En recuerdo de las víctimasTren AlviaRecta de Adamuz Tren Iryo
18 de enero de 2026, día de San Suceso,Adamuz (Córdoba). Un tren de alta velocidad circula en línea recta en dirección a Madrid. Algo no determinado lleva al maquinista a accionar el frenado de emergencia. Los tres vagones finales de una composición de ocho, del tren Iryo, descarrilan e invaden la vía paralela. Podría ser también que se desestabilizaran antes los vagones, y que eso provocará el accionamiento del frenado.
Apenas dos kilómetros más arriba, en dirección sur, un tren Alvia desciende hacia Huelva, en el mismo tramo recto de Adamuz. A 200 km/h de velocidad de los trenes, ese espacio se recorre en apenas 20 segundos. El tren que desciende impacta con los vagones desplazados y sale despedido de los raíles. 500 personas comparten el suceso, están en el mismo lugar y a la misma hora.
La fatalidad, el azar, lleva a que casi una de cada 10 personas pierda la vida. Esa es la tragedia. Poco más de media hora antes, otro tren circuló en dirección a Madrid por ese mismo lugar y por esa misma vía. Quiere decir que las causas del accidente se armaron en apenas la media hora al paso del tren o de los trenes. Es la fatalidad del azar, también conocida como teoría del demonio de Laplace, o del instante único, porque en este caso parece que se descarta el error humano como causa.
Hace 13 años, en el día de Santiago del año 2013, la fatalidad alcanzó a un tren Alvia, en la línea de Alta Velocidad de Madrid-Santiago de Compostela, en la curva fatídica de Angrois Entonces, como hoy, evitamos cualquier ruido político, cualquier mezcla con argumento alguno, que no sea o fuera, la conmemoración y recuerdo de las víctimas. Era un Alminar todavía en rodaje, y no lo hicimos con la intensidad que ahora. Todo el esfuerzo debe dedicarse a las víctimas, tanto a las mortales, como a aquellas que han resultado heridas, o a los que han perdido a un familiar con el que viajaban, al que esperaban en las estaciones de destino, o al que acaban de despedir. Aparte de esclarecer la verdad, es necesario reconfortar a todos los heridos y familiares, y despedir dignamente a los que ha perdido la vida.
«Todo lo que ocurre está determinado por una sucesión de causas, porque según el demonio de Laplace, todo lo que ocurre está determinado por una sucesión de causas y efectos»1. Y a veces no habrá culpables. Lo que siempre hay o habrá, son víctimas, que merecen, ante todo, la atención y el recuerdo. El ruido está distorsionando todo en España, desde hace demasiado tiempo. La recta de Adamuz y la curva de Angrois, ya están igualadas.
Nota: (1) La conciencia contada por un sapiens a un neandertal. Millás y Arsuaga
Catedral de Segovia Panteón de Margallo, MelillaEl Escorial
Se abre para cada uno de nosotros, de modo individual, la puerta del año, del que no sabemos qué nos deparará, ni a donde nos conducirá. Aunque también hay una puerta colectiva que atravesamos todos, queramos o no. La impredecibilidad del futuro es una ley. Tener algún tipo de certeza es algo que nos da tranquilidad, aunque como hemos podido comprobar, nuestro mundo es cambiante, en el que todo puede alterarse en un instante, pero eso no está en la previsión, aunque sí en la posibilidad. Por tanto, lo mejor es atenerse al plan establecido y continuar nuestra con nuestra «rutina». En caso de desorientación, o de confusión por múltiples acontecimientos, hay que retornar hasta algún punto de referencia, para después seguir. Ante un gran abanico de posibilidades abiertas en estos cinco primeros días del 2026, hemos preferido la serenidad de la reflexión.
Entramos en el decimoquinto año de existencia del Alminar, y ya hemos sobrepasado hace mucho cualquier previsión. Desde que decidimos retirarnos de la contingencia política en mayo de 2023, transitamos sobre terreno libre, explorando espacios vacíos que no habíamos recorrido, y hechos e historias de los que nos habíamos ocupado. Hay que dar finales a las historias, y saldar todas las deudas posibles. Que quede tinta en el tintero y aceite en la lámpara, pero que no nos detengamos, ni quedemos a oscuras, por desidia nuestra. Contra eso hay que luchar de modo constante. Es algo que creemos haber cumplido hasta el momento.
