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Reflexiones sobre el Asedio
El 19 de marzo de 1775, el sultán marroquí levantaba el asedio de 100 días al que había sometido a Melilla, ante el inminente inicio del Ramadán. Hoy, 521 años después, acaba en la ciudad el mes sagrado de ayuno para los musulmanes. Lo único que quedó establecido para conmemrorar la efeméride, aparte del recuerdo a los defensores, fue la celebración un una misa de sufragio por todos ellos. La historia, sin cambiarse, puede ser siempre adaptada al momento presente, para adecuarla a la experiencia colectiva que configura la realidad actual.
Por encima del difuso día de la Conquista (que todavía es el Día de Melilla), el más determinante en la historia de la ciudad es el 19 de marzo, día de San José, a cuya acción fue atribuida su protección, y en la que también intervino una celebración religiosa musulmana. Un tratado posterior de paz, reforzó esta situación. España defendió con firmeza la ciudad y Marruecos renunció a volver a intentar su asalto.
Sin embargo una acción perdida en el tiempo, llevada a cabo por el gobernador Villalba y Angulo, resultó determinante para la posterior defensa de la ciudad, en la acción más contundente para alterar el curso de su historia. El 19 de noviembre de 1734, ocupó de modo incruento la altura del Cubo, en la que luego se levantarían los fuertes de Victoria Grande, Victoria Chica y la bateria del Rosario. La artilería de la época no tenía la suficiente elevación para atacar una fortificación a ras de suelo, y los proyectiles no eran todavía explosivos. Los asaltos a los muros eran por demolición. Por eso había que conquistar las alturas y esa acción es la que salvaría a Melilla 40 años después. Esa debe ser la acción del buen gobierno, la que protege y salvaguarda a una población para su futuro.
Hemos vuelto a comprobar que se celebra la misa, aunque sin presencia alguna de la oposición, porque no se busca acuerdo. Se acude al acto de homenaje, pero en disolución completa. Ni hay lazos, ni se buscan. Conmemrorar el pasado, pero sin tender puentes al futuro, sirve de muy poco, porque Melilla es una empresa conjunta y debería ser una vocación colectiva.
En Badajoz, mi ciudad natal, su día coincide con esta efeméride melillense. Conmemoran la conquista de la ciudad por Alfonso IX de León en 1230. Badajoz fue capital de la Taifa más extensa de la España musulmana y conserva su Alcazaba completa. Su historia también es muy azarosa, y por ello han declarado el día como el de «los defensores de Badajoz», a lo largo de toda su historia. Las fechas históricas no pueden cambiarse, pero el modo de conmemorarlas sí, para hacerlas colectivas. Muy poco público en la misa de sufragio. No estaba ni siquiera anunciada en la puerta de la iglesia Arciprestal.
Esta es la propuesta que hacemos desde este blog. Hoy había demasiada división, y nada de eso es bueno.
Alcalá de Henares, monumento a las víctimas del 11-MLos trenes de MadridFlores en las vías
Un atentado terrorista checheno en un vagón del Metro de Moscú, llevado a cabo el 6 de febrero de 2004, causó 40 muertos y más de 100 heridos. Solo ese dato hubiese sido suficiente para dirigir las sospechas de los atentados de Madrid, en una dirección distinta a la del atentado terroristas de ETA, que por aquel entonces todavía seguía asolando a la sociedad española y condicionando la actividad política. ¿Por qué? Pues porque una organización o banda terrorista tiene una firma propia, un sello, al igual que los perfiles de «asesinos en serie». Sin descartar nada, las sospechas deberían haberse dirigido hacia una hipótesis de autoría islamista pura, sin colaboraciones o interacciones de ningún tipo. A lo largo de ese día, la intervención de Arnaldo Otegui, por entonces en el organigrama de la organización terrorista, dejó claro que descartaban cualquier implicación, aunque solo fuese en modo de colaboración. «Ni son sus métodos, ni sus fines«, fueron sus palabras y él sabia lo que decía y porqué.
¿Por qué se mantuvo el gobierno de José María Aznar en la hipótesis falsa? Un gobierno es la entidad mejor informada de un país. Pasado el estado de shock, por la magnitud del atentado, el gobierno debería haber reaccionado el día 12, y no dar lugar a la frase lapidaria de Rubalcaba: «España merece un gobierno que no les mienta». La realidad es que ningún gobierno debería mentir, en ninguna circunstancia.
