De laguna a charco


             Las cosas cambian de estado, igual que las personas. A veces un Estado se convierte en una cosa, e incluso una cosa puede transformase en Estado. El mundo de la física y del cambio de estado de las cosas es muy atractivo y sugerente. Cada proceso tiene un nombre e incluso pueden ser reversibles.

               En Melilla lo que un día fue monolito hoy es un blosco y lo que alguna vez fue laguna hoy solo es charca. Esto ha ocurrido con el lago artificial de los pinos, que al igual que su homólogo del parque  forestal, ha acabado convertido en charco turbia, del que intentan escapar hasta las pobres tortugas moras. Antaño, el pequeño lago artificial de Los Pinos estaba lleno de centenas de carpas multicolores, de todos los tamaños. Las dos primeras fotos están hechas un mes de febrero de 2012, la tercera es también del mismo mes pero dos años después.

                 El nivel de agua ha bajado de modo ostensible, las tortugas mora siguen estando, el agua aparece mucho más turbia y las carpas, un pez muy resistente, ya no parecen estar. ¿Han sido depredadas por las gaviotas?. Lo que también muestra la foto es el cambio en el tiempo. El mes de febrero de hace dos años fue un mes agradable con muchos días soleados y buenos, y el actual nos está azotando con un temporal detrás de otro.

             En las eternas, consabidas y constantes discusiones laborales y familiares sobre el tiempo, cuando afirma que éste es el peor invierno de hace muchos años, siempre hay que replica que él o ella los recuerda peores, afirmación que encona la discusión hasta límites peligrosos. Las presentes fotografías, no solo nos sirven para denunciar el estado de la balsa de Los Pinos, sino también para demostrar que este es el peor mes de febrero en mucho tiempo.

El parque infantil que nadie es capaz de abrir


                                      Parque infantil Barrio Victoria

Las vueltas al mundo, los cristos milagrosos, los grandes temas y tantas y tantas otras cosas nos ayudan a evadirnos por unos instantes de la realidad, sin embargo, todo aquello que decide nuestra vida está completamente pegado al suelo, o al mar, según el medio en el que cada uno tenga fijado su actividad vital. Tendemos a creer que lo que es para nosotros, lo es también para los demás y sin embargo no es así. La visita ya finalizada y convertida en historia del Juan Sebastián de Elcano, no ha existido para 8 de cada diez melillenses. Llega el lunes y todo sigue donde estaba.

              Hace justo dos meses escribíamos sobre el parque infantil del Barrio de La Victoria, el que está encima de los aparcamientos de Estrada, en la calle de La Salud y del doctor Fleming y junto al Centro de Salud de la carretera de Alfonso XIII. En la entrada del 19 de diciembre decíamos que estaba cerrado por falta de presupuesto para pagar al guardaparques, o por algún problema con la concesión del mismo a quien hasta ahora se hacía cargo de su vigilancia y mantenimiento. En aquella entrada hacíamos hincapié en que estaba cerrado desde el día 1 de noviembre. Ya han pasado cuatro meses y todo sigue igual que estaba, es decir cerrado y sin explicación alguna. Hay vecinos sospechan de una posible maniobra especulativa, sobre alguna posible recalificación, vía PGOU (Plan General de Ordenación Urbana), que permita construir allí las viviendas que en su día no se construyeron.

              Es extraño el silencio, pues el barrio cuenta con al menos dos  asociaciones de vecinos (Estopiñán y Ciudad de Málaga), que no han pedido explicación ni elaborado pregunta alguna al Gobierno de Melilla, sobre este extraño e injustificado cierre. El parque infantil del Barrio de La Victoria, o de Marcelino, tuvo algunos problemas y denuncias sobre el mal estado del suelo y lo obsoleto de sus columpios y atracciones infantiles. Fue visitado por el Consejero de Medio Ambiente y se prometieron reformas y mejoras. Lo único que ha sucedido, es que desde el día 1 de noviembre está cerrado sin más explicación. Resulta paradójico, como siempre, los derroches de miles de euros en cualquier actividad, ágape o delirio de las consejerías, y se carezca de 600€ mensuales para pagar al guardaparques o a la empresa que se encargaba de su mantenimiento.