Hemos visto y conocido muchos más de lo que hemos escrito. A la postre, toda obra de escritura es una selección, aunque en esencia está aquí lo mas importante o todo aquello que ha emergido por encima de la realidad circundante. Hemos concentrado el esfuerzo de todo este tiempo, década y media, en varios temas clave, pero solo uno principal, que es la ciudad de Melilla.
La lámpara que mantenemos encendida desde hace tanto tiempo, es para servir de guía e iluminar a todo el que quiera y que aquí entre. La puerta que mantenemos abierta, también. Las cifras de seguimiento indican muchas cosas, pero la más importante es la de la compañía, la de la Comunidad del Alminar. Siendo el mismo lugar, ha cambiado casi todo. Hay lugares a los que tenemos que volver, cometidos que cumplir y más historias que fijar.
Gaza AFP PhotosApoyo a Palestina en MelillaPrimer Ministro de CatarMariúpol, 2023Grozni, 2001La huida de Gaza, foto UNRWA
Rafhael Lemkin (1900-1959) fue un abogado judeo-polaco que creó, en 1948, el concepto jurídico de genocidio, palabra que no existía en ningún idioma, hasta que él la creó y divulgó. El momento en que se separa de la masacre, la matanza indiscriminada, el crimen de guerra, o el crimen contra la humanidad, es en la intención. Ninguna de estas categorías, incluída la de genocidio, depende de la cifra de muertos causada. Pero esas diferencias hay que fundamentarlas en un sentencia. Genocidio fue lo sucedido en Ruanda con un millón de muertos, y genocidio fue lo de Srebrenica, en donde la comunidad musulmana de Bosnia fue exterminada, con un cifra aproximada de 8000 personas asesinadas.
Hay que decir que ni siquiera Alemania o Japón, en la II Guerra Mundial, fueron declarados «Estados genocidas», pese a que sus dirigentes y responsables militares, si fueron condenados por «crímenes contra la Humanidad y crímenes de guerra», y finalmente ahorcados. La acusación de «criminal de guerra» recae sobre personas, nunca sobre el Estado, y muchos menos su población. La instrucción abierta en La Haya, sede del Tribunal Penal Internacional, afecta en principio a Benjamín Netanyahu y a su ex ministro de Defensa, Yoav Gallant, sobre los que pesan ya órdenes internacionales de arresto. Quizá se extienda a más integrantes del gobierno de Israel, e incluso a miembros significados de sus Fuerzas Armadas, pero eso ya no cambiará las cosas. Esto lo define bien el preámbulo fundacional de la Corte Penal Internacional: «Los delitos son imputables a personas físicas, pero nunca a entidades con personalidad jurídica propia»; o sea un Estado, o un ministerio. La notificación de encausamiento y arresto sobre Netanyahu y Gallant dice: Presuntamente responsable de los crímenes de inanición como método de guerra y de dirigir intencionalmente un ataque contra la población civil; y los crímenes de lesa humanidad de asesinato, persecución y otros actos inhumanos desde al menos el 8 de octubre de 2023 hasta al menos el 20 de mayo de 2024. En el abanico de posibles delitos está el de genocidio, crímenes de guerra y de lesa humanidad.
Nunca Jamás
La responsabilidad de Hamas, el movimiento totalitario islamista, es muy elevada. Lo que llevó a cabo el 7 de octubre de 2023, excede la consideración de atentado. Penetraron en el territorio de un Estado, asaltaron un kibutz y asesinaron indiscriminadamente a todos los pobladores que encontraron a su paso. Como escribe el filósofo francés Bernard-Henry Levy, hay un error de concepto en la calificación de esa acción, su nombre real es «pogromo», o sea, la matanza de población judía, solo por el hecho de ser judia. En ese asalto bárbaro, se mataron más civiles israelíes, que en toda la historia de los conflictos entre Palestina e Israel desde 1949. Fue un salto cuantitativo e inimaginable, al que el gobierno de Netanyahu respondió con una guerra devastadora y total. Un análisis detallado de la belicosidad y violencia de los gobiernos de Netanyahu se encuentra en: El Martirio de Gaza, del ensayista Norman G. Finkelstein.