Sobre el 11-M hemos leído todo: Lo bueno, lo falso y lo malo, como en el libro de Martín Gadner. Lo falso es lo que todavía intenta apuntalar la versión errada de la coautoría de ETA y de algunos sectores del Estado profundo, para provocar un vuelco electoral, que sí se produjo, fue por la actitud enrocada de un gobierno totalmente desbordado. Se contó en su día la anécdota, no se sabe si cierta o aproximada, de Mariano Rajoy abriendo la puerta de Aznar en la calle Génova: «Tú y tus guerras», dicen que dijo, o al menos eso fue lo publicado. La realidad dice también, que en la reivindicación del atentado que realizó Al Qaeda, no mencionó en ningún momento al posicionamiento de España en la 2ª guerra de Iraq (2001). José Mª Aznar jugó a ser «señor de la guerra sin serlo«, y quedó políticamente condenado por un atentado espantoso en Madrid, una ciudad sacudida permanentemente por ETA. Hasta Tony Blair, ex primer ministro del Reino Unido pidió perdón por la foto deLas Azores, y por secundar una guerra con información falsa. Saddam Hussein era lo que era, y el mundo no ha sido mejor desde entonces, y a la vista están los hechos.
¿Por qué esa irreductibilidad en no reconocer un error tan manifiesto? Es incomprensible y la política española está lastrada y crispada desde entonces. El presidente Aznar rompió una tradición de un siglo, la del no alineamiento de España en conflictos internacionales, iniciada con Alfonso XIII. En ese sentido, guste a unos y no a otros, el actual gobierno de Pedro Sánchez, da continuidad a esa tradición de neutralidad de la política española, que Franco no cumplió, porque sí se alineó con el EJE, y envió tropas a la campaña contra Rusia. Esto son hechos históricos, independientemente del posicionamiento de cada uno. Esto es una guerra de Estados Unidos e Israel, frente a un Estado teócrata y homicida como es el de Irán, pero son los intereses de ellos, y los motivos no están expuestos.
Terrores y terrorismos en el 11 de marzo
El mundo en el año 2000 estaba sin reglar, ni vigilar. El acceso a teléfonos móviles y tarjetas prepago era ilimitado. España seguía luchando contra los zarpazos mortales de ETA, por eso el terrorismo islamista extendía sus tentáculos sin apenas control. Amer Azizi, ya era un nombre consolidado en los círculos terroristas de Al Qaeda en esa fecha. Fernando Reinares es uno de los autores que incluimos en la etiqueta de «lo verdadero», dentro de las investigaciones sobre los atentados de Madrid. Solo ponemos objeciones al título de su último libro: 11-M, pudo evitarse. No se pudo evitar ese atentado, como tampoco se pudo evitar el del 11 de septiembre en Nueva York en 2001. Como tampoco el muy posterior de la sala Bataclán en París, el 13 de noviembre de 2015. Francia y Estados Unidos son naciones mucho más solidas y de tradición democrática más consolidada que España, y no evitaron nada. A posteriori los indicios parecen mucho más evidentes.
El reencuentro de un libro, del grupo de lo malo, titulado A Tumba Abierta, de Fernando Múgica, motiva este artículo, que pretende ser aclaratorio. Se trata de una conversación con Javier Lavandera, uno de esos personajes al que el análisis marxista integraría dentro del concepto de Lumpen. El otro sería Jesús Tashorras, el vendedor de la dinamita. En ese año 2000 y posteriores, el desorden reinaba en las minas asturianas. En palabras de Lavandera: «Gijón era un mundo podrido». La dinamita se distraía con destino a sabe dios que fines. Todo eso lo captaron los organizadores de la trama islamista de Azizi y prepararon su atentado, con años de antelación. Probablemente, esto es suposición, decían que necesitaban la dinamita para ETA, pera encubrir sus verdaderos fines, o quizá ni siquiera eso sea creíble. Cuando se va a hacer algo así, no se da pista ninguna, ni falsa, ni por mucho menos verdadera.
