Extraños sucesos en la noche


      Ninguna ciudad descansa por la noche. En cuanto cae el sol y la oscuridad se asienta profundamente sobre las ciudades, las calles se llenan de personas distintas de las que habitualmente se ve bajo la luz del Sol. Luz y sombra son mundos opuestos, con sus propios habitantes y leyes. Salir al servicio farmacéutico de urgencias, aunque solo sea a por un «desenfriol», supone ver cosas distintas, muchos coches oscuros circulando a velocidades mas altas de lo habitual, demasiada gente poblando las esquinas, y sobre todo, sucesos raros, como este que voy a contar.

                          Rotonda ctra. Alfonso XIII/ calle Hospital Militar

       Apenas traspasada la medianoche, los vecinos de la urbanización colindante con esta rotonda escucharon unos gritos, en los balcones había algunos vecinos fumando (la Ley antitabaco de Zapatero ha echado a los propios propietarios a los balcones), son testigos de este extraño suceso y avisan a la policía y a la ambulancia. Lo que ven es que este hombre que yace en el suelo fue interceptado por otro coche, del que se bajó una pareja y tras golpearle se dieron a la fuga. No queda claro si el hombre corría a pie huyendo o se bajó del coche fugado.  Otros testigos del mismo bloque situado sobre la rotonda contaban una versión completamente diferente de lo sucedido.    Se confirma así la máxima policía que dice que: «Cuando hay dos testigos de un hecho, existen al menos tres versiones de lo sucedido».

     La colaboración ciudadana en Melilla es digan de todo elogio. Varios vecinos del inmueble cercano se bajaron a señalar la zona, avisaron a la policía y a los servicios de urgencias y esperaron pacientemente la llegada de los efectivos policiales para relatar sus versiones de los hechos y ofrecerse como testigos. Otro de los vecinos, ante la discrepancia manifestaba que lo mejor era solicitar a Comandancia la grabación de la cámara de seguridad, de la torreta del cuartel de ingenieros que está justo encima del lugar del suceso y de la rotonda. La verdad está ahí fuera.

       PD: El agredido parecía presentar solo contusiones leves y pérdida de conocimiento parcial.

    

La vida cotidiana en Melilla


         Un contenedor de papel arde en plena calle en Melilla. La mayor de las veces son  actos intencionados, otras veces son combustiones espontáneas debido a las altas temperaturas o por que se arrojan materiales  no apropiados al contenedor. La reposición de mobiliario urbano en Melilla es un gasto fijo, como el de todas las ciudades españolas. Pese a que las cosas sufren un deterioro constante en nuestra ciudad, no parece que sea una de las que más destrozo o gasto tiene en este concepto. Ocurre que a veces se instala mobiliario urbano no apropiado para una ciudad marítima. Las papeleras y todos los elementos de «forjas Benito» ( http://www.benito.com/), con la que se han llenado parques en todas las ciudades de España, sufren una rápida corrosión en Melilla.

     Las viejas y pequeñas casas de las calles Infanta Elena y Cristina acusan ya el paso de los años. Algunos balcones se caen y precisan la intervención de Los Bomberos. La ciudad está llena de pequeños sucesos que rara vez ven la luz o llegan a conocerse. Hay otro mundo, inmenso, lejos de la actividad política, que aparece  como omnipresente. Hay pequeños sucesos que deterioran el entorno urbano y con los que la gente convive durante años, sin mostrar la más mínima queja.

        Esta invisibilidad hace que los gobiernos crean que no existen, hace que se olviden de determinadas áreas urbanas, que sin embargo están ahí. En esta calle, la de Las Infantas, sorprende el ridículo tamaño de la acera inmediata a los edificios, que más parece un bordillo ancho.  Ya me dedicaré otro día a las aceras insólitas.