Bienvenido Pampliega. La misión Paúl


        

 

   En la década de 1950, España se encontraba en el corazón de la tiniebla franquista. No había nada: solo hambre, un mundo gris, y todo bajo el espeso manto del silencio y del miedo. El final de la guerra estaba aún reciente, los miles de represaliados todavía en el dolor y la memoria. Los que cumplían condena en las cárceles multiplicaban por diez a los muertos. Era un país de ausentes. El «perdón» franquista no llegaría hasta 1964, cuando ya estaban seguros de que nadie había escapado a la feroz, amplia, extensa y profunda represalia. La vida desapareció en Melilla. La grisura del Telegrama del Rif es absoluta. Sus páginas solo recogían las efemérides fransquistas, discursos del Caudillo, información deportiva y noticias sobre conmemoraciones eclesiásticas. El vacío era total.

                               La gran Misión de 1951

   El 14 de enero de 1951 los padres paúles, establecidos en la ciudad desde 1938, trajeron hasta las tierras norte africanas su misión evangelizadora. La gente acudía en masa a estas conmemoraciones, en parte obligadas y en parte como único remedio para reencontrarse con personas venidas del otro lado del mar. Era un soplo de aire distinto. La imagen de la Virgen de Fátima recorría los pueblos y ciudades de España. Era eso o la nada franquista. Desde las páginas del Telegrama, se advertía  claramente a la población: Frente a la Gran Misión, sería inútil -nadie lo ha intentado- oponer la frialdad o la indiferencia. No hay hombre o mujer que no esté impresionado o interesado devotamente, por los actos que van a producirse. No se podía hacer oídos sordos a  esta advertencia. Los misioneros paúles llegaron en el  crucero, así lo denominaban, Martín Alonso Pinzón.

     La imagen de la Virgen de Fátima fue expuesta en un altar en la plaza de España. Los primeros en dirigirse a la multitud fueron el Vicario Arciprestal Antonio Segovia y el director de la Misión, padre Langarica. La anterior misión se había llevado a cabo en 1944. Sin embargo, todo se torcerá en esta misión. Para el día 27 de enero se anuncia la visita a la ciudad del obispo de la Diócesis, cardenal Herrera Oria, pero un día antes, el 26, se produce el fatídico accidente de Loja, en el que fallecen dos jugadores de la Unión Deportiva Melilla (Martín y Mamblona), y el masajista del club (Manuel Salvador). El periódico encuentra dificultades para tratar adecuadamente la noticia, sin restar importancia a la visita episcopal. Sin embargo, será el propio obispo el que oficie el funeral de los deportistas fallecidos.

              Bienvenido Pampliega Tobar, la leyenda de la misión Paúl

        Con perspectiva, los padres paúles llevan casi un sosteniendo un siglo la Fe y la caridad en Melilla. Las hijas de La Caridad llegaron en 1924, los padres Paúles una década después. Su virgen, la Medalla Milagrosa, se extendió por toda la ciudad. Es una imagen muy característica, cuyos brazos abiertos parece acoger a todos. En 1938 se instalan en el barrio del Real y funda la parroquia de San Agustín, una de las más populosas, popular y ornamentadas de la ciudad. En ella permanecerán hasta 2012, de la que serán barridos por una decisión de la Diócesis de Málaga, no explicada ni comprendida. Su presencia numerosa les permitió desplegarse por todas las parroquias de la ciudad, evitando la actual situación de cierre de iglesias, y de reducción de oficios religiosos o misas. Entre los frailes capuchinos y los padres paúles, todo el terreno religioso cristiano estaba cubierto.

          La Misión Paúl del año 1951 se alojó en los locales de Tracción Mecánica (antiguos Viveros municipales), en la calle Fernández Cuevas del  Barrio del Tesorillo, desde su llegada a la ciudad el día 14 de enero. Allí atendieron a todas las personas que por una u otra causa, acudían a solicitar su ayuda. Parece, según relatan las crónicas, que el joven sacerdote Paúl Bienvenido Pampliega, natural de Tardajos, destacó pronto por su amabilidad y disposición para atender a todo aquél que se lo solicitaba. Tardajos es una pequeña localidad situada a poca distancia de la capital burgalesa. Durante su estancia en la ciudad fue víctima de una enfermedad, que acabó con su vida en pocos días.

