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Violencia contra las mujeres en España


                             La eugenesia social en el franquismo

         Lo que está más a la vista suele pasar desapercibido, pero también a veces sucede que hay voluntad de ocultar determinadas cosas. El franquismo no ha sido juzgado ni condenado en España y eso permite un gran campo de impunidad en la sociedad, en la política y en la memoria española. No se conoce todo lo que sucedió, y por tanto no hay modo de evaluar la magnitud del mal que supuso la tiranía de Franco.

      Ya no hay responsables vivos, pero debería abrirse una Comisión de la Verdad en España, y condenarse de manera oficial a Franco, a su régimen y a muchas de sus prácticas todavía silenciadas. La pretensión final debería ser resarcir de algún modo a las víctimas de abominables prácticas médicas y sociales, llevadas a cabo durante el régimen de Franco.

                                  Las Desterradas Hijas de Eva

          Este es el título de un libro de publicado en 2012, de la autora Consuelo García del Cid Guerra. Como suele suceder, levantó una gran polvareda en su momento, y los medios de comunicación y algunas redes sociales, se llenaron con testimonios de niñas y de adolescentes sometidas a prácticas malvadas para erradicar la tuberculosis, o para supuestamente amparar a mujeres adolescentes embarazadas. Pasados poco más de 5 años, queda muy poco de aquella ola esclarecedora. Ningún grupo político recogió en sus programas la necesidad y obligación de saber qué ocurrió en los preventorios y reformatorios franquistas.

                            Preventorio del Doctor Murillo (Guadarrama)

        Si un nombre merece ser conocido y pasar a la historia del Mal en España, es el Preventorio Doctor del Murillo en la sierra de Guadarrama. El Patronato Nacional Antituberculoso, creado en 1936, era un realidad una rama del amplio programa de eugenesia social de la dictadura de Franco. A este sistema de terror social llevaron a miles de niñas y de niños procedentes de las clases sociales más bajas, a todas las niñas y niños que quedaron en situación de desamparo tras la derrota del Gobierno de La República, deshechas sus familias y en absoluto estado de indefensión.  La infancia indefensa empezó a ser objeto de un programa de eugenesia social en versión española. Varias decenas de miles de niñas y niños fueron obligados a recibir tratamientos de enfermedades que no tenían entre 1945 y 1975.

         ¿Qué ocurrió en estos centros?. En las pocas decenas de testimonios recopilados por Consuelo García del Cid, en estos centros pasó de todo. Muchas niñas fueron objeto de malos tratos y de abusos sexuales, en una trato que de por sí puede calificarse de despiadado. Se produjeron muertes, suicidios y todo tipo de reacciones a las medicinas inyectadas a la fuerza. En este momento, pasados más de 40 años de la finalización de aquellos programas, no hay listas oficiales de todas las niñas y niños que fueron forzados a recibir esos tratamientos, ni de responsables, ni de nada. El preventorio es en la actualidad una residencia de ancianos.

                             Patronato de Protección de la Mujer

         El brazo ejecutor de estos programas era el Patronato de Protección de la Mujer, que en realidad era justo lo contrario de lo que su nombre indica. Era una entidad de terror y agresión contra las mujeres, cultivados desde los prejuicios políticos, religiosos y de clase. Las entidades colaboradoras eran las religiosas Trinitarias, Oblatas, Hermanas Terciarias Capuchinas, Buen Pastor y Adoratrices. La presidenta del Patronato era Carmen Polo de Franco.

          Todas estas instituciones públicas y religiosas dependían del Ministerio de Justicia de la época, y conformaron el mayor entramado de violencia institucional contra mujeres de la historia de España. Niñas violadas y abusadas en el entorno familiar, niñas en situación de desamparo que quedaban a merced de los pederastas y depravados sexuales, niñas y jóvenes prostituidas, que solo recibían atención por una sola razón: su embarazo. Lo que ocultaba todo era una amplia trama legal para desposeerlas de sus niñas. En los reformatorios recibían un trato durísimo y carcelario. En todo el tiempo no podían ponerse en contacto con sus familiares. En el caso de que los embarazos fuesen como consecuencia de violaciones en el ámbito familiar, jamás se saldaron con denuncia alguna. En casi todos los casos renunciaban a su bebés bajo durísimas presiones. Una vez desposeídas de sus hijos, eran expulsadas de inmediato. La complicidad con la Justicia franquista era absoluta.