Parar el asalto a Gaza
La población no debe sufrir nunca la violencia de los Estados. Un ejército pertenece a un Estado y preservar la vida de la población civil es una exigencia La realidad es que la Franja está completamente destruida y que el elevadísimo número de víctimas civiles no apunta en la dirección de su protección. En realidad, la Franja es un territorio inerme desde el punto de vista táctico, y aun así, le ha costado un millar de muertos al Ejército de Israel. Esto prueba el grado de militarización de Hamas.
Después de casi dos años de guerra, los terroristas islamistas de Hamas ya no tienen capacidad ofensiva ni defensiva ninguna. El Gobierno de Francia, ha condenado el asalto a la ciudad de Gaza y ha indicado que «no tiene lógica militar alguna». Parar la guerra en este preciso instante, no tendría ya consecuencia alguna para el Estado de Israel, ni siquiera riesgo de ser derrotado, tanto ahora, como en el próximo siglo. El Irán de los ayatolás esta inutilizado. La guerrila islamista radical de Hezbolá, fue convertida en nada al pimer embate. Los Hutíes del Yemen están viviendo sus últimos «momentos de gloria».
Así pues, ya no hay nada. Ningún enemigo de Israel, y que haya pretendido destruirlo, está ya en pie. La guerra puede cesar hoy mismo. No es concebible una solo víctima más. Netanyahu podría ya solo buscar la foto de la victoria, liberando a los rehenes que pudieran quedar vivos, y que Hamas debería haber liberado hace mucho tiempo y sin contrapartidas. Queda Catar, que resulta imprescindible para detener esta guerra y a Hamas. Serían pues el mal necesario, pero sólo en términos políticos, y en este preciso momento. El expresidente José María Aznar, mentalmente conectado al atentado islamista del 11 de marzo en Madrid, ya no debe temer nada. A un precio monstruoso, el gobierno de Netanyahu está a punto de dar el golpe final al terrorismo de Hamas.
Los santos inocentes de Gaza
Gaza, Khan Yunis, y otras ciudades gazatíes, son hoy montañas de escombros. Como hace un año lo fueron Mariúpol, y hace dos décadas Grozni, la capital de Chechenia. Todas esas destrucciones totales son crímenes de guerra, porque impiden y destruyen los medios de vida de la poblacion. En todas estas ciudades, las colas de sus habitantes para evacuarlas antes del asalto final, sobrepasaban lo imaginable, incluso lo soportable. Aquello muertos, porque importan todos, no tendrán nunca una cifra aproximada de víctimas. Quizá tampoco los presentes.
Sobre Ucrania hay una causa abierta por «presuntos crímenes de guerra» cometidos a partir de la invasión de 2022. Vladimir Putin y otros 5 integrantes de su gobierno de de la Federación Rusa, tienen órdenes penales de detención. Ocurre que ni Estados Unidos, ni Rusia, ni China, ni la propia Ucrania, ni Catar, ni Israel, han reconocido al Tribunal Penal Internacional de La Haya, establecido en 1998. Los traslados forzosos de población constituyen crímenes de Lesa Humanidad. Someter a la población a hambruna es crimen de guerra. Salvo que la situación se vaya de las manos y se genere una mortandad porcentualmente alta de la población, como sucedió en Ucrania en 1930, a manos de los bolcheviques. La colectivización forzada de los campesinos ucranianos llevó a la desaparición a 4 millones de personas, en lo que se llamó Holodomor, y constituyó un genocidio. Así pues, este es el horizonte en el que se mueve Netanyahu y los altos cargos de su gobierno, pero no Israel, ni su población. Eso sí, caso de ser condenados, el siguiente gobierno de Israel debería pagar compensaciones económicas, por el daño causado. Todo eso es demasiado lento y la guerra debe pararse de modo urgente.
