Verdín peligroso en el Parque Hernández


            La ciudad está llenas de zonas en donde cualquier ciudadano se puede accidentar, debido a la mala conservación de pavimentos, aceras o de cualquier otra zona de tránsito. De hecho, son decenas los ciudadanos que se caen a diario en las calles, aunque son muchos menos los que luego reclaman «esos daños corporales» al Ayuntamiento, que es el responsable civil subsidiario de este tipo de accidentes. La Dirección General de Administración Pública o la de Sanidad y Consumo, deberían hacer una campaña pública en la que se animase al ciudadano a «denunciar» cualquier incidencia peligrosa que vea en las calles y aparte, informarle de sus derechos, el de recibir asistencia médica con cargo al municipio y el de reclamar daños corporales. Pero eso sería en el caso de que existiese una Administración preocupada por los ciudadanos.

                         Verdín peligroso en el Parque Hernández

       El verdín se forma en zonas muy húmedas y en presencia de agua, justo lo que ocurre en esta parte del «remozado» Parque Hernández. Lo que iba a ser «el paseo del agua» se ha convertido en un gran y permanente charco, que afea esta zona del Parque y que además carece de valor estético. Por si fuera poco, esta zona ya de por sí umbría, se encuentra mojada constantemente y se ha creado una fina y peligrosa capa deslizante de verdín. Por aquí pasea la gente y sobre todo niños y el riesgo de caídas, que de hecho se producen, convierte este malogrado «paseo del agua», en algo verdaderamente peligroso.

Parque infantil arcáico


 

            Área infantil de Barrio de La Victoria

   Es el área de juegos infantiles más grande de Melilla, inaugurada en los tiempos de Gonzalo Hernandez hace unos 25 años. Ha recibido escasas renovaciones, los últimos balancines son de 1995. Los toboganes metálicos nos retraen al recuerdo de uno que existía en el Parque Lobera. El concepto de seguridad infantil ha cambiado mucho y hoy ya no hay metal en las zonas infantiles de juego. La vista de los columpios, los más abundantes de toda Melilla, proporciona una imagen antediluviana. El vetusto suelo de goma está muy endurecido y provoca grandes erosiones en los niños, cuando alguno se cae al suelo jugando.

          Sin embargo, la zona admite muchas posibilidades, porque es muy grande y atractiva y con la incorporación de las viviendas VPO de Lo Güeno y las viviendas de lujo colindante, la población infantil del Bº de La Victoria ha aumentado considerablemente. Un nuevo diseño  del espacio, una adecuación de los juegos infantiles y sobre todo, el aprovechamiento del viejo castillo del guardaparques, convertiría esta zona de juegos infantiles en una de las más codiciadas por los niños. También, podría ser una segunda plaza para los residentes en el Barrio, si se readaptase el castillo y aparte de los aseos, se instalase allí un ambigú o una pequeña cafetería.

       La inversión no sería grande y luciría mucho si se hace bién. Realzaría toda la zona y podría convertirse en un área emblemática de la ciudad, porque al estar elevada y aislada, no tiene el peligro ni el ruido del tráfico. Eso sí, instalen un poco de sombra y bancos más cómodos. Los actuales son parte nalgas.

Melilla sin transporte público


              Declaración de Melilla por la movilidad sostenible   

    Entre el 16 y 21 de septiembre, Melilla se ha adherido a la Semana Europea de la movilidad sostenible. Melilla ha editado dípticos y ha publicitado todo la propaganda posible, pero la realidad es muy tozuda y la propaganda sólo es eso. Melilla es probablemente la única ciudad de España que carece de un transporte público, pues no hay nada parecido a una empresa municipal de transportes.  Nuestra ciudad tiene los mismos problemas que cualquier otra de España, pero también carece de muchas cosas que son habituales en el resto del País.  

         El transporte público en Melilla no existe. Los autobuses melillenses (COA), no cumplen con las expectativas que se esperarían de un medio de transporte que intentase evitar, en lo mas posible, el uso del vehículo privado. En la mayor parte de los casos, los melillenses tenemos que esperar de pie y al raso la llegada de los autobuses (COA). Las pocas marquesinas existentes, o están muy deterioradas o carecen de asientos. La COA tiene tres lineas de transporte fronterizo ( Beni Enzar, Barrio Chino y Mariguari) y sólo dos de las que podrían denominarse como urbanas ( Cabrerizas y Victoria/Real). Los horarios son imposibles y la frecuencia de paso es demasiado larga. No hay información alguna en las paradas acerca del recorrido  o de los horarios. También hay barrios y nuevas zonas residenciales sin línea de autobús. La COA vive en realidad de la subvención municipal, por lo que  resulta inexplicable no acometer la municipalización del servicio de transporte público en Melilla.

           Y por si esto no fuera bastante, en la última encuesta sobre el servicio de taxis, resultó que Melilla es la ciudad de España con los taxis menos seguros. Carecen de cinturones de seguridad en los asientos traseros, no disponen de sillas de seguridad para niños. En su mayoría son automóviles absolutamente obsoletos y carecen de cualquier comodidad como el «aire acondicionado».

            Para tener todas estas cosas, habría que sentarse en los despachos y gestionar la ciudad y eso es lo que se echa en falta en Melilla. No somos diferentes en cuanto a problemas, pero sí en cuanto a carencias y en cuanto a resultados.

