El SkyJump de Melilla


 

               Algunos comportamientos insólitos……en yate

         El skyjump fue un espectáculo insólito y vistoso que se celebró el pasado día 26, no muy bien organizado y con pocas zonas para verlo de manera adecuado. Al final no conseguí averiguar si se habían instalado esas «gradas especiales» que anunciaron colocar. Creo que no.

              Sorteando el inmenso atasco y embotellamiento que se  produjo en la zona de San Lorenzo, conseguimos un hueco discreto y bueno para ver los saltos, eso sí, a demasiada distancia, aunque aquí no critico nada porque se necesitaba calado para los saltadores y la única zona segura era la del cargadero de mineral, en la que atracan «los cruceros», por ser la zona mas profunda del Puerto.

            Los yates invadieron casi toda el área de saltos, cegando los posibles canales de evacuación en caso de accidente. Las advertencias fueron constantes por megafonía, invitando a los yates a colocarse a «barlovento». Aun así algunos hicieron caso omiso y apenas movieron su yate de sitio, dejando el espacio imprescindible, tanto para los saltos, como para la posible evacuación. Esto hizo que la prueba empezara retrasada con respecto al horario previsto. El Sol se puso y al final había un contraluz que impedía la visión clara en la parte final de la prueba, que coincidió con la llegada del barco de Almería a las 20h 30. Pese a todo, la linea de yates impidió, tanto a barlovento como a sotavento, ver la entrada de los saltadores en el agua.

                Yo creí que esta manera de «aparcar», sólo se daba en el Ecoahorro (Supersol), que es el modo de aparcamiento más salvaje que yo haya visto nunca. Ya veo que con los yates………….que no tengo, también sucede otro tanto.

Restos de señales en vías públicas


              Son restos de señales de tráfico que pueden provocar caídas en las vías públicas. Hace no mucho, un ciudadano denunciaba en un diario local, que se había caído y dañado en una calle de Melilla, por culpa de una tapa de arqueta en mal estado. Hace no muchos días denunciábamos, varios blogs de Melilla, que una mujer se había caído con su bebé, en una esquina peligrosa en la calle García Cabrelles (deficiencia ya reparada). Melilla está llena de restos metálicos de señales que ya han sido retiradas. Sin embargo, y de modo incomprensible, se dejan restos y bordes metálicos que pueden provocar accidentes y lesiones de diverso tipo.  Estos dos que mostramos son sólo un ejemplo, pero hay otros muchos por otras zonas. Además son zonas muy trnasitadas y la posibilidad de tener un percance es consecuentemente mayor.

               Se deberían cuantificar y eliminar, para evitar cualquier posible accidente y además, señalar, que La Administración Local es civilmente responsable de los daños personales  que se causen los ciudadanos, por deficiencias en el mantenimiento de las vías públicas.

Postes peligrosos en Melilla I


                      Postes que provocan daños

   Estos postes pertenecen a la empresa GASELEC y están situados de manera inadecuada, justo en los bordillos de las aceras de la calle Méjico ( altura Ramírez de Madrid) y en la plaza Martín de Córdoba junto a los talleres de Opel y Peugeot. Hay una ordenanza que regula la instalación de postes y de farolas, con una distancia mínima a los bordillos, pues en su situación actual, provocan que los coches al aparcar, sufran daños en los faros, en los espejos retrovisores laterales, en los parachoques. Yo mismo, sin ir más lejos, rocé mi parachoques trasero y astillé el faro  al intentar aparcar en la calle Méjico.

      Son cosas que deberían vigilarse y solucionarse, porque son muchos los coches melillenses que sufren este tipo de percances, según me informaron en los talleres referidos de la plaza martín de Córdoba. Hay otra deficiencia que está provocando muchos desperfectos en los automóviles y son los bordillos desmesuradamente altos que se instalan en algunas calles, lo que provoca daños en los guardabarros delanteros y la pérdida de la mayor parte de los embellecedores delanteros de casi todos los automóviles de Melilla.

             En este caso los postes son de conducción eléctrica y pertenecen a GASELEC, pero hay también algunas farolas y señales en situación muy parecida.

Penosas condiciones laborales en el Parque Lobera


        

           Una casetón que más parece calabozo o chabola

      Sabíamos que algunos Cuerpos y Fuerzas de Seguridad ejercen su actividad en condiciones penosas, caso de la Guardia Civil en sus garitones de chapa del perímetro fronterizo o del infame parapeto desde el que vigilan la costa, en el Museo Militar de Melilla La Vieja, pero poco o casi nada sabíamos de los vigilantes de seguridad destacados en muchas zonas y parques de Melilla.

        Hace no muchos días, el ostentoso Gobierno de Melilla presentaba dos nuevas garitas, provistas de aire acondicionado, para las azafatas y guias de Melilla la Vieja, como una de las mayores mejoras laborales de la historia de la ciudad, desde su fundación española en 1497. Aquí volvemos a encontrarnos en la dicotomía que se está viviendo en Melilla, y es que lo que anuncia la propaganda, luego no se ve por ningun lado, o simplemente no responde a la realidad.

     El Parque Lobera es un  recinto vigilado, con un casetón que sirve de alojamiento a los vigilantes del parque. es verdad que la caseta parece estar algo vieja, quizá demasiado, pero nunca había imaginado que reuniese estas penosas condiciones de habitabilidad. La caseta está llena de remiendos hechos por los propios vigilantes, carece de cristales (como en la Edad Media) y también de aire acondicionado, lo que la hace calurosa en verano y fría y húmeda en invierno.  El mobiliario interior, por llamarlo de alguna manera, es más propio de película de terror, o de sala de interrogatorios de La Santa Inquisición, que de un habitáculo en donde un trabajador debe desempeñar su labor durante ocho horas. Todo esta lleno de remiendos, de tablones, de cortinas sucias, de sillas rotas. Una rejilla mosq

        Es una suma de penosas condiciones laborales inconcebible en el siglo XXI,  y más con un gobierno autonómico que gasta millones de euros en acondicionar nuevos y suntuosos edificios para el desempeño de su labor. Todo un contraste. Unos en palacios y otros en barracas.

