La puerta del arcángel San Miguel


¿Qué ocurre cuando alguien te descubre que todo lo que sabemos no es cierto, que alguien en algún momento del pasado ocultó todo, que toda la historia está construida sobre un error primero, y que dos siglos después, la desviación ya es muy grande y obliga a empezar desde el principio?.

                      La importancia del pasado de la iglesia del Pueblo

        Sobre las criptas existente debajo del suelo de la iglesia de la Purísima ya hemos escrito en una ocasión. Según cuentan quienes saben, existen al menos cinco. Una se derrumbó y vació en la década de 1950. Esas personas que saben, cuentan que al menos otras dos o tres se vaciaron en la rehabilitación de 1991-1996, pero que no se profundizó en la búsqueda de restos anteriores bajo el suelo. Ahora habrá que hacerlo, para conocer por completo la historia de la ciudad, de su templo histórico, pero en la forma y con el rigor de la excavación científica y multidisciplinar. En las manos del Obispado de Málaga, que ostenta la propiedad del edificio, está la solución y la verdad. Si el templo tiene que estar cerrado dos años, nada pasará. Ya estuvo cerrado un lustro en el pasado, y nadie se alteró por ello.

     Los que conocen la historia de Melilla, hablan de distintos emplazamientos de las primeras capillas de la ciudad. En concreto Gabriel de Morales, que define como la primera iglesia de Melilla bajo la advocación de San Miguel, que dará nombre a la calle y al primer cementerio de la ciudad. Es normal que se hiciera sobre la planta de un templo anterior, quizá sobre la mezquita aljama de la ciudad, que mencionara el hispano-andalusí El Bekri, en su viaje del siglo XI. Gabriel de Morales menciona la existencia de San Miguel en una Real Cédula de 1562, prorrogadas en 1575 y 1587. Es normal que las obras del templo de La Purísima Concepción, iniciaran su construcción incorporando los restos existentes de la iglesia de San Miguel, que desaparece sin dejar rastro de derribo, y que probablemente quedaran incorporado al nuevo templo. No hay noticia de que Melilla quedara sin culto durante algún tiempo.

      A lo largo de los siglos, muchas cosas han cambiado de lugar en el templo de La Purísima. Se cerraron criptas, se vaciaron o cegaron cementerios, como el que existía a la entrada de la iglesia, bajo la puerta de acceso. Se levantaron muros, se cubrieron ventanas y se elevó el suelo con respecto a su nivel original. Es hora de descubrir la verdad. Todo se construye sobre algo anterior y se reutilizan los materiales. Hay elementos que eran conocidos y se taparon, otros se ven ahora por primera vez. Si se deja hablar a las piedras, lo contarán todo. Las casas colindantes, el suelo del antiguo almacén. Todo está ahí esperando su oportunidad.

           El 21 de septiembre de septiembre de 1931, apareció la entrada a una galería y cripta bajo el altar mayor de la Iglesia Patronal. Soto de la Blanca, que dirigía las obras junto con Gómez Morales y Arturo Morán,  explicó que conocía la existencia de la misma, porque 46 años antes (en 1885) , ya había visto esa entrada. En una primera inspección apreciaron una galería, nichos, huesos esparcidos e inscripciones latinas. Planos de la época dataron su fecha en 1705, e indicando que debía existir otra, en la llamada cripta de las ánimas, así como la galería de comunicación entre ellas.

               En Málaga se planteó un problema similar al rehabilitar la iglesia de Santiago, en donde fue bautizado Pablo Picasso, y el Obispado, en colaboración con la Universidad de Málaga, decidieron excavar el templo hasta el mismo arranque de los muros, para corroborar o no, entre otras cosas, si el mencionado templo era la mezquita-aljama de la ciudad. Se han encontrado muchas cosas, algunas desconocidas. Las excavaciones están siendo llevadas a cabo por un equipo multidisciplinar de la Universidad malacitana. El primer día se invitó a todos los medios de comunicación de la ciudad, para que tomaran fotografías y explicarles las obras que se iban a acometer.

