De monolito a blosco


 

             Los cambios de estado en las cosas

     Las cosas pueden cambiar de estado y eso es  algo establecido por la ciencia, en un proceso lineal que va de líquido a sólido,  y/o hasta el gaseoso. Las cosas pueden cambiar dentro de un mismo estado y sin mediar proceso alguno. Este es el caso del monolito balizador turístico de la Iglesia de La Purísima, que ha pasado de su estado inicial de baliza, al de blosco, en un proceso que ha durado en año, contado desde el momento de su instalación. El deterioro no es inmediato, ya que en todo ese proceso ha estado 9 meses en estado de cochambre. Estos monolitos de piedra artificial dieron mucho que hablar desde su instalación.

     Se trataba de una campaña de señaladores de rutas turísticas, muy cara, y mal llevada a cabo desde el principio. Las losetas del suelo apenas se ven ya, entre la mugre habitual de las aceras. Los monolitos fueron más instalados y algunos se derrumbaron solos. En otros era mayor el tamaño de la losa de mármol que el propio monolito y tuvieron que ser recortados.

     El 28 de marzo del pasado año ya dimos cuenta de que el monolito de La Purísima había sido reventado en una acción vandálica, o quizá también por acción de algún coche de furgoneta de carga y descarga. El caso es que su fin ha sido el suelo. Ya no es un monolito. Es tan solo un blosco.

    La campaña fue una manera más de tirar el dinero, porque ni siquiera hay mapas con los senderos o rutas que marcas esos monolitos y losetas.

Notas: (1) https://elalminardemelilla.com/2012/07/21/campana-melilla-renovada/

                (2) https://elalminardemelilla.com/?s=monolito+reventado

El gran lío del Rastro


                       Las imágenes no son de hoy, pero da igual, porque esto sucede en el Rastro todos los días. Es una zona caótica y sin regulación de tráfico. Aquí no se invierte nada, porque no se ve. No hay rotondas, casi ni señales, pero tampoco existen normas civilizadas. En este punto confluyen los flujos de tráfico de las calles García Margallo, de Gran Capitán, y de la carretera del Tiro Nacional, más la subida hacia Montes Tirado y el giro hacia García Cabrelles. En la práctica se puede realizar casi cualquier giro. Aquí se atasca la COA (autobús de Melilla) todos los días, al menos media docena de veces. Para solucionar este inmenso enredo, que más parece una pista de coches de choque, con coches girando en cualquier dirección, bastaría con impedir que la circulación procedente de la calle Gran Capitán, pueda seguir en dirección ascendente hasta la calle Montes Tirado, cortando a su vez los vehículos que giran desde García Margallo en dirección a García Cabrelles. No hace falta una rotonda millonaria. Con una señal y una isleta sobre la calzada sería suficiente. No hay carriles marcados sobre el pavimento. No están indicadas las zonas de giro. No hay señal que prohíba nada. En teoría, todo está permitido aquí.

El bordillo infranqueable


                       Los  grandes temas mueven grandes pasiones, sentimientos e ideas, pero son los que menos nos encontramos a lo largo del día, del año, o incluso de la vida. Nos desenvolvemos entre lo cotidiano, sorteando pequeñas pero desesperantes dificultades, que están ahí un día detrás de otro, sin que nadie se fije en ellas o sin que sean resueltas, pese a su aparente nimiedad. Este bordillo se encuentra frente a las Urgencias del Hospital Comarcal, con el que nos vamos a quedara al menos un lustro más. Todo el que por allí va, bien como usuario o como trabajador, sabe de las dificultades que hay para aparcar en toda la zona, las mismas que en cualquier lugar de la ciudad, pero incrementadas por la urgencia y la necesidad. Este bordillo era en realidad un carril de circulación que ya no se utiliza, o que quizá nunca tuvo ese uso.

                       El caso es que  en estos momentos solo se usa como aparcamiento, pero dadas las características del bordillo, solo puede sortearlo los acorazados vehículos todo terreno, por fin una causa que justifique su uso desmedido en Melilla. La solución sería sencilla, tanto como eliminarlo, no llevaría más de un día de obras, un poco de pintura vial, ya existe una empresa rémora dedicada a ello, y con apenas 1000€ de inversión (desescombro y esas cosas), se obtendrían un decena de aparcamientos, bien para los trabajadores del Servicio de Urgencias, o para el estacionamiento imprescindible para acompañar a los enfermos.

El semáforo que estrangula La Avenida


                          Cerrado 78 – Abierto 23

                Este es un semáforo del que escribimos en septiembre de 2011 y entonces no suscitó comentario alguno. Son los tiempos del Alminar oculto. En aquellos momentos registrábamos 146 entradas diarias y nos acercábamos a las 5000 visitas mensuales. La ciudad estaba adormecida por la abrumadora victoria del Partido Popular en las Elecciones locales de mayo, y nos encaminábamos hacia las Elecciones Generales de noviembre.  En aquellos momentos todos creían que el único problema que teníamos era el de los socialistas en el gobierno.

