Incendio en el depósito abandonado


            Vistas las ruinas del depósito de agua de Cabrerizas, lo que sigue sorprendiendo y causando estupor es que aquel trágico suceso no tuviera responsabilidades políticas. El depósito abandonado se yergue de modo fantasmal sobre el barrio en el que sembró el desastre, sin que los gestores y responsables del mismo, hayan sido capaces darle una solución, que no podría ser otra que su derribo definitivo. La barriada que sustituyó a la desaparecida de Averroes, se encuentra en peor estado que un edificio construido en el medievo, y tan solo tiene 15 años. Tal es la calidad de la gestión que se padece en Melilla desde hace 25 años

            Deambulante, según la definición de la Constitución de Puerto Rico (no está admitida el término por la Real Academia Española), es toda aquella persona que carece de residencia fija, regular o adecuada. En esas condiciones hay en Melilla un millar de personas. Este es el motivo por el que cualquier edificio, lugar, cueva, refugio en estado de abandono por la administración local, o del Estado, se convierte inmediatamente en lugar ocupado o susceptible de ello. Todo está siendo tapiado en los últimos meses ante la presión de la ocupación ilegal y clandestina, pero sobre todo, no reconocida.

               El infausto depósito de agua de Cabrerizas, próximo al helipuerto, no demasiado lejos del polvorín de Horca Coloradas, despedía esta tarde una densa columna de humo negro. Esto ha motivado que se acercara de modo inmediato un Land Rover del servicio de vigilancia militar del polvorín de Horcas.

               La humareda y el incendio se situaba dentro de lo que debió ser la sala de control del depósito, inexplicablemente construido en superficie, y sobre una colina. El rápido pacto sobre las responsabilidades civiles de la empresa constructora, quizá impidió averiguar otras cosas, sobre todo cómo y por qué se decidió hacer ese tipo de obra y en ese lugar, algo totalmente desaconsejado para un depósito de agua.

                  Las ruinas humeantes del depósito, parecen querer llamar la atención sobre algo que no debió ser olvidado tan rápido. Las compensaciones económicas nunca compensan la pérdida de vidas humanas.

         Notas:https://elalminardemelilla.com/2013/05/29/el-deposito-de-agua-y-la-riada-de-cabrerizas/

 

Tiempo de acacias y de podas


      La acacia es un árbol ornamental, de rápido crecimiento y follaje denso que proporcionan sombra fresca y abundante. Es un árbol muy vistoso y cuya floración, por regla general se produce entre marzo y abril. Podarlas en los días finales de febrero es un despropósito, porque su época adecuada sería el otoño.

          Los expertos no se ponen de acuerdo sobre la necesidad de podarlas, aunque sí establecen algunos parámetros. Uno es que la poda debe ser solo de mantenimiento, y nunca en sus ramas principales. Hacerlo de una manera excesiva y talar las ramas, puede provocar la pérdida de la floración e impedir el crecimiento del árbol.

           En la calle Cataluña del barrio del Real, existía uno de los más bonitos paseos de acacias de la ciudad, que tras una poda implacable quedaron convertidas en fantasmas de lo que algún día fueron. Todo lo que se está haciendo en Melilla es contraproducente para el arbolado y para las aves, pero eso es igual. Los expertos aconsejan podar solo las ramas muertas de las acacias. La poda constante hace que la acacia pierda forma y crezca de una manera desordenada.

            Anunciada la poda en la calle Severo Ochoa, acudimos a observar los árboles. La poda que se realiza en Melilla no es de mantenimiento, es de guillotina, por eso los árboles aparecen despeluzados, sin forma en su copa. Nos fijamos en que había dos árboles secos, solo con el fruto, sin ramaje ni frondosidad alguna. Eso quiere decir que no aguantaron la poda anterior, pero no les ha servido para librarse de esta. Están claramente mutiladas en su desarrollo. Algunas tienen troncos raquíticos y parece poco probable que los alcorques en donde están plantadas, además del riego que necesitan, reciban el abono adecuado.

         No parece que la consejería mediambiental piense que los árboles necesiten alimentarse.