                             La puerta de San Miguel Arcángel

         San Miguel Arcángel, príncipe de las milicias celestiales, el más poderoso de todos, incluso que el mismísimo Satanás, al que derrotó. Que no se le puede mirar a los ojos, porque en ellos solo resplandece la verdad del que le mira. Si se abre su puerta, la verdad ya no podrá ser contenida, saldrá a borbotones y por cualquier lugar. Quien busca a San Miguel, solo encontrará la verdad, le guste o no. Melilla La Vieja sigue escondiendo muchas cosas, muchas respuestas a interrogantes que todavía no han sido resueltos. La época del oscurantismo debe acabar ya. Nadie volverá ya a ver estas imágenes. El Templo se transformará por completo.   El Obispado debe hacer valer su posición y aventar la verdad al mundo.

17 de septiembre de 2016, el día M


            Hacía tiempo que no acudíamos al Acto Institucional del Día de Melilla. En la Plaza de Armas ha ganado en espacio y visibilidad, pero sigue perdiendo contenido y apoyos. No había representantes de la oposición. No hay mas cera para echarla a arder. Es el rescoldo de la llama que un día prendiera el que fuera concejal del Partido Nacionalista de Melilla, Amalio Jiménez, con su noche de las luces. En 1991 el Partido Popular de Ignacio Velázquez ganó las elecciones en minoría, y Amalio Jiménez puso como condición la celebración del 17 de septiembre como día festivo. Hasta ese momento, la fecha no pasaba de la categoría de efeméride. También es lógico, porque no es segura la fecha del desembarco, conquista, y ocupación de los restos de la Malila musulmana, abandonada y quemada ante la inminente llegada de los castellanos. Nunca hubo fenicios antes que nosotros, solo mauritanos o bereberes, sometidos eso sí, al imperio dominante del momento. Los fenicios no forjaron imperio alguno, solo puertos o bases comerciales.

               Melilla se conquista como ciudad ducal de la Casa de Medina Sidonia, y lo que facilitó ese hecho es el Tratado de Tordesillas de 1494. Se le siguen buscando vueltas a la historia para no contar las cosas tal y como fueron. La proyección del vídeo de la máquina del tiempo es un ejercicio sorprendente pro saltar sobre la verdad histórica, sin caer en la leyenda y la invención. Solo en junio de 1556, Melilla pasó a pertenecer a la Corona de España.

                 Al día de Melilla le sigue faltando el motivo, el contenido  y el interés común, por encima del hecho histórico, que puede tener interés o no, en ser el día que represente a la ciudad. Toda conquista tiene su conquistador, el nebuloso e infortunado Pedro de Estopiñán, y su resistente. El de Melilla es Sidi Ouarich, morisco hispano llegado a la plaza tras la conquista de Granada en 1492, y que se estableció en una de las cuevas de la ciudad vieja como anacoreta. Allí predicó sin éxito alguno, que la caída del reino musulmán de Granada se debía a los muchos pecados cometidos, y alertó de la inminente llegada de los castellanos. La leyenda dice que perdió la vida luchando contra los conquistadores, y que fue enterrado en el morabito del Cerro de Santiago, en donde existía también una mezquita. El asentamiento definitivo de los castellanos, y su expansión con los fuertes exteriores, provocó que los lugareños sintieran miedo y trasladaran sus restos hasta el cerro del valle de Farhana, que pasó a tomar su nombre. Hay un artículo publicado en la revista de la UNED, que contemplaba la posibilidad de que Sidi Ouariach fuese reconocido como uno de los patrones de Melillla. Fue una propuesta atrevida en su momento, y que podría tener su sentido histórico. Como siempre, la verdad está ahí fuera, esperando que alguien la cuente y la tenga en consideración.

               Las autoridades actuales no son atrevidas, ni tampoco aquellos que integran o componen la «intelectualidad oficial». Todos siguen aferrados a viejo tótem, sin atreverse a buscar algo nuevo.