             Nota: https://elalminardemelilla.com/2013/04/18/inminente-cierre-del-parque-del-bo-de-la-victoria/ ,

                         https://elalminardemelilla.com/2013/12/19/sin-presupuesto-para-un-parque-infantil/

Las aguas turbias del Parque Forestal


 

            Territorio de mosquitos y de murciélagos

      En otro tiempo hubo vida en los estanques y arroyos artificiales del Parque Forestal y dimos cuenta de ello.  Muchas entradas sobre las carpas, tortugas e incluso las ranas, reflejan lo que un día estuvo lleno de vida.  Hoy la desidia y el mal cuidado preside todo. La laguna ha sido desecada en dos ocasiones *, para acabar con la población de rana autóctona, porque según se decía, su croar molestaba al vecindario próximo. Acabar con una parte del ecosistema, aunque sea artificial, altera su equilibrio.  Al no haber sapos ni ranas que se coman las larvas de los mosquitos, ni incluso a los propios mosquitos, estos proliferan por doquier, y eso que estamos bajo las todavía frías temperaturas de febrero, en la mitad del invierno, aunque no nos demos cuenta.

  Las aguas del gran estanque están completamente turbias, aparte de que están bajo su nivel habitual de agua. Los arroyos artificiales no tienen corriente y sus aguas  parecen estancadas y llenas de suciedad, aunque  esto solo podemos reprochárselo a los usuarios del parque, que arrojan los desperdicios no sobre las papeleras, sino en los mismo arroyos. También tiene mucha materia orgánica que se descompone por la falta de oxigenación y la ausencia de corriente, dando un aspecto verde a las aguas, que resultan muy atractivas para los mosquitos. La salubridad en torno al agua del parque estará más comprometida cuanto más nos aproximemos al calor del mes de mayo, que no está tan lejos como parece en ningún sentido, ni siquiera el electoral. Todo parece estar descompuesto, sin gestión y lo que es peor, con ausencia de ganas. Melilla ya parece el territorio de la desidia. La situación parece empantanada.

       Así pues, en este entorno, ya solo parecen estar a gusto los murciélagos.

                     «Era por mayo era por mayo, cuando hace la calor, cuando los trigos encañan y están los campos en flor..»

  Nota*: https://elalminardemelilla.com/2013/02/20/desecada-de-nuevo-la-laguna-del-parque/

La cuesta de La Constitución


            La barriada de La Constitución, o las 400 viviendas, tiene una cuesta casi infranqueable, con constantes badenes y cambios de nivel que la hacen peligrosa, y que divide al barrio por la mitad. Es una de esas extrañas obras, se supone que bien intencionadas, pero de resultado incierto.  Esta nueva calle se abrió hace una década para facilitar la comunicación entre los dos sectores del barrio y para crear una nueva salida sin tener que utilizar la carretera circular que circunvala el barrio. Como todo el pavimento de Melilla, ya está en muy mal estado, lleno o de parches y de costurones y con las arquetas algo más hundidas que el resto del pavimento. Los cambios de rasantes son forzados por las diferencias de nivel entre los bloques, que se asientan sobre la ladera de un antiguo cerro o pequeña loma. Además, hubiese sido demasiado peligroso el realizar este vial con una pendiente completa.

           El hundimiento del terreno sobre el que se asienta este vial, debido al paso continuo de tráfico rodado, ha provocado que las intersecciones de los diferentes niveles que separan la cuesta, sean más acusados, con lo que la amortiguación delantera de los vehículos se hunde demasiado. El cambio de rasante es demasiado brusco, porque la pendiente es muy acusada. Ya hemos escrito en otras ocasiones sobre situaciones similares en otras partes de la ciudad.

                Motocicletas, bicicletas, camiones de reparto y vehículos deben transitar con cuidado por esta cuesta, que se está volviendo más peligrosa con el paso del tiempo y la ausencia de mantenimiento, lo que ya es casi una ley en casi cualquier parte de la ciudad.

Lo que tampoco es podar


            Lo que hemos visto no es trasplantar árboles, y esto que vemos tampoco es podar. Podar es quitar ramas secas o enfermas y no dejar los árboles convertidos en esqueletos de fantasmas. Por más que digamos no nos creerán y aunque mostremos las cosas siempre tendrán una justificación, o lo que es peor, alguien que lo justifique por ellos.  Les vemos colocar sus anuncios: prohibido estacionar entre las 8 horas y las 15 horas del día X, por trabajos de poda.  Hecha la advertencia,  procedemos a fotografiar todo para mostrar el antes y el después. Todo hay que verlo, porque el lenguaje solo sirve para enmascarar.

               Cortar las ramas la completo, no dejar un ápice de sombra, sea cual sea la especie arbórea, incluso aquellas que no necesitan poda, no tiene sentido ninguno. Igual que ellos podan y talan de modo continuo, calle por calle; nosotros fotografiaremos todo de igual modo, de manera que algún día alguien tome conciencia y diga que las cosas no pueden ser así.

