Con corrosión


        La Plaza de las Culturas tiene uno de los  micro climas más agresivos de la ciudad. Muy fría y húmeda en invierno, y calurosa en verano. También las iras de los vientos se abaten sobre ella, causando ventiscas infernales. Su nivel de deterioro es muy elevado. Ya ha perdido un tercio de sus bancos originales, debido a la corrosión del metal. Un día se viene abajo un banco, otro día una farola o una papelera. La salinidad del ambiente de la ciudad, es el agente que provoca mayor deterioro del mobiliario urbano, muy por encima de los actos vandálicos. El suelo de falsa piedra no ayuda tampoco demasiado. Esta farola se cayó en días pasados,  vencida por el óxido, y la falta de agarre suficiente en el suelo.

        Nota:https://elalminardemelilla.com/2016/04/12/la-herrumbre/

Desorden en Las Culturas


       La plaza de Las Culturas está en absoluto desorden. Apenas hace unos días dábamos cuenta de la fragmentación del pavimento de piedra artificial. El desorden en la plaza es absoluto. Uno de los focos de iluminación de las torres de ventilación del aparcamiento subterráneo, apareció reventado en esta semana, al igual que una pequeña sección del pavimento, que lleva más de siete días en ese estado y nadie se molesta en arreglarlo, pese a que una oficina de información turística se encuentra apenas a 10 metros. La imagen no puede ser más descuidada y lamentable. La molicie y la entropía son absolutas, tanto, que en las últimas jornadas de Música en La Luna o en La noche en Blanco, a ciertas personas les pareció bien aparcar en una zona en donde ni siquiera se permite el tráfico rodado. En este caso la Policía Local tuvo que poner orden y procedió a notificar las correspondientes multas. En esa zona suelen jugar los niños y niñas,  y muchos vehículos se saltan la prohibición de circular por allí, para llegar hasta el mantelete y evitar así el tener que rodear la plaza.

   Nota: https://elalminardemelilla.com/2014/06/11/las-culturas-se-desfragmentan/

La fragmentación de Las Culturas


 Según reza la placa de inauguración, la que debe portar los nombres a través de los siglos, la plaza de Las Culturas tiene tan solo diez años. Sin embargo, está en estado de desfragmentación. Es un espacio ciudadano muy concurrido, pese a que no tiene sombra. Resulta muy  húmedo en invierno y es una plancha ardiente en verano. También es un lugar muy ventoso. La humanidad y sobre todo los niños/as, sobreviven en cualquier condición, por muy extremas que sean. Ese es el caso de esta plaza de Las Culturas. No hay sombra, los bancos son muy incómodos y todo el lugar se encuentra sin protección ante los rigores climatológicos. Solo los bares y cafeterías sirven de refugio.

              Algunos bancos han tenido que ser sustituidos y el suelo de piedra artificial está fragmentándose por todos lados. Hay una zona, la más próxima a la muralla que está en un estado pésimo que empeora día a día. Los focos que ilumina la muralla ya no existen y su única función e la de almacén de escombros. La gestión y el mantenimiento no existen, ni siquiera a cien metros del Ayuntamiento. Esto es uno de los peores síntomas.

Estación, plaza de culturas y cintas de churros


          

                El antiguo edificio de la estación de autobuses le daba un aire singular a esta plaza, aunque se fue desmontando a lo largo de los años. En lo que quedaba de él,  existían cuatro establecimientos comerciales muy característicos, de los que dijeron que se quedarían allí. El parking público era absolutamente necesario y la plaza se ha convertido en un lugar de encuentro de los melillenses, en un lugar en donde se puede estar sin la invasión de los coches. A día de hoy sigo pensando que se podría haber mantenido este edificio, pero eso ya no es el caso, porque se buscaba asegurar la visibilidad de Melilla La Vieja.

           Justo al lado del  edificio del Hotel Anfora, en lo que era el fuerte de San Miguel, se va a construir el Centro Tecnológico y hay que construir un vial de acceso al tráfico rodado. Lo van a tener difícil porque allí hay restos de las fortificaciones del siglo XVII y aunque las catas arqueológicas no han dado resultados positivos, nunca se puede estar seguro de que no aparezca algo inesperado, aunque tampoco quiero hablar de eso en este momento.

          Me interesa solo la churrería, de la que ya hemos hablado en El Alminar. Una churrería que debería haber vuelto a la plaza, pero que en una decisión incalificable, fue relegada y postergada. Hoy están en medio de una zona de obras, y me consta que quieren hacer ( la Consejería de Fomento), un nuevo apaño. Quieren dejarla en ese lugar, entre grúas, hormigoneras y camiones de obras subiendo y bajando por las inmediaciones, lo que es un auténtico despropósito, cuando lo que debieron hacer en su momento es darle el local que les correspondía en la plaza de Las Culturas, de la que dejaron fuera a una cultura concreta, a la de los churros me refiero.