         Nota:https://elalminardemelilla.com/2012/09/18/melilla-1497-a-2012/

La historia obrera de Melilla


El abrazo de hierro

        «El carácter militar de Melilla fue esculpido de tal manera que en pleno siglo XXI aún pervive en la conciencia de la ciudad, penetrando transversalmente en su instituciones, condicionando su marco social, económico, jurídico y, por supuesto, su espacio y ordenación urban. La ciudad moderna y actual no puede ser explicada desde ninguna perspectiva sin tener en cuenta la omnipresencia militar que la marcó y condicionó» ; desde sus mismos orígenes. Esto el lo único que les ha faltado decir o escribir a Francisco Narváez Lopez (Culi), abogado, concejal solcialista (1983-1991) y funcionario de la Autoridad Portuaria, y a Miguel Ángel Roldan Guijarro, tipógrafo, concejal socialista (1979-1981), y senador (1982.1986).

        Han escrito a lo largo de años un libro magnífico, y una obra absolutamente necesaria, presentado justo en un momento, en el que todo parecía estar a punto de perderse. La Historia del Movimiento Obrero de Melilla (1893-1923 y 1924-19369), marcará un antes y un después en la historiografía real de la ciudad. Sin ser historiadores profesionales, han ofrecido una lección magistral de lo que debe y puede hacerse, en busca de la historia negada de la ciudad.

           Hasta ahora se ha apostado por el modelo histórico africanista y el perfil guerrero,  e incluso falsamente romántico de la aventura del Protectorado, con total y absoluto olvido del último siglo de historia de Melilla, La que media entre la expansión de la ciudad en 1860, tras los Tratados de Wad-Rass, hasta la restauración de La Democracia y el restablecimiento de sindicatos y partidos políticos en 1979. En cierta ocasión, el eminente historiador Claudio Barrio me dijo que: «historiador es el que cita fuentes». Estamos pues ante dos historiadores, y ante Historia de Melilla. Citan absolutamente todo y a todos/as los que escribieron antes que ellos.

          Finalizada la larga noche de los 400 años, de presidiarios, desterrados y  galeotes; Melilla se convierte en una ciudad civil, de hombre y de mujeres, de profesiones, de gremios, de diferencias políticas y sociales, totalmente imbricada en el devenir histórico español. Cualquier movimiento social, político, o cualquier otro acontecimiento, tenía su inmediato reflejo traslado a la ciudad.

             Las actividades relacionadas con las Guerra de Marruecos, sacudieron por tres veces todo el conjunto político español (1909, 1921 y 1936). Resultaba inexplicable que una ciudad desarrollada en torno a la explotación minera de Uixan, o todo el afán de construcción de obras públicas en el Protectorado Norte marroquí, no tuviese su propia historia de del movimiento obrero, y con ellos, sus políticas sociales, educativas y compromiso y actividad sindical.

             Son cientos de nombres rescatados del olvido, de la negación histórica. Lo insólito es que esta obra se haya publicado en 2016, lo incalificable es que no esté editada por ninguno de los mal llamados institutos de historia o cultura melillense. Estamos ante una obra personal de dos autores casi neófitos en el campo de la Historia. Han fijado para siempre la columna vertebral del movimiento obrero en la ciudad, sus historias sociales, colectivas, las de sus familias, eso sí, vigilados muy de cerca por el ineludible carácter militar de Melilla, plaza de soberanía, hasta la llegada de La Democracia en 1978, y salvo claro está, el quinquenio republicano, con mucho el periodo más activo social y culturalmente, desde la conquista de la ciudad en 1497.

              Los autores agradecen especialmente la ayuda y apoyo de Miguel Rosa Rosa, y nosotros debemos dejarlo aquí reseñado de igual modo. El libro, obra en dos tomos,  fue presentado el pasado 1 de julio, en los salones del hotel Melilla Puerto.

