Nuevas estampas insólitas


Paseamos por las calles y cada vez nos fijamos en más cosas. Han reventado un nuevo farolillo luminoso junto a la Cruz de Los Caídos, aunque esta vez parece que la causa es el choque de algún coche o camión, dada lo forzado del giro a al que obliga el desvío por las obras de la nueva rotonda de Duquesa de La Victoria ( son infinitos los sucesos que está provocando esta «discutible» nueva obra. En otro punto de la ciudad, en el Paseo Guardia Civil Antonio Molina, hemos podido observar el robo de papeleras, dos al menos han desaparecido. El hierro se paga bien en la fundición de Selouanne. También hemos fotografiado el pésimo estado de dos bancos de madera, enormemente incómodos, a los que le faltan travesaños. Hay que pensar en algún tipo de mobiliario urbano que no sea susceptible de ser robado para su reventa, menos costoso, que pueda ser repuesto con mayor facilidad y sobre todo más cómodo. La mayor parte de los bancos de mobiliario urbano existentes en nuestra ciudad son «revienta culos». Si la sentada supera la hora, al levantarse duelen hasta las costillas flotantes.

El Alminar denuncia, pero contribuye a mejorar nuestra ciudad. Sabemos que se toma nota de todo lo que aquí se escribe y son numerosas las cosas solucionadas después de ser aventadas públicamente. La humildad que buscamos, nos impide, salvo excepciones, atribuirnos cualquier mérito o el elaborar las actuaciones llevadas a cabo tras nuestras denuncias.

Estampas ciudadanas insólitas


                   Todo es posible en Melilla

Todo es posible en Melilla. No hay nada que uno no pueda encontrarse por la calle, por muy inverosímil que pueda resultar. Una papelera sin fondo a la que no es posible echar nada porque cae inmediatamente al suelo. Un banco mal aparcado en las obras de la nueva rotonda de la avda. Duquesa de La Victoria. Un farolillo de adorno reventado de una patada inmisericorde. Farolas taladas cual si fueran árboles en cualquier zona de la ciudad, desde el mismo centro de la urbe hasta cualquier otro lado. Gestionar una ciudad y mantenerla es difícil, aun reconociendo el carácter extraño de Melilla, en la que parece que parte de los ciudadanos tienen algo contra ella y procuran su demolición a diario.

No es raro que suceda esto, porque el malestar ciudadano debe expresarse de alguna manera, y el destrozo del mobiliario urbano es algo común a todas la ciudades. Lo insólito es es que estas imágenes se mantengan durante meses, sin que nadie lo remedie, ni parezca importarle. Algo así como si no hubiera ninguna consejería encargada de arreglar estos desperfectos.

Arrancando árboles


            Una rotonda innecesaria en Duquesa de La Victoria. Obras continuadas por todas partes. Negocios permanentes. Un reloj de Sol de 50.000€, vanidad humana en estado puro. Todas pretenden ser obras monumentales, para perpetuar una memoria, que empezará a desaparecer en el mismo instante en el que deje el Poder. Desfiguración del paisaje urbano tal y como lo hemos conocido. No pensaba escribir de esto ni casi de nada más. Un colaborador me ha enviado una fotografía del primero de los 10 árboles que serán arrancados en los próximos días, para la mayor gloria y extensión del cemento. Se hacen esfuerzos para perpetuar nombres, que hoy ya no son nada. Solo dejar constancia. Ya no merece más la pena, ni tan siquiera el esfuerzo. Ya hemos escrito de esto. Todo da igual.

¿Bandera o trapo?


Son símbolos, pero si se colocan deben cuidarse. Para observar una imagen así hay que hacer tres cosas: la primera viajar en COA (autobuses de Melilla) o coche, la segunda pasearse por el extrarradio de la ciudad, y la tercera volver a los lugares después de haber sido inaugurados. Ellos, nuestros gobernantes, no hacen ninguna de estas tres cosas. Nunca vuelven a un lugar que hayan inaugurado, no suele pasear por otras zonas que no sean sus urbanizaciones y los lugares de ocio y restauración que frecuentan, y sobre todo, no viajan en COA. El extrarradio de la ciudad es una zona inhóspita y desconocida para «ellos». Es una zona de riesgo a la que solo acuden en ocasiones especiales y después de que haya sido peinada y adecentada para la ocasión. Cuando la visitan, acompañados de sus séquitos y medios de propaganda, deben sentir una sensación parecida a la de los descubridores del «Nuevo Mundo». Cuando pasa la visita o la inauguración y ya todo se pierde en el recuerdo de la hemeroteca, todo vuelve a su estado inicial y el lento retorno de la degradación toma las riendas de lo que es su reino, el de la entropía.

La bandera de España en jirones, todo un símbolo de lo que sucede.

Obras en el mismo lugar


¿Cuántas veces se puede realizar una obra en un mismo punto?

