Vivir junto a la Incineradora


                     ¿ Viviría Vd. junto a la Planta Incineradora ?

                      El Gobierno de Melilla pagará esta año 2011 casi  700.000€ correspondientes a la factura del leasing (préstamo), que solicitó para la faraónica reconstrucción del Kursaal, pero no ha sido capaz de ofrecer una alternativa al problema de los vecinos que viven justo debajo de la Planta Incineradora de residuos sólidos urbanos. Sería una acción de justicia social, porque si allí se incineran los desechos de toda la población de Melilla, que menos que ofrecer a estas gentes una vivienda digna en cualquier otra parte dela ciudad. No son más de 20 o 30 viviendas las edificadas en la calle de Horcas Coloradas en las inmediaciones de la incineradora.

          El ruido constante de la planta es ensordecedor y absolutamente estresante, pero claro, eso no llega hasta las urbanizaciones y residencias familiares de los miembros del Ejecutivo Local, sin embargo, una gestión preocupada por la salud física y psiquica de los ciudadanos, debería haber eliminado este problema, impidiendo la construcción de más casas en las inmediaciones y eliminando las existentes.

          Además de los problemas de salud psíquica, están los de salud física, porque las partículas emitidas por la chimenea de la planta (dioxinas y furanos), son las más contaminantes y cancerígenas existentes y en esas casas, viven gente joven que está teniendo hijos en medio de ese entorno. Se desconoce si se está haciendo o se ha realizado algún tipo de estudio médico de la población situada justo debajo de la Planta o en las inmediaciones, porque seguro que hay problemas graves de salud. La propaganda dirá que los decibelios de la Planta no superan los permitidos por la Ley y que los filtros de la chimenea son buenísimos y no emiten nada perjudicial para la salud, pero eso no hay quien se lo crea, porque esté en el umbral que esté el nivel de sonoridad de la instalacion incineradora, hay que tener que es constante durante las 24 horas del día y en cuanto a las partículas emitidas, son casi imposibles de detectar, aparte de que no se hacen o publicna estudios de ningún tipo.

    La instalación de la Planta en los primeros años de la década de 1990 ( por un gobierno del PP)  fue muy controvertida y contó con la oposición del grupo ecologista Guelaya, de la asociación Ateneo e inicialmente de los vecinos del Monte de Mª Cristina. Luego ocurrió que el Ayuntamiento, entonces regido por Ignacio Velázquez, convenció a los vecinos de los beneficios que traería al Barrio la instalación de la Planta y retiraron su rechazo a la misma.

       La normativa legal vigente exige que una planta de esas características está al menos  a 3 kms de cualquier nucleo urbano habitado y en su momento, Guelaya presentó una denuncia judicial que fue desestimada con «el peregrino» argumento de que al carecer Melilla de esos 3 kms. de distancia, no se podía cumplir la Ley en ese apartado. La escandalosa argumentación judicial, que cercenó las posibilidades de impedir la instalación de la Planta, no era cierta, pues sí se podía haber situado la Planta Incineradora a casi esos 3 kms. de distancia exigidos por la Ley.

   PD: Como curiosidad diré que el Presidente de la Asociación de Vecinos del Monte de Mª Cristina era Abdelmalik Tahar, quien acabaría siendo concejal en 1995 y provocaría dos añós más tarde, con su transfugismo junto al de Enrique Palacios, la caída del Presidente de Melilla Ignacio Velázquez, que era sólo Alcalde cuando instaló la Planta Incineradora.

¿ Rotonda o aparcamiento ?


            

 

             ¿ Se puede aparcar dentro de una rotonda ?

     Una lectora  de «El Alminar» y residente en las inmediaciones de la rotonda de la plaza del Callao, nos pedía que preguntásemos si se puede aparcar dentro de una rotonda, como es el caso de esta plaza, rotonda o lo que sea. Ya dijimos en días pasados que es una rotonda muy molesta y mal emplazada, porque el espacio de la plaza es demasiado reducido y la rotonda sólo dificulta la circulación (estrangula los dos carriles de circulación de la calle Méndez Nuñez) y también la visibilidad.

