Los santos inocentes civiles de Gaza


Rafhael Lemkin (1900-1959) fue un abogado judeo-polaco que creó, en 1948, el concepto jurídico de genocidio, palabra que no existía en ningún idioma, hasta que él la creó y divulgó. El momento en que se separa de la masacre, la matanza indiscriminada, el crimen de guerra, o el crimen contra la humanidad, es en la intención. Ninguna de estas categorías, incluída la de genocidio, depende de la cifra de muertos causada. Pero esas diferencias hay que fundamentarlas en un sentencia. Genocidio fue lo sucedido en Ruanda con un millón de muertos, y genocidio fue lo de Srebrenica, en donde la comunidad musulmana de Bosnia fue exterminada, con un cifra aproximada de 8000 personas asesinadas.

Hay que decir que ni siquiera Alemania o Japón, en la II Guerra Mundial, fueron declarados «Estados genocidas», pese a que sus dirigentes y responsables militares, si fueron condenados por «crímenes contra la Humanidad y crímenes de guerra», y finalmente ahorcados. La acusación de «criminal de guerra» recae sobre personas, nunca sobre el Estado, y muchos menos su población. La instrucción abierta en La Haya, sede del Tribunal Penal Internacional, afecta en principio a Benjamín Netanyahu y a su ex ministro de Defensa, Yoav Gallant, sobre los que pesan ya órdenes internacionales de arresto. Quizá se extienda a más integrantes del gobierno de Israel, e incluso a miembros significados de sus Fuerzas Armadas, pero eso ya no cambiará las cosas. Esto lo define bien el preámbulo fundacional de la Corte Penal Internacional: «Los delitos son imputables a personas físicas, pero nunca a entidades con personalidad jurídica propia»; o sea un Estado, o un ministerio. La notificación de encausamiento y arresto sobre Netanyahu y Gallant dice: Presuntamente responsable de los crímenes de inanición como método de guerra y de dirigir intencionalmente un ataque contra la población civil; y los crímenes de lesa humanidad de asesinato, persecución y otros actos inhumanos desde al menos el 8 de octubre de 2023 hasta al menos el 20 de mayo de 2024. En el abanico de posibles delitos está el de genocidio, crímenes de guerra y de lesa humanidad.

Nunca Jamás

La responsabilidad de Hamas, el movimiento totalitario islamista, es muy elevada. Lo que llevó a cabo el 7 de octubre de 2023, excede la consideración de atentado. Penetraron en el territorio de un Estado, asaltaron un kibutz y asesinaron indiscriminadamente a todos los pobladores que encontraron a su paso. Como escribe el filósofo francés Bernard-Henry Levy, hay un error de concepto en la calificación de esa acción, su nombre real es «pogromo», o sea, la matanza de población judía, solo por el hecho de ser judia. En ese asalto bárbaro, se mataron más civiles israelíes, que en toda la historia de los conflictos entre Palestina e Israel desde 1949. Fue un salto cuantitativo e inimaginable, al que el gobierno de Netanyahu respondió con una guerra devastadora y total. Un análisis detallado de la belicosidad y violencia de los gobiernos de Netanyahu se encuentra en: El Martirio de Gaza, del ensayista Norman G. Finkelstein.

Parar el asalto a Gaza

La población no debe sufrir nunca la violencia de los Estados. Un ejército pertenece a un Estado y preservar la vida de la población civil es una exigencia La realidad es que la Franja está completamente destruida y que el elevadísimo número de víctimas civiles no apunta en la dirección de su protección. En realidad, la Franja es un territorio inerme desde el punto de vista táctico, y aun así, le ha costado un millar de muertos al Ejército de Israel. Esto prueba el grado de militarización de Hamas.

Después de casi dos años de guerra, los terroristas islamistas de Hamas ya no tienen capacidad ofensiva ni defensiva ninguna. El Gobierno de Francia, ha condenado el asalto a la ciudad de Gaza y ha indicado que «no tiene lógica militar alguna». Parar la guerra en este preciso instante, no tendría ya consecuencia alguna para el Estado de Israel, ni siquiera riesgo de ser derrotado, tanto ahora, como en el próximo siglo. El Irán de los ayatolás esta inutilizado. La guerrila islamista radical de Hezbolá, fue convertida en nada al pimer embate. Los Hutíes del Yemen están viviendo sus últimos «momentos de gloria».

