Los patos del parque Lobera


                 Los patos del Parque Lobera

      No todos los días se encuentra una imagen ideal, que refresque, que nos transporte lejos de la realidad cotidiana, aunque sea solo por un instante. Hace no muchos meses alguien amenazó con hacer una reforma del Parque Lobera en la que ya no habría patos ni aves, precisamente lo característico de este parque. Los patos están mal cuidados, con poca limpieza y por si fuera poco, han estado varios meses sin agua en su estanque. Para que no lleguen las cosas a estados lamentables, simplemente hay que cuidarlas y mantenerlas, cosa que desgraciadamente no se hace con casi nada en Melilla. Los viceconsejeros de cada área, deben pasarse por los lugares que gestionan, al menos una vez al mes. No se les pide mas, pero que al menos conserven lo mismo que recibieron al iniciar su gestión.

Penosas condiciones laborales en el Parque Lobera


        

           Una casetón que más parece calabozo o chabola

      Sabíamos que algunos Cuerpos y Fuerzas de Seguridad ejercen su actividad en condiciones penosas, caso de la Guardia Civil en sus garitones de chapa del perímetro fronterizo o del infame parapeto desde el que vigilan la costa, en el Museo Militar de Melilla La Vieja, pero poco o casi nada sabíamos de los vigilantes de seguridad destacados en muchas zonas y parques de Melilla.

        Hace no muchos días, el ostentoso Gobierno de Melilla presentaba dos nuevas garitas, provistas de aire acondicionado, para las azafatas y guias de Melilla la Vieja, como una de las mayores mejoras laborales de la historia de la ciudad, desde su fundación española en 1497. Aquí volvemos a encontrarnos en la dicotomía que se está viviendo en Melilla, y es que lo que anuncia la propaganda, luego no se ve por ningun lado, o simplemente no responde a la realidad.

     El Parque Lobera es un  recinto vigilado, con un casetón que sirve de alojamiento a los vigilantes del parque. es verdad que la caseta parece estar algo vieja, quizá demasiado, pero nunca había imaginado que reuniese estas penosas condiciones de habitabilidad. La caseta está llena de remiendos hechos por los propios vigilantes, carece de cristales (como en la Edad Media) y también de aire acondicionado, lo que la hace calurosa en verano y fría y húmeda en invierno.  El mobiliario interior, por llamarlo de alguna manera, es más propio de película de terror, o de sala de interrogatorios de La Santa Inquisición, que de un habitáculo en donde un trabajador debe desempeñar su labor durante ocho horas. Todo esta lleno de remiendos, de tablones, de cortinas sucias, de sillas rotas. Una rejilla mosq

        Es una suma de penosas condiciones laborales inconcebible en el siglo XXI,  y más con un gobierno autonómico que gasta millones de euros en acondicionar nuevos y suntuosos edificios para el desempeño de su labor. Todo un contraste. Unos en palacios y otros en barracas.