                 Esta entrada dio igual, como otras muchas de aquel momento. Entonces estábamos casi solos, frente a la inmensidad del Poder, aunque sabíamos que ya eran bastantes los que nos leían en silencio. Entonces, como ahora, escribíamos del mismo modo, que es como debe hacerse, o sea, escribiendo ante uno, como si fueran mil. Hoy pienso que existen dos grupos antagonistas, el de aquellos que solo buscan reafirmarse en lo que piensan, y el de los que quieren que se les cuenten las cosas tal y como son. El segundo grupo escucha casi siempre en silencio y el primero es muy ruidoso y se hace notar. Es más numeroso el segundo de los grupos,  pero el primero resulta amedrentador. El Alminar está amparado por aquellos que quiere que se les cuenten las cosas tal y como son, aunque eso no nos libra de la asechanza de aquellos que solo buscan reafirmarse en sus convicciones.

             Como decía Wittgenstein: no basta con mostrar el error, sino desalojar el lugar que ocupa, para que así la verdad puede asentarse en ese espacio en el que estaba instalado el error.

                                                                                 El semáforo

                   La regulación temporal de este semáforo crea un embudo en el tráfico que sale de La Avenida. Además los 78 segundos de espera resulta interminables para los peatones que pretender cruzar la calle. Es absurdo cuando solo unos metros más abajo existe un paso de peatones, que elimina la espera de este semáforo.  Para muchos peatones los 23 segundos para atravesar las dos calles resultan insuficientes; y para muchos vehículos, esos segundos resultan escasos para desalojar todo el tráfico procedente de las calles Castelar y López Moreno. Con una regulación distinta, de 60´/30¨, por ejemplo, se eliminarían los problemas actuales. No todo es hacer rotondas y gastar dinero.

               Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/09/07/desesperar-en-el-semaforo/

Ciudadanos en cola


                         Gestión y desesperación en  las colas en Melilla

   Alguien, algunos, han decidido, en no se sabe qué alturas, que los ciudadanos pueden perder una hora diaria de media en las colas, desesperantes, para realizar cualquier gestión, ya sea en Correos, en el Banco, en los centros de salud, en el Registro Civil, o en cualquier otra parte.

  Alguien, algunos, han decidido que reduciendo recursos humanos y presupuestarios, se puede atender a más gente, en el mismo tiempo. Todo en aras del rendimiento y de la reducción de los costes de producción. La realidad demuestra todo lo contrario y las colas han proliferado en cualquier parte de la ciudad  hasta tal punto, que ya existe el tráfico de números. Hay quienes se dedican a recoger decenas de números y a repartirlos después entre amigos, o para especular con ellos, que de todo he oído en estos últimos días.

    El problema surge cuando se toca o se intenta reorganizar lo que ya funcionaba bien, como es el caso del Centro de Salud de la calle Polavieja, en donde las pocas trabajadoras de atención al público conseguían repartir ordenadamente cientos de números y de citas para los distintos médicos del Centro. Ahora han implantado un nuevo sistema que ha multiplicado por 1o el tiempo de espera, y que además ha conseguido que no se consiga visitar al médico de cabecera en el día.

    Uno de los sistemas más desesperantes sistemas de reparto de números y de citas es el de las oficinas del BBVA, que consigue hacer esperar un tiempo eterno, para operaciones sencillas, mientras un solo cajero se ve en la obligación de atender a todas las personas de la sala. Los Bancos siguen aumentando sus beneficios, optimizando los recursos, o sea, reduciendo el personal de atención al público. A cambio ofrecen la modalidad de atiéndase vd. mismo, en sus cómodos cajeros automáticos.

   Si de algo se estaba orgulloso en España era del servicio de Correos, hoy casi totalmente demolido por la mezcla de gestión privada y pública. De la hora 1/2 hora de espera en la sala de la calle Montemar para enviar un certificado no te libra nadie. Si Correos sigue funcionando, es porque los trabajadores, siguen sintiendo el organismo como algo propio, y lo sacan adelante pese a la pésima gestión.

   Las colas en el Registro Civil de Melilla, que tiene las peores instalaciones del país, son a la intemperie, con lo que los días de temporal se dejan notar en los huesos. provocan el mal funcionamiento para luego justificar la privatización.

    En el Hospital Comarcal se ha intentado de todo, y cada vez que cambian el sistema de reparto de números provocan un mayor atasco, aunque es verdad que solo dos trabajadores son los encargados de dar las citas a los centenares de personas que acuden a diario a solicitar las consultas de las especialidades médicas. En solo una hora, conseguí tres números de turno diferentes y que me iban haciendo adelantar en la cola, sin moverse de mi punto de espera.