En diciembre de 2011 respondimos que tres veces, por aquello de no hay dos sin tres, pero ahora, dos años después, podemos decir que una más, porque no hay mesas de tres patas. En diciembre de 2011 escribía que este punto parecía estar tocado por una especie de maldición, hoy ya lo afirmo. Es la cuarta vez en el plazo de dos años que revientan este lugar para volver a realizar allí obras. No sabemos si la última vez dejaron allí algo enterrado y ahora lo están buscando, o es justo lo contrario: que olvidaron meter allí alguna cosa y la van a introducir ahora. Total, que volvemos a tener caos y saturación de tráfico en una vía importante de la ciudad y como siempre sin aviso previo.

Esta vez pedimos que para aliviar el colapso inevitable de la calle de Luis de Ostariz, corten o modifiquen  la regulación semafórica en la intersección con la calle del Hospital Militar, para evitar el salvaje atasco de los coches que circulan por la carretera del Aeropuerto hasta la rotonda de acceso al Parque Forestal.

Notas: (1) https://elalminardemelilla.com/2011/12/14/tres-veces-en-un-solo-mes/. (2) https://elalminardemelilla.com/2011/11/08/trafico-cortado-entre-aeropuerto-y-huerta-salama/. (3) https://elalminardemelilla.com/2011/11/23/proliferacion-de-obras-proliferacion-de-accidentes/

Colocación de contenedores I


Al igual que en la serie sobre «las mejores aceras de Melilla», en donde ya vamos por el nº 7*, o aquellos que versan sobre la «ilógica» colocación de los postes (eléctricos y telefónicos), en donde hemos alcanzado el capítulo 5, aunque el número de entradas escritas sobre «los postes» es mucho mayor que la que refleja este ordinal (https://elalminardemelilla.com/2011/10/26/seguimos-con-los-postes-electricos-y-telefonicos-v/). Ahora procedemos a abrir un nuevo serial sobre la situación anómala de los contenedores en la vía pública, en los que podemos distinguir tres categorías: los que entorpecen el paso de los peatones, los que dificultan la visibilidad del tráfico, y aquellos que fomentan la suciedad. Todas estas situaciones resultan peligrosas y afean el aspecto de Melilla. En esta ciudad nada parece tener solución, porque desde hace un lustro ya no hay gestión de ningún tipo. Hay un gobierno a la deriva, que ya solo busca mantenerse, aunque sea con respiración asistida, cualquier cosa con acercarse lo más posible al horizonte de mayo de 2015, que no alcanzarán en ningún caso.

La acera de Cándido Lobera es una de las más difíciles de por sí, y podría haber entrado en la categoría de las mejores aceras, pero también es verdad que esa pequeña colina resulta un accidente natural insoslayable. Lo que no tienen nombre ni perdón, es la absurda, peligrosa y dantesca situación de estos contenedores, que convierten en un ejercicio imposible el transitar por la acera, además del peligro que supone la opción de salir a la calzada o su alternativa, la de comerse los asquerosos olores que emanan de los mismos.

PD: Se está procediendo a una reordenación interna del Alminar, colocación de nuevas etiquetas y agrupación de temas.

Nota:* https://elalminardemelilla.com/2013/10/14/las-mejores-aceras-de-melilla-vii/

Las dimensiones del caos


La rotonda de la Avenida de La Democracia

Ayer advertimos de la inminencia del caos que iban a provocar las obras de la nueva rotonda de la avenida de La Democracia y hoy nos hemos acercado para ver su magnitud.  Lo increíble es que el ciudadano no tuviera información de nada, ni de las posibles vías de escape, de itinerarios alternativos, ni de todos los accesos que iban  a quedar cortados o colapsados por las obras, que son muchos más de los que informaron en un anuncio que casi nadie leyó, en los periódicos del sábado. Ni siquiera los que leyeron el anuncio, entre los que me incluyo, pudieron o pudimos hacernos una idea de la magnitud de la magnitud del corte de tráfico, ni de todo lo que implica.

Es una manera de hacer las cosas que refleja una falta de coordinación entre consejerías, falta de previsión en las acciones del gobierno, y falta de información al ciudadano/a.  La suma de todo esto es una falta de consideración y de respeto total. Las obras van a durar meses y las zonas afectadas son muchas.

Hemos identificados zonas de colapso que no habían sido señaladas ni previstas:

(1) Los vehículos procedentes de la calle Villegas se encuentra con que no pueden girar hacia la izquierda en la avenida de La Democracia porque esta cortada.

(2) Los vehículos que abandonan la avenida de La Marina española y acceden a la plaza Fernández de Castro en dirección centro, se encuentran el acceso cortado en el tramo final de la plaza de Velázquez.

(3) Los vehículos que proceden de la calle alcalde Antonio Díez y giran hacia la plaza de toros en dirección centro, también se encuentra la plaza de Velázquez cortada.

(4) La única vía de escape a este colapso es la calle Querol, hacia general Aizpuru y vuelta a empezar, o hacia la calle Villegas pero solo en dirección Plaza de España.

Las obras implican el traslado y desmonte del quiosco de la Avenida de Duquesa de La Victoria y la demolición de parte del bulevar de la avenida. Resulta incomprensible que nada de esto se hubiese previsto. Las obras alteras la circulación en todo el barrio de Concepción Arenal y no se ha  informado de nada a los ciudadanos. Deberían haberse rectificados los sentidos de circulación en algunas calles e incluso volver  a un doble sentido provisional en Luis de Sotomayor.