se ven lombrices saliendo de los desagües de las duchas. En algunos momentos hay saturación en el uso de una infraestructura obsoleta y con la fecha de caducidad rebasada. Hay demasiados usuarios, que se quejan mucho, pero al final, nadie deja de ir, porque no hay otra opción, en la ciudad de los tres pabellones deportivos, de los tres campos de fútbol y de todo duplicado, hasta los altos cargos.

No se sabe lo que ocurre, pese a que los rumores arrojan todo tipo de detalles, incluidos los de una supuesta contaminación por plomo en el vaso, que se atribuye a lo anticuado de las conducciones de agua. También se habla de un vaciado completo   de la piscina que no sabemos si resultó efectivo. La infraestructura es muy antigua y la instalación pierde calor. Se pasa frío fuera de la piscina, en el tránsito por el bordillo y en los vestuarios, escasamente dotados de duchas, de secadores, y casi siempre con el agua templada, más bien camino del agua fría.

Es una instalación muy antigua que se usa todos los días del año, salvo en el mes de agosto, que fue aprovechado para instalar pasamanos en las escaleras de las gradas, hasta ahora inexistentes, y para instalar un nueva valla divisoria de metacrilato y aluminio blanco.

Hay quejas y reclamaciones por todo tipo de circunstancias y hay problemas de los que no se habla públicamente, por que ya nadie se molesta en explicar nada. Parece ser que ya no cumple la normativa ISO de calidad, en vigor en toda la Comunidad Europea. Se debería haber hecho una nueva, y adaptar ésta, pero se prefirió seguir derrochando en lo superfluo y fugaz, y no en lo realmente necesario.

Melilla carece de casi todo, en comparación con cualquier otra ciudad de España, incluidos los villorrios. Nos hemos acostumbrado a no tener nada, pero pareciendo que tenemos de todo. Eso es lo que intentan hacernos creer.