Melilla revienta el voto por correo


                    Los 5931 votos suponen el récord nacional absoluto (11%)

        El Instituto Nacional de Estadística es el organismo que elabora y es depositario del Censo Electoral, y garantiza la custodia de la solicitud del voto por correo desde que es solicitado por el elector en la oficina de Correos, hasta que este le es remitido de nuevo, con su certificación censal y las papeletas de votaciones que corresponden a la elección en cuestión.

          La corrupción de este sistema está en el origen o estímulo de la solicitud del voto, y en el proceso final, cuando el elector recibe el sobre con las papeletas, y se le ayuda a rellenarlo (poner la correspondiente en la papeleta del Senado) y a escoger la papeleta adecuada entre todas las opciones que se presentan a las elecciones. Hay partidos que se encargan de esto.

           Las 5931 solicitudes de voto por correo, harán que el día del recuento, el porcentaje sobre voto emitido pueda alcanzar casi el 20%, lo que es una cantidad extraordinaria, no conocida ni superada nunca, en ningún proceso electoral, en ninguna provincia española en toda la historia de La Democracia en España, desde la votación de La Constitución en 1978.

                            Voto por correo, la gran arma electoral

          El que en Melilla se use de modo desproporcionado y escandaloso el voto por correo no quiere decir que se esté cometiendo delito alguno, salvo el caso de las Elecciones Generales de 2008, y el anterior de la Elecciones Locales de 2007. Estimular la participación electoral mediante el voto por correo no constituye delito, tampoco el ayudar a la introducción correcta de las papeletas en los sobres, ni a marcar la x . Lo que si es delito es cuando hay promesas y dádivas, vales por alimentos, por material de construcción, el asegurar un buen puesto de salida en la lista de planes de empleo, o las promesas de trabajo o incluso el pago en efectivo por introducir determinadas papeletas.

          En Melilla hay una situación de listas abiertas, se escoge a quien se quiere y se gana por un solo voto, tanto en el Congreso como en el Senado, esto hace que cualquier voto tenga una importancia extraordinaria, decisiva. El voto por correo asegura mayorías en el Ayuntamiento, y garantiza la representación en el Parlamento.

          El caso es que el Partido Popular ha ganado todas las elecciones celebradas en la ciudad desde el año 2003, en las elecciones locales, y desde el 2000 en las elecciones a Cortes Generales. En el año 2000 se emitieron 2200 votos por correo, lo que supuso un 4,7% del censo, mientras que el porcentaje nacional no llegaba al 1,5%. Esta es la principal característica del voto melillense, que siempre duplica, triplica, o como en el caso presente, quintuplica la media nacional de voto por correo.

          Desde esos primeros 2000 votos, la cifra no ha parado de subir; 3221 votos en las EG de 2016 (4,2%); 3883 en las EG del pasado mes de abril (3,89%); 4210 en las EL de mayo del presente año (7,78%), y el primer gran récord nacional, el de marzo de 2008 con 5444 votos (11,4%). En ninguna de esas elecciones ha perdido o ha dejado de ser el PP el partido más votado. Ni siquiera en aquellas elecciones, en las que PSOE y CPM concurrieron en coalición electoral, se pudo derrotar a la candidatura de los Populares, que ganó las elecciones por casi 400 votos de diferencia. ¿Hay alguna relación entre estas victorias  y el incremento constante del voto por correo? ¿Es un arma electoral decisiva?.

                              La influencia de los votantes exteriores

         En las pasadas EG del mes de abril, de los 3883 votantes por correo, solo 1543 lo hicieron desde Melilla. Desde Málaga llegaron 605 votos, 400 desde Madrid, 380 desde Granada, 189 desde Almería, 115 desde Sevilla, y así desde todas las provincias españolas excepto desde Soria. El mayor número de votos exteriores proviene de ciudades en donde existen Casas de Melilla, nuestra red de embajadas.

          Estas mismas ciudades son también las que más votos emitieron en las EL del pasado mes de mayo: Málaga 432, Madrid 298, Granada 292, Almería 122 y 69 desde Sevilla. Las únicas ciudades desde la que no llegaron votos fueron desde Teruel y Lugo. Desde Soria llegaron 2 votos.

