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¿El adiós del Presidente Imbroda?


                     Siempre hay un requisito mas, no solo es estar en el lugar apropiado en el momento justo, sino también el disponer de los medios adecuados para dejar testimonio del instante. En el domingo electoral de mayo, el presidente de Melilla Juan José Imbroda se acercó a todos y cada uno de los colegios electorales dela ciudad, saludando a todos los ciudadanos que componían las mesas electorales.  Generalmente, el espacio es pequeño, aulas de colegios, para conseguir buenos encuadres o fotos no habituales.  Sin embargo, hay un lugar en el que eso no resulta así, y es el espacio del pabellón deportivo del IES Rusadir, o Tiro Nacional. La casualidad quiso que nos encontráramos allí cuando llegó Juan José Imbroda, acompañado de su séquito correspondiente. No había fotógrafos de prensa. Tras los saludos protocolarios, la comitiva (demasiado rígida y distante), se dio la vuelta y emprendieron el camino de la salida. En ese momento, el presidente de la ciudad se percató de que se le estaba enfocando con la cámara y nos hizo un saludo no protocolario, ni hierático, como los del diputado de la ciudad y del resto de acompañantes.. Fue un saludo o adiós abierto y amplio, dándose perfecta cuenta de a quién lo dirigía. La foto estaba bien encuadrada, en un espacio grande y sin obstáculos. Sin embargo, falló la cámara. Un objetivo en movimiento siempre es difícil. aunque quizá, esa imagen difusa también aporte un tono de incertidumbre a la situación . Mejor hubiese sido una imagen diáfana, peor las cosas no siempre salen como uno quiere.

     ¿Qué ocurrirá. Es difícil saberlo. Hasta el año 2003 y desde 1998, Melilla vivió con gobiernos de pactos. En esos cuatro años tuvimos tres presidentes (Enrique Palacios, Mustafa Aberchán y Juan José Imbroda). Lo que sí está claro es que estamos en tiempos de cambios, en donde los grandes saurios de la política española están desapareciendo. Una generación nueva de políticos está empujando a otra hacia la historia. Los vientos de la ciudadanía soplan ya en otras direcciones. El tiempo nuevo se abre ya para todos, y hemos contribuido a él.