Así pues, ya no hay nada. Ningún enemigo de Israel, y que haya pretendido destruirlo, está ya en pie. La guerra puede cesar hoy mismo. No es concebible una solo víctima más. Netanyahu podría ya solo buscar la foto de la victoria, liberando a los rehenes que pudieran quedar vivos, y que Hamas debería haber liberado hace mucho tiempo y sin contrapartidas. Queda Catar, que resulta imprescindible para detener esta guerra y a Hamas. Serían pues el mal necesario, pero sólo en términos políticos, y en este preciso momento. El expresidente José María Aznar, mentalmente conectado al atentado islamista del 11 de marzo en Madrid, ya no debe temer nada. A un precio monstruoso, el gobierno de Netanyahu está a punto de dar el golpe final al terrorismo de Hamas.

Los santos inocentes de Gaza

Gaza, Khan Yunis, y otras ciudades gazatíes, son hoy montañas de escombros. Como hace un año lo fueron Mariúpol, y hace dos décadas Grozni, la capital de Chechenia. Todas esas destrucciones totales son crímenes de guerra, porque impiden y destruyen los medios de vida de la poblacion. En todas estas ciudades, las colas de sus habitantes para evacuarlas antes del asalto final, sobrepasaban lo imaginable, incluso lo soportable. Aquello muertos, porque importan todos, no tendrán nunca una cifra aproximada de víctimas. Quizá tampoco los presentes.

Sobre Ucrania hay una causa abierta por «presuntos crímenes de guerra» cometidos a partir de la invasión de 2022. Vladimir Putin y otros 5 integrantes de su gobierno de de la Federación Rusa, tienen órdenes penales de detención. Ocurre que ni Estados Unidos, ni Rusia, ni China, ni la propia Ucrania, ni Catar, ni Israel, han reconocido al Tribunal Penal Internacional de La Haya, establecido en 1998. Los traslados forzosos de población constituyen crímenes de Lesa Humanidad. Someter a la población a hambruna es crimen de guerra. Salvo que la situación se vaya de las manos y se genere una mortandad porcentualmente alta de la población, como sucedió en Ucrania en 1930, a manos de los bolcheviques. La colectivización forzada de los campesinos ucranianos llevó a la desaparición a 4 millones de personas, en lo que se llamó Holodomor, y constituyó un genocidio. Así pues, este es el horizonte en el que se mueve Netanyahu y los altos cargos de su gobierno, pero no Israel, ni su población. Eso sí, caso de ser condenados, el siguiente gobierno de Israel debería pagar compensaciones económicas, por el daño causado. Todo eso es demasiado lento y la guerra debe pararse de modo urgente.

El Tratado de Roma para la prevención del Genocidio fue aprobado por la Asamblea General de Naciones Unidas, en la resolución 260, y entró en vigor en 1951. Al genocidio se puede llegar, intencionadamente o no, pero asignarlo de antemano, es arriesgado para un país, y su acción exterior. Ahora lo que importa es salvar a la población de la Franja de Gaza, y no hay un plan. Hay muchas ONGs actuando sobre el terreno, y la propia Naciones Unidas, pero están sometidas a los mismos vaivenes que la población gazatí, y expuestas a los mismos bombardeos. Se debe pedir «una zona de exclusión», con entrada regular de la ayuda, con protección de soldados de la ONU, y de las propias fuerzas militares israelíes.

Sobrevivir en tiempos fóbicos

La rusofobia, presente en toda Europa, llevó a la imposición de sanciones económicas a Rusia, y a la exclusión de todos sus equipos deportivos. Al menos esta última parte es un error, como se demostró en las Olimpiadas de Moscú en 1980, y en Los Ángeles en 1984. Las sanciones económicas son algo muy complicado y el principal daño recae sobre la población. No son útiles y enquistan a los regímenes dictatoriales. Además, llevan aparejado que el país o países sancionadores, dejan de ser interlocutores, con el país o potencia hostil. Nada ha detenido a Rusia y ya son tres años de guerra. Pero hay más fobias en juego y todas igualmente peligrosas. Hay que alejarse de ellas y de la polarización, porque de ese terreno no se vuelve.