               El próximo 10 de noviembre están convocados a las urnas 54.295 electores residentes en la ciudad. Los escaños en litigio se decidirán por un solo voto. Es posible que no todos los representantes electos pertenezcan a la misma formación, y que incluso es posible que las tres formaciones mayoritarias y con posibilidades de alzarse con la victoria electoral, consigan una escaño cada una. El diputado y los dos senadores podrían ser de formaciones distintas. En Melilla se vota nombre a nombre y las diferencias de votos siempre han sido muy grandes, incluso dentro de una misma candidatura.

                      Incluso se ha llegado que cuando la derecha pierde las elecciones en Melilla, se repiten, como sucedió en 1989. En aquella ocasión se daban vales de «borregos» a cambio del voto*. Melilla es un mercado persa en lo que hace referencia a las elecciones.

       Nota:https://elalminardemelilla.com/2011/06/16/1989-el-pp-celebro-la-repeticion-de-elecciones/ . EG (Elecciones Generales), EL (Elecciones Locales). Fuentes: INE y Junta Electoral Central.

 

 

 

 

Ellas sí pueden


 


               En las Elecciones Europeas de mayo de 2014 irrumpió una nueva formación política, Podemos, que por sí sola provocó una gran renovación de todas las formaciones existentes hasta el momento. En aquellas elecciones todavía existía Izquierda Unida, y aun así, la formación morada obtuvo 1,2 millones de votos y 5 europarlamentarios.

                    No solo se empezó a hablar de «la casta», de los privilegios del bipartidismo convertido en clase política, de puertas giratorias, de corrupción, sino que además hubo unas renovación en las formas, en la estética, y por primera vez una generación más joven se hizo presente en el Congreso de los Diputados. En las elecciones Generales de 2015, Podemos obtuvo 3,1 millones de votos y 41 diputados y fue el relevo natural de una envejecida Izquierda Unida, atada en el fondo y en la forma por el invisibilizado, pero presente,  Partido Comunista.

                 Existían las leyes de Transparencia, de Igualdad,  de Memoria Histórica, de Violencia de Género, aprobadas en el septenio socialista de Rodriguez Zapatero, pero los partidos estáticos eran remisos a ponerlas en marcha de un modo firme y sin posible marcha atrás. La aparición de Podemos hizo que el propio Partido Socialista incorporara a su discurso las leyes que ellos mismos habían aprobado. El Parlamento de 2015 se llenó de mujeres, de jóvenes, con una estética diferente y actualizada. Las rigideces del pasado desaparecieron para siempre. Ya no eran los mismos de siempre. Las distancia entre la calle y los parlamentarios disminuyó de manera ostensible.  Ya existía Ciudadanos, pero pertenecían al sistema y provenían del parlamento catalán. Eran más de lo mismo pero  más actualizados.

                                               La evolución de Podemos

              Podemos llegó para quedarse y de hecho permanecerá, porque es el partido de la gente y porque no venía del sistema. Llegaba desde fuera y dio voz y representación a los desclasados. La situación de 2015 era parecida a la actual, y en junio de 2016 hubo que repetir las elecciones, al no conseguir Mariano Rajoy la investidura. Podemos se mantuvo en sus 3 millones de votos y 45 escaños. Ese es y será su suelo.

            Ocurre que como decía Karl Marx: La burguesía es la clase más revolucionaria que existe, siempre en permanente transformación para mantener sus privilegios. Podemos no era sistema, y éste reaccionó con contundencia. Han existido errores propios en Podemos, y también otros inducidos por los muchos «submarinos y torpederos introducidos desde el sistema», para sabotear a la nueva formación desde dentro. Los estallidos y la división del partido en muchas localidades, la fuga de figuras notables e incluso de fundadores, muestra que no todos los que integraban Podemos tenían las mismas intenciones.