El regreso de la poda total


 

Árboles como postes

                  Ya ni siquiera nos asombra, ni nos indigna. Es solo que todavía no nos hemos acostumbrado a este tipo de poda constante y total, a este desafío arbóreo. Ya ni siquiera lo vamos a encuadrar en «denuncia con foto», o en «otras noticias». Con el apartado de foto comentario es bastante. Después de lo que hemos visto, hasta derribar un árbol de 25 metros sobre un barracón en el Docker, nada puede espantarnos ya.

                  Las ramas de los árboles proporcionan sombra en la estación de calor, que en Melilla es larga, y refugio en la de lluvia, que es corta pero intensa. Si se poda todo, y hasta este extremo no ofrecen ni lo uno ni lo otro. En febrero se anuncia el calor, ya lo dice el refranero: En febrero busca la sombra el perro, en marzo el perro y el amo.

                  Los árboles son importantes para una ciudad. Deben ser conservados y cuidados, porque embellecen las calles y además son beneficiosos. En ellos anidan aves urbanas que eliminan los insectos, y cuyos trinos alegran el paseo. Los sonidos de la naturaleza son terapéuticos. Sin embargo, las aves urbanas como los gorriones, están desapareciendo de las ciudades, entre otras cosas y casi como causa principal, por este tipo de podas constantes, que no respetan sus épocas de anidación.

                     Dejar un árbol como un poste es algo que no puede entenderse. Eliminar todo su ramaje para que en la estación seca no haya sombra no tiene explicación. Lo normal sería podar las ramas más bajas, las más secas o las enfermas, en definitiva, todas aquellas que deslucen el árbol. La acacia es un árbol ornamental, lo que quiere decir que una de sus principales funciones es embellecer, pero ni esa función se les permite.

                   Siempre los mismos temas, siempre los mismos lugares. Si traemos al Alminar de nuevo el tema de las podas, es porque los comentarios de los transeúntes eran de perplejidad ante esta nueva campaña de podas totales. La acacia es un árbol pequeño que no necesita una poda tan completa, bianual en este caso. Son muchos los árboles que no superan las podas. Tenemos un censo pendiente de esta categoría.

 Nota:https://elalminardemelilla.com/2014/01/08/la-mala-sombra-de-los-podadores-2/

 

El cuartel de Santiago


                          Aproximación histórica al cerro de Santiago

       La evolución histórica del acuartelamiento de Santiago es una de las más interesantes de Melilla. Por su situación, en el centro de la comarca de Melilla, debió ser un lugar de asentamiento y población. Desde su colina se observa con perfección cualquier movimiento en la costa, así como en el interior, pues domina toda la vega del río. Durante la época de invasiones normandas y del dominio de la piratería en el Mediterráneo, no solo debió resultar un lugar adecuado para la vigilancia, sino también de refugio. El León Africano afirma que tras el desembarco de los españoles en 1494, año en que sitúa su llegada, «los lugareños huyeron a los montes próximos a la ciudad», que no podían ser otros que el de Santiago y el de Camellos, desde donde seguir observando el desembarco y refugiarse de una mayor penetración de los españoles.

        En un reciente trabajo, Jadilla Elyaznasi y Mohamed Omar Ouariachi, titulado «Lal-la Zarzut o la historia silenciada de la Melilla Tamazight», compilan las tradiciones orales sobre el carácter sagrado del monte, y también reúnen todos los datos históricos disponibles referidos al lugar. No era solo pues un lugar estratégico, en el que los españoles construyeron un fuerte con ese nombre, junto con el de san Francisco, en 1570 y que mantuvieron a lo largo de todo un siglo, hasta su pérdida definitiva en 1679. Luego y antes fue alcazaba mora, con la existencia más que probables de atalayas antiguas, que fueron utilizadas por los españoles en la conquista de ese entorno, vital para la defensa de la ciudad.

        Sin embargo, no es ahora el momento de empezar a desvelar la verdadera historia de la Melilla Tamazight y cuyo nombre autóctono ignoramos, sino de mostrar el estado del lugar, y de preguntarnos a dónde fue a parar, y cuando fue retirado todo el amianto o uralita allí existente.