Mantenimiento de edificios y fachadas


               Edificio emblemático de la calle Villegas

      Despues de muchos años de desidia e inacción, parece que el Gobierno de Melilla se decide a publicar o a hacer cumplir «la ordenanza de mantenimientos de edificios y fachadas» en el Centro Modernista de Melilla. La exigencia del adecentamiento es obligación del Gobierno Local, pero el mantenimiento es cosa y debe correr a cargo de los propietarios, y si no lo hacen, exigírseles y si tampoco se reacciona así, entonces queda la multa o la expropiación. Se da el caso de que en Melilla La Vieja se han expropiado recientemente casi una decena de viejas y pequeñas viviendas, pero claro, una cosa es : «ser fuerte con el débil» y otra muy distinta la firmeza frente al poderoso. La mayor parte de los edificios del centro de Melilla están en manos de no más de 20 propietarios, pero gran poder económico y social.

            Hay decenas de edificios que presentan un lamentable estado exterior, como éste de la calle Villegas/Querol, que para mayor escarnio es obra de Enrique Nieto (1947), el arquitecto «tótem» de Melilla y del Modernismo, las marcas más representativas de la ciudad.

        Sin embargo, este edificio, que está frente a la Consejería de Educación, Juventud y Mujer, lleva deteriorándose años, sin que nadie exija al propietario una reparación inmediata. En la primera planta del edificio estuvo durante más de tres décadas, la Dirección Provincial del INE ( Instituto Nacional de Estadística).

Postes eléctricos en el Rastro


               El Rastro de Melilla, ese que quisieron meter en «la red de juderías europeas» es un mundo aparte en Melilla. La calle de Montes Tirado se ha convertido en un mercado al aire libre, en donde se vende pan, frutas, verduras, pescados y todo tipo de alimentos de modo ilegal, sin que se atisbe la más mínima posibilidad o intención de acabar con esa situación. Sin embargo, no es ese problema el que motiva esta entrada, sino la peligrosa situación de los postes de tendido eléctrico.

         Al margen de toda la normativa en vigor sobre «ocupación de la vía pública e  instalación de postes», éstos  se encuentran fuera de las aceras, claramente dentro de la calzada, constituyendo un peligro potencial y real para la circulación. Impiden maniobrar con seguridad, pueden ocasionar accidentes o provocar  daños en los vehículos en caso de maniobras de aparcamiento. Al estar en las esquinas, como es el caso de los instalados en el borde de la calzada de la calle Martínez Campos, el riesgo es mayor, porque el Rastro es una zona con mucha densidad de tráfico y normalmente el espacio para las maniobras ya es mínimo.

                 Urge hacer cumplir La ley en toda  la ciudad. Con esta condiciones no es extraño que luego en las viviendas VPO de la zona, no se encuentren familias dispuestas a habitarlas. Hay que hacer un Plan Espacial para El Rastro y hacerlo habitable.

Parque Forestal de Melilla


        

                El resquebrajado mirador del Geiser

     La base del mirador del Geiser o el lago del Parque Forestal está resquebrajada, apenas cuatro años después de su inauguración. Es una auténtica lástima el deterioro de las sendas y caminos del Parque Forestal, porque se invirtieron más de 5 millones de euros en lo que se denominó como 1ª Fase, que es la que actualmente disfrutamos los melillenses, a partir de la caída del Sol, porque durante el verano es imposible ir a otra hora. Muchos de los caminos y sendas del parque están ya muy deformados y en determinadas zonas el tránsito es muy difícil, porque el terreno se ha ondulado mucho y ha deformado las veredas.

           Esta es la consecuencia de no haber respetado el terreno natural y aterrazado de la antigua Granja Agrícola. Se deshizo todo, se explanó la zona, se cubrió todo con escombros, grava y relleno de suelos de diversa tipología y en algunas zonas se tapó todo con un suelo plástico y semi impermeable, que en época de lluvias, el terreno no retiene el agua y la reparte por todas las inmediaciones. En las lluvias de hace dos años, la inundación del Barrio del Industrial estuvo provocada por las torrenteras procedentes del Parque Forestal. El terreno no absorbe el agua y la que si empapa el suelo, acaba deformándolo y provocando lentos pero constantes corrimientos del terreno, que han acabado por fracturar la base del mirador del lago o del geiser.

Parque Forestal Juan Carlos I


    

     Barandillas sin embellecedores

   El Parque Forestal fue inaugurado hace cuatro años, por lo que no parece mala cifra que los embellecedores y protectores de las barandillas hayan aguantado casi un lustro. Lo que resulta desconcertante es que una vez que se advirtió la ausencia del primer panel protector (de plástico transparente), no sólo no se detuviera el proceso de desapariciones, sino que éste apreció acelerarse. Desde que hice esta foto a principios del verano hasta ahora, la pérdida de protectores de la barandilla ha continuado a un ritmo constante.

     No se entiende porque el Parque Forestal es un recinto vigilado, que se cierra a las 23h 00 y ya no se abre hasta las 09h 00. Tampoco se explica esta desaparición constante porque es una actividad que implica cierta tarea y cierta mano de obra y tampoco debe ser muy alto el beneficio obtenido por esos embellecedores de plástico o su utilidad para el reciclado.

      Solo dejar constancia de las curiosas actividades industriales de Melilla y la ausencia de mantenimiento de las cosas, pero sin mayor importancia.