Las campanas y torre de La Arciprestal


                    El largo camino hacia el templo del Sagrado Corazón

                             Enrique Delgado

        En 1911, el párroco y Vicario de La Purísima D. Miguel Acosta, elaboraba el expediente para retomar la construcción del nuevo templo parroquial de la ciudad, iniciadas en una fecha indeterminada, según se informaba el 12 de febrero de 1911. La Melilla de la expansión necesitaba un nuevo templo. El día 22 de abril José Montero, vicesecretario del obispado,  el arquitecto diocesano Guerrero Strachan, y el vocal y párroco del Carmen José Fresneda, se desplazaban hasta Melilla para ver el espacio disponible y ultimar el proyecto, que debería reiniciarse, sobre una obra anterior en la entonces denominada calle Chacel. El año 1912 se pasará entre gestiones y búsqueda del dinero necesario. Dos años después, el 23 de abril de 1914, se produce la subasta del solar de la calle Canalejas, en donde habrá de construirse el nuevo templo, para lo cual habría que desmontarse parte de la ladera del cerro del barrio del Carmen. El 24 de agosto de 1914 se publica la Real Orden que permitirá edificar el nuevo templo, y en septiembre del año 1915, se comunica a través del obispado, que ya se dispone del primer crédito de 10.000 pesetas, que permitirá iniciar las obras. En el año 1916 todo se encontraba paralizado nuevamente, siendo necesario demoler la cimentación, parte de las columnas ya edificadas y despejar el terreno, para levantar la nueva obra. El dinero concedido tuvo que emplearse en ese fin. La Reina Vicotria Eugénia realizó un donativo personal de 1000 pesetas para el nuevo templo.

            En marzo de 1917, se licita el proyecto de nuevo, por un importe de 228.000 pesetas, por parte del Obispado de Málaga. A lo largo del año, y desde ese momento, las obras parecieron avanzar a buen ritmo, al definitivo. La primera piedra, si es que la hubo, es un dato perdido en la noche de los tiempos.

                           Las cuatro campanas de la Iglesia Arciprestal

             En marzo de 1918, la torre del Templo del Sagrado Corazón ya estaba terminada. El día 22 de marzo, en el buque Hespérides llegaron las dos primeras campanas, procedentes de la Fundición Hijos de Murua de la ciudad de Vitoria-Gastéiz, una de las más tradicionales y con mayor fama en la fundición de campanas,  y en la elaboración de relojes de torre. Estas dos primeras campanas tienen el nombre de Sagrado Corazón y Virgen de La Victoria, de 220 y 380 kilogramos de peso respectivamente. La fecha de ambas es la misma, 1917, por lo que están apenas a unos meses de convertirse en centenarias. Ambas fueron subidas a la torre el lunes 25 de marzo de 1918. Las campanas fueron bendecidas el sábado 18 de mayo de 1918, para lo cual, autoridades civiles, militares y eclesiales subieron hasta lo más alto de la torre de la nueva iglesia. La bendición fue dirigida pro el Vicario eclesiástico Sr. Casasola, siendo los padrinos de las campanas los matrimonios Aizpuru (La Victoria), y Monteverde (Sagrado Corazón).

             En lo alto de la torre de la Iglesia Arciprestal de Melilla, hay otras dos campanas más, también de la misma fundición de los Hermanos Murua, una de nombre IESSUS, datada en 1919 y otra María. La primera tiene grabada la jaculatoria: «missere nobis», Ten piedad de nosotros.

                                     En lo mas alto de la torre arciprestal

               Estamos acostumbrados a verla desde abajo. La gran torre Arciprestal domina toda la plaza de Menéndez Pelayo, pero nunca habíamos tenido la oportunidad, ni la ocurrencia de repetir la ascensión realizada hace un siglo. Ninguna torre o campanario de Melilla tiene cuatro campanas. Tras subir a todos los campanarios, hemos comprobado que se cuidadaban todos los detalles, que se encargaban las campanas, los exornos y las imágenes, en los mejores talleres de España y de Francia.

                 Hemos subido a la torre con el permiso del Vicario Episcopal, Roberto Rojo, renacido y decidido a convertir la iglesia centenaria del Sagrado Corazón en el templo mayor de la ciudad, solo por detrás del Patronal. Ha recuperado energía y apoyos, y está introduciendo cambios en el templo central de la ciudad.

                         El próximo viernes 1 de julio, un nuevo presbítero melillense, Francisco José Ruíz Guillot, ordenado en la Catedral de Málaga, celebrará su primera misa en su ciudad natal. La misa será concelebrada por todo el clero de la ciudad y contará con la presencia del Obispo de la Diócesis, monseñor Jesús Catalá Ibañez, que acudirá en visita pastoral a Melilla, siete meses después de la última, realizada en el mes de noviembre, en donde repuso el culto al Cristo de Limpias en la iglesia de San Agustín del Barrio del Real.