El Tratado de Roma para la prevención del Genocidio fue aprobado por la Asamblea General de Naciones Unidas, en la resolución 260, y entró en vigor en 1951. Al genocidio se puede llegar, intencionadamente o no, pero asignarlo de antemano, es arriesgado para un país, y su acción exterior. Ahora lo que importa es salvar a la población de la Franja de Gaza, y no hay un plan. Hay muchas ONGs actuando sobre el terreno, y la propia Naciones Unidas, pero están sometidas a los mismos vaivenes que la población gazatí, y expuestas a los mismos bombardeos. Se debe pedir «una zona de exclusión», con entrada regular de la ayuda, con protección de soldados de la ONU, y de las propias fuerzas militares israelíes.
Sobrevivir en tiempos fóbicos
La rusofobia, presente en toda Europa, llevó a la imposición de sanciones económicas a Rusia, y a la exclusión de todos sus equipos deportivos. Al menos esta última parte es un error, como se demostró en las Olimpiadas de Moscú en 1980, y en Los Ángeles en 1984. Las sanciones económicas son algo muy complicado y el principal daño recae sobre la población. No son útiles y enquistan a los regímenes dictatoriales. Además, llevan aparejado que el país o países sancionadores, dejan de ser interlocutores, con el país o potencia hostil. Nada ha detenido a Rusia y ya son tres años de guerra. Pero hay más fobias en juego y todas igualmente peligrosas. Hay que alejarse de ellas y de la polarización, porque de ese terreno no se vuelve.
Catar es un país imprescindible para detener la guerra antes de que acabe septiembre, pues son los principales sostenedores y financiadores de la Franja y de Hamás. Israel, Netanyahu, no debió atacarlos nunca. Hamas debe liberar a los rehenes, caso de pueda hacerlo todavía. solicitar la rendición, y evitar un sufrimiento del pueblo palestino. Europa debe buscar su propio papel y voz, pidiendo que se juzgue a los responsables de la actual catástrofe, que marcará al mundo. Debe hacerlo ya, porque lo que hay que salvar es a la población. Y aunque no se hayan mostrado, algunos países árabes, tienen mucho que decir y hacer, para detener, antes del 30 de septiembre, esta barbarie, masacre, matanza, o como se la quiera denominar, independientemente del calificativo penal que alcance.
La Gioconda de El PradoPalacio de Riofrío, Segovia Atardecer ardiente, San Ildefonso (Segovia)
Antes de que existiera El Alminar ya era, porque existía el nombre, y así era conocido, y porque primero fue el alminar y luego el campanario. Hemos utilizado todo, hasta el repique de campanas desde lo más alto de esta torre, que desde el origen pretendió elevarse, pero no a esta altura desde la que ahora observamos, aunque siempre vemos el suelo. Nuestra intención fue perseverar, atravesar el tiempo, pero sin alcanzar a imaginar las distancias actuales. Lo que era en un principio, en aquel lejano tiempo del año 2011, permanece, pero muy transformado, porque se interactúa con el tiempo. La esencia, el nombre, el lugar es todo lo mismo, y a la vez todo es diferente. En ese origen estuvimos acompañados, ahora ya no, estamos solos, pero estaba escrito o advertido, por alguien que conocimos hace tiempo y que nos aconsejó: «Te alzarás sobre todo y sobre todos, pero El Alminar acabará solo, pero será visto desde cualquier lugar». Fuese una profecía o no, se ha cumplido, más de 14 años después.
Reflexionamos sobre esto ahora, porque hemos rebasado la frontera inimaginable de los 2,5 millones de visitas, en un mes de agosto de 2025, en el que hemos superado las 30.000 visitas en un solo mes, algo qque no ocurría desde octubre de 2014, con 34.000 visitas, A lo largo de 170 meses de publicaciones, solo en otra ocasión más, se ha atravesado esa frontera de visualizaciones, y fue en febrero de 2013, con 32.000. ¿Qué ha ocurrido? Es imposible saberlo. Los datos estadísiticos marcan hechos, pero son fríos. Se supone que la larga perseverancia en década y media, sin faltar un solo mes, nos habrá hecho subir algún escalón en los algoritmos de búsqueda.