          Bienvenido Pampliega Tobar (no Arnáiz, como dice la primera esquela aparecida en prensa), había ingresado como seminarista en 1927, con 16 años. En 1944 tomo posesión como párroco, de la iglesia de San Vicente de Paúl, erigida como parroquia independiente solo tres años antes, en  la finca conocida como Lomo Apolinaro,  situada a poca distancia del Las Palmas de Gran Canaria. La fundación de la iglesia se remonta a 1916, cuando Mª del Pino Apolinaro, hizo construir una pequeña capilla en l finca de su propiedad.En la capital grancanaria, Bienvenido Pampliega cuenta con una calle dedicada, aunque su segundo apellido es escrito como Tovar. Una calle de Tardajos, dedicada al Obispo Tobar, hacer suponer que esta sea la escritura correcta de su apellido.

               La crónica cuenta que siguió atendiendo a cuantos quería verle en las habitaciones del Hospital de la Cruz Roja hasta el último aliento. Era perfectamente consciente de la gravedad de su enfermedad y  sus últimas palabras fueron: «Todo lo ofrezco por los pecadores, por las misiones». Falleció el mismo día que el Cardenal Herrera Oria daba por concluida la misión y partía de la ciudad de Melilla. Es de suponer que fue informado de su enfermedad, que lo visitó en su lecho, y que probablemente, le administró el Último Sacramento, el de la «extrema Unción»; aunque de nada de esto informó la prensa. Tanto al principio como al final de su visita a la ciudad, el obispo de Málaga fue precedido y despedido por la muerte.

                El cementerio de Melilla es un lugar de cultos populares, que también se dan en algunas otras ciudades españolas. En los últimos tiempos, la tumba del sacerdote Paúl es una de las más visitadas, encontrándose a muy poca distancia de las tumbas de los represaliados franquistas. Cerca del inicio de la Galería del Carmen, se encuentras las tumbas de los «Hermanos Gómez Galindo», del doctor García Viñas y su esposa, y también, a poca distancia de la tumba del «Soldado de los milagros».

                   Es una ruta de culto de la que ya habíamos escrito en 2013. Ahora, gracias los sacerdotes Paúles de Melilla, y a la Comunidad Central de la Orden Misionera, hemos podido poner rostro y fecha al padre Bienvenido Pampliega, fallecido en nuestra ciudad hace 65 años, con solo 40 de edad, y 23 de vida religiosa.

           Nota:https://elalminardemelilla.com/2013/05/17/las-rutas-del-cementerio-de-melilla/

Centenario de la fuente del Bombillo


  Tres fuentes centenarias melillenses: Bombillo,  Carmen y Príncipe

                                     Enrique Delgado

    La fecha de la inauguración de la fuente del Polígono, conocida popularmente como fuente del Bombillo quedó perdida en el tiempo. Durante años, el militar e historiador Gabriel de Morales anotó las principales efemérides de la ciudad en un cuaderno, que luego fue publicado en forma de libro. El recrudecimiento de la actividad militar en la región de Melilla hizo que interrumpiera sus anotaciones en 1913. La mitad de la historia de la ciudad estaría perdida sin esas laboriosas anotaciones.

          La aparición en 1905 del Telegrama del Rif hace que se cuente con una poderosa herramienta de investigación, hasta que la dictadura franquista convirtió la centenaria publicación, en una gaceta inservible para la investigación de la vida melillnese. Bucear en la hemeroteca del Telegrama es una tarea ardua, para quien no cuenta con una copia digitalizada, obtenida por la vía de la FE (favoritismo y elegidos), porque no están disponibles en la Biblioteca Pública. Hay que solicitarlas mediante instancia documentada a la Consejería de Cultura, y siempre pueden decirte que no.