El gobierno de Aznar entró en convulsión y no supo explicar nada. Del error inicial se pasó al sostenimiento de la mentira, y aún siguen, y eso fue lo que soliviantó a la gente, que provocó el vuelco electoral. Luego hubo otras cosas, pero la principal es esa. La verdad está ahí, aunque asociaciones, grupos y personas, busquen todavía la suya. El otro error, que se sigue cometiendo, es buscar relación entre las acciones terroristas y su atentados, y alguna causa original que lo justifique. Eso no existe. Es una ecuación falsa. Ningún grupo terrorista, ninguna guerrilla revolucionaria, ha mejorado nunca nada con su existencia y «luchas armadas».
Todo eso surge del erróneo concepto anarquista de que el problema es el Estado, y que hay que combatirlo con la violencia. Al Estado nunca se le derroca o derriba con violencia, todo lo más, se le conduce hacia algo peor. En los casos de las revoluciones triunfantes, esto es más evidente aún. El Estado de los Soviets, que fue fuente y modelo de inspiración para el mundo entero durante un siglo, fue infinitamente peor que la Rusia de los Zares. El paradigma del mal será siempre el nazismo. Han pasado 24 años, la herida política sigue abierta. Las 193 víctimas quedaron allí para siempre. Lo seguimos leyendo todo, pero nunca daremos cabida a lo falso.
Saeideh GhasemiMohamed HammuGhasemi y Hammu en la Casa de la Palabra
Mientras EEUU e Israel bombardean Irán, intentado cambiar un régimen político con misiles, en Melilla la profesora de la Universidad Complutense, Saeideh Ghasemi, intenta cambiar algunas ideas y conceptos en la Casa de la Palabra, de Mohamed Hammu. Palabras frente a bombas y disparos, aunque en la sede de la UNED melillense, el tema del conversaciones era solo la literatura persa, de la que la profesora Ghasemi es experta.
El problema del pelo femenino en el islam, es claramente una cuestión esencial, objeto de controversia en el momento presente. A lo largo de la historia cultural humana, la cuestión del pelo surge como instrumento político de dominación sobre las mujeres. Hace unos años, en mayo de 2017, apareció otra profesora Sirin Adlbi, para defender el derecho y libertad para ponerse el velo o hiyab, en los países de tradición occidental. En la mayoría de los países del oriente islámico, no es derecho alguno, porque se trata de una obligación. La dicotomía no tiene fácil solución, pese a que aparentemente resulta fácil posicionarse, ya sea en posiciones extremas, o tolerantes.
Saeideh Ghasemi, profesora universitaria de origen iraní, contó en el principio de su charla, el trauma que le supuso al ingresar en una escuela para niñas de Irán, la imposición del velo y el vestido reglamentario con pantalón y camisa larga. De repente ella «dejó de una niña rubia con el pelo rizado», y sus compañeras dejaron de distinguirte por el pelo liso, pelirrojo, o moreno. Todas fueron homogeneizadas por el rigorismo de los clérigos chiíes, desde 1979 hasta la fecha. Fue una «reducción física y espiritual«.
El corte de pelo traumático es algo que sufrimos su día los varones, en los tiempos del servicio militar obligatorio. Es en esencia, un ritual de insolación ritual, ya sea individual y colectiva. Pero es verdad que de modo temporal. Los ejércitos del mundo siguen sin permitir el pelo largo. Se alienta la uniformidad.
¿Qué nos queda pues? Nos queda la palabra, la literatura y la poesía, tanto para los convencidos, como para los que no. Una paradoja de estos tiempos, es el enquistamiento de la intolerancia. Por muchas concesiones en aras de la convivencia en democracia que se hagan, esa otra visión se mantendrá inasequible, impermeable, y preferirá siempre el enfrentamiento y la tensión.
Estas charlas de la Casa de la Palabra, son pequeños oasis en este tiempo árido.
En recuerdo de las víctimasTren AlviaRecta de Adamuz Tren Iryo
18 de enero de 2026, día de San Suceso,Adamuz (Córdoba). Un tren de alta velocidad circula en línea recta en dirección a Madrid. Algo no determinado lleva al maquinista a accionar el frenado de emergencia. Los tres vagones finales de una composición de ocho, del tren Iryo, descarrilan e invaden la vía paralela. Podría ser también que se desestabilizaran antes los vagones, y que eso provocará el accionamiento del frenado.