Observar es difícil, porque no siempre te dejan. Hay que tener una posición fija y también cambiarla si es necesario. Siempre hay alguien que te advierte. No siempre gusta que no se esté comprometido, salvo con la verdad. Vivimos en tiempos de bulos y venimos de tiempos oscuros. Según Eduardo Haro Tecglen, en su Diccionario Político (1974): El bulo sustituye a la información cuando ésta está suprimida o alterada. La existencia del bulos está en relación con el control de la información.
Vivimos tiempos de verdades a medias y de falsedades totales. En la verdad de las mentiras, como dijera Vargas Llosa.
La pesadumbre Miradas perdidas Pedro Sánchez cabizbajo
Cuando tenía un instante de descanso, cuando nadie se fijaba en él, en esos breves segundos, la imagen de Pedro Sánchez era la de la «pesadumbre», que es un estado anímico que lacera el espíritu, cuando la presión de la realidad circundante ya no permite respiro alguno. Agachaba la cabeza, nunca le hemos visto agacharla tanto, en alguien que, hasta la fecha, solía encarar y mira de frente en cualquier situación, de las muy difíciles que se ha atravesado con su gobierno, progresista para algunos y de demasiados zurcidos para otros. Los indudables logros económicos, están quedando en cuestión, o ni siquiera se habla de ellos, frente a una realidad muy adversa. El ajenjo del apoyo de JUNTS, nacioanalistas catalanes, está cubriendo de sabor amargo cualquier acción del gobierno, aunque sea la inauguración, parcial, de un complejo hospitalario en Melilla, que había que poner en marcha, mejor ahora, que no más tarde. El problema no es haber traspasado líneas rojas, sino el haber dicho y escrito que no se iban a traspasar determinadas posiciones.
En este aspecto, el relato de la disgregación de España, sea cierta o no, se está mostrando más eficaz que el de la pacificación territorial, a cambio de ciertas concesiones. Un socialista catalán gobierna en Cataluña, con el nacionalismo en el banquillo, pero el traslado de esa paz política está constantemente perturbado por Puigdemont, esté donde esté. La sensacion que se en cualquier lugar, desde los acólitos hasta los permanentemene airados, es que al ultranacionalismo de JUNTS habría que ponerle algún límite. La Ley de Amnistía para el Procés ha sido declarada constitucional, pero esa verdad ya tampoco vale, porque se ha conseguido que se dude de cualquier hecho, aunque sea evidente. En España todo el mundo sabe que la cuestión de la catalanidad permanecerá ahí, hasta otra ocasión más propicia. Un gobierno elaborar leyes anticonstitucionales, o contra la propia legalidad del Estado. Solo se cree lo que beneficia y da la razón, y se pone en solfa aquello que no conviene o nos refuta.
Un gobierno lo sabe todo y mucho más su presidente, de ahí la indisimulable pesadumbre de Pedro Sánchez en Melilla, que sólo pudo espantar en los breves minutos de los selfies, cuando el protocolo, que no la seguridad, aflojó sus rígidos brazos. Él sabe perfectamente lo que le espera y conoce la respuesta a esta situación insostenible. Esta cruz ya pesa demasiado, y no hay hombros capaces de ayudar asostenerla, porque nadie quiere el madero de otro, y Simón Cirineo solo apareció una vez. Todo empieza a ser un tormento insoportable, incluso para los ciudadanos. Ni existe una verdad, ni la espera ya nadie, pero el único camino es decirla, mostrarla.
La estrategia crispada
En junio de 2016, el PP de Mariano Rajoy ganó unas elecciones en precario y sostuvo su gobierno hasta el 1 de junio de 2018, cuando una moción de censura de Pedro Sánchez extramuros, le arrojó fuera del Poder. Pero aquello fue zozobra y esto es pesadumbre. Zozobra es cuando un barco, o el ánimo, se hunde sin una causa evidente; y la pesadumbre es cuando se sabe cuál es la razón del desastre presente, pero no se conoce el momento del final, qué será más determinante, ni cuánto durará la agonía. El circo mediático lo domina todo. Los tres grandes crispadores fueron Pablo Casado, tras la caída de Rajoy, Albert Rivera, llegado para crispar y Pablo Iglesias, la crispación permanente. Como gran paradoja decir que los tres personajes políticos están desaparecidos, y en las aguas crispadas el que mejor navega es VOX, que pasó de la inexistencia en 2015, a su mayor y más voluminosa presencia en noviembre de 2019. No abracen confiadamente ese remedio.