                               Las inauguraciones de la Feria de septiembre de 1916

               Una vieja revista española, Blanco y Negro, escogida al azar por mi hermano Fernando, con noticias y fotografías de Melilla, aportaba luz sobre la fecha de inauguración de la fuente del Bombillo. Junto al material gráfico, los pies de foto aludían a la inauguración de tres fuentes, dos en el Polígono y una en el Barrio Príncipe de Asturias. Una de las fuentes es sin duda la del Bombillo, pues es la única existente y la que ha permanecido con su inalterable fisonomía. Casi todo el trabajo de investigación quedaba resuelto, salvo localizar el Telegrama del Rif del año indicado en la revista. El azar, una vez más, vino en auxilio de la necesidad.

                        Las inauguraciones y celebraciones principales se reservaban para la Feria de Septiembre, por lo que iniciada la búsqueda en el día 1, aparecía la siguiente nota en el día 6: «A las 11, solemne inauguración de las fuentes instaladas en el barrio del polígono, Carmen y Príncipe de Asturias». La edición del día 7 de septiembre informaba de esta manera:

                                               Inauguración de las fuentes

           Rezaba como primer número del programa de ayer la inauguración de las fuentes instaladas en las calles del Cauice, Martínez Campos, Capitán Cossio y Príncipe de Asturiasy Mercado del Polígono. El acto tuvo lugar a las 11 d ela mañana con la asistencia del general don Federico Monteverde, al que acompañaban su ayudante, comandante señor Chao, y los vocales de la Junta de Arbitrios. señores Sousa, Cardín, Izaguirre y Navarrete.

             Ha realizado las obra sel contratista Francisco Tortosa, dirigiendo todos los trabajos el ingeniero de la Corporación señor Moreno Lázaro.

                 El vecindario de los respectivos barrios se congregó en torno a las fuentes, cuyos grifos, una vez abiertos, dieron paso al agua. S.E. y los vocales elogiaron las obras, siendo objeto de cariñosas manifestaciones por parte del vecindario, que aplaudió unas obras que tanto les beneficia.

                   Las fuentes del mercado son de fundición, para las necesidades del mismo, siendo las cuatro restantes de mamposteria, sencillas y esbeltas. El inteligente «amateur» señor Lázaro, obtuvo varias fotografías.

                        Nosotros hemos de felicitar al general Monteverde y a la Junta de Arbitrios por tan importantes mejoras. El Telegrama del Rif, 7 de septiembre de 1916

                        Con la recuperación de esta efeméride, de la que se cumplirán 100 años el próximo 6 de septiembre, se pone de manifiesto la vinculación de las fuentes de uso público con la población de Melilla. Una tradición centenaria que intentó ser cercenada desde la Consejería de Medio Ambiente de Melilla.

 

Historia de La Caridad en Melilla


           

 

             El 21 de enero de 1915 se fundó en Melilla la Asociación General de La Caridad. Es una fundación sobre el papel, una plasmación de intenciones. Un mes después, el 25 de febrero, se inaugura el comedor popular Reina Victoria, esposa del monarca Alfonso XIII, cobrando la idea su primera forma física. El centenario de La Gota de Leche, o del Centro Asistencial, es una obra muy dilatada en el tiempo, que se va transformando y evolucionando según las necesidades de atención social de cada época.

           Salvador Gallego y Mª Rosa Marqués, ambos melillenses, han publicado Centro Asistencial de Melilla, un libro que compendia prácticamente toda la evolución y desarrollo de este centro neurálgico de la asistencia social en Melilla. Es una obra muy completa en la que no dejan ninguna faceta sin desarrollar. Tampoco dejan ningún nombre sin mencionar. Se podrá objetar que prestan demasiada o poca atención a un determinado aspecto, o que dan demasiada importancia a ciertos nombres y poca a otros. Sin embargo, se trata de un trabajo sólido y también necesario, sobre este emblemático centro, del cual pueden partir futuras investigaciones, según los aspectos que a cada cual le llame más la atención. Falta eso sí, pero es un defecto de la ciudad, mayor abundancia de material gráfico de tipo histórico. Para documentar de modo gráfico actos importantes, hay que recurrir a las hemerotecas nacionales.

