Imágenes de la iglesia del Docker


 

          Este ha sido el fin de semana del antiguo hospital del Docker o Chernóbil melillense en su nueva denominación. Todo lo que allí ha sucedido no podía anticiparse, pero ha cambiado la previsión del Alminar, que era de muchísima más tranquilidad. Ahora podemos ver otras cosas, comparar con fotos anteriores y así ver la evolución y detalles. La sensación es que en Melilla no hay descanso posible ni previsible. La realidad circundante es demasiado invasora y rompe cualquier expectativa. En la ciudad que habitamos siempre suceden cosas imprevisibles.

        Mucho antes de empezar a publicar en El Alminar, iniciamos el fotografiado de toda la ciudad, así, se cimentaba una memoria fotográfica que resultó muy útil al ir desapareciendo o transformándose los lugares fotografiados, bien por reforma o desaparición, o por pura y dura ruina, como es el caso presente. Esto quiere decir que lo fotografiado supera en 100 o más veces a lo publicado, lo que hace muy dificultosa la labor de búsqueda en el archivo. Como dice un amigo del blog, Uno de Melilla: «a veces se pierde menos tiempo fotografiando algo de nuevo, que buscándolo».  Esto es muy cierto, pero las cosas, los lugares, los edificios no están ahí siempre para fotografiarlos. Es más, a veces ocurre que la demora en hacer la foto, le da al objeto la oportunidad para la desaparición absoluta. Esto hace que sea necesario fotografiarlo todo, de modo constante, sin descanso, durante todo el tiempo, una y otra vez. Como en un trabajo infernal.

        Con estas fotografías comparativas abandonamos la zona del Docker, en la que no esperábamos haber estado tanto tiempo. Por un lado completan la muestra sobre la desaparición en masa de la vegetación de la zona, y por otro afianzan la situación de deterioro y ruina de una capilla, declarada Bien de Interés Cultural, llena de uralita, por cierto. Otro gran árbol junto a la iglesia ha desaparecido, lo mismo que la muy deteriorada cruz de la parte trasera. Adiós a Chernóbil.

   Nota:https://elalminardemelilla.com/2015/10/30/la-iglesia-de-cristo-rey-se-desmorona/

 

 

 

 

¡ Árbol va !


       Es la tradicional voz de los leñadores en un bosque para advertir de la caída inminente de un árbol que está siendo talado. El problema es que si no sabes en qué dirección viene, es posible que no se pueda evitar que el árbol te caiga encima. En los antiguos terrenos del hospital militar de melilla se han iniciado las labores de explanación y despeje del terreno, para reiniciar las paralizadas obras desde hace casi seis años. Es verdad que este vez avisaron de que se iban a talar y arrancar árboles, y también a trasplantar algunos. Las palmeras sí resisten un trasplante, los eucaliptos no y están siendo talados y aserrados, al igual que los ficus. su supervivencia es menor según los años que tengan. Estos que están siendo sometidos a podas severas llevan como mínimo más de 60 años allí plantados. Es muy poco probable que alguna de esta vegetación sobreviva.

      ¿Por qué habían vegetación y árboles en los antiguos hospitales, como el Militar o el antiguo de Cruz Roja?. Porque se  consideraban para indispensable para la sanación del enfermo, o para su mejor estancia hospitalaria. Cuando llegaban las horas libres y de visita en la tarde, y siempre que se pudiese, enfermos y familiares paseaban entre los árboles o jardines.  En el mundo actual de la especulación del suelo, cada m² de terreno tiene que llevar una edificación encima, o un buen trozo de cemento gris en forma de pavimento. En la zona hospitalaria que corresponderá al nuevo hospital militar, si es que llega a hacerse, aquí habrá un helipuerto y eso en incompatible con los árboles.

    En Melilla, según la última inauguración, se llama zona verde a cualquier cosa, pero su concepto final se aproxima más al del jardín y al del macetero gigante, que al que  tradicionalmente conocemos como arbolado y vegetación. Es una lástima que en nuestra ciudad no existans más saunas públicas o baños turcos, porque al menos toda esta enorme cantidad de leña, podría haber tenido otra utilidad.

Con m de Melilla


Arte tosco y rudimentario

               Hace unos días, frente al monolito de La Constitución, extendieron una vallas y se inició una obra secreta. En Melilla no extraña nada, porque siempre hay obras y excavaciones profundas. Sin embargo, al ir tomando forma, aparecieron unas letras toscas de cemento, reforzadas con varillas de hierro. Las siete letras forman el sustantivo Melilla, en un estilo que podría llamarse «gilista», porque el primer lugar en que aparecieron fue en Marbella y su famoso arco de bienvenida.

            Se supone que es un  «regalo» a la Constitución española, que vive tiempos de exaltación, tras el presunto asalto a la misma, que ha protagonizado el Govern de La Generalitat, en los últimos tres años. El monolito actual, de piedra negra como las columnas de Bernini en el Vaticano, fue inaugurado en 1982, por el entonces alcalde Rafael Ginel Cañamaque. A lo largo de su historia ha pasado como un lugar desangelado y al que no se le ha hecho demasiado caso. Se trata de un pequeño obelisco o monolito, que preside la ciudad a modo de tótem indio, aunque nos reiteraremos en que se la ha hecho muy poco caso.