La encrucijada de Pedro Sánchez
No sabemos qué es verdad ni qué mentira, en toda esta «pestilencia». Personajes terribles pululan y viven en los pasillos de los partidos políticos. El oleaje político ruge en cualquier parte del mundo, y ante un mar embravecido, al que se oye mejor es al que mejor grita, que puede no ser el capitán del barco. El cántico de las sirenas siempre está presto a confundir. Esperar a que el temporal pase tampoco es ya una opción.
Buscar puerto seguro, o el abrigo de un cabo. Variar el rumbo, fijar una orientación. El capitán debe subir al puente, y contar la verdad, dar explicaciones, de lo divino y de lo humano y pedir la opinión del pueblo, pero solo tras haber contado la verdad. No sirven más retiros, ni cartas. En esta situación, lo que está en riesgo es todo. Si cae la arboladura, el barco queda a deriva de las corrientes, que son las más peligrosas.
Hemos seguido a Pedro Sánchez en sus tres visitas presidenciales a Melillla. Nunca le habíamos visto en este estado. ! Acuérdate de mí, cuando esta noche estés en el Paraíso ! Siempre preferir el lado de Dimas, que el de Gestas.
XIV Aniversario ..que entre y la cojaLa luz del faro
Tal día como hoy, hace catorce años, iniciamos la andadura de caminar bajo la luz pública, en formato y espacio propio, para no colisionar con las líneas editoriales de los medios de comunicación melillenses, en el que siempre habíamos encontrado cobijo, con mayor o menor asiduidad. Lo hicimos aconsejados por amigos, y por creadores de otros medios y de otros blogs, que hoy en día ya han desaparecido. De toda aquella actividad pretérito, solo queda en actividad, a día de hoy, el blog de La Otra Melilla.
Era un buen momento para la libertad de expresión, aunque ya empezaban a aflorar las limitaciones. Escogimos una plataforma autónoma, entonces reciente, WordPress, que existía solamente para alojar blogs y páginas webs, con el único fin de promover la expresión y la creatividad libres, pero que no era una división más de otro grupo. En este decimocuarto aniversario, podemos decir que fue una decisión acertada, porque WordPress existe por sí misma.
Era un buen momento todavía para la libertad de expresión porque existían plataformas, foros, infaustos o no, alojados a su vez en otras plataformas , todas ellas existentes en el mundo digital. Se iniciaba el gran trasvase de la opinión escrita, desde el papel a hacia Internet, que permitió y sigue permitiendo la creación de diarios y blogs digitales. En aquel momento casi todo era gratis, en la actualidad, no. La permanencia ya no depende únicamente de la voluntad y de la perseverancia, también del pago de algunos cánones, que otorgan una visibilidad más digna. Aún así, esta plataforma es la que más formatos gratuitos permite.
El seguimiento diário del Alminarde Melilla es de 345 vistas, y 10.000 mensuales, en su decimocuarto año. La categoría preferida es la de Religión, seguida por la de Historia y la de Otras Noticias. El total acumulado en todo este tiempo es de 2,5 millones de visitas, para sus casi 2800 artículos publicados. Se ha alcanzado pues una estabilidad, que se mantiene a lo largo del año. El blog se ha compartido 5000 veces a través de Facebook y X.
A pesar de todos los excesos, las redes sociales y plataformas, son un soporte necesario para la libertad de expresión. Lo que ocurre es que hoy en día, nadie soporta la crítica. Manda solo el argumentario. Millones de fotografías, comentarios e historia, se han perdido tras la caída y desaparición de muchos servidores gratuitos .