         Es una historia compleja, con diferentes etapas y con muchos cambios administrativos. El 24 de febrero de 1918 se inauguraron el Consultorio y La Gota de Leche, otra idea que surge desde la fundación del comedor popular, y que asemejarán a nuestra ciudad con otras, en la que ya existían los establecimientos conocidos como «Gotas de Leche». Se trata de un centenario extenso, con muchas efemérides y que se puede extender, si se quiere, hasta el 4 de febrero de 1928, en el que se inauguró y bendijo la actual capilla o iglesia del establecimiento asistencial.

                Hay otro libro, más gráfico y literario, de Vicente Moga, que intenta aproximarse más a la intrahistoria, titulado La Gota de Leche, retrato fotográfico. Hay un tercer libro, una novela sobre vivencias en el Centro Asistencial, publicado hace unos años, y del que no es posible hallar rastro alguno. En general se está a demasiada distancia histórica o demasiado distante, para poder recuperar las historias perdidas.

                      Las Madres de los Desamparados, la historia olvidada

         La Congregación de Madres de Desamparados y San José de La Montaña, fue fundada por Ana Josefa Pérez y Florido, Madre Petra de San José, nacida en el valle de Abdalajís, Málaga en 1845. Tomó los hábitos de las religiosas mercedarias en 1878, y tras iniciar su vida religiosa en Álora y Vélez, fundará su congregación en 1881, bajo la advocación de Ntra, Sra. de Los Desamparados. Su primeras fundaciones se extenderán por Ronda, Gibraltar y Andujar. Esto explica dos cosas, una su llegada a Melilla en 1918 como primeras religiosas del Consultorio y Gota de Leche, recién inaugurado, y la presencia de la Virgen de Los Desamparados en la capilla del Centro Asitencial, que sigue sin estar bajo advocación alguna. Esa imagen, puede ser el único recuerdo físico de su presencia en nuestra ciudad. Melilla estaba dentro de la zona de irradiación de esta congregación.

          En diciembre de 1884 se produjo un terremoto un gran terremoto en Andalucía que dejó más de 1000 víctimas mortales. Las Madres de Los Desamparados se harán cargo de las niñas que quedaron huérfanas. En 1886 se traslado a Barcelona y un año más tarde el noviciado se trasladará a Manresa. La Madre Petra de San José falleciendo en Monserrat en 1906.

                                      San José de La Montaña

          En 1887, establecidas ya en Barcelona, Carmen Masferrer, se acerca hasta la Congregación y les hace donación de la finca conocida como Torre Masferrer. De aquí tomará su nombre definitivo, el santuario de San José de La Montaña. El santuario adquirió pronto gran fama, era una época muy propicia para los santuarios. Allí fue enterrada Madre Petra de San José. En 1936, el santuario fue asaltado y destruido, y desenterrados y hechos desaparecer los restos mortales de la monja. La confesión de un moribundo atormentado en 1952, que participó en el saqueo del santuario, llevó a la identificación de los restos de Madre Petra de San José en 1984, enterrados en Puzol (Valencia). Cuando se quiere, sí se localizan los restos de los muertos.

                  La historia de las Madres de los Desamparados en Melilla se inicia el 24 de febrero de 1918, con la inauguración del Consultorio y La Gota de Leche. Su primera superiora tenía el nombre de Sor Esperanza. Toda historia tiene su principio y su final, ð y Ω. El 9 de febrero de 1924, la comunidad de nueve religiosas, comunica al presidente del Patronato su decisión de abandonar la ciudad, cosa que harán en los últimos días de febrero, en dirección a Barcelona. La Junta de Arbitrios se hará cargo de los gastos del viaje. Se marcharon de Melilla justo 6 años después de su llegada. Su historia está irremisiblemente perdida.

 

Fernando Arrabal en El Alminar


De la torre herida por el rayo, surgió el alminar

       Al emperador melillense de las letras, Fernando Arrabal, no le gusta que se pierda el tiempo recordando cosas de él, que pueden encontrarse en cualquier enciclopedia. Hace un lustro, en su última visita a su ciudad natal, dijo que «no he escrito una novela sobre Melilla, porque ya está en toda su obra«. El dramaturgo, el novelista, el autor teatral, el cineasta, el creador de nuevos espacios y fronteras, ajustó cuentas con el franquismo en Carta al General Franco, misiva dirigida al dictador, y en Memorias de un teniente desaparecido, dedicada a su padre, militar prisionero evadido de una cárcel franquista en Burgos, por mantenerse fiel a La República. Fernando Arrabal, melillense insigne e inmortal, nació en una república, la española, y vive en otra, la francesa. También ajustó cuentas con el estalinismo en su Carta a Stalin (el otro generalísimo) al que califica, junto con Franco, como unos de los dos hombres que más daño le han hecho en su vida.