        Así que a estas dificultades, se añade la de los aparcamientos (en batería), dentro de la propia rotonda, lo que empeora la ya de por sí dificultosa circulación en ese punto. Melilla es una ciudad sin aparcamientos nuevos en los barrios o en las nuevas áreas urbanas. Están los de siempre, los que permiten el propio diseño de las calles y nada más. Todo el espacio disponible se dedica a la cosntrucción de edificios y mientras aumenta la densidad de la población en una determinada zona, se reduce el espacio destinado a aparcar, con lo cual el problema sigue aumentando sin solución posible. Y no estamos pidiendo que ahora acuda al lugar Seguridad Ciudadana, pinte los bordes de amarillo y se «forre» multando a los ciudadanos. Es solo señalar una incongruencia, que está pidiendo un nuevo diseño de la plaza.

La rampa mortal


                      

 

 ¿ Rampa o trampa ?

            Esta rampa, diseñada por uno de los «lumbreras»a los que estamos acostumbrados en Melilla, parece hecha más para crear «minusvalías»  que para eliminar trabas arquitectónicas. Esta mañana, según alertaba el blog amigo de: «La otra Melilla», una mujer se despeñaba por ella al intertar barjarla con una silla de bebé, al parecer, según relata el compañero «bloguista», el pequeño salió disparado desde el carrito y se golpeó la cabeza contra el suelo.

              No es la primera persona que se cae, pues tras el considerable revuelo ocasionado por el accidente, testigos d elos hechos relataban que las caídas son constantes en ese punto. Realmente la rampa, más parece trampa que otra cosa, peor no sólo para personas con «minusvalías», sino para cualquier persona que ande distraida, de un mal paso y se estampe con esa «rampa mortal». Además, el suelo está hecho de pizarra deslizante, con lo que en época de lluvia se convierte en un «rampa deslizante», o en çepoca seeca, cuando se baldea la zona para proceder a su limpieza.

                  Aparte de desear que «el pequeño» no haya sufrido un grave percance, animamos a todos los ciudadanos que sufran caídas por el mal estado de aceras y calles, a que presenten las pertinentes denuncias en los juzgados, pues los ayuntamientos tienen responsabilidad civil por todo estos percances, causados por el deficiente mantenimiento de las vías públicas, y que ocasionan todo tipo de lesiones a los ciudadanos.

En la bandera azul de Melilla


              Somos muchos los melillenses que no pasamos a Marruecos todos los fines de semana. Somos muchos los que no tenemos ni  piscina privada ni colectiva. Somos todos los melillenses los que no tenemos una instalación de recreo de verano, como en cualquier ciudad de costa. Melilla es la única ciudad o pueblo de España que no tiene un complejo de  piscinas públicas al aire libre para el verano. En Melilla no tenemos nada de eso, pero la propaganda dice otro cosa. Los melillenses somos los únicos que nos bañamos dentro de un Puerto, porque esa es la realidad de las playas de Melilla, aunque algunos quieran compararlas a no se sabe qué. Nadie se bañaría en el Puerto de Barcelona, o en el de Málaga, o en el de Almería. Los melillenses sí nos bañamos en nuestro Puerto.

                  Esto que es un claro inconveniente, se podría convertir en una ventaja si existiese una gestión real y eficaz de un litoral costero muy pequeño, y de un espacio de baños que no costaría tanto mantener limpio y cuidado. pero no hay nada de eso, porque no hay una gestión adecuada.

           En vez de invertir en limpieza y en eficacia, llenarán este verano todo de «vigilantes vestidos de amarillo» que no resuelven nada, porque no tienen capacidad para hacerlo, pero que «propagandísticamente» lucen mucho, como «las pasarelas de madera» que están instalando entre los diques. Las fotos de propaganda quedarán perfectas, pero lo que luego ve y disfruta el ciudadano son unas aguas en pésima calidad y presencia, con aceite y grasa de las sentinas de los barcos, diques llenos de cristales y de botellas de cerveza «Cruz Campo» y servicios deteriorados y en mal estado, como este lavapies.

El estado real de las playas de Melilla


           Al empezar la temporada de baños en Melilla, com sucede en los últimos años,  las cosas no están como debieran estar, pese a las altas cantidades de dinero invertidas. El año pasado se echó la culpa a «los meteorólogos» porque no dieron bien la previsión, aparte la temporada se inició con dos ahogados en la playa de San Lorenzo. Este año, la culpa la tiene probablemente el proceso electoral y casi con toda seguridad, el recurso de CpM.