               Monseñor Catalá Ibañez, quiere mostrar su apoyo a los feligreses melillenses, al clero de la ciudad que atraviesa un periodo de falta de vocaciones, mantener el contacto con la ciudad, y también dar muestras de apoyo  a su Vicario, Roberto Rojo. La misa se celebrará el día 1 de julio a las 20h 00 en el templo Arciprestal de Melilla.

            Nota: http://cadenaser.com/emisora/2015/04/30/ser_vitoria/1430378632_176662.html

Bienvenido Pampliega. La misión Paúl


        

 

   En la década de 1950, España se encontraba en el corazón de la tiniebla franquista. No había nada: solo hambre, un mundo gris, y todo bajo el espeso manto del silencio y del miedo. El final de la guerra estaba aún reciente, los miles de represaliados todavía en el dolor y la memoria. Los que cumplían condena en las cárceles multiplicaban por diez a los muertos. Era un país de ausentes. El «perdón» franquista no llegaría hasta 1964, cuando ya estaban seguros de que nadie había escapado a la feroz, amplia, extensa y profunda represalia. La vida desapareció en Melilla. La grisura del Telegrama del Rif es absoluta. Sus páginas solo recogían las efemérides fransquistas, discursos del Caudillo, información deportiva y noticias sobre conmemoraciones eclesiásticas. El vacío era total.

                               La gran Misión de 1951

   El 14 de enero de 1951 los padres paúles, establecidos en la ciudad desde 1938, trajeron hasta las tierras norte africanas su misión evangelizadora. La gente acudía en masa a estas conmemoraciones, en parte obligadas y en parte como único remedio para reencontrarse con personas venidas del otro lado del mar. Era un soplo de aire distinto. La imagen de la Virgen de Fátima recorría los pueblos y ciudades de España. Era eso o la nada franquista. Desde las páginas del Telegrama, se advertía  claramente a la población: Frente a la Gran Misión, sería inútil -nadie lo ha intentado- oponer la frialdad o la indiferencia. No hay hombre o mujer que no esté impresionado o interesado devotamente, por los actos que van a producirse. No se podía hacer oídos sordos a  esta advertencia. Los misioneros paúles llegaron en el  crucero, así lo denominaban, Martín Alonso Pinzón.

     La imagen de la Virgen de Fátima fue expuesta en un altar en la plaza de España. Los primeros en dirigirse a la multitud fueron el Vicario Arciprestal Antonio Segovia y el director de la Misión, padre Langarica. La anterior misión se había llevado a cabo en 1944. Sin embargo, todo se torcerá en esta misión. Para el día 27 de enero se anuncia la visita a la ciudad del obispo de la Diócesis, cardenal Herrera Oria, pero un día antes, el 26, se produce el fatídico accidente de Loja, en el que fallecen dos jugadores de la Unión Deportiva Melilla (Martín y Mamblona), y el masajista del club (Manuel Salvador). El periódico encuentra dificultades para tratar adecuadamente la noticia, sin restar importancia a la visita episcopal. Sin embargo, será el propio obispo el que oficie el funeral de los deportistas fallecidos.

              Bienvenido Pampliega Tobar, la leyenda de la misión Paúl

        Con perspectiva, los padres paúles llevan casi un sosteniendo un siglo la Fe y la caridad en Melilla. Las hijas de La Caridad llegaron en 1924, los padres Paúles una década después. Su virgen, la Medalla Milagrosa, se extendió por toda la ciudad. Es una imagen muy característica, cuyos brazos abiertos parece acoger a todos. En 1938 se instalan en el barrio del Real y funda la parroquia de San Agustín, una de las más populosas, popular y ornamentadas de la ciudad. En ella permanecerán hasta 2012, de la que serán barridos por una decisión de la Diócesis de Málaga, no explicada ni comprendida. Su presencia numerosa les permitió desplegarse por todas las parroquias de la ciudad, evitando la actual situación de cierre de iglesias, y de reducción de oficios religiosos o misas. Entre los frailes capuchinos y los padres paúles, todo el terreno religioso cristiano estaba cubierto.