    Todavía me acuerdo cuando existía en mundo de los países socialistas y destacaban todos, de modo invariable, las interminables colas de ciudadanos en cualquier lugar, como sello característico del socialismo.  Por contra se oponía al mundo occidental en el cual todo se obtenía al instante. Ahora las colas también están entre nosotros.

   Si todavía algo funciona, es por los funcionarios y empleados públicos, que son conscientes de su labor y de su trabajo.

Dormir al raso en la ciudad del derroche


                                  Sensación de gestión

       En Melilla hay una «sensación de gestión», en la que se gobierna solo con titulares de prensa y fotos de inauguraciones, lo hemos escrito hasta la extenuación y lo hemos demostrado con hechos. Basta solo con escribir la palabra homeless en el buscador superior del Alminar, y aparecerán al menos 5 entradas sobre espacios ciudadanos en donde se refugian las personas sin techo. Si se escribe la palabra pobreza aparecerá otro buen número de entradas.

      El caso es que nuestra ciudad ha incrementado para el presente año un 2,3% su ya abultado presupuesto de gastos. En las diferentes partidas se recogen decenas de millones de euros para subvenciones a todo tipo de entidades, vinculadas de una u otra manera con el Poder reinante. Son subvenciones directas, que se otorgan fundamentalmente por el grado de afinidad, y que luego no realizan una gestión de gran calado o visible para el ciudadano.

     Mientras todo esto ocurre, y el dinero se sigue gastando a manos llenas, las calles de la ciudad se encuentra cada vez más repletas de personas sin documentación, de menores, sin oficio ni beneficio, buscando cualquier lugar para pasar la noche. No tienen dónde ir, dónde comer o en dónde refugiarse o asearse. El aumento visible y real de la inseguridad ciudadana está relacionado con esta realidad que no quiere ser reconocida por el Poder Público.

      Melilla, la ciudad del derroche, solo tiene un albergue para personas sin hogar, un solo comedor social y ninguna infraestructura de duchas o aseos públicos. El único albergue para personas empobrecidas fue inaugurado en la etapa de Mustafa Aberchán como presidente de la ciudad.

          ¿Se imaginan pasar una noche al raso, con el frío y la humedad reinante, junto a la desembocadura del Río de Oro, y luego no tener dónde asearse y tomarse un desayuno caliente?. Esto está pasando en Melilla. Esta es la realidad que luego niegan con sus estadísticas y su prensa sometida.

          PD: Hoy buscaban menores e inmigrantes refugiados en los acantilados de Melilla La Vieja.

Nota:  https://elalminardemelilla.com/2012/12/22/albergue-de-san-vicente-de-paul/

El mal aparcamiento


    El que no conduce no sabe de estos problemas, ni del estrés que causan, peor están a la orden del día en la ciudad. En Melilla se aparca al hueco, sin pensar en nada. Algunos salen a la calle con coches del tamaño de tanques y no caben en los aparcamientos señalizados e invaden el contiguo. Muchos temen que otros les encierren tras haber aparcado bien y guardan distancias insólitas con el vehículo anterior y posterior. En la ciudad se aparca en las esquinas, sobre las aceras, se tapa la visibilidad, no se respeta norma alguna y todo eso provoca una mala calidad del tráfico. El problema que ocasiona este aparcamiento indiscriminado es que elimina plazas de aparcamiento reales. Cada 10 coches que aparcan ocupan el lugar de 13 ó 14.

      La zona azul se nos viene encima casi sin darnos cuenta, y el espacio para aparcamientos está decreciendo en el centro de la ciudad. Cada vez hay más vados, más terrazas que eliminan plazas de aparcamiento, y más zonas en donde no se permite el estacionamiento de vehículos. En apenas tres meses estarán operativos los Aparcamientos Públicos de Isla de Talleres y Duquesa de La Victoria y la única manera de obligar a los automovilistas melillenses a aparcar en ellos y a amortizar la inversión realizada, es dificultando es estacionamiento gratuito en la vía pública.

       Los que intentamos respetar el espacio existente (que somos bastantes), respetando los límites de los aparcamientos y otras normas de tráfico, estamos atrapados entre dos frentes: el de la inminencia del aparcamiento de pago (la zona azul llegará algo más tarde), y el de las indeseables formas de aparcar de algunos. En el único aparcamiento público existente, el de la plaza de Las Culturas, se han llegado a ver verdaderas faltas de educación a la hora de aparcar, y sobre todo, no entiendo como la gente no piensa que determinados tamaños de vehículos, no caben en las plazas existentes.

          Dejamos solo unas muestras de esta ciudad sin ley  sin nadie que la haga cumplir. Todo esto va a cambiar muy pronto. No se han invertido 11 millones de euros en plazas en el Parking de Isla de Talleres, para que siga ocurriendo esto en las calles. Algunos tienen lo que han votado. En algún momento llegué a pensar que pintando los límites de los aparcamientos, se solucionaría el problema, pero estaba equivocado, porque en donde los hay, a muchos les da igual. El problema es el de la educación de la ciudadanía.