Apenas dos kilómetros más arriba, en dirección sur, un tren Alvia desciende hacia Huelva, en el mismo tramo recto de Adamuz. A 200 km/h de velocidad de los trenes, ese espacio se recorre en apenas 20 segundos. El tren que desciende impacta con los vagones desplazados y sale despedido de los raíles. 500 personas comparten el suceso, están en el mismo lugar y a la misma hora.
La fatalidad, el azar, lleva a que casi una de cada 10 personas pierda la vida. Esa es la tragedia. Poco más de media hora antes, otro tren circuló en dirección a Madrid por ese mismo lugar y por esa misma vía. Quiere decir que las causas del accidente se armaron en apenas la media hora al paso del tren o de los trenes. Es la fatalidad del azar, también conocida como teoría del demonio de Laplace, o del instante único, porque en este caso parece que se descarta el error humano como causa.
Hace 13 años, en el día de Santiago del año 2013, la fatalidad alcanzó a un tren Alvia, en la línea de Alta Velocidad de Madrid-Santiago de Compostela, en la curva fatídica de Angrois Entonces, como hoy, evitamos cualquier ruido político, cualquier mezcla con argumento alguno, que no sea o fuera, la conmemoración y recuerdo de las víctimas. Era un Alminar todavía en rodaje, y no lo hicimos con la intensidad que ahora. Todo el esfuerzo debe dedicarse a las víctimas, tanto a las mortales, como a aquellas que han resultado heridas, o a los que han perdido a un familiar con el que viajaban, al que esperaban en las estaciones de destino, o al que acaban de despedir. Aparte de esclarecer la verdad, es necesario reconfortar a todos los heridos y familiares, y despedir dignamente a los que ha perdido la vida.
«Todo lo que ocurre está determinado por una sucesión de causas, porque según el demonio de Laplace, todo lo que ocurre está determinado por una sucesión de causas y efectos»1. Y a veces no habrá culpables. Lo que siempre hay o habrá, son víctimas, que merecen, ante todo, la atención y el recuerdo. El ruido está distorsionando todo en España, desde hace demasiado tiempo. La recta de Adamuz y la curva de Angrois, ya están igualadas.
Nota: (1) La conciencia contada por un sapiens a un neandertal. Millás y Arsuaga
Catedral de Segovia Panteón de Margallo, MelillaEl Escorial
Se abre para cada uno de nosotros, de modo individual, la puerta del año, del que no sabemos qué nos deparará, ni a donde nos conducirá. Aunque también hay una puerta colectiva que atravesamos todos, queramos o no. La impredecibilidad del futuro es una ley. Tener algún tipo de certeza es algo que nos da tranquilidad, aunque como hemos podido comprobar, nuestro mundo es cambiante, en el que todo puede alterarse en un instante, pero eso no está en la previsión, aunque sí en la posibilidad. Por tanto, lo mejor es atenerse al plan establecido y continuar nuestra con nuestra «rutina». En caso de desorientación, o de confusión por múltiples acontecimientos, hay que retornar hasta algún punto de referencia, para después seguir. Ante un gran abanico de posibilidades abiertas en estos cinco primeros días del 2026, hemos preferido la serenidad de la reflexión.
Entramos en el decimoquinto año de existencia del Alminar, y ya hemos sobrepasado hace mucho cualquier previsión. Desde que decidimos retirarnos de la contingencia política en mayo de 2023, transitamos sobre terreno libre, explorando espacios vacíos que no habíamos recorrido, y hechos e historias de los que nos habíamos ocupado. Hay que dar finales a las historias, y saldar todas las deudas posibles. Que quede tinta en el tintero y aceite en la lámpara, pero que no nos detengamos, ni quedemos a oscuras, por desidia nuestra. Contra eso hay que luchar de modo constante. Es algo que creemos haber cumplido hasta el momento.
Hemos visto y conocido muchos más de lo que hemos escrito. A la postre, toda obra de escritura es una selección, aunque en esencia está aquí lo mas importante o todo aquello que ha emergido por encima de la realidad circundante. Hemos concentrado el esfuerzo de todo este tiempo, década y media, en varios temas clave, pero solo uno principal, que es la ciudad de Melilla.