          Acaba de presentar sus dos últimos libros: Los poemas plásticos (un delirio pánico y surrealista mediante juegos de imágenes), y El extravagante éxito de Miguel de Cervantes y Willian Shakespeare, en un personal homenaje al 400 aniversario de la muerte de ambos autores. Fernando Arrabal, el más grande de los melillenses en cinco siglos de presencia española, ha creado su propio mundo, El Reino de Cordelia, y su propia Universidad, la de La Patafísica, siguiendo la máxima de Wittgenstein que dice: «la única forma de vencer al mundo, es salirse de él». En estos días también se presenta en Cascais (Portugal), la república portuguesa, la representación de su obra Guernica.

           En días pasado nos dirigimos a él, para hacerle llegar el último articulo dedicado a su nombre y a su figura. Le pedimos unas palabras para  El Alminar y toda su comunidad, y nos ha dedicado este poema. Además crea un nuevo patronímico para los melillenses: gurugueño.

                                                          Gurugú *

                       … me encantaría  domar a mis dinosaurios
                       para que le aplaudieran   desde el  Gurugú
                       pero el único rnithomimidae
                       no manco es la pingüina;
                        …confieso
                       en mis dos últimos libros
                       (de esta mismísima semana)
                        «…me apasionan
                        los poemas plásticos
                        el ajedrez
                         y el rigor matemático del tohu bohu»
                         (el dios Pan es tan travieso);
              arrabalaicamente querido y admirado gurugueño
     *Composición poética de Fernando Arrabal para El Alminar de Melilla

Mujeres de La República en Melilla


Origen y carácter de Las Fiestas de septiembre en Melilla

    Las fiestas de Melilla han sido siempre conocidas como La Feria de Septiembre, y según los regímenes imperantes, tenían un carácter u otro. Fueron unas fiestas más populares y abiertas a todos los sectores sociales durante el periodo republicano, muy clericales en las primeras décadas del Estado Nacional católico franquista, y en las primeras décadas de la expansión de la ciudad, y coincidiendo con el inicio del Protectorado Español en Marruecos, se las denominaba como Hispano-Marroquí, y en durante La República eran conocidas como Feria de Muestras. Era muy importante el desfile de carrozas ornamentadas de muy diversas formas, que ya se ha perdido, así como los Gigantes y Cabezudos, recordados por diferentes autores en muy diversos artículos. La Feria surge como tal tras la expansión de la ciudad, y las primeras se celebraron en los primeros años del siglo XX, por tanto, estos festejos tienen ya un siglo de existencia.

              Con ocasión de Las Ferias se celebraban distintos acontecimientos, y también, solía ser usual que ministros del Gobierno u otras autoridades visitasen la ciudad con ocasión de las mismas. También se reservaban para los festejos diferentes inauguraciones, como la de la Fuente del Bombillo. El antigua edificio de la Casa del Reloj, presto a ser demolido, fue edificado como exposición permanente de la Feria de Muestras. También tenía un carácter social, con la organización de una tómbola benéfica de la Asociación de La Caridad, o el célebre y ya olvidado ropero de Santa Victoria, instituido por la reina Victoria Eugenia, durante el reinado de Alfonso XIII, en 1909.

            La Ferias de Septiembre siempre incluían la misa de La patrona como acto central, pero sobre todo, se celebraban en el mes de septiembre. La Feria de Abril de Sevilla o las Cruces de Mayo de Córdoba se denomina así, porque coinciden con ese mes. La Feria de Melilla camina sin rumbo desde hace una década, muy alterada en su carácter, contenido y físicamente estrangulada en el solar de San Lorenzo.