                                                    Podemos en Melilla

              En Melilla ha ocurrido de todo con la formación política que preside Pablo Iglesias y que dirige Gema Carolina Aguilar. En las elecciones locales de mayo de 2015, 7 integrantes de la lista, algunos hoy incorporados a otros partidos como Ciudadanos, se salieron de la candidatura en plena campaña electoral. Algo que nunca había sucedido con ninguna formación desde la reinstauración de la Democracia en 1978. En las últimas elecciones locales, la formación morada fue clonada una formación paralela, que ni siquiera concurre a las presentes elecciones generales, y eso que afirmaban «venir dispuestos a servir al pueblo». Se les conoció y conoce «los adelantados».

            En Podemos, a diferencia de casi todas las demás formaciones, no hay nomenclaturas, personas cuya única expectativa laboral sea solo la que le ofrezca el partido, o los cargos políticos a los que se pueda acceder. La política debería ser solo una circunstancia, no algo profesional o un «modus vivendi».

                         En esta ocasión Unidas Podemos acuda a las elecciones representada por Gema Carolina Aguilar, María Teresa Thomasoro y José Antonio Castillo. En anteriores ocasiones fueron otros nombres, en el futuro lo serán otros, porque Unidas Podemos es el partido de la gente.

 

 

Historia de una ambulancia


                En una ciudad como Melilla es habitual ver una ambulancia marroquí camino del Hospital Comarcal, aunque no en las cifras que las que algún partido intenta amedrentar a los ciudadanía. El mayor daño hecho a la Sanidad en Melilla fue la paralización de las obras del nuevo hospital en 2012, tras la victoria electoral del Partido Popular. De esto se sigue hablando muy poco en la ciudad y la Sanidad Pública es algo prioritario.

               Mientras que la sanidad melillense quedó en niveles mínimos bajo los anteriores gestores (2012-2018), hemos visto proliferar todo tipo de clínicas privadas de salud, ofreciendo, previo pago, tratamientos e intervenciones a los que se tendría derecho en el sistema público, pero que carecen de especialistas. Esto motiva que el ciudadano/a de Melilla deba optar por pagar de su bolsillo tratamientos, consultas e intervenciones, bien en la ciudad o en el exterior.

               Ha pasado año y medio y sigue sin resolverse el complicado asunto de las Clínicas Radiológicas Remartínez, que fueron sacadas del sistema público de diagnóstico mediante un ardid administrativo, que todavía no ha podido ser revocado.

                  En todos los ámbitos somos clientes o usuarios, salvo en el de la medicina, en el que somos pacientes. Esto quiere decir que lo que está en juego es nuestra  salud, y por eso rige la norma de pagar y callar, porque va tu vida en ello. No hay nadie protestando porque las compañías de prestación de servicios sanitarios hayan reducido sus servicios al mínimo, o que incluso los tengan  por debajo, pues no hay médicos especialistas de determinadas especialidades en la ciudad. La norma se salta con la presencia mensual de una especialidad y con listas de espera sobrecargadas. Apenas hay médicos de medicina general con consultas propias, y los que hay están abarrotados. Las compañías ofrecen una prestación mínima, y otra más amplia previo pago mensual.

                                     Las ambulancias marroquíes

            Sin embargo, hay un partido político que ha hecho bandera social de la presencia de ambulancias marroquíes en nuestra ciudad, creando alarma e incluso rechazo social. Obviamente, las ambulancias de la zona no están al nivel de las melillenses, como tampoco lo están los hospitales públicos de Marruecos y de España. Sin embargo nadie habla de que el mejor dermatólogo de Melilla esté en Nador, y es al que acuden muchos melillenses para tratar sus afecciones epidérmicas. La sanidad privada en Nador tiene un nivel parejo con la de nuestra ciudad.

            El pasado miércoles observamos como una ambulancia marroquí parecía recoger a un paciente en la plaza de España, imaginamos que para trasladarlo al Hospital Comarcal. Esto sí es cuando menos extraño. Una cosa es traer un paciente desde Marruecos y otra que esas ambulancias estén prestando asistencia en suelo de Melilla. Sin embargo, el tema sanitario sigue fuera de la campaña política. Cada día se abren más clínicas privadas y se deteriora irremisiblemente la Sanidad Pública. Al día siguiente de realizar las fotografías de la ambulancia marroquí «operando» en plena plaza de España, nos enteramos que se han inmovilizado 4 de estos vehículos, y que constituían no solo un lucrativo negocio, sino también una espesa trama.