La lámpara que mantenemos encendida desde hace tanto tiempo, es para servir de guía e iluminar a todo el que quiera y que aquí entre. La puerta que mantenemos abierta, también. Las cifras de seguimiento indican muchas cosas, pero la más importante es la de la compañía, la de la Comunidad del Alminar. Siendo el mismo lugar, ha cambiado casi todo. Hay lugares a los que tenemos que volver, cometidos que cumplir y más historias que fijar.
Gaza AFP PhotosApoyo a Palestina en MelillaPrimer Ministro de CatarMariúpol, 2023Grozni, 2001La huida de Gaza, foto UNRWA
Rafhael Lemkin (1900-1959) fue un abogado judeo-polaco que creó, en 1948, el concepto jurídico de genocidio, palabra que no existía en ningún idioma, hasta que él la creó y divulgó. El momento en que se separa de la masacre, la matanza indiscriminada, el crimen de guerra, o el crimen contra la humanidad, es en la intención. Ninguna de estas categorías, incluída la de genocidio, depende de la cifra de muertos causada. Pero esas diferencias hay que fundamentarlas en un sentencia. Genocidio fue lo sucedido en Ruanda con un millón de muertos, y genocidio fue lo de Srebrenica, en donde la comunidad musulmana de Bosnia fue exterminada, con un cifra aproximada de 8000 personas asesinadas.
Hay que decir que ni siquiera Alemania o Japón, en la II Guerra Mundial, fueron declarados «Estados genocidas», pese a que sus dirigentes y responsables militares, si fueron condenados por «crímenes contra la Humanidad y crímenes de guerra», y finalmente ahorcados. La acusación de «criminal de guerra» recae sobre personas, nunca sobre el Estado, y muchos menos su población. La instrucción abierta en La Haya, sede del Tribunal Penal Internacional, afecta en principio a Benjamín Netanyahu y a su ex ministro de Defensa, Yoav Gallant, sobre los que pesan ya órdenes internacionales de arresto. Quizá se extienda a más integrantes del gobierno de Israel, e incluso a miembros significados de sus Fuerzas Armadas, pero eso ya no cambiará las cosas. Esto lo define bien el preámbulo fundacional de la Corte Penal Internacional: «Los delitos son imputables a personas físicas, pero nunca a entidades con personalidad jurídica propia»; o sea un Estado, o un ministerio. La notificación de encausamiento y arresto sobre Netanyahu y Gallant dice: Presuntamente responsable de los crímenes de inanición como método de guerra y de dirigir intencionalmente un ataque contra la población civil; y los crímenes de lesa humanidad de asesinato, persecución y otros actos inhumanos desde al menos el 8 de octubre de 2023 hasta al menos el 20 de mayo de 2024. En el abanico de posibles delitos está el de genocidio, crímenes de guerra y de lesa humanidad.
Nunca Jamás
La responsabilidad de Hamas, el movimiento totalitario islamista, es muy elevada. Lo que llevó a cabo el 7 de octubre de 2023, excede la consideración de atentado. Penetraron en el territorio de un Estado, asaltaron un kibutz y asesinaron indiscriminadamente a todos los pobladores que encontraron a su paso. Como escribe el filósofo francés Bernard-Henry Levy, hay un error de concepto en la calificación de esa acción, su nombre real es «pogromo», o sea, la matanza de población judía, solo por el hecho de ser judia. En ese asalto bárbaro, se mataron más civiles israelíes, que en toda la historia de los conflictos entre Palestina e Israel desde 1949. Fue un salto cuantitativo e inimaginable, al que el gobierno de Netanyahu respondió con una guerra devastadora y total. Un análisis detallado de la belicosidad y violencia de los gobiernos de Netanyahu se encuentra en: El Martirio de Gaza, del ensayista Norman G. Finkelstein.
Parar el asalto a Gaza
La población no debe sufrir nunca la violencia de los Estados. Un ejército pertenece a un Estado y preservar la vida de la población civil es una exigencia La realidad es que la Franja está completamente destruida y que el elevadísimo número de víctimas civiles no apunta en la dirección de su protección. En realidad, la Franja es un territorio inerme desde el punto de vista táctico, y aun así, le ha costado un millar de muertos al Ejército de Israel. Esto prueba el grado de militarización de Hamas.