La libertad de expresión y opinión son garantías constitucionales, el problema es que el Poder ya no tolera la discrepancia y los espacios para debatir y escribir, son cada vez menores. Mucho de lo escrito desaparece, no todo se conserva. Aquí la lámpara sigue permaneciendo encendida y el aceite se repone. Sí alguien necesita luz, que venga y la coja.
Autoridades en procesión El presidente de MelillaLa delegada del GobiernoLa diputada y los senadoresEl turiferario El nazarenoDolores y Soledad
Reflexiones del sábado santo
Todo lo que debía ocurrir, ocurrió el viernes, tal y como estaba escrito. El sábado es para la reflexión y el domingo es pura fe.
Todo esto tiene su origen en Jerusalén, durante la Pascua judía, en un territorio bajo la administración de Roma. En algunas de las conmemoraciones participaban las autoridades romanas, de las que Poncio Pilato, gobernador de Judea fue la más célebre, tanto que pasó al Credo cristiano. Ninguna autoridad quiere que durante su mandato, se origine un conflicto así, pero tampoco quieren darle la espalda a la población y a sus sensibilidades. Este es el motivo y el origen de la presencia de la autoridad pública, en los desfiles procesionales religiosos. Es un guiño al pueblo gobernado ya también una suerte de conjuro: » y líbranos del mal», dice la única oración instituida por Jesús, para dirigirse al Padre (Abba). Los romanos eran tolerantes en lo concerniente al fenómeno religioso, pero totalmente implacables en cuanto a la supremacía de la Ley y del Estado, romano, frente a la religión. Más de 20 siglos después, seguimos en este conflicto, y en estas disquisiciones.
Su exigencia era muy sencilla, al entrar en un edificio público, bastaba con añadir a la jaculatoria habitual de «buenos días nos de Diós», la de «y al César». Esas tres palabras finales eran, fueron y son, la causa de los conclictos más salvajes, el detonador más poderoso. La intolerenacia está siempre del lado religioso y en el ideológico. Lo opuesto sería el Estado bolchevique y la destrucción física de todo lo religioso, incluidas las personas, porque el Estado también se puede convertir en una religión.
Las Democracias representan pues, la única posibilidad de salir indemnes de todo este oscurantismo, pero para nuestras inquietudes, son vulnerables a las intransigencias religiosas e ideológicas, que acaban transformándose en imposiciones. Las autoridades romanas imploraban constantemente la protección de todas las divinidades habidas y por haber, pero divinizaban también a las autoridades. A partir de Augusto, la deificación de emperadores fue habitual. Es más, se ha convertido en una práctica vigente hasta nuestros días, aunque se la denomina como «culto a la personalidad«, influjo y tentación de la que nadie está exento. Eso sí, santificando lo propio y demonizando lo del rival. La política mundial sigue siendo muy romana, muy pasional. La defenestración, otra práctica en uso, es también muy romana. Por lo demás, el Estado romano no era ejemplar.
La metáfora del Viernes Santo
Los viernes son el día clave en todas las procesiones del mundo católico romano, por eso participan las autoriades, pero solo las que lo son realmente. Ocurre que como tienen público, nada existiría sin él, se suman al carro expositor todos los que pueden o quieren, sean creyentes o no, y aunque no ostenten cargo alguno. Lo que es obligado es la presencia institucional, no la personal. Ocurre también que se critica tanto al que va, como al que no lo hace. Así pues, la opinión pública tampoco deja a veces opción alguna. Solo en el mundo ortodoxo y en el prostestante, están exentos de todas estas participaciones y alternativas sin opción. En El Alminar no criticamos ni la participación, ni la ausencia, sobre todo porque quien participa en las procesiones lo hacen porque quieren, en uso de su libre albedrío. Si además se está obligado institucionalmente, entonces nada hay que decir.
La obligación, en nuestra ciudad de todas las culturas y todas las religiones, es preservar la neutralidad institucional, y no mezclar lo político con nada religioso. Es una obligación política, institucional, y también individual, conservar este ejemplo construido a lo largo de cinco siglos, en un mundo que busca el viento contrario.Al final, todo es incienso.
Blog de Julio Alejandre, autor de las novelas Reporte de una boda y un entierro, Las islas de Poniente y La corona del marReporte de una boda y un entierro.