         En el mes de octubre algunas especialidades tenían ya las citas completas en el Hospital Comarcal, para todo lo que queda de año. Así pues, ante cualquier eventualidad, la única posibilidad de asistencia específica es acudir por Urgencias, algo que luego los gestores sanitarios, que no los profesionales médicos, reprochan a los pacientes.

          Estos también son problemas de la sanidad melillense, no solo el de las ambulancias marroquíes. Para resolver esto, el de la asistencia médica a ciudadanos marroquíes en Melilla, bastaría con firmar desde Madrid un convenio de atención sanitaria, para que luego el gobierno de Marruecos se haga cargo de la atención prestada a sus ciudadanos, igual que hace España con el resto de países europeos.

               Es cierto que el coste sanitario de la atención a pacientes marroquíes es elevado, pero no tanto como para hacer quebrar el sistema sanitario melillense. El colapso del hospital se debe a que ya es una infraestructura insuficiente y obsoleta, a la falta de especialistas, y a una muy discutible gestión en los últimos ocho años. Tampoco se entiende la total renuncia al cobro de toda o parte de esa asistencia. Esta es la parte visible, pero también hay otras muchas situaciones de las que nadie habla, ni siquiera los sindicatos de profesionales médicos y sanitarios, como el de la creación de una clínica privada, que quedó paralizada tras el cambio de gobierno nacional y local.

         La pregunta es: ¿Qué grado de descontrol se ha permitido en esta ciudad en los 10 últimos años?.

Barcos, nombres, historias


Todo lo que vemos tiene nombre, y todo nombre tiene una historia detrás. El yate Octopus estaba atracado ayer en el puerto de Málaga. Era propiedad de Paul Allen, fallecido el 15 de octubre de 2018, uno de los fundadores de Microsoft. Actualmente ocupa en puesto 8º entre los yates más grandes del mundo. La tripulación del barco esta compuesta por 56 personas y tiene capacidad para 26 pasajeros. Hasta su fallecimiento, el Octopus se dedicaba a misiones de investigación que lideraba el propio Allen, quien consideraba a Málaga como su puerto base en sus navegaciones por el Mediterráneo. También escogía este puerto para sus reparaciones. En estos momentos se encuentra a la venta por un importe de 295 millones de euros.

Nuestro barco, el Ciudad Autónoma de Melilla, compartía espacio en el puerto de Málaga con el SeaCloud II. Un barco con la bandera de la Orden de Malta siempre es llamativo. En este caso, la historia del SeaCloud (un velero cuya función actual de la de crucero de lujo) es muy larga. Al igual que el Octopus, el SeaCloud primigenio fue construido en astilleros alemanes para la mujer de negocios norteamericana Marjorie Merriweather Post. Durante la II Guerra Mundial fue ofrecido como guardacostas a la Marina de Guerra Norteamericana. Retornado al servicio civil, fue comprando por el dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo, quien lo rebautizó con el nombre de Angelita. El exdictador panameño y su época, fueron magistralmente retratadas por el Nóbel Mario Vargas Llosa en «La fiesta del chivo». Ahora Franco y Trujillo comparten cementerio en Mingorrubio.

El SeaCloud II es un barco de nueva construcción, procedente de astilleros españoles, los Gondán S.A., fletado y bautizado en las Islas Canarias. Está inscrito bajo la bandera de Malta y se dedica a los cruceros de lujo, entre el Mediterráneo y el mar Caribe según las estaciones climatológicas.

El lazarillo, las uvas y el voto por correo


           La temperatura del voto por correo se eleva en Melilla, del mismo modo que la potencia del reactor 4 de Chernóbil, hasta el estallido. En las elecciones a Cortes Generales de marzo de 2008, se superó el límite máximo de votos irradiados, un 11, 42% del censo y 5444 solicitudes tramitadas por el INE (Instituto Nacional de Estadística). Las alarmas saltaron, el Partido Popular estuvo a punto de perder las elecciones y llevó el caso a los Tribunales de Justicia, como «acusación popular».