Catar es un país imprescindible para detener la guerra antes de que acabe septiembre, pues son los principales sostenedores y financiadores de la Franja y de Hamás. Israel, Netanyahu, no debió atacarlos nunca. Hamas debe liberar a los rehenes, caso de pueda hacerlo todavía. solicitar la rendición, y evitar un sufrimiento del pueblo palestino. Europa debe buscar su propio papel y voz, pidiendo que se juzgue a los responsables de la actual catástrofe, que marcará al mundo. Debe hacerlo ya, porque lo que hay que salvar es a la población. Y aunque no se hayan mostrado, algunos países árabes, tienen mucho que decir y hacer, para detener, antes del 30 de septiembre, esta barbarie, masacre, matanza, o como se la quiera denominar, independientemente del calificativo penal que alcance.

La soledad de la Patrona de Melilla


A las 9h 35´ un pequeño terremoto (3,4M) sacudió la ciudad. Algunos lo interpretaban como una señal. Unas horas después se conocía el fallecimiento de un joven melillense en Jerusalén, Yaakov Pinto Bittan (QePD), en un atentado terrorista islamista, en Jerusalén. En Melilla, la ciudad que tiene la convivencia como su principal patrimonio, la noticia no podía ser peor. Los únicos responsables de este atentado ya están muertos y condenados, pero el día ya no quedó para demasiadas celebraciones, e indudablemente la procesión de la Patrona de Melilla lo es.

Cuando la voluntad de los humanos es matarse, no hay patrón, santo o deidad que pueda evitarlo. Los dirigentes que siembran la guerra y la muerte, rara vez perecen en las mortandades que causan. La clase política se enfrenta de manera crispada, y el pueblo llano se separa de los actos públicos. Nunca, en estos 14 años, hemos visto menos gente en la calle y nunca ha sido tan exigua la escolta de Regulares, que es voluntaria, como no podía ser de otro modo. Si siempre hemos hablado de los mil de la Patrona, en los diferentes momentos y tramos del trayecto, el presente año de 2025 no podemos decir que haya habido más de 500 personas, casi incluyendo a los participantes, que también eran menos. Había menos presencia en esta procesión que empezó pronto, a las 19h 00, y acabó dos horas después, en un desfile procesional muy aligerado, incluso en el paso.

Caras circunspectas en los integrantes oficiales de la procesión, completamente rodeada de las Fuerzas de Seguridad del Estado. Muy espeso el silencio del público asistente, incluso en el momento de la sorprendente y colorida petalada, que ni siquiera contó con aplausos o vítores a la Virgen de la Victoria, que creo que no recibió en todo el trayecto, salvo en los momentos de la levantada del trono. Todo fue muy silencioso, parecía más la Soledad, que la Victoria. Se echaron de menos muchas presencias que tradicionalmente acompañaban a la imagen patronal de Melilla. Hasta el tiempo resultó extraño, con rachas de viento y nubes grises que acompañaron el trayecto, pero con un calor muy notable. Ya ni el tiempo acompaña.

El 8 de septiembre compartimos celebración con Asturias (Covadonga) y Extremadura (Guadalupe), junto con las advocaciones de la Caridad, de la Cinta, Victoria, Gracia, Núria, de la Encina, del Pino, de los Llanos, de  la Peña, y de la Vega.

  Destacar, como siempre,  la participación voluntaria de todos los integrantes de la procesión de alabanzas, que le dan colorido y calor, incluso en los tiempos más grises y sombríos.

Siete novelas de Sevilla


El Descubrimiento y conquista de América en 1492 convertiría a Sevilla en la capital de Indias y en una de las ciudades con más riqueza de España. Todo el oro de América pasó en algún momento por allí, gracias a algo único, como es su río navegable. Fue un año transformante en el que, tras la conquista del Reino Nazarí de Granada, España iniciaba su andadura europea como una nación sólida, pero se convirtió en una nación universal, y en Sevilla se concentraron todo lo bueno y también lo malo, del Nuevo Mundo y del antiguo. Riqueza, grandeza, burguesía, Contrarreforma y también miseria y sucesos oscuros. Todo está allí, historia y leyendas en su grado máximo. En Sevilla todo es tan magno como su catedral y todo está en sus novelas, que pretenden explicar las peculiaridades de esta ciudad.

