Los defensores de Melilla


   Reflexiones sobre el Asedio

El 19 de marzo de 1775, el sultán marroquí levantaba el asedio de 100 días al que había sometido a Melilla,   ante el inminente inicio del Ramadán. Hoy, 521 años después,  acaba en la ciudad el mes sagrado de ayuno para los musulmanes. Lo único que quedó establecido para conmemrorar la efeméride, aparte del recuerdo a los defensores, fue la celebración un una misa de sufragio por todos ellos. La historia, sin cambiarse, puede ser siempre adaptada al momento presente, para adecuarla a la experiencia colectiva que configura la realidad actual.

  Por encima del difuso día de la Conquista (que todavía es el Día de Melilla), el más determinante en la historia de la ciudad es el 19 de marzo, día de San José, a cuya acción fue atribuida su protección, y en la que también intervino una celebración religiosa musulmana. Un tratado posterior de paz, reforzó esta situación. España defendió con firmeza la ciudad y Marruecos renunció a volver a intentar su asalto.

  Sin embargo una acción perdida en el tiempo, llevada a cabo por el gobernador Villalba y Angulo,  resultó determinante para la posterior defensa de la ciudad,  en la acción más contundente para alterar el curso de su historia. El 19 de noviembre de 1734, ocupó de modo incruento la altura del Cubo, en la que luego se levantarían los fuertes de Victoria Grande, Victoria Chica y la bateria del Rosario. La artilería de la época no tenía la suficiente elevación para atacar una fortificación a ras de suelo, y los proyectiles no eran todavía explosivos. Los asaltos a los muros eran por demolición.  Por eso había que conquistar las alturas y esa acción es la que salvaría a Melilla 40 años después. Esa debe ser la acción del buen gobierno,  la que protege y salvaguarda a una población para su futuro.

  Hemos vuelto a comprobar que se celebra la misa, aunque sin presencia alguna de la oposición,  porque no se busca acuerdo. Se acude al acto de homenaje,  pero en disolución completa. Ni hay lazos, ni se buscan. Conmemrorar el pasado, pero sin tender puentes al futuro,  sirve de muy poco, porque Melilla es una empresa conjunta y debería ser una vocación colectiva.

  En Badajoz, mi ciudad natal, su día coincide con esta efeméride melillense.  Conmemoran la conquista de la ciudad por Alfonso IX de León en 1230. Badajoz fue capital de la Taifa más extensa de la España musulmana y conserva su Alcazaba completa. Su historia también es muy azarosa, y por ello han declarado el día como el de «los defensores de Badajoz»,  a lo largo de toda su historia. Las fechas históricas no pueden cambiarse, pero el modo de conmemorarlas sí, para hacerlas colectivas. Muy poco público en la misa de sufragio. No estaba ni siquiera anunciada en la puerta de la iglesia Arciprestal.

Esta es la propuesta que hacemos desde este blog. Hoy había demasiada división, y nada de eso es bueno.

 

El grupo escolar García Valiño


 

                 Una inauguración perdida en el tiempo

     El grupo Escolar García Valiño estaba situado en el lugar en que hoy se encuentra el Centro de Salud de la Zona Norte, en el afamado «distrito quinto», el de la fundación y el de los disturbios. Fue inaugurado el 19 de marzo de 1942, día importante en Melilla porque se conmemora el levantamiento del sitio de 1775. Es cierto que desde entonces se celebra un oficio religioso que recuerda el final del más importante asedio que haya sufrido Melilla. Durante el franquismo se conmemoró mucho la festividad de San José obrero, como contrapeso del socialista y comunista Día del Trabajo (1º de mayo). Además, San José era ejemplo de padre y también patrono del cuerpo de maestros.

           El franquismo depuró y exterminó al profesorado de La República,  comprometido social y pedagógicamente y muy avanzado para su época, e instituyó el piadoso cuerpo de maestros nacionales. Fue todo un salto hacia atrás. Se siguió con la misma línea de construcción de grupos escolares de La República y sus planes de enseñanza, pero en un sentido diametralmente opuesto.

        En las fotos vemos al Alcalde y Jefe provincial del Movimiento Rafael Álvarez Claro, con el preceptivo uniforme de Falange. La autoridad militar que le acompaña es el propio general Rafael García-Valiño, del que recibió el nombre el grupo escolar. El Vicario era  Sebastián Carrasco y el grupo de mujeres que acompaña a las autoridades, parecen ser maestras del nuevo centro educativo. Traigo aquí las fotos porque es algo ya desaparecido en Melilla, es un recuerdo y las fotografías reflejan perfectamente el ambiente de una  época fría y oscura.

      Las magníficas fotografías de Calvache, reflejan incluso «el miedo ambiente».