            La instrumentalización política de la Justicia, un peligro ya señalado en 2018 por el juez Baltasar Garzón: «No se debe utilizar las instituciones y mucho menos la Justicia, como armas para tomar parte respecto de determinados grupos o personas«. Recientemente acaba de decir que: «el derecho está siendo usado para la persecución política». El caso es que la votación por correo de 2008 fue investigada y llevada a juicio,  y la de 2007, que afectaba de lleno al PP, fue archivada y sobreseída.

                               Votos, recuentos,  mesas e interventores

            Los presidentes y vocales de mesas designados por la Junta Electoral para presidir la jornada de votaciones son «mirlos» en medio de una legión de interventores, altamente cualificados para desentrañar, contar y escrutar cada nombre de su copia del censo electoral, que se corresponde con su mesa, sección y distrito. Conformando una media de 1000 electores, de los que se saben cada nombre y cada historia. El censo electoral es un arma política , cargada siempre de futuro. Nosotros solo miramos nuestro nombre, o el de nuestra familia como máximo, pero los interventores de cada partido, no dejan pasar detalle alguno.

             Los interventores realizan marcas que luego los partidos acumulan en su memoria logística. Se sabe quien vota siempre, quien es un abstencionista contumaz, quién ha solicitado el voto por correo, o quién vota en mesa, y si alguien que se conoce se retrasa para votar, se le llama. Se conoce tanto a los fieles como a los rivales. De la interpretación correcta del censo, depende una victoria electoral o una mayoría, en una determinada circunscripción. Los interventores, algunos con más elecciones acumuladas que la propia Democracia, lo son todo en una elecciones.

                     Hay un sencillo truco en el que no suelen caer el presidente de mesa y los vocales oficiales. Los votos por correo se introducen uno a uno al final de la votación, por lo que esa pequeña o gran masa de sobres queda en la parte alta de la urna. Los interventores analizan en milímetros el volumen que ocupan esos votos. Si el presidente de mesa no tiene la precaución de remover la urna, entonces los votos por correo quedan debajo y los efectuados en mesa queda arriba. Con este sencillo dato de observación, Coalición por Melilla supo que había ganado las elecciones del pasado mes de abril, pero que el resultado se invirtió al recontar los de la parte baja, supuestamente el de los sobres de los votantes por correo. En abril de 2019, se tramitaron 3883 votos por correo en Melilla, cifra que superó el 7% del censo. Luego estan los sobres con coloraciones y diferencias de tono casi indistinguibles para un profano, pero «pecata minuta» para un interventor profesional.

                Podemos considerar que hay un índice de «contaminación» por voto por correo, cuando la cifra de solicitudes supera el 10% del censo. Al menos esto es lo que dejó caer la sentencia del caso juzgado del voto por correo de 2008. ¿Qué ocurría si en las presentes elecciones se llegase cerca de ese porcentaje, o se superase el ya muy elevado del las elecciones del pasado mes de abril? ¿Qué está ocurriendo en Melilla?. En el pasado mes de abril, exceptuando al senador Imbroda y su colchón de 2000 votos de diferencia, el escaño de diputado y el 2º senador, se decidió por un estrecho margen de 400 votos

                           La parábola del Lazarillo, las uvas y el voto por correo

              En Melilla hay un racimo de uvas (un diputado y dos senadores), y solo tres  formaciones con posibilidad de hacerse con ellas, las uvas. Este año no había ningún lío ni noticia alguna con respecto al voto por correo y era sospechoso. Y así, tras una semana de votación en marcha, la senadora Acedo levantó la liebre y nos hizo mirar en una dirección no pensada. Según ella, había lío en una sede de Correos totalmente vacía hasta ese momento, y que pudimos comprobar porque acompañamos a un solicitante de voto, que efectivamente no va a estar en la ciudad en la fecha indicada. El trámite, exento de colas, no alcanzó los 10 minutos.