La última publicada es Madera de Virgen, del mexicano Guillermo Sierra, que no culmina las expectativas creadas por la novedad narrativa de una imagen de santa Úrsula, que tiene la capacidad de ver y de escuchar. El orden establecido, aunque desafiado, siempre se impone. La anterior fue La Babilonia, 1580, de Susana Martín, que bajo el amparo de la serie de La Peste, se adentra en la vida de los burdeles y suburbios de Sevilla, cercanos al río, que ocultaen sus cenagales del Arenal, cualquier posible falta contra la Ley. Eugenio de Ron y Damiana, son los personajes que nos conducen a través de unos suburbios turbulentos, y entre crímenes espantosos, averiguamos algo sobre los movimientos, idas y venidas de las flotas de Indias. A una vida de crímenes, pecados e infortunios, se abría la esperanza del nuevo mundo, pero antes había que escapar, y eso era lo imposible. Las requisitorias y órdenes de arresto de España, atravesaban el mundo y te daban alcance. Es el triunfo del orden imperante.

Pero hay otras leyes, menos visibles, que son las de Dios y las de la venganza. La más inquietante de todas las novelas es El Manuscrito de Dios, de Juan Ramón Biedma. Una serie de espeluznantes crímenes se suceden en la ciudad en donde siempre llueve, o hace sol, con relación a un manuscrito que desvela los lazos tenebrosos que la Iglesia, ha tenido que tejer para sobrevivir, a lo largo de dos siglos, y que por supuesto, nadie debe conocer. El Santo Oficio era en su momento el orden establecido. El camino de la venganza es distinto, en él se lo juega una o uno, a una carta. Es siempre todo o nada. Es lo que aparece en Venganza en Sevilla, de Matilde Asensi, solo ella empieza el relato entre Santa Marta y Cartagena de Indias, para arribar a Sevilla, en donde se produce el desenlace y la explicación de todo lo leído, y sus intrincadas raices. Estamos de nuevo en casa, o sea, en la ciudad del río. Nunca falta la Inquisición como personaje tensional, a veces con nombre y apellidos.

Hay una novela no conocida, porque es fruto de una autoedición, titulada Ronda de Mar, de un amigo Isidoro Macarena Estrella, que aunque entra en el esquema (Sevilla, Iglesia, viaje al Nuevo Mundo), es diferente. El personaje que lo une todo es Diego Carrión. En la primera parte se narra la historia de la reforma de un convento, con el Inquisición siempre el resuello, de manera magistral. Es dificil plasmar un conocimiento tan exacto de Sevilla y del alma de esta ciudad, y luego transmitirlo al lector, que se queda con ganas de más, o quizá ahí se encuentre todo lo que se puede decir. La novela es diferente porque aquí no hay crímenes ni nada de lo que escapar. El salto al Nuevo Mundo es mágico, y allí suceden otras cosas. Allí aparecen los ingleses. Son otros personajes, otras historias. El orden establecido siempre dominante.

Sevilla y sus apellidos aparecen en Hija de la Iglesia, de Fernando de Artacho, y las difíciles relaciones entre las familias dominantes, que esconde cientos de secretos, casi todos relacionados con el sexto mandamiento, o con el séptimo. Las leyes civiles no permitían enjuiciar ciertas cosas, así que había que recurrir a los conventos, en donde se guardaban y escondían a los niños engendrados fuera de los matrimonios, o en relaciones prohibidas, que podían dividir o disolver haciendas y patrimonios. Una acusación de herejía a tiempo, permitía deshacerse de herederos incómodos. Y en estas acciones eran imprescidibles los pasillos y los conocimientos.

Son siete novelas, falta una más, El Evangelio, de Elisa Victoria, presentada como un misal antiguo. Es la Sevilla moderna, de una joven que trabaja en un McDonald´s, mientras estudia Magisterio. Aquí los viajes son en los autobuses urbanos. la protagonista no abandone de Sevilla. Al final aparece la Iglesia y un viejo recuerdo de la Inquisición, afortunadamente inactiva. El orden establecido no debe ser desafiado, aunque la realidad es que no tenemos herramientas para ello.

