La procesionaria del pino


 

              La procesionaria del pino indica la llegada de la primavera, que es cuando las larvas de la mariposa nocturna, nacidas en verano, empiezan a salir de los bolsones en los que han pasado todo el invierno, ocultas entre las ramas de los pinos, y entre las acídulas. No ha sido un invierno frío en Melilla, salvo la parte final del mes de febrero. La naturaleza tiene sus propios ritmos y no entiende de las hojas del taco del calendario. Su presencia también es un síntoma de un pinar enfermo. Los pinos de Rostrogordo presentan problemas ecológicos importantes desde hace años. Un experto lo califica como paleo pinar. Muchos de sus ejemplares están bastante secos y su color en marrón, en claro contraste con las zonas menos frecuentadas e inaccesibles en coche.

                     Estas procesionarias iban camino del pinar militar del cuartel de La Legión, más fresco y apetecible para establecerse. Es un pinar y un monte bajo custodia militar, por lo que la presencia humana está prohibida y eso hace que se conserve en buen estado, frente al deteriorado y reseco pinar que sirve de zona de recreo de los melillenses.

                   La presencia de la procesionaria resultaba impresionante. Constituían dos largas filas, y en el momento de la fotografía atravesaban un zona reseca y pedregosa, equivalente para su tamaño a lo que resultaría el desierto de Tabernas para cualquiera de nosotros. La fila no se detenía ante nada, piedras o ramas, y no se descomponía en ningún momento. En apenas dos o tres días estarán colonizando su lugar de destino, el pinar de La Legión.

             Este tipo de pinos es de tipo mediterráneo, propio del Levante y del sur de España, y fue plantado aquí en la época del Protectorado. El espacio en el que se ubica nuestra ciudad fue deforestado por las necesidades bélicas, perdiendo casi toda su vegetación autóctona. Solo tras la llegada de la paz con el Reino de Marruecos, se procedió a la repoblación, con una especie no autóctona de pinos, cuya presencia se extiende hasta Cazaza,. Lo más parecido al bosque original existente en el territorio de Melilla, es el que rodea al cementerio de Sidi Ouarichi.

Cassia itálica o palo de bruja


        En un paraje poco frecuentado y rodeado de escombros y basura, esta vistosa planta llamaba la atención, que nuestro asesor en temas botánicos, Manolo Tapia,  identificó como Cassia Itálica, también denominada como senna de Senegal, de donde es originaria junto con Somalia. Es una planta leguminosa de tipo arbustivo que puede alcanzar hasta los dos metros de altura. Hasta hace no mucho era frecuente en algunos parques y zonas ajardinadas de la ciudad.

         Estos arbustos los hemos encontrado en una zona silvestre, por detrás de la barriada de La Constitución, en el paraje que la cartografía militar denomina como «Huerta de Miaja», por haber esta pertenecido al legendario general republicano, asentado durante muchos años en nuestra ciudad, en la que tenía diversas propiedades, que le fueron incautadas por la Ley de Responsabilidades Políticas de 1939. Justo al lado del lugar en donde se encuentra esta plantación silvestre, existe una antigua casa de campo que llama mucho la atención.

           Hace apenas unos días, el pasado 21 de enero, el periodista y escritor melillense Marcos Rober, publicó en el suplemento La Gaceta del diario Melilla Hoy, una interesante investigación en la que identifica esta casa y la zona, como la antigua propiedad del General Miaja en Melilla. Marcos Rober recupera parte de la historia del inmueble y de la vida de Miaja en nuestra ciudad. Es una figura que por razones obvias, se encuentra completamente relegada en la historia local, centrada únicamente en la reivindicación del Protectorado y de algunas personalidades del Régimen franquista.

                     Cassia Itálica o palo de bruja

          Es una planta muy utilizada por la medicina tradicional primero, y luego por la voraz industria farmacológica. Como casi todas las plantas utilizadas en medicina, tiene también componentes tóxicos e incluso venenosos. También tiene una utilización cosmética, pues de ella se extrae la henna.

               Su uso medicinal es muy conocido y muy antiguo, y según la intensidad de la decocción, sus usos pueden variar. Tiene efectos analgésicos, y antisépticos, que pueden aliviar tanto los dolores estomacales, como eliminar los gusanos intestinales. También puede pasar de ser un «anticonceptivo natural», empleado en el momento adecuado, hasta favorecer el propio parto. Sus propiedades medicinales siguen siendo muy estudiadas y arrojan todavía nuevas cualidades.