Los malos humos de ENDESA


           

    La mayor fuente de contaminación y ruido está en pleno centro de Melilla. La chimenea de Endesa emite ese humo de modo constante las 24 horas del día, los 365 días del año y esté ese ruido constante, que no se nota a lo largo del día, pero sí por la noche. En estos momentos no hay mucha población cercana, salvo las viviendas de la avenida de La Democracia, pero dentro de muy poco ( no más de tres años), estará construida la urbanización Magna Melilla y lo va a notar mucha más gente. El traslado de Endesa no se posible a medio plazo, es una quimera más, a apuntar en la quimérica ampliación del Puerto de Melilla, pero de esto ya hablaremos de modo específico.

       El presente caso sucede cuando sopla el viento de poniente y todo el humo de la chimenea de Endesa se desploma sobre las Torres del V Centenario. El aire caliente resulta insoportable y las partículas del humo se pegan a los ojos y a las vías respiratorias. Hay días, como estos, en los que se nota de un modo evidente, pero ese aire, ese calor y esa polución nos rodea a lo largo de todo el año. Creo que hay o se hizo un informe o estudio sobre la posible lluvia ácida que genera esa emisión constante.

        No creo que esto sea una sorpresa para nadie. Algo de lo que nadie se había dado cuenta. Algo a lo que nadie ha molestado nunca. Los trabajadores y usuarios de Las Torres sabemos mucho de estos humos, en días como éste, tanto en invierno como en verano. Es una de las muchas cosas sin resolver en Melilla. Es un problema medio ambiental muy importante. Anotado queda.

Aceras del Barrio del Real


                La hora del Concejal de Distrito

         En el Barrio del Real se está construyendo casas todos los días. Es de suponer que se solicitan permisos para instalar nuevas arquetas de conducciones eléctricas (generalmente en las esquinas), o se abren aceras para las nuevas instalaciones, etc. El motivo da igual y también quien las abra, el caso es que luego hay que repararlas y volver a poner  todo en su estado original. Si quien hace la obra es el Ayuntamiento, debe ser éste el que lo lleve a cabo y si  es una constructora, debe vigilarse que una vez acabada la obra, reviertan las aceras a un estado transitable, porque esto no es digno.

           Hay una sensación clara en todo este estado de cosas y es el de desidia, pero eso no cabe en una administración local. Las aceras y las esquinas no pueden tirarse reventadas años. Por tanto, creo que ha llegado la hora de crear la figura del Concejal de Distrito. Hay diputados de sobra, la mayoría de Gobierno cuenta con quince e incluso algunos de esos diputados podrían pertenecer a los grupos de la oposición. El caso es que los desperfectos de las calles lleguen lo antes posible a conocimiento de quien debe repararlos o exigir su reparación.

         Bastaría con que el concejal de distrito se pasease una vez por semana como máximo, por  las Asociaciones de Vecinos de cada barrio o por  las oficinas de Atención al Ciudadano, con la que ya cuentan alguna de estas barriadas. Para ello se pueden instalar buzones de sugerencias o cualquier otra fórmula para acumular información del estado de las calles, de las necesidades de los vecinos. Incluso se podrían instalar buzones digitales de distrito, para enviar fotografías de desperfectos o de asuntos que requieran una actuación urgente. Una vez obtenida información suficiente sobre un determinado barrio o zona, se pondrían en marchas las acciones necesarias para dar un aspecto digno a las calles y también para dar solución a los problemas específicos de cada distrito. Cualquier cosa antes que sufrir estas situaciones durante años.

El hueso desaparecido de la ballena


 

         Enigmas del nuevo Museo de Melilla

                En el antiguo Museo de Melilla, el que estaba en el baluarte de La Concepción, había un enorme hueso de ballena, que no se sabe como había sido colocado allí. Unos dicen que fue Mir Berlanga, otros ni siquiera lo saben. El caso es que «el hueso de la ballena» era algo curioso y emblemático, o quizá mas lo primero que lo segundo. Cuando el Museo fue trasladado a las nuevas dependencia de La Casa del Reloj, el hueso de la ballena siguió allí entero, durante otros cuantos años.

     Sin embargo, ocurrió que los nuevos responsables del Área de Cultura decidieron que teníamos que tener un nuevo Museo, diseñado con un nuevo concepto y crearon el nuevo de «Las Peñuelas», en dónde dieron más importancia a las cosas que ellos querían, en detrimento de otras que queríamos todos, pero nuestra opinión no importa.  Es una constante histórica el reescribir la historia al gusto del momento. El caso es que el hueso de la ballena  ya no era importante en ese nuevo Museo y por ello se puso muy poco cuidado en el traslado y pusieron tan poco cuidado, que partieron en dos el hueso de la ballena, el mismo que había aguantado impasible durante seis o siete décadas, sucumbió  a un solo traslado, en un solo día.

               En un principio se exhibió roto, como si siempre hubiese estado así, pero algunos los recordamos entero y lo habíamos fotografiado así, en el antiguo Museo, en la Batería Real. Luego ante la vergüenza de verse sorprendidos, lo escondieron o lo hicieron desaparecer, pero eso ya no nos corresponde a nosotros explicarlo.      «Somos lo que somos, pero alguien tiene que serlo»