         Santiago, o lugar del morabito y la alcazaba mora, muestra todavía los distintos materiales de su evolución histórica. Hay muros de mampostería de ladrillo del primitivo cuartel del Regimiento de Infantería de Melilla, los muros de cemento de la obra moderna y que alojaron al grupo de Regulares, y también los muros de piedra que nos retrotraen a los siglos de su primitivo origen. Toda conquista utiliza los materiales existentes, los transforma y les da otro uso, y sin querer preserva parte de su historia. El cerro es muy importante, y antes de iniciar alguna obra allí, sería preciso datar los materiales e incluso realizar excavaciones rigurosas, científicas y respetuosas con la historia del lugar.

                                      ¿Dónde está el amianto de Santiago? 

       Lo que resulta inquietante del lugar es aquello que se sabe que estuvo allí, pero que no se ve, la uralita o amianto. Está desmontada en todos los grandes pabellones que alojaron a las compañías de soldados. Queda solo la estructura metálica de soporte, pero el amianto no está. El que puede verse no nos preocupa, porque está localizado y debe retirarse con todas las garantías exigidas por la ley.

      Lo ocurrido con el desaparecido sí es inquietante, porque no sabemos si hay amianto fracturado en el interior del cuartel, o partículas en alguna zona oculta. La cantidad de uralita desaparecida es muy grande, y preguntamos lo mismo que en la del cuartel de Gabriel de Morales, contiguo al de Santiago. ¿Cuándo fue retirada todas esos centenares de placas de uralita del cuartel de Santiago, a dónde fue llevada, quién o quienes lo autorizaron y que medidas de seguridad se tomaron?. Si fue retirada de modo clandestino y triturada en la planta de escombros y mezclada con otros materiales estaríamos ante una irresponsabilidad mayúscula, probablemente delictiva, porque la uralita no puede ser transformada en ningún otro material, ni mezclada, solo almacenarse y conservarse en ese estado durante toda la eternidad, como pretenciosamente denominaron a este material letal: eternity. Ahora ya sabemos que se han hecho muchas cosas de modo oculto y sin que nadie más que unos pocos tuviesen conocimiento de ello.

 

La estrella desorientada


            ¿Qué hacemos hablando de la Navidad un 25 de enero?. Cuento de Navidad (A Christmas Carol), es la obra del escritor inglés Charles Dickens que materializó el espíritu de estas fiestas, pero no solo eso, pues el inmortal escritor victoriano recreó también una serie de personajes que tiene también vida más allá de las páginas escritas, y que denotan una gran capacidad de penetración en el alma humana. El espíritu de la navidad acaba alcanzado, y una vez que lo hace tarda en salir, pero eso sí, regresará al año siguiente.

           Todo esto viene a cuento de que al día presente, el de la conversión de san Pablo, la estrella de Navidad sigue presente en el campanario de santa Mª Micaela. No es que moleste a nadie, pero este año, por el ciclo del calendario litúrgico, el miércoles de Ceniza coincidirá con San Valentín, el día 14 de febrero, lo que abrirá la puerta de la Cuaresma. Toda una curiosa conjunción que se presta a interpretaciones diversas.

           La acedia, el peor de los enemigos del espíritu, se ha apoderado del alma de la Melilla. La iluminación del carnaval casi coincidirá con esta solitaria y desorientada estrella de Navidad. Los adornos de las navidades pasadas se han instalado por las calles y los barrios más alejados del centro, como si nadie los viese. No ha existido demasiado interés ni al colocarlas, ni por lo que parece tampoco al retirarlas. Este año, la iluminación navideña de los barrios exteriores ha estado impregnada del cicatero ánimo de mister Scrooge, totalmente desangelada y falta de espíritu; instalando en ellos los adornos de «las navidades pasadas».

            Hoy es 25 de enero, 2º aniversario del gran terremoto del año 2016. Para la historia de la ciudad, este día quedará fijado como una extraña efeméride. La estrella señala hacia Oriente, en el día de Saulo de Tarso, el gran Pablo, el hombre que nunca estuvo con Jesús, el Cristo, pero que sin embargo supo hallar un significado nuevo.