          La Misión Paúl del año 1951 se alojó en los locales de Tracción Mecánica (antiguos Viveros municipales), en la calle Fernández Cuevas del  Barrio del Tesorillo, desde su llegada a la ciudad el día 14 de enero. Allí atendieron a todas las personas que por una u otra causa, acudían a solicitar su ayuda. Parece, según relatan las crónicas, que el joven sacerdote Paúl Bienvenido Pampliega, natural de Tardajos, destacó pronto por su amabilidad y disposición para atender a todo aquél que se lo solicitaba. Tardajos es una pequeña localidad situada a poca distancia de la capital burgalesa. Durante su estancia en la ciudad fue víctima de una enfermedad, que acabó con su vida en pocos días.

          Bienvenido Pampliega Tobar (no Arnáiz, como dice la primera esquela aparecida en prensa), había ingresado como seminarista en 1927, con 16 años. En 1944 tomo posesión como párroco, de la iglesia de San Vicente de Paúl, erigida como parroquia independiente solo tres años antes, en  la finca conocida como Lomo Apolinaro,  situada a poca distancia del Las Palmas de Gran Canaria. La fundación de la iglesia se remonta a 1916, cuando Mª del Pino Apolinaro, hizo construir una pequeña capilla en l finca de su propiedad.En la capital grancanaria, Bienvenido Pampliega cuenta con una calle dedicada, aunque su segundo apellido es escrito como Tovar. Una calle de Tardajos, dedicada al Obispo Tobar, hacer suponer que esta sea la escritura correcta de su apellido.

               La crónica cuenta que siguió atendiendo a cuantos quería verle en las habitaciones del Hospital de la Cruz Roja hasta el último aliento. Era perfectamente consciente de la gravedad de su enfermedad y  sus últimas palabras fueron: «Todo lo ofrezco por los pecadores, por las misiones». Falleció el mismo día que el Cardenal Herrera Oria daba por concluida la misión y partía de la ciudad de Melilla. Es de suponer que fue informado de su enfermedad, que lo visitó en su lecho, y que probablemente, le administró el Último Sacramento, el de la «extrema Unción»; aunque de nada de esto informó la prensa. Tanto al principio como al final de su visita a la ciudad, el obispo de Málaga fue precedido y despedido por la muerte.

                El cementerio de Melilla es un lugar de cultos populares, que también se dan en algunas otras ciudades españolas. En los últimos tiempos, la tumba del sacerdote Paúl es una de las más visitadas, encontrándose a muy poca distancia de las tumbas de los represaliados franquistas. Cerca del inicio de la Galería del Carmen, se encuentras las tumbas de los «Hermanos Gómez Galindo», del doctor García Viñas y su esposa, y también, a poca distancia de la tumba del «Soldado de los milagros».

                   Es una ruta de culto de la que ya habíamos escrito en 2013. Ahora, gracias los sacerdotes Paúles de Melilla, y a la Comunidad Central de la Orden Misionera, hemos podido poner rostro y fecha al padre Bienvenido Pampliega, fallecido en nuestra ciudad hace 65 años, con solo 40 de edad, y 23 de vida religiosa.

           Nota:https://elalminardemelilla.com/2013/05/17/las-rutas-del-cementerio-de-melilla/

Centenario de la fuente del Bombillo


  Tres fuentes centenarias melillenses: Bombillo,  Carmen y Príncipe

                                     Enrique Delgado

    La fecha de la inauguración de la fuente del Polígono, conocida popularmente como fuente del Bombillo quedó perdida en el tiempo. Durante años, el militar e historiador Gabriel de Morales anotó las principales efemérides de la ciudad en un cuaderno, que luego fue publicado en forma de libro. El recrudecimiento de la actividad militar en la región de Melilla hizo que interrumpiera sus anotaciones en 1913. La mitad de la historia de la ciudad estaría perdida sin esas laboriosas anotaciones.