          El caso es que desde que el Estado dejó de pagar la barca «Limpiamar», la Autoridad Portaria o La Consejería de Medio Ambiente, no han sido capaces de hacerse cargo de ese servicio y en cuanto el agua está un poco removida, algunas zonas de baño presentan este aspecto. Aparte, las zonas de duchas están algo envejecidas y no todas las duchas y «lavapies» funcionan. Pese a la propaganda, no tenemos tanto litoral playero como para que sea imposible tenerlo en óptimas condiciones. Si la Consejería de Turismo ofrece a Melilla como producto turístico, también debería colaborar en la adecentación de las playas. Da la sensación de que se gasta más dinero en publicidad y folletos, que en el mantenimiento real del litoral playero.

       Alguna cosa falla en toda esta cadena, porque salvo en los días de «poniente» el agua suele presentar un aspecto «asquerosito» en algunas zonas. Este año tampoco se ha procedido al oxigenado y el limpiado y trillado de la arena y eso provoca que se vean demasiados cristales rotos, envases, etc. No todo es culpa de las Consejerías, está claro que también hay falta de colaboración ciudadana, pero la obligación de La Administración Local es tenerlo todo en un estado atractivo y no es lo que puede verse, pese a » las banderas azules». Hay una gran disociación entre realidad y propaganda. Hay que cerrar esa brecha y no ampliarla.

Casa de los Cristales. ¿Esperando a que se caiga?


        

       La Casa de los Cristales, anteriormente Hotel Reina Victoria, se encuentra en un estado ruinoso, con actuaciones constantes por parte de los Bomberos, que cada vez cierran un mayor tramo de acera,lo que provoca el cierre de los negocios allí estabelecidos y el peligro para los viandantes que representa los posibles desprendimientos de los elementos decorativos y ornamentales. Nadie entiende en Melilla cómo se puede llegar a estas situaciones límite, en la que o es una responsabilidad clara de la propiedad del inmueble, o hay una falta de actuación contundente por parte de la Consejería de Fomento.

    Algo pasa, incluso la posible búsqueda de la ruina técnica del inmueble, que se produce a los diez años de haber solicitado la declaración administrativa de ruina, y si no se realiza ninguna acción en ese plazo, entonces sobreviene la declaración judicial de ruina técnica del edificio, contra la que ya no hay nada que hacer salvo el derribo. La zona frontal del edificio, que era la antigua entrada al Hotel, lleva cerrado medio año, porque se levantó la acera y todavía nadie ha sido capaz de arreglarla. La pasada semana, los Bomberos tuvieeron que cortar casi todo el lateral de la acera de la calle Sidi Abdelkader, provocando el cierre de los tres establecimientos situados en las inmediaciones.

      Es una realidad quqe cada vez se ven más edificios ruinosos en la zona Centro de Melilla y además de edificios emblemáticos, como el de la Casa de los Cristales. La excelencia (que también la hay), convive con la cochambre en el centro de Melilla. ¿ Se ha requerido ya a la propiedad para que solvente esta situación?, ¿ja abierto algún expediente la Conjería de Fomento sobre este inmueble?. Habría que actuar de modo rápido y eficaz en el caso de edificios emblemáticos.

Una zona infantil en colapso absoluto


                 Peligroso estado del travesaño del columpio

                   Han pasado sólo dos días desde que un ciudadano, desde un blog personal (La otra Melilla), lanzara la alerta.  El lunes, el propio «cuidador» del Parque Infantil llamaba a la Policía Local alarmado por el estado de una de lsa áreas de juego, que procedió a clausurarla. Ayer mismo, desde este blog, poníamos nombre a la causa que está devorando «el parque infantil», la carcoma. Por la mañana, los Bomberos y los servicios de inspección de La Ciudad Autónoma, cerraban otra atracción, la tercera de las cinco existentes en el parque.

                      Sin embargo, se les pasaba por alto el gravísimo estado del travesaño del columpio, completamente carcomido y a un solo paso del resquebrajamiento, a un sólo paso de que cualquier niño o niña salga lanzado mientras se mece en los columpios.

                     Todo un ejemplo de un tipo de gestión, que los ciudadanos han decidido que continue cuatro años más. Una gestión virtual, basada solo en la propaganda, que no resiste ser sometida a la realidad de las cosas. Una Gestión, en la que son los propios ciudadanos los que tienen que alertar, del estado de las cosas, mientras un gobierno esclerotizado y sin capacidad de reacción, absolutamente desgastado, ni siquiera es capaz de tomar la única medida que debe, la única medida sensata: «Cerrar el área infantil del Parque Hernández».