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Monumento a Franco dictador


La mentira del salvador de Melilla

       Francisco Franco nunca salvó a Melilla. Es mentira todo lo que se cuenta sobre su estatua, e igualmente mentira lo que se dice en la placa del edifico de la calle Castillejos  1, en donde tiene la residencia oficial el coronel jefe de La Legión, y que un día habitara el entonces comandante Francisco Franco. Vamos a reproducir el texto íntegro de la moción aprobada por el Ayuntamiento de Melilla, el 4 de diciembre de 1975.

              4 de diciembre de 1975. Acuerdo del Ayuntamiento de Melilla

                           A nuestro insigne Caudillo Generalísimo Franco

     La limpia y brillante trayectoria de nuestro Generalísimo don Francisco Franco Bahamonde, desde los albores de su juventud hasta su fallecimiento el pasado día 20, y la gratitud y reconocimiento de todos los españoles a su sabia, inteligente y recta labor de gobierno realizada a lo largo  de casi 40 años de regir los destinos de la Patria, le han hecho merecedor a todas las condiciones humanas y por ello, y también en el recuerdo a todos los años servidos en distintos empleos en Marruecos, vinculados especialmente a Melilla en 1912 en las Fuerzas Regulares, y en 1921 en el Tercio de Extranjeros, este Ayuntamiento, en distintas fechas, le ha nombrado Hijo Adoptivo y Predilecto de Melilla, Alcalde Honorario y Perpetuo de la ciudad, y Medalla de Oro de la misma.

        Ante su inevitable desaparición, se hace necesario dejar constancia material para recuerdo de generaciones venideras -al margen de su presencia en la Historia- de tan egregia personalidad  y por ello, los concejales que suscriben, se honran de elevar a la consideración del Excmo. Pleno, la construcción de un monumento con la estatua de nuestro nuestro insigne Caudillo, creyendo interpretar con ello la voluntad de todos los melillenses.

       No hay otra interpretación posible. El monumento es a Franco dictador. Además el texto menciona otros honores al Generalísimo, que el Gobierno de la ciudad no reconoce, con objeto de evitar que se le desposean de ellos.