                           Mujeres de La República en Las Fiestas de Melilla, año 1934

            La historia de la gente, que es la que verdaderamente interesa, está irremisiblemente perdida en el periodo de la Melilla republicana. la destrucción de archivos por parte de los franquistas fue total. La historia oficial y sus fotografías fueron destruidas por los falangistas, y la gente escondió o destruyó sus propias fotografías, por miedo a que en un registro rutinario, quedase probada la participación personal en algún acontecimiento o fiesta de La República. Solo ahora, al deshacer viejas viviendas de padres o abuelos, pueden aparecer fotografías o recuerdos de aquellos años.

                 Estas fotografías me fueron mostradas por una familia melillense hace ya una década. Me permitieron reproducirlas para poder publicarlas, una vez que hubiera identificado a las mujeres que aparecen en la fotografía. Tenía el material y los recursos, y faltaba solo el medio y el momento para hacerlo. El medio es este blog, El Alminar de Melilla, y el momento éste.

               La Asociación de la Prensa de Melilla, organizó un homenaje a la mujer melillense y para ello ideó una serie de categorías, en un atípico y singular concurso de belleza, con diversas categorías. Como Señorita Prensa fue designada Carmen Jurado; Señorita Marruecos fue Amelia Torres; Petra Hernández fue designada como Señorita del Real; María López como Señorita Hipódromo; Laura Peinado Señorita Fraternidad; Carmen Pérez como Señorita Modistilla y la ganadora de la belleza de aquel año, que no era Reina, fue Isabel Miralles, designada como la Señorita Pueblo.

            Como mujeres ancianas trabajadores recibieron los premios: Antonia González Gómez de 84 años, Ramona Amaya Luque de 74, y Pilar Herrera de 64, que hoy día no sería considerada como anciana. Los premios de natalidad de mujeres españolas fueron para: Josefa Mesa González ( 10 hijos), y Consuelo Menéndez Gómez ( 9 hijos).

El último puente del ferrocarril


             Las necesidades militares, y la explotación del mineral en cercanos montes de Uixan, conformaron un modelo urbanístico específico de ciudad. Desde el puerto, desde el antiguo cargadero del mineral, hay un eje de comunicación directo hasta la frontera, y antes hasta el mismo interior de Marruecos. El transporte de las tropas y la carga del mineral eran dos necesidades perentorias que condicionaban el modelo urbano de Melilla. También estaban las necesidades de comunicación del centro urbano con lo que se denominaba como campo exterior, e incluso los fuertes allí instalados, y también las canteras, de las que se extraía material de construcción y de defensa. Los barrios exteriores de la ciudad era muy humildes e insalubres. La mortandad infantil y las enfermedades infecciosas hacían estragos en la población. Todo lo que rebasaba la línea del Río de Oro era tierra hostil y de pobreza. Hay un libro de Francisco Narváez, sobre el intento de articular la comunicación en la ciudad mediante una línea de tranvías, llamados de sangre por el tipo de tracción, o sea, animal. Nada de eso fue posible. Melilla es la ciudad de los proyectos perdidos. Las necesidades bélicas, la escasez de recursos económicos, y los vaivenes políticos provocados por los conflictos armados, dieron al traste con mucho de esos proyectos. El desarrollo de la ciudad solo ha sido posible en paz, y con La Democracia. El libro de Narváez no se limita solo a recoger el intento de establecer una línea de tranvías en la ciudad, sino que también lo sitúa en el contexto social y político del momento, y describe las duras condiciones de vida de la población más pobre, totalmente anónima y que también contribuyó a forjar su historia. Son cosas que no suelen ser reflejadas. Parece que nuestra historia se ha limitado siempre a heroicidades y a las hazañas bélicas. Melilla ha tenido muchos héroes anónimos, hombres y mujeres, que soportaron penosas condiciones de vida, y sin los cuales, nada hubiese sido posible.

             De aquel pasado queda muy poco, pese a ser bastante reciente. Además de lo conocido en el centro urbano, en el exterior queda solo estos dos pilares del antiguo ferrocarril de Horcas Coloradas, y un pequeño resto del trazado de la línea.

