Pasos de cebras en Melilla


                        Hemos escrito bien lo de cebras (el equino africano), y no cebra, como el equivalente del paso de peatones. Los pasos para peatones en Melilla son auténticas trampas en donde torcerse el pie, o toparse de bruces contra el asfalto. Los continuos remiendos del pavimento, en obras encadenadas y sin coordinación, hacen que casi cualquier zona de la ciudad presente un estado nada acorde con el presupuesto de la ciudad. No se ve algo parecido en ninguna ciudad de España.  No es admisible este estado de cosas en una ciudad, este nivel de deterioro, de destrozo y de falta de mantenimiento. Se gastan cantidades ingentes de dinero en asfaltar una vez tras de otras, en hormigonar el pavimento, para luego volver a abrirlo todo. En teoría existe una viceconsejería de obras y remiendos, encargada de evitar estos deterioros, o de advertirlos una vez que se producen. Cualquier cosa antes de ofrecer este lamentable estado durante meses, o de que tengan que se los ciudadanos los encargados de denunciarlo y sacarlo a la luz pública. Toda la ciudad está así, esto son pequeñas muestras. Una selección.

Fractura por los cuatro costados


         Melilla es una ciudad que nada en la abundancia presupuestaria, pero  también es una de las que acumula más deuda per cápita de todas las capitales del país. Melilla es una ciudad que gasta mucho dinero en proyectos suntuarios, pero que también gasta mal. Las obras no se terminan con la calidad suficiente y obliga a continuas reparaciones. Esta parte de la ampliación del Parque Forestal, uno de los gastos más grandes de la última década, y también de los más atomizados, es la más reciente y también la que más desperfectos ha sufrido, en los escasos dos años que lleva abierto al público. El alcorque de esta palmera, al estar elevado sobre el suelo, está fracturado por los cuatro costados. Las raíces son imparables, nada las detiene. No solo está fracturado el macetero gigante que contiene la palmera, sino también el suelo. Los bancos adosados al macetero también se están abriendo, por los cuatro costados.