                El tronco puede ser utilizado como leña, para fabricar utensilios de cocina o como cerca para los campos.

                 La medicina de las brujas

         Las mujeres, a lo largo de los siglos, acumularon saberes y se mantuvieron en contacto con los remedios tradicionales, que se transmitían unas a otras. Tenían remedios para enfermedades, dolores, para no tener demasiados hijos, para tenerlos, por eso eran sanadoras. Como la medicina de los hombres era oscurantista, las mujeres fueron acusadas de brujería, porque obtenían resultados de algo que ellos no entendían. Ha quedado claro que de una misma planta, se podía obtener una dosis sanadora o letal. Un error en la dosis convertía a una mujer de ángel milagroso a hechicera malvada.

    Notas:(1) http://www.bulletinofinsectology.org/pdfarticles/vol60-2007-269-270khan.pdf. (2)http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/9178184

Callistemon speciosus


                                         El limpiatubos

       El nombre callistemon proviene del griego y significa: de bellos estambres. En Melilla es muy difícil encontrar los colores del otoño, porque casi todo su arbolado autóctono u ornamental es de hoja perenne. Aun así, ya encontramos el pasado año al plátano de sombra, y este año a las moreras, de las que daremos cuenta en una próxima entrada.

            Asesorados por nuestro colaborador botánico, Manolo Tapia, hemos identificado al Callistemon speciosus o rojo, también llamado limpiatubos o cepillo, porque su flores recuerdan a los «cepìllos» para limpiar las flautas, o las pipas para fumar tabaco, artículo éste último que ya ha desaparecido de nuestra vista.

            Se trata de una especie endémica de Australia, desde donde fue traída a Europa como árbol o arbusto ornamental. Estos dos fotografiados se encuentran en la plaza de Daoíz y Velarde, en el barrio del Tesorillo, antes del General Arizón.

             Los árboles puede llegar a alcanzar los 10 metros de altura, pero al ser una planta de introducción reciente, las que pueden verse en Melilla son de pequeño tamaño. Su madera es muy dura y se emplea para fabricar utensilios de labranza, mientras que las infusiones de sus flores tienen propiedades antisépticas, broncodilatadoras y expectorantes. Su floración suele producirse en primavera, aunque tampoco resulta extraño que florezca en otras épocas del año.

Fuente: Paseos botánicos por Melilla, Antonio González y Carmen Enrique.

La Brugmansia arborea o Trompetero


 Las trompetas del Juicio

         En la zona ajardinada junto al puente del Cargadero del mineral, sobrevive un espléndido ejemplar de Brugmansia arborea, árbol de las trompetas o trompetero. Es una planta originaria de Perú y Chile. Las que conocemos y vemos habitualmente en jardines y parques son de color amarillo o blanco. Es una planta de hoja caduca que florece en mayo o en otoño, según la especie. No debe estar expuesta de modo directo al Sol. En esta plaza está bien instalada, pues está amparada por la sombra de un palo borracho o barrilito, nombre común de la Chorisia speciosa, y junto a un Hibiscus o rosa de china. Es una planta que despide un aroma muy intenso, aunque una variedad, la de color rojo, tiene propiedades alucinógenas. Se las conoce con el genérico de daturas y todas son tóxicas, por lo que deben ser tratadas con cuidado. Pueden llegar a alcanzar los 5 metros de altura.

Un monumento arbóreo de Melilla


La tríada de ficus de la calle Pablo Vallescá

             En u  principio eran cuatro, pero una desafortunada poda hace 30 años hizo que uno se secara y tuvo que se talado. Esos árboles llevan en ese lugar desde 950, cuando se construyó el edificio de Correos. Constituyen un monumento arbóreo de primer orden, y deberían ser declarados como tal. Deberían ser protegidos mediante una ordenanza municipal, y preservarlos de podas y de cualquier acción en su contra. En la mitad del Paseo de Almería hay un ficus centenario, y está preservado como una joya. Tiene incluso una placa con su descripción y con la datación de su antigüedad.