Reflexión desde El Alminar


Antes de que existiera El Alminar ya era, porque existía el nombre, y así era conocido, y porque primero fue el alminar y luego el campanario. Hemos utilizado todo, hasta el repique de campanas desde lo más alto de esta torre, que desde el origen pretendió elevarse, pero no a esta altura desde la que ahora observamos, aunque siempre vemos el suelo. Nuestra intención fue perseverar, atravesar el tiempo, pero sin alcanzar a imaginar las distancias actuales. Lo que era en un principio, en aquel lejano tiempo del año 2011, permanece, pero muy transformado, porque se interactúa con el tiempo. La esencia, el nombre, el lugar es todo lo mismo, y a la vez todo es diferente. En ese origen estuvimos acompañados, ahora ya no, estamos solos, pero estaba escrito o advertido, por alguien que conocimos hace tiempo y que nos aconsejó: «Te alzarás sobre todo y sobre todos, pero El Alminar acabará solo, pero será visto desde cualquier lugar». Fuese una profecía o no, se ha cumplido, más de 14 años después.

Reflexionamos sobre esto ahora, porque hemos rebasado la frontera inimaginable de los 2,5 millones de visitas, en un mes de agosto de 2025, en el que hemos superado las 30.000 visitas en un solo mes, algo qque no ocurría desde octubre de 2014, con 34.000 visitas, A lo largo de 170 meses de publicaciones, solo en otra ocasión más, se ha atravesado esa frontera de visualizaciones, y fue en febrero de 2013,  con 32.000. ¿Qué ha ocurrido? Es imposible saberlo. Los datos estadísiticos marcan hechos, pero son fríos. Se supone que la larga perseverancia en década y media, sin faltar un solo mes, nos habrá hecho subir algún escalón en los algoritmos de búsqueda.

  Observar es difícil,  porque no siempre te dejan. Hay que tener una posición fija y también cambiarla si es necesario. Siempre hay alguien que te advierte. No siempre gusta que no se esté comprometido, salvo con la verdad. Vivimos en tiempos de bulos y venimos de tiempos oscuros. Según Eduardo Haro Tecglen, en su Diccionario Político (1974): El bulo sustituye a la información cuando ésta está suprimida o alterada. La existencia del bulos está en relación con el control de la información.

  Vivimos tiempos de verdades a medias y de falsedades totales. En la verdad de las mentiras, como dijera Vargas Llosa.

El barrio del Acueducto de Segovia


Incertidumbres y certezas sobre el Acueducto de Segovia

El barrio extramuros de El Salvador, con sus dos imponentes iglesias atalayas, la de San Justo y la de El Salvador, es el entorno urbano del celebérrimo acueducto segoviano, de origen romano y reconstruido en su mayor parte, en época de los Reyes Católicos, en esa zona de transición entre la Edad Media y el Renacimiento. Desde el inicio del tiempo románico, si algo hubo fue «maestros canteros«, que edificaron algunas de las mejores y mayores catedrales de España y de Europa. Son prodigios de piedra, y es aquí donde encontramos la primera diferencia de este acueducto con cualquier construido en época imperial (en esto parece existir consenso), y es en el uso del granito como material. Una piedra muy dura y pesada, abundantísima en la Sierra de Guadarrama, y que los canteros y talladores trataban con virtuosismo.

Esa primera parte del acueducto, la que transcurre por el barrio citado, se inicia tras el último decantador previo al inicio de la ciudad, y consta de consta de una alineación de 129 arcos simples*, en una serie de 6+25+44, agrupados según los giros del acueducto sobre el terreno, para dirigirse a la plaza del Azoguejo, en donde se inicia la parte monumental, y más netamente romana.

El ingeniero e historiador Isaac Moreno Gallo, que tiene un canal de Youtube dedicado a la monumentalidad romana en Hispania. Toda esta primera parte, aunque llamativa, porque convive con las calles, las casas y los vecinos, «es la reconstrucción de siglo XV». Los 129 arcos simples no guardan concordancia entre sí, y están compuestos de maneras bastante toscas, algunas incluso en el siglo XIX, según el estudio del arquitecto F. Jurado, y que data esa última reconstrucción en 1868. Hay arcos casi ojivales y algunos de tamaños parecidos a los de los puentes medievales. Hay otro dato incontestable, según Isaac Moreno, en su canal Traianvs. » y es que ningún monumento romano llegó a la Edad Media en estado íntegro, sino completamente destruidos o muy seriamente afectados. Esto daría carta de credibilidad a la tesis de que se trata de «una grandiosa reconstrucción», en época, y eso sí está apoyado en documentación, de los Reyes Católicos.