                    Estos árboles no recuperarán la poca sombra que daban en al menos cinco años. Algunos  ya estaban bastante endebles y escasos de masa arbórea por tan continuas y constantes podas, pero da igual, porque en Melilla se poda como se tala. Hay árboles en estado lastimoso, con ramaje mínimo y que aun así son objeto de ridículas podas.

El proceso salvaje


                                          De árbol a muñón

                Las parábolas sirven para explicar  aquello que no puede decirse de modo directo, y las imágenes para ayudar a entender a aquellos que no comprenden lo escrito. También sirven para mostrar claramente algo sin necesidad de polémicas o discusiones. Se muestra una cosa y así lo ven todos. Así, nadie puede acusarnos de manipular la realidad o de interpretarla de modo personalista y con algún tipo de interés. Nuestra intención ha sido siempre mostrar la realidad del modo más objetivo posible, por eso nos servimos  de las imágenes y de las parábolas; ara que aquellos que no quieran creer lo que escribimos,  al menos vean con sus ojos lo que intentamos mostrar.

                                                  El proceso salvaje

            Arrancar un árbol es una acción salvaje, y más si se trata de árboles que cuando menos llevaban en ese mismo lugar más de 60 años, pues en la década de 1940 se plantaron casi todos los ficus existentes en las calles de la ciudad. Un árbol que lleva más de 6 décadas en un lugar, está completamente adaptado e integrado en ese entorno. Arrancarlo, que no trasplantarlo, es un proceso salvaje, que se perpetra de espaldas a la ciudadanía, pues nunca se informa de los árboles que serán eliminados en las nuevas rotondas u obras urbanas. Melilla no es verde, es gris cemento. Lo que resulta sorprendente es que se pueda llevar a cabo cualquier cosa, ante el silencio absoluto y clamoroso de la práctica totalidad de aquellos que tendrían la obligación de decir y opinar en estos temas.

        A pesar de las claras fotografías publicadas ayer, todavía existe quien intenta justificar estas barbaridades y hacernos ver que se está siendo respetuoso con el Medio Ambiente urbano.  En esta entrada vamos a mostrar, en sólo tres fotografías, qué ocurre con una árbol arrancado y tratado de esa manera.

        En diciembre de 2012 llevaron a cabo una obras en la intersección entre la calle Valencia y Mar Chica, para retranquear el bordillo y permitir una mejor visibilidad para el tráfico rodado. Sobraba un árbol y fue arrancado del  modo brutal ya explicado.  Si no se entiende que un árbol se arranque, menos aún que se le sierren todas las ramas hasta el mismo tronco. Hasta convertirlo en un muñón.  El resultado, dos después es el que se ve en la fotografía: el árbol está muerto. Pero como no les falta de nada, también tienen un cementerio de árboles.

      PD:  Seguimos el proceso de modo riguroso, de modo que podemos  asegurar que el árbol arrancado en la calle Mar Chica, es el mismo que el que se encuentra en la calle Jiménez e Iglesias y que muestran las fotografías.

  Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/12/10/el-cementerio-de-los-arboles/

Los árboles sobrantes


                 Arrancando árboles en Duquesa de La Victoria

         En el Reino de las rotondas y en del Imperio del cemento, lo verde sobra (la vegetación que no los billetes). Las cosas suceden demasiado rápido en Melilla y un instante de duda puede ser fatal. El pasado fin de semana, cuando se inició el corte de la plaza del 1º de Mayo para completar la nueva e incomprensible rotonda, pude observar que al menos 4 ficus casi centenarios, quedaban fuera de la demarcación de los alcorques, y se situaban dentro de la nueva zona de giro entre Reyes Católicos y la avenida de La Duquesa de La Victoria. Era domingo, la calle  estaba apenas transitada y la luz y la visión de la zona eran perfectas. Dudé un instante sobre si realizar la fotografía y dar la voz de alerta sobre la posibilidad de que al menos 4 árboles fueran arrancados de cuajo. Me decidí por no hacerlas y esperar unos días, al inicio de la presente semana y al mes de febrero. Cometí un gran error porque la duda, en Melilla, se paga caro. Ellos siempre van más rápido. El caso es que en la tarde de hoy solo he podido presenciar cómo  arrancaban con la grúa el último árbol, y descuartizaban las ramas con la motosierra. Toda la zona olía a hierba fresca, la sangre de los árboles. Era un olor penetrante, intenso, de árbol lleno de vida despedazado ya por las sierras eléctricas. Una barbaridad más de la que únicamente hemos podido dar testimonio del final. La fotografía muestra que al menos dos árboles estaban en la línea de giro, pero la visión lateral, esa foto que no me decidí a hacer, señalaba a cuatro. Ahora solo podemos mostrar  donde estaban situados dos de ellos y el despedazamiento del último. Algo es algo y más que nada.