          Sin embargo en los últimos tiempos se ha convertido en un  lugar de reivindicación.  Alrededor del tótem se ha visto de todo: manifestaciones contra la guerra de Iraq, reclamaciones laborales, encadenamientos anti extradiciones a Marruecos, o convocatorias en defensa de la tradiciones musulmanas. Es bueno que las reivindicaciones siempre sean alrededor de la Constitución.

               Sin embargo estamos en lo de siempre, en obras decididas de modo apresurado, sin gusto estético ninguno, y lo que es peor, sin contenido. Si se quiere reivindicar la Constitución (por los herederos del partido que se abstuvo en el referéndum del 6 de diciembre de 1978), se debería contar con el consenso de todos los grupos políticos y de asociaciones ciudadanas. Para empezar habría que dedicar ya una calle o plaza a la Constitución, y retirar a algún fascista del callejero. Un buen lugar para esta denominación sería la plaza de los héroes de la España nacionalista, e instalar en ella un monumento más representativo que el actual. El conjunto final también llevará luces.

             Hoy uno de diciembre se iniciado la plantación de las flores de Pascua, Poinsetias o pascueros.

Corrosión y deterioro en las calles


                 Antes de cumplir las obligaciones del buen ciudadano/a y arrojar un papel o un desperdicio  a una papelera, cuando se encuentre una en un radio inferior a 100 mts, hay que fijarse mucho en el estado del objeto urbano y de que sirve para el uso requerido, porque pudiera darse el caso de que el papel, las cáscaras de las castañas asadas o de las mandarinas, acaben igualmente en el suelo, ya que todo está lleno de papeleras sin fondo. En estos casos no hay vandalismo, sino el simple proceso de corrosión. Hemos detectado dos, una en la calle de La Legión y otra en la de Carlos de Arellano.

               En Carlos de Arellano, esquina con Héroes del Plus Ultra, existe una zona entrópica, en donde hay poste telefónico que ya es solo poste, y un buzón verde de correos completamente seccionado y del que desconocemos su utilidad. No se sabe si es para cartas urgentes o para telegramas. El estado del buzón es peligroso, porque si se usa como apoyo, puedes dar con todo el armazón óseo en el suelo.

                  La oxidación o la corrosión disgregan el metal, o sea que aumentan su desorden o entropía, en un  sistema (la papelera y el buzón) que eran perfectos y estaban en buen estado al salir de la fundición, pero la flecha del tiempo solo corre en una dirección, en la del avance. Para mantener en un estado óptimo se necesita mucho trabajo y vigilancia, y aun así no podremos detener el triunfo final de la entropía. El universo se convertirá en una masa fría al final de su existencia, en la que nada sobrevivirá.

                    La vigilancia de una ciudad; Melilla en este caso, debe ser constante si se quiere mantener en un estado óptimo o próximo. La realidad es que la papelera que cae, o el buzón , o el poste telefónico, no vuelven nunca a su estado inicial, con todos los átomos en su sitio y guardando su cohesión natural. Al final queda solo el hueco.

 

 

Nada,τίποτα , nimic


            La nada absoluta existió, pero solo un instante, antes de que toda la materia del Universo concentrada en un solo punto estallara y diera origen al Big Bang y empezara a crearse el espacio y el tiempo. ¿Hay algo fuera de eso, más allá de la expansión?.  «He aquí, pues, que la nada se cierne en torno al ser por todas partes», decía Jean Paul Sartre. La nada es ese límite más allá del cual nada puede decirse o verse, como hoy, a primera hora de la mañana en Melilla. Nadie que no supiese previamente qué es lo que hay al otro lado de la niebla, podría afirmar cosa alguna sobre qué existe al otro lado de lo que se ve.

           Brandon Carter formuló el principio antrópico diciendo que: Tenemos que estar preparados para tener en cuenta el hecho de que nuestra ubicación en el universo es necesariamente privilegiada hasta el punto de ser compatible con nuestra existencia como observadores. Pueden existir otros mundos, otras formas de vida, pero nosotros solo podemos estar aquí y de esta forma. En cualquier otro lugar no seríamos nosotros ni en este modo.

          Las condiciones para la existencia de vida son muy exigentes, aunque el número de probabilidades sea también inmenso.  Los tiempos son enormes, escasamente comprensibles.  Son lapsos superiores a los 10.000 millones de años. Nada de lo que está más lejos de nosotros existe ya. Pudo haber vida y llevar ya centenares de miles de años extinguida, o pueden existir otras formas de vida pero tan lejanas que no haya posibilidades de conocerlas, ni de saber cómo son o se han desarrollado.

