Hotel Puerta Alafía


               La Puerta de La Alafía o Baluarte de las cinco palabras está a escasos 200 mts. de la Plaza de Las Culturas, tiene un mirador frente a Melilla La Vieja. Es un punto de referencia turístico, que sin embargo no ha conseguido nunca estar en estado óptimo, ni siquiera visitable. El túnel del baluarte no ha estado nunca abierto. El problema que hemos escrito en la entrada anterior se hubiese evitado poniendo la verja por delante del acceso a la parte baja. Una colaboradora del Alminar nos envía estas dos fotos que completan la entrada y que muestran de manera definitiva en qué estado de abandono se encuentra este emblemático lugar. No hay mucho más que decir, salvo ver y asombrarse de esta incomprensible situación. Un gobierno «cargado de cargos» (36 entre consejeros, viceconsejeros y directores generales), que muestran una incapacidad absoluta para la gestión y el mantenimiento de sus propias obras.

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El paraíso homeless de la Puerta de La Alafía

                La vieja puerta de La Alafía, la única puerta de la Melilla musulmana que sobrevivió a las constantes remodelaciones y derrumbes que sufrieron las murallas de la ciudad, fue rehabilitada en 2007  por «siendo presidente Imbroda», que es el texto introductorio de cualquier placa. Resulta curioso como en todas las placas resulta más importante mencionar bajo que advocación fue remodelado o rehabilitado el lugar, que el propio objeto en sí. Siempre se menciona a «siendo presidente» y al consejero de oficio.

                 En el mes de mayo de 2011, el incipiente Alminar de Melilla, visitó el lugar y dimos cuenta, noticia y testimonio del lamentable estado del lugar, y de su estado de manifiesto deterioro. Solamente dos años después, repitiendo la visita con un grupo de amigos, no solo hemos podido comprobar que no se ha hecho nada, sino que el deterioro es ya absoluto, la situación es de cochambre sin paliativos, y del terreno y de la puerta, se han adueñado los sin techo y los merodeadores. Hay una constelación de entidades, altamente remuneradas, que deben velar para que estas cosas no ocurran o al menos, advertir de su situación: Consejería de Cultura, Fundación Melilla Monumental, Consejerías de Medio Ambiente y Obras, Amigos de los Museos, Defensores del Patrimonio e Historia Militar, Protectores de todos Los Recintos fortificados, y así hasta el infinito.

                Está claro que una vez hecha la foto inaugural, publicado y editado el correspondiente folleto o libro en donde no falta nombre alguno de «los rehabilitadores», todo el mundo se olvida del lugar y de volver a pasar por el mismo. Las reclamaciones deben presentarse al «maestro armero» o lo que es lo mismo, en el Centro de Interpretación de Melilla La Vieja.

                                                      Baluarte de la única palabra: Cochambre

             En la década de 1960, cuando se reinventó la historia de Melilla, de la que ahora intentan renegar, se bautizó a esta puerta como «baluarte de las cinco palabras», de las que ni siquiera me voy a molestar en buscar cuales eran, porque jamás se ha llamado así. Todo era un invento. Hoy, a sólo 6 años de haber sido rehabilitado y falsificado históricamente el lugar, solo se el conoce por una palabra, la de cochambre, que una vez pronunciada o escrita, hace que sobren todas las demás. La Melilla real es esta, el resto es solo propaganda y mentira.

           Todo ha desaparecido, incluido la malla de la barandilla. El lugar es una vivienda homeless y la reja de acceso al túnel es el inodoro al aire libre. Las deposiciones y excrementos humanos dan buena cuenta de ello. Algo de vergüenza sintieron cuando publiqué el resultado de mi primera visita en 2011, porque una mano amiga retiró la placa conmemorativa de «siendo presidente».

Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/05/19/238/

Estampas ciudadanas en Melilla La Vieja


La media plaza de San Miguel

Hemos visto muchas cosas: aceras incompresibles, ubicación diabólica de contenedores, obras repetidas en el mismo lugar como una condena infernal, ascensores que no funcionan con la lluvia, papeleras desaparecidas, rotondas sin sentido y así hasta superar la imaginación de cualquiera; pero media plaza escapa a nuestra compresión. ¿Cuál es el sentido de hacer media plaza, o reventar solo la mitad y no repararla luego?. Este lugar es el inicio de la calle de San Miguel, en Melilla La Vieja, una de las más antiguas de la ciudad, casi la primera a la que se dio nombre, el posible lugar en donde estuvo la primera ermita cristiana. Debajo de esta media plaza están los aparcamientos públicos del barrio de Medina Sidonia y también algunas galerías y almacenes. La ciudad vieja tiene problemas y por las noches se convierte en el lugar de los sin techo y de los merodeadores. Hay huellas de incendios en los contenedores y si se mantiene limpia la zona, es por la eficacia del «barrendero» que está allí destinado y que cuida de las calles como si fueran suyas. Algo pasa con esta parte de la ciudad. Se ha invertido mucho dinero en la ciudad vieja, pero no acaba de ofrecer una imagen adecuada. No hay un  modelo definido,  ni accesos adecuados para subir hasta sus calles, ni servicios públicos, ni vigilancia en condiciones. En Melilla La Vieja puede pasar cualquier cosa, por la noche.