                   Esto me recordó un episodio de La vida del Lazarillo de Tormes, cuando estaba al servicio del ciego: Vuestra Merced sepa que, desde que Dios creó el mundo, ninguno formó más astuto ni sagaz. En su oficio era un águila. Tras muchas penurias y hambres, y hartos de engañarse, deciden llegar a un acuerdo para comerse un racimo de uvas, lo harán de una en una, primero uno y luego otro. Vayamos al relato original.

                  «Hecho así el concierto, comenzamos; mas luego al segundo lance, el traidor mudó propósito, y comenzó a tomar de dos en dos, considerando que yo debería hacer lo mismo. Como vi que él quebraba la postura, no me contenté ir a la par con él, mas aún pasaba adelante: dos a dos y tres a tres y como podía las comía. Acabado el racimo, estuvo un poco con el escobajo en la mano, y, meneando la cabeza, dijo: —Lázaro, engañado me has. Juraré yo a Dios que has tú comido las uvas tres a tres. —No comí —dije yo—; mas ¿por qué sospecháis eso? Respondió el sagacísimo ciego: —¿Sabes en qué veo que las comiste tres a tres? En que comía yo dos a dos y callabas».

                     Es tiempo de uva tardía, de vendimia y de cosechas.

 

 

 

 

La Ministra de Justicia y el profanador



     

         La Ministra Dolores Delgado emerge frente a los Franco

      Se habla poco de ella, pero la Ministra de Justicia Dolores Delgado, ha sido la gran figura de la exhumación del dictador Francisco Franco, llevada a cabo el pasado 24 de octubre de 2019. ¿Por qué?. Es sencillo de explicar.

       Los Franco, comandado por el capite familiar Francis Franco, estaban reunidos al completo para amedrentar, 22 en total entre nietos y biznietos, a la solitaria Ministra de Justicia, en funciones de Notaria mayor del Reino. En el lado de los Franco, el hijo de un ministro franquista irredento, abanderado del inmovilismo del Régimen e integrante destacado del denominado bunker, como fue José Utrera Molina, quien publicó sus memorias bajo el inequívoco título de: Sin cambiar de bandera, la de franquista y falangista del Régimen. Entre ellos, y degradando su supuesta condición de «heredero del Trono de Francia», el duque de Anjou. Los franceses tienes decenas de motivos para no renunciar nunca el régimen republicano, y desde ayer ya tienen otro, y casi definitivo. Jamás tendrán como rey a quien se ha situado en el lado izquierdo, en primera fila, bajo el ataúd de un dictador.

      Y frente a toda la línea y despliegue de soberbia familiar que ejercieron los Franco, muy consciente de la ventana mediática que les proporcionaba la exhumación del tirano, una mujer sola, la Ministra Dolores Delgado, a la que ni siquiera saludaron. Malos modos y malas formas, en una familia que no sabe comportarse de otro modo.

         Dolores Delgado, fiscal de carrera, madrileña y Ministra de Justicia, llegó tensa a la explanada del Valle de Los Caídos, consciente de que un solo error la pondría de modo directo frente al cadalso mediático de los representantes de la caverna franquista, mas abundantes y más oculto de lo que parece a simple vista. Dentro de la basílica hizo frente a la actitud energuménica de algún familiar, que calificaba como profanación, una exhumación legal, realizada con decoro de Estado y oficio litúrgico. La tensión seguía en su rostro en la explanada del Valle, en el helicóptero, y también en el Panteón de Mingorrubio.

        Francisco Franco Bahamonde ha sido el mayor profanador de tumbas y de enterramientos de la historia de España, porque profanar tumbas es violar las sepulturas de los republicanos que él mismo autorizó y ordenó fusilar, y enterrarlos de modo clandestino y sin consentimiento familiar, en el tenebroso Valle de los Caídos, sin ni siquiera hacer un registro de nombres, ni custodia digna de esos resto. La mayor parte de los 25.000 republicanos que vieron violentadas sus tumbas, jamás podrán ser identificados.