          La aparición en 1905 del Telegrama del Rif hace que se cuente con una poderosa herramienta de investigación, hasta que la dictadura franquista convirtió la centenaria publicación, en una gaceta inservible para la investigación de la vida melillnese. Bucear en la hemeroteca del Telegrama es una tarea ardua, para quien no cuenta con una copia digitalizada, obtenida por la vía de la FE (favoritismo y elegidos), porque no están disponibles en la Biblioteca Pública. Hay que solicitarlas mediante instancia documentada a la Consejería de Cultura, y siempre pueden decirte que no.

                               Las inauguraciones de la Feria de septiembre de 1916

               Una vieja revista española, Blanco y Negro, escogida al azar por mi hermano Fernando, con noticias y fotografías de Melilla, aportaba luz sobre la fecha de inauguración de la fuente del Bombillo. Junto al material gráfico, los pies de foto aludían a la inauguración de tres fuentes, dos en el Polígono y una en el Barrio Príncipe de Asturias. Una de las fuentes es sin duda la del Bombillo, pues es la única existente y la que ha permanecido con su inalterable fisonomía. Casi todo el trabajo de investigación quedaba resuelto, salvo localizar el Telegrama del Rif del año indicado en la revista. El azar, una vez más, vino en auxilio de la necesidad.

                        Las inauguraciones y celebraciones principales se reservaban para la Feria de Septiembre, por lo que iniciada la búsqueda en el día 1, aparecía la siguiente nota en el día 6: «A las 11, solemne inauguración de las fuentes instaladas en el barrio del polígono, Carmen y Príncipe de Asturias». La edición del día 7 de septiembre informaba de esta manera:

                                               Inauguración de las fuentes

           Rezaba como primer número del programa de ayer la inauguración de las fuentes instaladas en las calles del Cauice, Martínez Campos, Capitán Cossio y Príncipe de Asturiasy Mercado del Polígono. El acto tuvo lugar a las 11 d ela mañana con la asistencia del general don Federico Monteverde, al que acompañaban su ayudante, comandante señor Chao, y los vocales de la Junta de Arbitrios. señores Sousa, Cardín, Izaguirre y Navarrete.

             Ha realizado las obra sel contratista Francisco Tortosa, dirigiendo todos los trabajos el ingeniero de la Corporación señor Moreno Lázaro.

                 El vecindario de los respectivos barrios se congregó en torno a las fuentes, cuyos grifos, una vez abiertos, dieron paso al agua. S.E. y los vocales elogiaron las obras, siendo objeto de cariñosas manifestaciones por parte del vecindario, que aplaudió unas obras que tanto les beneficia.

                   Las fuentes del mercado son de fundición, para las necesidades del mismo, siendo las cuatro restantes de mamposteria, sencillas y esbeltas. El inteligente «amateur» señor Lázaro, obtuvo varias fotografías.

                        Nosotros hemos de felicitar al general Monteverde y a la Junta de Arbitrios por tan importantes mejoras. El Telegrama del Rif, 7 de septiembre de 1916

                        Con la recuperación de esta efeméride, de la que se cumplirán 100 años el próximo 6 de septiembre, se pone de manifiesto la vinculación de las fuentes de uso público con la población de Melilla. Una tradición centenaria que intentó ser cercenada desde la Consejería de Medio Ambiente de Melilla.

 

Historia de La Caridad en Melilla


           

 

             El 21 de enero de 1915 se fundó en Melilla la Asociación General de La Caridad. Es una fundación sobre el papel, una plasmación de intenciones. Un mes después, el 25 de febrero, se inaugura el comedor popular Reina Victoria, esposa del monarca Alfonso XIII, cobrando la idea su primera forma física. El centenario de La Gota de Leche, o del Centro Asistencial, es una obra muy dilatada en el tiempo, que se va transformando y evolucionando según las necesidades de atención social de cada época.

           Salvador Gallego y Mª Rosa Marqués, ambos melillenses, han publicado Centro Asistencial de Melilla, un libro que compendia prácticamente toda la evolución y desarrollo de este centro neurálgico de la asistencia social en Melilla. Es una obra muy completa en la que no dejan ninguna faceta sin desarrollar. Tampoco dejan ningún nombre sin mencionar. Se podrá objetar que prestan demasiada o poca atención a un determinado aspecto, o que dan demasiada importancia a ciertos nombres y poca a otros. Sin embargo, se trata de un trabajo sólido y también necesario, sobre este emblemático centro, del cual pueden partir futuras investigaciones, según los aspectos que a cada cual le llame más la atención. Falta eso sí, pero es un defecto de la ciudad, mayor abundancia de material gráfico de tipo histórico. Para documentar de modo gráfico actos importantes, hay que recurrir a las hemerotecas nacionales.