 

 

Las caras ornamentales de Melilla


 

           Resultan llamativas, estas son las menos conocidas, pues están en el monte de La Libertad o Calvo Sotelo, y las otras en el barrio del Real. La de este último ya están condenadas. Es un manzana casi deshabitada de gran valor crematístico, y que será demolida en un plazo no muy largo de tiempo. La del monte de La Libertad son menos afamadas, diríamos que son las únicas del barrio o las últimas del barrio. Las del Real son de una mujer coronada, varias veces repetida,  mientras que las  del Monte parecen las de un niño. Todas responden a un patrón o molde. Son solamente elementos ornamentales, pero aportaban un matiz distintivo y característico a los barrios exteriores de la ciudad. No solo el centro de la ciudad y su burguesía tenían derecho a tener filigranas modernistas o Art Decó. Las familias más acomodadas de las clases trabajadoras también disfrutaba de sus caprichos ornamentales.

         El mayor estudioso melillense sobre el modernismo, el historiador Antonio Bravo Nieto, lo explica en su guía de Melilla, de la editorial Everest: «Debemos precisar que cuando se habla coloquialmente de arquitectura modernista en Melilla, en general suele incluirse a todos los estilos decorados del primer tercio del siglo XX». Se utiliza una denominación genérica que engloba estilos decorativos muy diferentes. En esa variedad ornamental se utilizaron todo tipo de elementos, ya sea florales, gárgolas, rostros de jóvenes, representaciones de animales, y ornamentos de todas clases.  El concepto desarrollado Antonio Bravo es que ese estilo decorativo estaba presente en toda la ciudad, en todos sus barrios y la dotaba de una unidad estética. Cada elemento ornamental, independientemente de donde estuviese localizado, le hacía formar parte de un todo.

       La desgracia, es que todo eso está desapareciendo por la presión especulativa sobre el suelo. Los barrios están perdiendo sus características propias y los elementos ornamentales están desapareciendo de nuestras calles. La unidad decorativa desaparece y ya quedan solo pequeñas islas inconexas. Las caras de Melilla, testigos mudos de un pasado no muy lejano, desaparecen en los barrios exteriores, lo de la expansión, sin que sea advertido el hecho, ni llame la atención. Hace unos meses se derribó un edificio en el Real, que jamás debió permitirse. Esas caras están incluso labradas en madera en algunas puertas. Ya no quedan muchas. Estos son casi las últimas que quedan.

         Estos elementos ornamentales deberían mantenerse de modo obligatorio en las edificaciones de nueva construcción, tras sacar los moldes de modo obligatorio. Los rostros demolidos en el Real, calle Jiménez Iglesias, eran iguales que los de la casa del Monte, pero se aprecia más claramente en el edificio desaparecido, que las niñas están adornadas por un collar de perlas.

       Nota:https://elalminardemelilla.com/2014/03/23/la-manzana-de-oro-del-barrio-del-real/

El gran árbol del Docker


Bombardear la casa del pobre

      Hay imágenes hipnóticas, instantes que casi pasan desapercibidos pero que a la larga cambian tendencias. El amianto en Melilla no será lo mismo después del 15 de diciembre. Quisieron hacerlo todo en silencio, con un perfil bajo, pero algo se torció y bombardearon la casa del pobre. Este es el enorme eucalipto de más de 20 mts. de altura que daba la bienvenida al Docker. Lucía espléndido aquella mañana, la que sería la última.  Debajo estaban solo los pobres, amparados bajo su refugio de amianto. Resulta una paradoja que lo que está catalogado como nocivo para la salud humana, sea lo que cubre la vida de esta familia. Ya no les queda mucho en ese lugar, pero su plazo de «alquiler libre» puede haberse extendido por unos meses más.

       El bárbaro desplome del árbol sobre sus cabezas y sobre su refugio, ha provocado que ahora la vigilancia sea extrema sobre la uralita, el temido amianto, el mal que envenena el mundo. El Docker se convirtió en el Chernóbil melillense por unos minutos. La catástrofe está siempre más cerca de lo que nos pensamos. Las líneas que separan todo son muy estrechas. Hay un instante en el que todo parece tener las mismas posibilidades, la victoria o la derrota; la amistad o la traición; la vida o la muerte; la suerte o la desdicha. El significado de un  suceso solo puede ser entendido y comprendido pasado un tiempo.

     Está claro que tenían un problema pero no lo han solucionado, el del amianto. Nadie se ha pronunciado al respecto. La conspiración del silencio sigue en vigor y nadie la rompe. Es un problema que heredaron, el actual gobierno local, y que legarán tal cual al siguiente. Todo lo que no puede medirse en términos de rédito político o electoral, no interesa.