Santiago Carrillo estuvo en Melilla en diciembre de 2003, en un acto organizado por el Campus de Melilla de la Universidad de Granada. Se conmemoraba entonces el 24º aniversario de La Constitución. No voy a dar dato biográfico alguno porque es de sobra conocido y hay miles de paginas en internet con información acerca de él. Solo voy a contar mis impresiones al encontrarme con Santiago Carrillo en Melilla. Destacaba entre otras cosas su altura histórica, su claridad de análisis y sobre todo su mesura en la exposición. La actitud del Partido Comunista durante La Transición, que condujo con mano de hierro, fue decisiva para el establecimiento de La Democracia en España.
Si el PCE hubiese decidido ajustar cuentas con los militares franquistas, al menos 4000 de ellos hubiesen acabados sus día sentados ante los Tribunales bajo la acusación de crímenes de guerra, la frase surgió de los labios de Alberto Oliart, quien fuera Ministro de Defensa con Adolfo Suárez: «En España le perdonamos la cárcel a más de 4000 militares». Digo esto de entrada, porque la acusación común de la derecha, y que surgirá aquí desde los primeros comentarios, es la atribución falaz de responsabiliazar a Santiago Carrillo de «los crímenes de Paracuellos»; y anoten que digo crímenes. El problema es que Francisco Franco, los tribunales franquistas y los sicarios de Falange llenaron España de centenas de «paracuellos». Las ejecuciones y asesinatos de la España de Franco (200.000), triplicaron la cifra de la represión y crímenes en la España republicana (75.000). El problema es que los militares africanistas dieron un un golpe de Estado contra un Gobierno legítimo y luego exigieron a ese mismo gobierno que respetara la legalidad que ellos mismos habían conculcado, convirtiendo España en un territorio sin ley y orden durante los tres primeros meses de contienda. Cuando el Gobierno de La República volvió a controlar el orden público, ya no se produjeron más asesinatos. En la España franquista, la represión por delitos de guerra siguió vigente hasta 1964.
Santiago Carrillo comunista, historiador, escritor, analista político y experto en fascismo, atribuyó siempre a la derecha política y social el fracaso de La II República. En su último libro, titulado «la crispación política en España», trazaba las similitudes de la actitud de la derecha en el período republicano, y la actitud beligerante y crispada que mantuvo en los ocho últimos años del gobierno socialista (2004-2011). Santiago Carrillo nunca dejó de criticar los errores de los socialistas españoles, a quienes se había acercado ultimamente, como única forma de hacer frente a la derecha dura representada por José Mª Aznar y Esperanza Aguirre.
Nota: Durante 40 años, el estado franquista buscó y persiguió a los izquierdistas que participaron en las diferentes matanzas de la zona republicana. La mayor parte de ellos fue ejecutada, perdió la vida en la Guerra Civil o tuvo que exiliarse. Salvaron la vida muy pocos. No ocurrió lo mismo con todos aquellos que participaron en las matanzas, ejecuciones del Estado franquista, que acabaron sus vidas enaltecidos en diversas y múltiples formas.
Uno de los que consintió, autorizó o toleró la mayor matanza de la Guerra Civil española, fue el General Yagüe. Me estoy refiriendo a los fusilamientos de la plaza de toros de Badajoz (mi ciudad natal), que duplicaron en número a las de Paracuellos.
PD: Una de esas campaña de crispación fue la de responsabilizar a una parte de los servicios secretos españoles, viculados a antiguos cargos del gobierno de Felipe González, como los autores intelectuales de las matanzas yihadistas de Atocha y Alcalá de Henares el 11 de marzo de 2004. Fue la infame campaña de «manos blancas».