         Es una historia compleja, con diferentes etapas y con muchos cambios administrativos. El 24 de febrero de 1918 se inauguraron el Consultorio y La Gota de Leche, otra idea que surge desde la fundación del comedor popular, y que asemejarán a nuestra ciudad con otras, en la que ya existían los establecimientos conocidos como «Gotas de Leche». Se trata de un centenario extenso, con muchas efemérides y que se puede extender, si se quiere, hasta el 4 de febrero de 1928, en el que se inauguró y bendijo la actual capilla o iglesia del establecimiento asistencial.

                Hay otro libro, más gráfico y literario, de Vicente Moga, que intenta aproximarse más a la intrahistoria, titulado La Gota de Leche, retrato fotográfico. Hay un tercer libro, una novela sobre vivencias en el Centro Asistencial, publicado hace unos años, y del que no es posible hallar rastro alguno. En general se está a demasiada distancia histórica o demasiado distante, para poder recuperar las historias perdidas.

                      Las Madres de los Desamparados, la historia olvidada

         La Congregación de Madres de Desamparados y San José de La Montaña, fue fundada por Ana Josefa Pérez y Florido, Madre Petra de San José, nacida en el valle de Abdalajís, Málaga en 1845. Tomó los hábitos de las religiosas mercedarias en 1878, y tras iniciar su vida religiosa en Álora y Vélez, fundará su congregación en 1881, bajo la advocación de Ntra, Sra. de Los Desamparados. Su primeras fundaciones se extenderán por Ronda, Gibraltar y Andujar. Esto explica dos cosas, una su llegada a Melilla en 1918 como primeras religiosas del Consultorio y Gota de Leche, recién inaugurado, y la presencia de la Virgen de Los Desamparados en la capilla del Centro Asitencial, que sigue sin estar bajo advocación alguna. Esa imagen, puede ser el único recuerdo físico de su presencia en nuestra ciudad. Melilla estaba dentro de la zona de irradiación de esta congregación.

          En diciembre de 1884 se produjo un terremoto un gran terremoto en Andalucía que dejó más de 1000 víctimas mortales. Las Madres de Los Desamparados se harán cargo de las niñas que quedaron huérfanas. En 1886 se traslado a Barcelona y un año más tarde el noviciado se trasladará a Manresa. La Madre Petra de San José falleciendo en Monserrat en 1906.

                                      San José de La Montaña

          En 1887, establecidas ya en Barcelona, Carmen Masferrer, se acerca hasta la Congregación y les hace donación de la finca conocida como Torre Masferrer. De aquí tomará su nombre definitivo, el santuario de San José de La Montaña. El santuario adquirió pronto gran fama, era una época muy propicia para los santuarios. Allí fue enterrada Madre Petra de San José. En 1936, el santuario fue asaltado y destruido, y desenterrados y hechos desaparecer los restos mortales de la monja. La confesión de un moribundo atormentado en 1952, que participó en el saqueo del santuario, llevó a la identificación de los restos de Madre Petra de San José en 1984, enterrados en Puzol (Valencia). Cuando se quiere, sí se localizan los restos de los muertos.

                  La historia de las Madres de los Desamparados en Melilla se inicia el 24 de febrero de 1918, con la inauguración del Consultorio y La Gota de Leche. Su primera superiora tenía el nombre de Sor Esperanza. Toda historia tiene su principio y su final, ð y Ω. El 9 de febrero de 1924, la comunidad de nueve religiosas, comunica al presidente del Patronato su decisión de abandonar la ciudad, cosa que harán en los últimos días de febrero, en dirección a Barcelona. La Junta de Arbitrios se hará cargo de los gastos del viaje. Se marcharon de Melilla justo 6 años después de su llegada. Su historia está irremisiblemente perdida.