          En cualquier caso, y es de lo que habla el principio antrópico, se trataría de una forma de vida capaz de observar, porque si no hay observador, no hay hecho observado. Hay una nada absoluta, que lo envuelve todo, y también una nada parcial y cotidiana. La nada del olvido, de la pérdida del recuerdo, de la memoria de los hechos, esa es parcial, como la de Carmen Laforet. Ese es el tipo de nada que evita El Alminar. Contra esa nada se puede luchar y ganarle terreno, contra la otra, la absoluta, la que estaba antes o al otro lado del universo en expansión, no.

         Nota:https://elalminardemelilla.com/2014/05/09/frente-a-la-nada/

N+ 1 accidente en una rotonda


             No todo lo que es redondo es una rotonda. No puede haber rotondas con carriles rectos (rectondas), no se puede aparcar dentro de una rotonda, no pueden existir rotondas que cedan el paso a un carril lateral de acceso. En Melilla no hay rotondas como las que se dibujan en las normas de tráfico para conducir por ellas. Seguridad Ciudadana y Seguridad Vial no son la misma cosa.

             Esta mañana ha habido un nuevo accidente de tráfico en una «supuesta rotonda», pero eso ya no es noticia, porque los hay todos los días. No es que todos/as los melillenses no sepan conducir, es que no existe una regulación del tráfico con arreglo a las normas de seguridad vial. Hay rotondas que obstaculizan el tráfico y que no son rotondas.

           Un poco más lejos de esta rotonda, la del accidente del día, existe otra que es una «rectonda», término nuevo inventando por El Alminar para describir una rotonda que no existe ni se ve, y que está situada a la entrada del puerto deportivo o Noray. Se circula en línea recta hacia ella, y es cosa sabida que el que circula pro el carril interior de una rotonda recorre menos espacio que el que lo hace por el exterior o «cuerda». Como se llega hasta ella en línea recta, no se ve al vehículo que circula por la parte posterior y gira, o al que accede a la misma desde la calle de Ayú Lalchandani. Además hay un homenaje al mar en forma de barca de pesca, que tapa la visión, que complica la situación. Ese lugar es un «come frenos».

          Se produce a diario otra situación, y es que si se sale de los aparcamientos de Puerto Noray, hay que esperar a que se despejen los carriles que vienen del puente de la Policía Local, porque al venir en línea recta y rápidos, alcanza con facilidad al que intenta salir del aparcamiento y accede a la rotonda, por lo que se ve obligado a ceder la preferencia para evitar la colisión. Ya se sabe que a igualdad de señalización vial, un ceda el paso en este caso, tiene preferencia el que sale por la derecha. Aquí no, porque te revientan y además el impacto sería lateral y más peligroso. Esto tampoco es una rotonda.

          Afortunadamente en Melilla no se conduce tan mal como se piensa, ni tan rápido como se dice, por eso los accidentes aunque numerosos, revisten carácter leve, salvo en casos muy desgraciados y de temeridad al volante. No hay una planificación conjunta del tráfico en la ciudad, ni una regulación eficaz. Podría darse el caso de que aún  prohibiendo el tráfico rodado, habría accidentes. Cuando veamos una rotonda como las utilizadas en los planos explicativosde Tráfico, la fotografiaremos.

 

Agua corriente en otoño


              El fuego todo lo consume y el agua todo lo anega, pero solo el agua apaga el fuego. El agua desbordada es incontenible, el fuego también pero tiene un límite, el del agua. El agua corriente y desbordada descubre con facilidad las infraestructuras mal hechas, o mal mantenidas. El 19 de octubre se abrió paso el otoño en Melilla con una precipitación de 18.mm, o lo que es lo mismo, 18l por m². El agua en octubre es toda buena. Ya lo dice el refranero: En octubre, del diez al veinte, toda agua es conveniente. Hay un punto de inversión que señala la festividad del Pilar como el inicio del cambio en la climatología.

               Vivimos una época de sequía que se empezó a anunciar en 2012*. Existía en Melilla un pequeño humedal en la lagunilla de Mariguari, que siempre tenía agua y era paradero de aves. Aunque mínimo, el río de Oro bajaba con un eximio caudal. Todo eso desapareció hace un lustro. Ahora no ha nada, todo esta seco y ya no hay aves allí.

               Por lo demás reaparecen las imágenes de siempre, charcos en los socavones y baches del pavimento callejero, pequeñas inundaciones y torrenteras por las calles y arquetas atoradas. Cuando el agua no encuentra su camino rebosa por donde puede, como en la pequeña carretera que comunica el polvorín de Horcas Coloradas y la parte trasera del Rastro con el antiguo depósito de agua de Cabrerizas, de tan infausto recuerdo.

         Todas las carreteras cuentan con unos pequeños canales de evacuación de aguas en su laterales, para evitar la inundación de las mismas. La acumulación de escombros, el depósito incívico de todos tipo de basuras y la falta de mantenimiento hacen que todo quede cegado, y que en el momento necesario no cumplan su función. Es una lluvia pequeña y necesaria. No ha provocado ningún daño, pero en cualquier caso, nada detiene la fuerza del agua, el depósito de la vida.

         Nota:*https://elalminardemelilla.com/2012/01/12/se-anuncia-la-sequia-en-el-rif/