La incógnita (X), de Interviú


         

           La frase clave para que cualquier secreto se difunda en Melilla con la celeridad del rayo, es decir: «Oye, me he enterado de esto pero no se lo digas a nadie». El efecto que provoca la frase es mágico, es algo parecido al «ábrete sésamo» de los cuentos infantiles. Uno vez pronunciada, se puede estar completamente seguro de que antes de acostarse, al menos mil personas sabrán con toda seguridad el secreto que no debía divulgarse.

           El lunes la revista Interviú estaba en los quioscos de toda España y la primera conclusión que tenemos que sacar de todo esto, es porqué los melillenses tenemos que esperar hasta el jueves, para tener la revista en nuestras manos. Algunos privilegiados recibieron el lunes los mails con el contenido escaneado de la revista, enviados por sus familiares o amigos peninsulares. Los correos se pasaban unos a otros con la siguiente advertencia: «Te paso esto, pero espera a que el jueves llegue la revista a Melilla». Inmediatamente leído, el correo era reenviado a toda la lista de contactos, y así creció la bola de nieve.

          El jueves a las ocho de la mañana, la revista llegó al aeropuerto en el primer avión procedente de Málaga. Algunos dicen que de los 200 ejemplares que llegan a la ciudad, al menos 100 fueron comprados «in situ», a la propia distribuidora de prensa. Otros cuentan que había  «ojeadores»  a pie de quiosco, esperando pacientemente a que el quiosquero apartase la lista de los reservados. Efectuado el cálculo, la pregunta era: ¿ Cuántos quedan ?, pues X decía el  vendedor, a lo que  el «ojeador» respondía: «Dámelos todos».

    A las doce de la mañana, no quedaba ni un solo ejemplar de la revista en ningún mostrador de prensa. Algunos vendedores de prensa preguntaban que cuál era el interés de la gente por la revista y obviamente, había que responder la verdad: «No, es que sale una presentadora muy famosa en portada». Pues eso, hemos despejado la X de la revista. Lo sucedido produce una enorme sensación de bochorno. Esto parece el Tercer Mundo, pero el bananero.