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Melilla en el día de antes


              El título es de Umberto Eco, y la idea de Yolanda Tamara Crespo, amiga y directora del El Faro en Melilla en 2007, antes de que El Alminar existiera, y me pareció buena. ¿Cuál es la última imagen que capturamos con nuestras cámaras antes de iniciarse el confinamiento social?.  Se trata pues de buscar las mejores imágenes de un mundo que habrá cambiado cuando volvamos a posar el pie en las calles nuevamente. Se trata de ver belleza en donde solo un día después estaría asentada la amenaza.

               Son muchos los que se entretuvieron diciendo durante días que los resfriados mataban más gente, y que ahora realizan comparaciones con la peste negra, la gripe española (que nunca lo fue), la plaga de Justiniano, o acumulan las cifras de fallecidos por el cólera, el sarampión o la viruela. Para las últimas mencionadas no existían vacunas (que muchos rechazan en creencias ciegas). Para las primeras y hasta hace solo un siglo, la epidemia de la gripe española (1918) que además coincidió con la I Guerra Mundial, baste decir que no existía la Sanidad, por eso las cifras de fallecidos se contaban por millones.

                La Cruz Roja surge a partir de 1863 a iniciativa de Henry Dunantporque hasta esa fecha ni siquiera se recogía a los heridos en los campos de batalla, que pasaban días en agonías inimaginables hasta que la muerte, o algún alma caritativa, que siempre han existido, se los llevaba en el primer caso, o los recogía en el segundo. Si no fuese por la existencia y desarrollo de la Sanidad, los fallecidos por la pandemia del Covid-19 ya se contarían por cientos de miles. Aunque no proceda en este caso porque se trata de un virus, recordaremos que la penicilina G o primer antibiótico, fue descubierta por Alexander Fleming en 1928. Hasta su aplicación en enfermedades o en operaciones quirúrgicas, lo normal no era sobrevivir.

             Así pues volveremos a las calles, pero el mundo que conocíamos se habrá transformado, tras esta batalla contra lo invisible que estamos librando. Cambiará nuestra forma de relacionarnos, tanto entre nosotros, como con el mundo o nuestro entorno. Cambiarán conceptos e ideas y como siempre ha sucedido tras una crisis de esta magnitud, como cualquiera de las epidemias históricas, o tras cualquier guerra entre humanos, el mundo mejorará para todos/as.

                  Ayer el presidente del Gobierno Pedro Sánchez ofreció un titular tremendo, pese a que la opinión común era que no dijo ninguno, y es este: “La amenaza está en cualquier lado”. Desde El Alminar esperamos y deseamos volver a vernos todas/os, en las mismas calles en las que siempre nos hemos encontrado. No hay que olvidarse nunca de defender la Sanidad Pública. Ese es el gran avance al que no podemos renunciar jamás, de no existir, estaríamos escribiendo de otra cosa.

                   Luego, cuando esto acabe, juntos/as, nos tocará volver a levantar este país y vendrá un tiempo largo, de duros sacrificios, que tendremos que sobrellevar entre todas/os, porque esto es el equivalente a una guerra. También habrá que compensar a los trabajadores de La Sanidad, que han estado en primera línea y desde el primer momento.

 

El fin de la aventura africana de Tamara Crespo


    Para explicar este blog  hay que remontarse algunos años antes de que existiera.  Alguna vez he escrito: antes de que existiera El Alminar, yo soy, parafraseando al evangelista. Si uno quiere saber si tiene el don de la palabra, o de la escritura inspirada, como dijera San Pablo, debe probarse en ella mucho antes. En esta historia no importan tanto la precisión de las fechas, como el por qué de las cosas. Algunas historias deben ser contadas y otras no.

             En el año 2007 llegó a Melilla procedente de Ceuta la periodista Yolanda Tamara Crespo. Era redactora Jefe en El Faro de Ceuta y fue nombrada para igual cargo en nuestra ciudad. Como siempre, vino acompañada por su inseparable Fidel, fotógrafo, compañero de trabajo y de vida. Una de sus misiones era liderar el traslado de la redacción del periódico desde la calle General Marina a la de la avenida de Castelar y la instalación de la rotativa en el Polígono Industrial. Hasta esa fecha, el diario llegaba vía aérea, procedente de Málaga. No recuerdo en que momento nos encontramos, pero sí recuerdo que fue en la calle Marina. Yo llevaba varios años sin escribir nada, después de mis etapas de corresponsal y colaborador, tanto de periódicos nacionales como locales.

          Tamara Crespo me convenció para que retomara mi escritura pública, que había abandonado en el año 2000. Había empezado ya el año 2007. Decidimos que como  la realidad política ya estaba suficientemente cubierta por los cuatro periódicos existentes en la ciudad, yo buscaría nuevas historias y una visión distinta del mundo. Presenté mi primer trabajo, un texto sobre la necesidad de crear un Museo de Arte Sacro en Melilla.  Fue el primero y último con Tamara Crespo, porque la siguiente vez que la vi fue para comunicarme que se marchaba de Melilla, por propia voluntad y de modo inmediato.  Regresó a Ceuta reclamada por el editor del periódico, como  siempre acompañaba por  Fidel.

       Me quedé compuesto y sin nadie que me amparase. No volví a escribir de inmediato, pero me encontré con Pepe Vacca de modo causal, y me empezó a contar las historias, para mí desconocidas, del mundo religioso cristiano en la ciudad. Así nació la serie sobre “la historia heterodoxa de las iglesias de Melilla”, que publiqué en Melilla Hoy. Una año más tarde regresé al Faro de Melilla y puse en marcha el proyecto pensado con Tamara Crespo. Esta colaboración, muy prolífica, se extendió a lo largo de tres años, hasta el 2010;  a uno solo del nacimiento del Alminar.

        En todo ese tiempo (2007-2011), Tamara Crespo abandonó  definitivamente en El Faro de Ceuta, y se pasó, siempre con Fidel, al Pueblo de Ceuta, rival del todopoderoso Faro, como Directora adjunta, en donde ha permanecido hasta el pasado mes de enero, momento en el que se acabó, de modo definitivo, su largo periplo africano, extendido a lo largo de una década exacta.

                  Todo viene a cuento y esta historia había que contarla. Además uno de sus últimos artículos, trata de la odisea de un inmigrante y sobre qué llevarse en un viaje entre África y Europa.

             Preguntaba en días pasados una nueva comentarista, Ave del Paraíso, si era posible llevar a cabo todavía un periodismo serio y decente. La respuesta es sí, aunque las dificultades son cada vez mayores y el ejemplo del que escribo, no haya  acabado del todo bien.

        Notas: (1) http://www.fronterad.com/?q=equipaje-inmigrante-que-llevarse-a-odisea-entre-africa-y-europa&page=&pagina=2

               (2) http://www.fronterad.com/?q=carmina-macein-vende-riad-en-tanger%E2%80%A6-con-algun-picasso-y-miro