La razón del Acueducto de Segovia

No hay ninguna fuente documental romana que justifique la edificación y presencia de un acueducto de esta envergadura en la antigua población de Segovia. Una civilización como la romana, utilitarista y práctica, no construiría una obra así sin una razón que lo justificase. La presencia permanente de una guarnición, de un pretor o cónsul, de un nudo de comunicaciones, o de una línea de retaguardia. Nada. La presencia del acueducto sigue sin explicación, pero no solo en las fuentes romanas. No hay crónica alguna, o rastro arqueológico que lo explique o ratifique. Ni tampoco en las fuentes visigodas o árabes. Hasta la reconquista de la ciudad en el siglo XI, el acueducto, en su forma original, parece no existir. Con los Reyes Católicos sí, porque lo reconstruyen y si se reconstruye, es porque estaba, pero no sabemos en qué forma, pero probablemente sí en el mismo trazado, desde el siglo I o II.

Lo más romano, a partir del momento en que toma la segunda arcada, e incluso los arcos anteriores simples, son romanos, según el experto Isaac Moreno. El acueducto en su parte central es toda romana, excepto la línea de arcos superiores, que fue reconstruida casi en su totalidad. Los inmensos pilares, o pilas, quedaron en pie, porque es imposible derribarlos sin que todo caiga encima del derrumbador, porque todo se derrumbó de manera intencionada, en todas las partes del caído Imperio Romano de Occidente. Las pilas tenían y tienen la suficiente entidad por sí mismas como,para permanecer erguidas, aunque todo lo demás estuviese en el suelo, como de hecho estaba.

La primera arquería de la parte central, junto con las cornisas, habrían quedado en pié a lo largo de los siglos, hasta la llegada de los Reyes Católicos, cuando solo eran monarcas regionales, y nadie pensaba todavía en la conquista del Reino Nazarí de Granada, o la que es lo mismo, el único resto de la Hispania musulmana. Mucho menos en el Descubrimiento de América.

No hay un día en que un segoviano no vea el Acueduto,  de hecho es un mínimo de 10 veces el que se ve al cabo del día.  Mientras vivimos allí,  en el barrio de El Salvador,  nuestro Juegos giraban en torno a sus arcos. No explicaban muchas cosas porque sigue sin saberse mucho sobre él.  Hoy, guiados por un experto, vemos y distinguimos las diferencias en cada piedra, en cada pila, y en cada hilada. La verdad,  histórica en este caso, sigue estando ahí fuera.

La vida breve


Farinelli en La Granja de San Ildefonso

La Vida Breve es una serie de televisión emitida a través de la plataforma Movistar +, que intenta adentrarse en los múltiples secretos de la historia del Real Sitio de La Granja de San Ildefonso, que hasta ahora nadie se ha atrevido a desvelar, o no lo ha logrado. La serie desvela parte de la historia del fundador de este lugar, Felipe V, primer Borbón español, de su hijo Luis I, nacido de su primer matrimonio con Mª Luisa de Saboya, y que solo gobernó 229 días, tras su prematuro fallecimiento un 31 de agosto de 1724, hace ahora 301 años.

La librería Farinelli toma el nombre del cantante italiano, castrati, Carlo Maria Michelangelo Nicola Broschi, que fue contratado por la Reina Isabel de Farnesio, para aliviar la pesadumbre vital de primer Borbón español, el monarca Felipe V. Tanto fue su apego al cantante, que Farinelli permaneció en España por espacio de 25 años. El músico y cantante de ópera, natural de Andria, fue primer ministro de España por espacio de 4 años, entre 1749 y 1753. La librería Farinelli no es una librería más, es un espacio cultural que recuerda al músico italiano y primer ministro de Felipe V. La novedad es que además de sus salones y de sus dos plantas, en los que se encuentran múltiples espacios para leer entre los estantes, en los mismos escaparates, dotados de mesas sillas y sillones, cuenta con música ambiente, y desde hace dos años, con la posibilidad de tomar café, beber vino o cerveza, hasta las 22h 00 de cada día. La vida no es solo breve, sino también dura en algunas ocasiones. Mantener una actividad cultural como medio de vida, obliga a adaptarse a las condiciones cambiantes del exterior.