Las Minas del Rif


              Si una política de exportación monopolística tiene que ser llevada a extremos de expansión violenta, es necesario imponerse a todos los estratos de la población, al menos hasta el punto en que están preparados  a sostener la guerra, pero los intereses reales del monopolio de exportación como tal, se limitan a los empresarios y a su aliado la alta finanza. J. A, Schumpeter

                      Guerra impopulares, beneficios particulares

   Un vizcaíno, Pablo Díaz Morlán, doctor en Historia por la Universidad del País Vasco, desnuda en apenas 200 páginas, toda la pretensión romántica, altruista o benéfica de la acción española en el Protectorado de Marruecos, según la visión del historicismo melillense. Se trata del libro «Empresarios, militares y políticos», publicado por Marcial Pons Historia. Los intereses empresariales empujaron la acción militar y política de España en el Rif, en un entramado de intereses que en ocasiones se entrecruzaron, justificándose mútuamente, pero siempre bajo la visión reflejada en la tremenda cita, que abre el capítulo que da título al cuerpo de esta entrada.

      El Gobierno de España puso el dinero y mucho (5600 millones de pesetas, entre 1909 y 1931, el pueblo español los muertos (21.000), llenando las tierras del norte de Marruecos de héroes a la fuerza, y solo un puñado de empresarios, entre los que destacaban Romanones, Güel y  Zubiría, que jamás pisaron el territorio normarroquí, recogieron los beneficios mil millonarios, casi de modo íntegro (2100 millones de pesetas en seis décadas de existencia). Este es el tipo de libros y de historia que jamás serán presentados en Melilla.

     Las Guerras de Marruecos alteraron toda la política española del siglo XX, hasta el punto de provocar la Semana Trágica de Barcelona (1909), o dar origen y justificación  a la Dictadura de Primo de Rivera en 1923, para evitar las responsabilidades militares tras la hecatombe de Annual.

      El historiador bilbaino muestra su extrañeza por el hecho de que pese a la importancia de la Compañía Española de Minas del Rif (CEMR), solo un historiador y un único libro, se hayan ocupado de esta compañía minera, que condicionó, auspició y empujó casi toda la política española de penetración militar en el norte de Marruecos. Se refiere a Vicente Moga y a su libro Un siglo de historia de las minas del Rif.

     La interpretación y análisis marxista de la historia es irrebatible: La transformación de los medios de producción  y de cambio, el desarrollo de la sociedad y la lucha de clases, es la fuerza propulsora de todos los acontecimientos históricos importantes.  A esta visión se le pueden añadir toda las variables que se quiera, pero nunca alterarán el concepto básico.

     La necesidad de la explotación minera del Rif, la lucha entre los diversos intereses económicos, creó la necesidad política de la acción colonial, y luego la posterior justificación ideológica, cultural y doctrinal.

      La CEMR creó dos ciudades, San Juan de Las Minas y Uixan, y estructuró el paisaje melillense, condicionándolo a la necesidad de la exportación del mineral. Las vías de tren, el cargadero del mineral o los puentes, son todavía cicatrices visibles de aquella política económica. Todo el espacio existente se adoptó a la necesidad de sacar del Rif el millón de toneladas anuales de mineral de hierro. La CEMR era una compañía que lo controlaba absolutamente todo, y a la que únicamente hicieron frente  los franciscanos en la primera época, y luego los sindicatos en la etapa Republicana. Las condiciones de trabajo eran cuasi esclavistas, provocando muchos y duros  conflictos.

         Siguiendo el modelo económico de explotación económica colonial que el autor cita, como Rio Tinto en Huelva o La Arboleda en Vizcaya, la explotación del yacimiento no redundó en beneficios económicos y desarrollos sociales a para la zona, pues los beneficios y dividendos iban íntegros a manos de los accionistas y propietarios de la CEMR. También es el caso de Rodalquilar en Almería, muy bien retratado por Juan Goytisolo en Campos de Nijar. Desaparecida la explotación minera, la miseria seguía siendo la dueña de la zona.

         La pretendida magia y la visión romántica del Protectorado español en Marruecos, queda destruida como un cristal tras una pedrada, en un análisis corto, pero fulminante.