Después de casi dos años de guerra, los terroristas islamistas de Hamas ya no tienen capacidad ofensiva ni defensiva ninguna. El Gobierno de Francia, ha condenado el asalto a la ciudad de Gaza y ha indicado que «no tiene lógica militar alguna». Parar la guerra en este preciso instante, no tendría ya consecuencia alguna para el Estado de Israel, ni siquiera riesgo de ser derrotado, tanto ahora, como en el próximo siglo. El Irán de los ayatolás esta inutilizado. La guerrila islamista radical de Hezbolá, fue convertida en nada al pimer embate. Los Hutíes del Yemen están viviendo sus últimos «momentos de gloria».
Así pues, ya no hay nada. Ningún enemigo de Israel, y que haya pretendido destruirlo, está ya en pie. La guerra puede cesar hoy mismo. No es concebible una solo víctima más. Netanyahu podría ya solo buscar la foto de la victoria, liberando a los rehenes que pudieran quedar vivos, y que Hamas debería haber liberado hace mucho tiempo y sin contrapartidas. Queda Catar, que resulta imprescindible para detener esta guerra y a Hamas. Serían pues el mal necesario, pero sólo en términos políticos, y en este preciso momento. El expresidente José María Aznar, mentalmente conectado al atentado islamista del 11 de marzo en Madrid, ya no debe temer nada. A un precio monstruoso, el gobierno de Netanyahu está a punto de dar el golpe final al terrorismo de Hamas.
Los santos inocentes de Gaza
Gaza, Khan Yunis, y otras ciudades gazatíes, son hoy montañas de escombros. Como hace un año lo fueron Mariúpol, y hace dos décadas Grozni, la capital de Chechenia. Todas esas destrucciones totales son crímenes de guerra, porque impiden y destruyen los medios de vida de la poblacion. En todas estas ciudades, las colas de sus habitantes para evacuarlas antes del asalto final, sobrepasaban lo imaginable, incluso lo soportable. Aquello muertos, porque importan todos, no tendrán nunca una cifra aproximada de víctimas. Quizá tampoco los presentes.
Sobre Ucrania hay una causa abierta por «presuntos crímenes de guerra» cometidos a partir de la invasión de 2022. Vladimir Putin y otros 5 integrantes de su gobierno de de la Federación Rusa, tienen órdenes penales de detención. Ocurre que ni Estados Unidos, ni Rusia, ni China, ni la propia Ucrania, ni Catar, ni Israel, han reconocido al Tribunal Penal Internacional de La Haya, establecido en 1998. Los traslados forzosos de población constituyen crímenes de Lesa Humanidad. Someter a la población a hambruna es crimen de guerra. Salvo que la situación se vaya de las manos y se genere una mortandad porcentualmente alta de la población, como sucedió en Ucrania en 1930, a manos de los bolcheviques. La colectivización forzada de los campesinos ucranianos llevó a la desaparición a 4 millones de personas, en lo que se llamó Holodomor, y constituyó un genocidio. Así pues, este es el horizonte en el que se mueve Netanyahu y los altos cargos de su gobierno, pero no Israel, ni su población. Eso sí, caso de ser condenados, el siguiente gobierno de Israel debería pagar compensaciones económicas, por el daño causado. Todo eso es demasiado lento y la guerra debe pararse de modo urgente.
El Tratado de Roma para la prevención del Genocidio fue aprobado por la Asamblea General de Naciones Unidas, en la resolución 260, y entró en vigor en 1951. Al genocidio se puede llegar, intencionadamente o no, pero asignarlo de antemano, es arriesgado para un país, y su acción exterior. Ahora lo que importa es salvar a la población de la Franja de Gaza, y no hay un plan. Hay muchas ONGs actuando sobre el terreno, y la propia Naciones Unidas, pero están sometidas a los mismos vaivenes que la población gazatí, y expuestas a los mismos bombardeos. Se debe pedir «una zona de exclusión», con entrada regular de la ayuda, con protección de soldados de la ONU, y de las propias fuerzas militares israelíes.