La Granja de San Ildefonso es un municipio segoviano de 4300 habitantes, situado a solo 11 kms. de Segovia. La actividad veraniega, con gran afluencia de visitantes, desaparece en cuanto se inicia el otoño, manteniéndose solo en los domingos. La volatilidad comercial es alta, lo que da una idea de la dificultad de mantener una librería por sí misma.

Felipe V era un rey extremadamente religioso. Vivía atormentado por su destino en el Más Allá, y dedicaba una parte importante de sus días a los rezos y la asistencia a misa. No quería gobernar, por eso abdicó en su hijo en 1724. Para todo siempre hay un precedente. La desgracia es que, al morir Luis I a los 9 meses de reinado, tuvo que regresar de nuevo al trono, ya hasta su muerte en 1746. A la entrada del Palacio de La Granja, se encuentra la capilla Real o Colegiata, porque Felipe V quería que la presencia de Dios siempre estuviese delante de todo. Es uno de los pocos reyes de España que no está enterrado en el monasterio de El Escorial. Yace allí con su 2ª esposa, la reina Isabel de Farnesio. La capilla Real está dedicada a la Santísima Trinidad.

La serie también ha rescatado el interés por otros lugares cercanos, como el palacio de caza de Riofrío, en donde vivieron Felipe V e Isabel de Farnesio, en el tiempo en el que se desarrollaron las obras del palacio de La Granja, usado no solo por los monarcas españoles. También se celebraron en sus salones muchos consejos de ministros durante el periodo republicano, 1931-1936.

  La Vida Breve esta dirigida por Cristóbal Garrido y Adolfo Valor, con Javier Gutiérrez, Leonor Watling y Carlos Scholz en sus personajes principales.

El ángel alado de Siena


 

A la entrada del centro histórico de Siena, en la fachada trasera del edificio de la Poste Italiane, se encuentra un llamativo ángel alado de bronce,  que recordaba a alguno  de los existentes en los monumentos de melillenses. La estética es parecida. Todo se iniciaba con una estela en latín grabada en la piedra, bajo los pies: Et non tanget illos tormentum mortis. Es uno de los versos de una oración litúrgica cristiana o antífona.

  La antífona completa tiene este texto: «Justorum animae in manu Dei sunt. Et non tanget illos tormentum mortis. Visi sunt oculis insipientium mori,Illi autem sunt in pace«. La traducción reza así: Las almas de los justos están en la mano de Dios, y el tormento de la muerte no los tocará. A los ojos de los insensatos parecieron morir, pero ellos están en paz.

En su momento lo fotografiamos todo para poder interpretarlo adecuadamente. Un año despues de la visita a la ciudad de Siena, la de Santa Catalina, ya tenemos todos los datos de este enigma. A un lado y otro nos encontramos dos cifras, también escritas en números romanos, que indican principio y fin (1915-1918), esto es, la Gran Guerra, la también conocida como I Guerra Mundial. La leyenda lo advierte: No los alcanzará el tormento de la muerte, que puede entenderse como «el olvido»; no serán olvidados. ¿Quiénes? Esto lo aclara una serie de nombres escritos bajo las alas del ángel. Son:  Intendente Americo Broci, oficilles Renato Civai, Armando Antichi, Ezzio Rossi, Bernardino Rovai y los soldados Egisto Niccolucci, Otone Corti, Ascanio Maestrini, Giuseppe Caglieri, Placido Ballati, Arcai Montereggi, Giuseppe Del Fa.

La historia humana es una colección sucesiva de masacres, matanzas, de genocidios. Al menos a este grupo le cupo el honor de ser recordados, aunque pasados 100 años ya apenas nos digan nada sus nombres.  Por el contrario, son decenas de millones los muertos en guerras, de los que jamás se sabrá nombre alguno. Todos esos, la gran mayoría,  son homenajeados bajo el epígrafe del «soldado desconocido», o el de «héroes anónimos». Todo este grupo está enterrado en el cementerio de la Misericordia de Siena, o al menos homenajeados allí. Peor suerte corren los  civiles muertos en esas mismas guerras, y de los que solo queda constancia como cifras. Julio es mes de caídos y de su recuerdo, a mayor gloria de la humanidad.