                 Estos tres árboles cubren con sus ramas toda la fachada del edificio, proporcionando una sombra abundante y una frescura a la acera, como ya no queda otra en la ciudad, arrasada en su masa arbórea por las podas indiscriminadas y permanentes. A nadie se le escapa que estos tres árboles están así de frondosos porque no han recibido atención alguna en los últimos veinte años. La mejor manera de sobrevivir en Melilla es conseguir que el poder público no te haga caso.

                 El edificio fue abandonado por Correos de modo inexplicable hace ya cinco años. Ahora ha sido comprado por la Ciudad Autónoma y con la futura remodelación del lugar, tendrán la tentación de podar su ramas y sus raíces colgantes. Antes de que ocurra algo así, deberían catalogarse y protegerse, embelleciendo los alcorques que los circundan.

                   Por el momento disfrutaremos con su contemplación y frescura.

Las higueras fronterizas


                  La higueras, su floración y sus frutos marcan el principio y el final del verano. Primero son las brevas y finalmente los higos. Melilla es un ciudad de higueras y de frontera. Llevamos dos años catalogando las higueras de la ciudad, tanto las que están en el interior, como las más extremas y desconocidas. Por lo general son casi todas silvestres, aunque se pueden ver algunas en patios y en huertas privadas. No hay rincón que no recorramos en su busca.  El Alminar es también visual y evocador, aunque muchos no comprendan este tipo de entradas. Necesitamos también evadirnos. Únicamente mirar, y contemplar la escasa naturaleza que va quedando en Melilla. Hay que hacer un gran esfuerzo por astraerse del todo y fijarse solo en aquello que queremos ver.

                       En el futuro recordaremos a Melilla como una ciudad de higueras, aunque sean desconocidas para muchos y frente a la omnipresencia de árboles ornamentales de la flora australiana.  El aroma de la higuera invade todo el entorno en el que florece. Su presencia se advierte mucho antes de que se las vea. Por San Bernabé, salen los higos a ver (11 de junio) y por San Juan brevas comerás (24 de junio). Este es el tiempo en el que arranca el verano.

                           Las higueras volverán a dar sus frutos, esta vez los higos, hacia finales del mes de agosto.: por San Miguel los higos son miel (29 de septiembre). Es un agradable imagen para comenzar el verano.

El amargo don de la belleza


  El campo de las uñas de gato

        Melilla vive una época gris, la del cemento. Hay pocos espacios verdes en donde se pueda estar en contacto con la naturaleza real, no la artificial, o la de decoración. Esta zona está se encuentra en la parte alta de la carretera del Tiro Nacional, a pocos metros de la rotonda de La Legión. Vemos decenas de plantas, de flores, que ni siquiera sabemos reconocer. Hace un año decidimos dar espacio a la botánica en El Alminar. Esto ha aportado dos cosas, una un conocimiento nuevo, y otro imágenes de gran belleza, como la de de esta planta, vulgarmente conocida como uña de gato o hierba del cuchillo, y cuyo nombre científico es el de Carpobrutus edulis. Su belleza y la intensidad de su coloración es extraordinaria. Pese a su atractivo colorido, está calificada como especie invasora, y es de las más dañinas, de ahí la frase que abre la entrada, de igual título que una novela de Terenci Moix. No se sabe cómo llegó a España, pero fue detectada por primera vez en Galicia en 1900. Crece en suelo pobre y secos, y tolera muy bien los ambientes salinos, como son los territorios costeros. Es muy utilizada como planta ornamental. Su origen parece estar en Suráfrica. Produce un higo comestible y sus hojas  pueden ser utilizadas como verduras.

       Frente a la belleza invasora nos encontramos en el mismo espacio con la belleza autóctona, como el Echinops spinousus, o cardo erizo, o cardo bola, planta propia del Norte de África y no presente en la península ibérica. Es una planta muy hermosa, en forma esférica, en tonalidades azul celeste.

           Una y otra son plantas de floración primaveral. Las hemos encontrados en el secarral mencionado, en la parte alta del barranco del Tiro Nacional. Son unas buenas y relajantes imágenes, para regresar al Alminar, tras un largo período de ausencia. Hay lugares que no deben ser abandonados, sobre todo cuando ha costado tanto crearlo y convertirlo en lo que hoy es. Por eso resulta adecuado este regreso.

        Nota: para la identificación de las plantas hemos contado con la colaboración de Manolo Tapia y del libro de José Cabo y otros autores, La flora silvestre de Melilla.