           Que un familiar de Franco se permita calificar como «profanadora» a una Ministra de Justicia, impecable en su labor como Dolores Delgado, es una ofensa y una burla a todo aquel que se considere demócrata. Em este blog, El Alminar de Melilla, reconocemos como  ofensa inaceptable ese calificativo, pronunciado por una familiar del profanador de tumbas Francisco Franco, dirigido a una Ministra del Gobierno de España.                 El problema es que los Franco no se juntaron para demostrar que su abuelo no estaba solo, se juntaron para hacer un ejercicio de soberbia y altivez familiar, un ejercicio de clan. El resultado es que han recibido la mayor lección de Democracia que se haya dado en España desde su restauración en 1978, y frente al mundo entero.

         Eso es lo que no son capaces de digerir, ni de lo que todavía son conscientes. Siempre tenemos otro modo de ver las cosas.

Sin nombres de mujeres


                                                Mujeres en Melilla

          En Melilla hay muchos nombres de lugares reflejados en sus calles, de militares, de varones, de batallas legendarias, de provincias, de juegos y hasta de galaxias. En el barrio de los poetas, Ataque Seco, no hay un solo nombre femenino. En la estatuaria sucede otro tanto. Solo hay hombres uniformados reflejados en las efigies callejeras, hay hasta un monstruo, pero ninguna mujer. Bueno, las hay, pero ambas tienen «alas». Una representa a la Reina Isabel y es una de las efigies más bellas de la ciudad, y la otra resulta indescriptible, aunque se supone que rememora a Carmen Angoloti o Duquesa de La Victoria, aunque sí tiene dedicada la calle. También hay una calle dedicada a la escritora y académica Carmen Conde. Existen otros dos nombres de mujeres, pero son monjas o hermanas religiosas.

                                  Consuelo González Ramos* y una pared por calle

         Consuelo González Ramos fue una mujer comprometida con su tiempo. Estuvo en Melilla como enfermera en 1911 y 1912. Escribió un libro narrando sus experiencias, con el seudónimo de Doñeva de Campos, y artículos periodísticos con el de Celsia Regis. También fue concejala en el ayuntamiento de Madrid en 1925 y 1927. Nació en un pueblo de Valladolid, pero no es segura su fecha de nacimiento. Era conservadora y feminista. Los primeros y hasta ahora escasos datos biográficos publicados en nuestra ciudad, aparecen en el libro Mujeres de Melilla, de Mª de los Ángeles Sánchez y editado por el sindicato de la enseñanza Sate-Stes. Al menos cuatro de las mujeres biografiadas en ese libro, tienen ya concedida una calle en nuestra ciudad, aunque como en el caso que nos ocupa sea solo una tapia o paredón. La restante es la calle de Carlota O´Neill.

         Sin embargo, y así hacía las cosas el último gobierno del Partido Popular (2000-2019) , a Consuelo González Ramos, se le asignó solo una pared, y el espacio comprendido entre un paso de peatones y un ceda el paso. Un total de 30 metros sin significado alguno, encajonado entre las calles del general Gotarredona, la del general Fernández Capalleja y la del magistrado Ruíz Vadillo. Esto puso de manifiesto que existen calles de 1ª, 2ª y 3ª categoría.

          Las calles importantes se reservan para los varones (uniformados en su mayoría) y hechos admirables de la Nación, las de 2ª para los personajes (también varones salvo contadas excepciones) con cierta relevancia en la ciudad, y las de 3ª para todos aquellos/as que debiendo estar en el callejero, merecen solo una calle testimonial, alejada de la visibilidad, y sobre todo, sin numeración alguna, como la de Consuelo González Ramos, que al estar formada únicamente por una pared, garantiza que jamás nadie escribirá su nombre en una carta. Sin embargo, el Conde del Serrallo (varón y uniformado), pero irrelevante para la historia de Melilla, recibió un calle de primer orden, en pleno centro de la ciudad, sustituyendo a Jose Antonio Primo de Rivera.

           El Ayuntamiento de los nuevos tiempos debería tener ya formadas tres comisiones, la de reforma del callejero, la de Memoria Histórica y la de propuestas para el Día de Melilla.

             Nota: *http://dbe.rah.es/biografias/49825/consuelo-gonzalez-ramos; https://elalminardemelilla.com/2011/09/20/la-memoria-seguira-esperando-en-melilla/