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Obras sin aviso en el Real


 

            Esta mañana, toda la calzada de los pares de la calle Mar Chica apareció cortada. Todas las intersecciones desde la calle general Villalba se convirtieron en trampas automovilísticas, para los coches allí aparcados y los que circulaban en las direcciones habituales. Son muchas calles: Valladolid, Palencia, Castilla, Salamanca, Zamora, Aragón, León, Vitoria, Vizcaya, coronel Cebollinos, capitán Arenas, Navarra, hasta la calle Cataluña. 

            Todas las entradas o salidas estaban cortadas con vallas en la intersección con Mar Chica, desde la entrada o salida en la avenida de las Infantas de España. No había un solo anuncio o advertencia en la entradas de las calles, ni en las intersecciones, ni en ninguna parte del barrio. Ni un solo anuncio o comunicación a los vecinos a través de los medios de comunicación, o en los oficiales de la Ciudad Autónoma de Melilla.

             No criticamos la obras, necesarias en una parte del barrio que lleva más de dos décadas sin ninguna adecuación de su acerado, ni de su pavimento. Señalamos el modo tan desconsiderado de llevarlas a cabo. Antaño se hubiese enviado una carta a los residentes en el barrio, bien de modo directo, o a través de las asociaciones de vecinos. Nada de esto se hace ahora.

            El nuevo diseño de las aceras están ampliando el  tamaño de los pasos peatonales en los cruces y en las esquinas, lo que es necesario, pero también están obstaculizando los giros de los vehículos de mercancías y de emergencias. También está suponiendo una pequeña pérdida de aparcamientos, sin que haya alternativa posible. En la parte central de la calle Andalucía han realizado un nuevo diseño del paseo, que sí ha recuperado aparcamientos, aunque en un número inferior al de los perdidos. Las terrazas y la remodelación del paseo central del barrio, en la calle La Legión, supuso una disminución de la zona de aparcamiento, muy superior a las previsiones de la propia obra, que ya eran alta.

          Insistimos en la idea central del artículo. No se pueden realizar obras por la bravas, sin avisos con antelación suficiente, ni alternativas posibles, ni previsión de la duración de las mismas.

 

 

Real y Arellano, obras que no se entienden


        Hay un hospital sin terminar a falta de 9 millones de euros, y el Gobierno de Melilla va a gastar 3 millones en cambiar las aceras y el enlosado del paseo central del Barrio del Real y de la calle Carlos R. de Arellano. Ningún colectivo ciudadano, ninguna asociación de vecinos ha pedido esas obras. Solo en el barrio del Real existe una asociación casi desconocida, de la que el gobierno local se sirve, a modo de bastón, para justificar la necesidad y la petición vecinal de esas obras. En ambos casos, lo que más va a notar el ciudadano es la pérdida de aparcamientos en la vía pública, alrededor de 100 ( 50 en cada sector).

       El gobierno de Melilla decide, hace y confunde un grupo facebook con el debate público y la exposición del proyecto a los ciudadanos. No ha habido reuniones o cartas a los vecinos en donde se les comunicase la necesidad de las obras, la aportación de sugerencias o  pedirles que evaluasen las necesidades del barrio. El barrio del Real es un barrio residencial, 13.000 habitantes,  comercial y de gran densidad del tráfico rodado. Casi toda la mercancía que se dirige hacia el polígono industrial, lo hace a través de la calle del General Villalba, y el acceso al barrio se produce por la calle Aragón. Las obras que pretenden realizar van a afectar de modo acusado a estas dos calles  y no tienen nada previsto. Van a congestionar durante 9 meses, las entradas y las salidas del barrio sin tener nada previsto. Es una obra electoral, que pretenden inaugurar en el próximo mes de mayo.

      Los comerciantes y propietarios de negocios de hostelería no han recibido información sobre la eliminación de sus terrazas en el paseo, que se pretenden derivar hacia las calles laterales, lo que redundará en mayor pérdida de aparcamientos.

     Lo mismo va a suceder en la calle Carlos de Arellano. La diferencia estriba en que en esta última zona los vecinos y propietarios de locales comerciales sí han mostrado sus dudas y han iniciado una recogida de firmas. En el barrio del Real no sucede eso, porque una asociación ha patromonializado la voluntad y la voz de todos los vecinos y se han erigido en los interlocutores del barrio ante la Administración local. No digo que carezcan de buenas intenciones, simplemente es que no representan a todos. Muchas de las propuestas de este grupo son lógicas y fáciles de llevar a cabo, lo que sobra es gastarse dos millones de euros en el paseo central de barrio.

Mas del 80% de los vecinos del Real no conoce lo que va a ocurrir ni con su barrio, ni con el paseo central, ni sabe cómo evitarlo o proponer alternativas, que ya dijeron que no se aceptarían.  Nadie ha pedido esas obras, en ninguno de los dos barrios. Son tres millones de euros que podía invertirse de otro modo. Lo que los barrios necesitan es atención constante, mantenimiento y respeto a las normas urbanísticas y a los reglamentos de convicencia urbana.

“Todo por la obra”


       Lo insólito se adueña de Melilla, en estado de obra permanente

      El lema es “Todo por la Obra”, da igual que esté triturado el 100% del asfalto en Melilla, da lo mismo que una calle se abra hasta 3 veces consecutivas, con el consiguiente derroche de dinero que eso supone y el aumento exponencial de molestias al ciudadano. La descordinación entre Consejerías parece  absoluta y la imagen que ofrece el Gobierno Autonómico de Melilla, está en el mismo estado que sus calles, osea, agujereada. Que todos/as  pertenezcan al mismo conjunto no quiere decir que lo parezca.

     La obra lo es todo, realmente es lo único que hay. La obra no se detiene ante nada. A veces parece que es la misma obra siempre. Se acaba una obra y luego todo está en peor estado que antes. No da tiempo a reparar el asfalto, o el enlosado de cemento. Todo está lleno de cicatrices, de fracturas, de parcheo infinito. No hay una sola acera en la que no se aprecien al menos tres obras anteriores. El estado de la señalización vial, que en la mayor parte de los casos hay que adivinarla. Todo es un mosaico de obras y “los obreros” empleados en las mismas, no son tanto como podrían sugerir las cantidades invertidas.

      Llega do todo a este punto, ya a nadie extraña que se inicie una zanja con el coche encima, como la de esta fotografía, en la calle Tte. Casaña. Yo creía que eso de rodear un coche  y dejar la marca en el suelo, era cosa del “correcaminos”, nunca de una obra real. La imagen, enviada por la colaboración ciudadana, refleja algo, que no creeríamos si solo nos lo contasen. Hemos llegado al punto en el que ya tenemos que ver para creer, porque ya nada resulta demasiado extravagante para no ser cierto.

        El Alminar de Melilla ha acudido esta tarde a ver la calle y la obra en cuestión. Ya no estaba el coche, quizá lo devoró la zanja, o aprovechó el hueco para hacerse “una ITV”. En cualquier caso, si salió de allí, no quiero imaginarme como.