Nuevas estampas ciudadanas


         Melilla, la ciudad difícil

Las papeleras de forjado son una tentación demasiado fuerte para la fundición de acero y ferralla de Selouanne. Todo lo que sea metálico y susceptible de ser convertido en colada de hierro, tarde o temprano desaparecerá de nuestras calles. Esto está pasando en cualquier ciudad de España. Todo se roba y se vende para obtener unos euros para sobrevivir; y existe una economía paralela que se nutre de este expolio constante al mobiliario urbano de las ciudades. Aun así y todo debemos reconocer dos cosas, una es que esta ciudad es especialmente difícil y la otra que nuestras autoridades municipales , por razones que están a la vista de todo el mundo, ya no dedican el 100% de su tiempo a la gestión de la urbe. No hay gobierno alguno, que después de 10 años de gestión, siga siendo eficaz, sin haber cambiado casi ninguno de sus hombres o mujeres. Algunos resultaron ineficaces desde el principio, por ser consejerías o áreas carentes de sentido y funciones, y otros se han ido anquilosando con el tiempo. El caso es que la anunciada renovación del gobierno nunca se ha producido, y la máxima del mismo es oír, callar y aguantar, como en la época de Franco. Una vez depositado el voto, el ciudadano ya no tiene control sobre nada. Solo nos necesitan un día cada cuatro años.

            La moda de candados y cadenas

   Resulta inquietante la facilidad con la que nos imponen algunas modas y costumbres, dirigidas desde nadie sabe dónde ni con qué intenciones. Una de ellas, aunque escribiremos de otras, es la relacionada con colocar candados e incluso cadenas de acero, como símbolo o expresión de amor eterno entre parejas (da igual que luego aquello no dure más de cinco años). Al menos las ferreterías sacaron algo de beneficio de esta costumbre, que afortunadamente parece ir desacelerándose, al menos en nuestra ciudad. En algunas partes de la ciudad, en barandillas de puentes, en pasamanos de rampas, se pueden ver enormes cadenas y candados, que no parecen tener otra finalidad que la de cumplir con aquella extraña moda.

La carretera verde del Tiro Nacional


 

¿Qué es una carretera verde?. Quizá tengamos la vaga idea de una carretera ecológica, o sea, realizada con materiales naturales y no agresivos con el medio ambiente. También podemos pensar que se trata de unas carreteras instaladas dentro de entornos naturales, o de rutas en donde no se permita el tránsito de vehículos que emitan gases contaminantes. Estas respuestas serían las adecuadas y lógicas.  Lo que nadie respondería  es que una carretera verde es  aquella en la que el pavimento de cemento está tan degradado y fracturado, que el césped crece entre sus grietas. Ya solo quedan cinco meses para las elecciones Europeas de mayo de 2014.

 

Las brigadillas de parcheo, alquitranado y repintado de calles recorren toda la ciudad buscando cosas que reparar,  para ofrecer así una idílica imagen de gestión y normalidad.  Esta es la carretera del Tiro Nacional, cuyo pavimento lleva años agrietado y fracturado; tanto que crece la hierba dentro de la carretera. Nunca había visto cosa semejante. Los que trabajan por estas zonas de la ciudad, y los que viven estos barrios lo ven todos los días. Los encargados de evitar que esto suceda y de repararlo, no, pero es que ellos no vienen a estas zonas para nada, ni siquiera en época electoral.

Voy a hacer una predicción: esto estará reparado antes del mes de mayo de 2014.

Nuevas estampas insólitas


Paseamos por las calles y cada vez nos fijamos en más cosas. Han reventado un nuevo farolillo luminoso junto a la Cruz de Los Caídos, aunque esta vez parece que la causa es el choque de algún coche o camión, dada lo forzado del giro a al que obliga el desvío por las obras de la nueva rotonda de Duquesa de La Victoria ( son infinitos los sucesos que está provocando esta «discutible» nueva obra. En otro punto de la ciudad, en el Paseo Guardia Civil Antonio Molina, hemos podido observar el robo de papeleras, dos al menos han desaparecido. El hierro se paga bien en la fundición de Selouanne. También hemos fotografiado el pésimo estado de dos bancos de madera, enormemente incómodos, a los que le faltan travesaños. Hay que pensar en algún tipo de mobiliario urbano que no sea susceptible de ser robado para su reventa, menos costoso, que pueda ser repuesto con mayor facilidad y sobre todo más cómodo. La mayor parte de los bancos de mobiliario urbano existentes en nuestra ciudad son «revienta culos». Si la sentada supera la hora, al levantarse duelen hasta las costillas flotantes.

El Alminar denuncia, pero contribuye a mejorar nuestra ciudad. Sabemos que se toma nota de todo lo que aquí se escribe y son numerosas las cosas solucionadas después de ser aventadas públicamente. La humildad que buscamos, nos impide, salvo excepciones, atribuirnos cualquier mérito o el elaborar las actuaciones llevadas a cabo tras nuestras denuncias.

Estampas ciudadanas insólitas


                   Todo es posible en Melilla

Todo es posible en Melilla. No hay nada que uno no pueda encontrarse por la calle, por muy inverosímil que pueda resultar. Una papelera sin fondo a la que no es posible echar nada porque cae inmediatamente al suelo. Un banco mal aparcado en las obras de la nueva rotonda de la avda. Duquesa de La Victoria. Un farolillo de adorno reventado de una patada inmisericorde. Farolas taladas cual si fueran árboles en cualquier zona de la ciudad, desde el mismo centro de la urbe hasta cualquier otro lado. Gestionar una ciudad y mantenerla es difícil, aun reconociendo el carácter extraño de Melilla, en la que parece que parte de los ciudadanos tienen algo contra ella y procuran su demolición a diario.

No es raro que suceda esto, porque el malestar ciudadano debe expresarse de alguna manera, y el destrozo del mobiliario urbano es algo común a todas la ciudades. Lo insólito es es que estas imágenes se mantengan durante meses, sin que nadie lo remedie, ni parezca importarle. Algo así como si no hubiera ninguna consejería encargada de arreglar estos desperfectos.