           Ha desaparecido toda constancia documental y física de los reformatorios, como el María Goretti de Canillejas (Madrid), la Institución Juanacelli de Collado Villaba y la Maternidad de la Almudena de Madrid, también conocido como Peña Grande. En estos centros se producían igualmente suicidios, abusos sexuales, y muertes durante los partos.

           Uno de los nombres que merece pasar a la historia de la perversidad, es el reformatorio de Nuestra Señora del Pilar de  Las Cruzadas Evangélicas, en San Fernando de Henares (Madrid). En la actualidad es la sede de la Escuela Oficial de Idiomas, y nadie puede siquiera sospechar lo que ocurrió entre aquello muros.

                                  La destrucción de los archivos

          La destrucción de archivos está documentada en el libro: Las fosas del silencio, de Montse Armengou y Ricard Belis, editado por Televisió de Catalunya en 2004. En 1977, con probable origen en el Ministerio del Interior de Rodolfo Martín Villa, se cursó la orden de destrucción  de archivos de la Administración de la Dictadura. Los hornos ardieron durante días, quemando los archivos de Falange, de Justicia, de los Ministerios, de las prisiones, de los reformatorios, de los preventorios. No quedó prácticamente nada vinculado a la represión brutal de la dictadura de Franco, en ningún campo social, político o judicial. Se destruyeron hasta los registros de los cementerios. No quedó nada.

                          Adoratrices en Melilla y la iglesia maldita

           La autodemolición del edificio de la Feria de Muestras de Melilla, ha sacado a la luz por unos días, los restos escondidos y olvidados del primer convento de Religiosas Adoratrices de Melilla. Gracias a la colaboración de dos expertos en historias de la ciudad, hemos podido documentar que el lugar era conocido como “la iglesia maldita”. En otras ocasiones hemos escrito que a estas religiosas, que colaboraban con el Ministerio de Justicia de Franco en la tutela de adolescentes embarazadas y en mujeres víctimas de la prostitución, les fue mal en ese lugar y que fueron objeto de sucesos oscuros y de algunas profanaciones del templo, que sí fueron recogidas por la prensa de la época.

         Al parecer, según algunas fuentes consultadas, podría albergar un cementerio clandestino de mujeres víctimas de la prostitución o de abusos, muertas en diferentes circunstancias como las ya mencionadas. La existencia es posible porque los enterramientos en lugares sagrados, como iglesias o conventos eran posibles durante el Estado franquista. Dicen que ese fue el motivo por el que las Adoratrices decidieron salir de ese lugar en 1960, y posteriormente de Melilla a mitad de la década de 1970. ¿Quedó el cementerio olvidado, aparecerán restos humanos cuando se excave para la cimentación?. Todos los expertos consultados coinciden en señalar los enterramientos con anterioridad al fin del Protectorado en 1956, si bien alguno daba otros posibles emplazamientos.

                                 Comisión de la Verdad en España

             Entre 2004 y 2011, el Partido Socialista de Rodríguez Zapatero dispuso de dos mayorías de 164 y 169 escaños.  Entre los muchos avances sociales que se plasmaron en las leyes de Igualdad de Género, de Memoria Histórica, de Violencia contra la Mujer, siempre se echó en falta el haber propiciado un avance definitivo en una Comisión de la Verdad en España, con una condena formal del franquismo, dotando de fondos a la investigación histórica sobre la represión y las maldades del Régimen de Franco. Hay que dar un tratamiento legal al régimen franquista similar al que tiene el nazismo en Alemania, o el estalinismo en Rusia. La defensa del franquismo debería ser imposible y estar penada por ley.

            España sigue necesitando un programa de desfranquistización, pero para ello es necesaria una Comisión de la Verdad. Que todos sus hechos sean conocidos, con registros y listados de víctimas y posibles indemnizaciones.

         Nota:https://www.elblog.info/preventorio-doctor-murillo-de-guadarrama/

 

 

 

 

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