Sobrevivir en tiempos fóbicos
La rusofobia, presente en toda Europa, llevó a la imposición de sanciones económicas a Rusia, y a la exclusión de todos sus equipos deportivos. Al menos esta última parte es un error, como se demostró en las Olimpiadas de Moscú en 1980, y en Los Ángeles en 1984. Las sanciones económicas son algo muy complicado y el principal daño recae sobre la población. No son útiles y enquistan a los regímenes dictatoriales. Además, llevan aparejado que el país o países sancionadores, dejan de ser interlocutores, con el país o potencia hostil. Nada ha detenido a Rusia y ya son tres años de guerra. Pero hay más fobias en juego y todas igualmente peligrosas. Hay que alejarse de ellas y de la polarización, porque de ese terreno no se vuelve.
Catar es un país imprescindible para detener la guerra antes de que acabe septiembre, pues son los principales sostenedores y financiadores de la Franja y de Hamás. Israel, Netanyahu, no debió atacarlos nunca. Hamas debe liberar a los rehenes, caso de pueda hacerlo todavía. solicitar la rendición, y evitar un sufrimiento del pueblo palestino. Europa debe buscar su propio papel y voz, pidiendo que se juzgue a los responsables de la actual catástrofe, que marcará al mundo. Debe hacerlo ya, porque lo que hay que salvar es a la población. Y aunque no se hayan mostrado, algunos países árabes, tienen mucho que decir y hacer, para detener, antes del 30 de septiembre, esta barbarie, masacre, matanza, o como se la quiera denominar, independientemente del calificativo penal que alcance.
La Gioconda de El PradoPalacio de Riofrío, Segovia Atardecer ardiente, San Ildefonso (Segovia)
Antes de que existiera El Alminar ya era, porque existía el nombre, y así era conocido, y porque primero fue el alminar y luego el campanario. Hemos utilizado todo, hasta el repique de campanas desde lo más alto de esta torre, que desde el origen pretendió elevarse, pero no a esta altura desde la que ahora observamos, aunque siempre vemos el suelo. Nuestra intención fue perseverar, atravesar el tiempo, pero sin alcanzar a imaginar las distancias actuales. Lo que era en un principio, en aquel lejano tiempo del año 2011, permanece, pero muy transformado, porque se interactúa con el tiempo. La esencia, el nombre, el lugar es todo lo mismo, y a la vez todo es diferente. En ese origen estuvimos acompañados, ahora ya no, estamos solos, pero estaba escrito o advertido, por alguien que conocimos hace tiempo y que nos aconsejó: «Te alzarás sobre todo y sobre todos, pero El Alminar acabará solo, pero será visto desde cualquier lugar». Fuese una profecía o no, se ha cumplido, más de 14 años después.
Reflexionamos sobre esto ahora, porque hemos rebasado la frontera inimaginable de los 2,5 millones de visitas, en un mes de agosto de 2025, en el que hemos superado las 30.000 visitas en un solo mes, algo qque no ocurría desde octubre de 2014, con 34.000 visitas, A lo largo de 170 meses de publicaciones, solo en otra ocasión más, se ha atravesado esa frontera de visualizaciones, y fue en febrero de 2013, con 32.000. ¿Qué ha ocurrido? Es imposible saberlo. Los datos estadísiticos marcan hechos, pero son fríos. Se supone que la larga perseverancia en década y media, sin faltar un solo mes, nos habrá hecho subir algún escalón en los algoritmos de búsqueda.
Observar es difícil, porque no siempre te dejan. Hay que tener una posición fija y también cambiarla si es necesario. Siempre hay alguien que te advierte. No siempre gusta que no se esté comprometido, salvo con la verdad. Vivimos en tiempos de bulos y venimos de tiempos oscuros. Según Eduardo Haro Tecglen, en su Diccionario Político (1974): El bulo sustituye a la información cuando ésta está suprimida o alterada. La existencia del bulos está en relación con el control de la información.
Vivimos tiempos de verdades a medias y de falsedades totales. En la verdad de las mentiras, como dijera Vargas Llosa.
Blog de Julio Alejandre, autor de las novelas Reporte de una boda y un entierro, Las islas de Poniente y La corona del marReporte de una boda y un entierro.