        Alguien tomó hace diez años la decisión de dejar fuera de esta plaza a la churrería, y desde entonces nadie se ha molestado en explicar el por qué, ni se han puesto los papeles encima de la mesa. Una decisión injusta se puede enmascarar bajo una maraña de vericuetos administrativos, para que la decisión tomada, siendo   igualmente injusta, sea perfectamente legal, salvo que los Tribunales de Justicia dictaminen otra cosa. ¿Qué van a hacer ahora, repararán el daño hecho, tienen realmente la intención de tomar ahora una decisión correcta?.

            El aspecto interno y externo de la churrería  es lamentable, mientras que los negocios instalados en La Plaza están progresando de modo evidente. Han hecho un daño claro a uno de los establecimientos más representativos del centro de Melilla. Tendrán que decidir algo en un tiempo muy breve. Las obras han empezado y la situación actual no se puede mantener más tiempo. Cinco familias dependen de la actividad de ese local.

        Nota:  https://elalminardemelilla.com/2012/01/09/la-churreria-olvidada/

La churrería olvidada


     El inicio de las obras de lo que será el futuro Centro Tecnológico de Melilla, lugar desde el que saldrá el 2º cable de fibra óptica, traerá también como consecuencia el que aparezca un asunto, que no por olvidado, es menos real. En el antiguo edificio de la Estación de Autobuses de Melilla, existían una serie de establecimientos comerciales (Farmacia, tienda de artesanía árabe, tienda de electrónica y churrería), que aceptaron el compromiso de derribo, a cambio de que tuvieran la 1ª opción para en  estar en la futura Plaza de Las Culturas.

        Existió y se firmó un contrato por el cual La Ciudad Autónoma se comprometía a aceptar el derecho de retorno de las partes afectadas. La farmacia se trasladó a los bajos del Hotel Ánfora y los otros establecimientos se asentaron un unas instalaciones provisionales construidas al efecto. Acabada las obras de la plaza se produjo el regreso de la farmacia y de la tienda de marroquinería, pero no regresó el establecimiento de productos electrónicos y quedó en suspenso el derecho de la churrería, que es emblemática y uno de los signos de identidad de la zona.

           ¿ Que ocurrió ?. El asunto es complicado y de difícil calificación. El caso es que La Ciudad Autónoma alegó que el contrato firmado carecía de obligatoriedad, y que en todo caso era solo una declaración de intenciones. Llegado el momento de exigir el cumplimiento del mismo, La Consejería correspondiente, exigió una «fianza muy elevada» a la churrería y que no estaban en condiciones de pagar, de manera que otro establecimiento se asentó en el lugar indicado o reservado en un principio a la churrería.

         Quedó un local baldío, que tampoco se quiso ofrecer a la churrería y que ahora ocupa una oficina de información turística. Las obras del Centro Tecnológico empezarán en breve, y algo se tendrá que decidir en La Consejería  de Fomento, de la que dependen las instalaciones de La Plaza. La solución no puede demorarse mucho tiempo más, y hay que recordar que de ese establecimiento dependen 6 familias. Cerrarlo o trasladarlo a un lugar inadecuado, sería condenar a todas las familias al paro y no están los tiempos como para hacer esas cosas.

         Aparte de la solución que decida dársele, el asunto está recurrido en los tribunales de Málaga, porque el correspondiente de Melilla se declaró incompetente para decidir sobre el caso.

  PD: Este asunto puede convertirse en un escándalo para unos y en la piedra de toque para otros. La Churrería debe seguir en esa plaza. El cómo se haga no es cosa nuestra, pero lo veremos igualmente.

La plaza de Las Culturas


      Tiene el mismo nombre que la celebérrima plaza de la capital mexicana. La verdad es que es uno de los espacios ciudadanos con más asiduidad de visitas. Tanto por la mañana como por la tarde, registra un gran afluencia de público. Se ha convertido en la plaza más emblemática de la urbe. Melilla, pese a los gobernantes que ha padecido y padece, resulta muy fotogénica. La foto está realizada desde el falsificado baluarte de San Fernando. La plaza de Las Culturas  luce hermosa y bien iluminada con el exorno navideño. Es la gente de Melilla la que ha decidido, con su uso constante, que esta sea una plaza de referencia. Siempre es así. Por muchos planes y proyectos que se diseñen, es la gente, el pueblo, el que decide en donde está cómodo y en donde no. Sigue adoleciendo de falta de sombra, de un  mantenimiento más cuidadoso, pero en conjunto, es una plaza muy agradable en cualquier época del año. Abro con esta foto la nueva  semana, y que colocamos como la foto del día.

          El espíritu navideño nos reblandece a todos, pero también, como decían los persas: «Hasta el mejor arco necesita ser destensado».