Monumento a Franco dictador


La mentira del salvador de Melilla

       Francisco Franco nunca salvó a Melilla. Es mentira todo lo que se cuenta sobre su estatua, e igualmente mentira lo que se dice en la placa del edifico de la calle Castillejos  1, en donde tiene la residencia oficial el coronel jefe de La Legión, y que un día habitara el entonces comandante Francisco Franco. Vamos a reproducir el texto íntegro de la moción aprobada por el Ayuntamiento de Melilla, el 4 de diciembre de 1975.

              4 de diciembre de 1975. Acuerdo del Ayuntamiento de Melilla

                           A nuestro insigne Caudillo Generalísimo Franco

     La limpia y brillante trayectoria de nuestro Generalísimo don Francisco Franco Bahamonde, desde los albores de su juventud hasta su fallecimiento el pasado día 20, y la gratitud y reconocimiento de todos los españoles a su sabia, inteligente y recta labor de gobierno realizada a lo largo  de casi 40 años de regir los destinos de la Patria, le han hecho merecedor a todas las condiciones humanas y por ello, y también en el recuerdo a todos los años servidos en distintos empleos en Marruecos, vinculados especialmente a Melilla en 1912 en las Fuerzas Regulares, y en 1921 en el Tercio de Extranjeros, este Ayuntamiento, en distintas fechas, le ha nombrado Hijo Adoptivo y Predilecto de Melilla, Alcalde Honorario y Perpetuo de la ciudad, y Medalla de Oro de la misma.

        Ante su inevitable desaparición, se hace necesario dejar constancia material para recuerdo de generaciones venideras -al margen de su presencia en la Historia- de tan egregia personalidad  y por ello, los concejales que suscriben, se honran de elevar a la consideración del Excmo. Pleno, la construcción de un monumento con la estatua de nuestro nuestro insigne Caudillo, creyendo interpretar con ello la voluntad de todos los melillenses.

       No hay otra interpretación posible. El monumento es a Franco dictador. Además el texto menciona otros honores al Generalísimo, que el Gobierno de la ciudad no reconoce, con objeto de evitar que se le desposean de ellos.

La iconoclastia en Melilla


            La iconoclastia o iconoclasia, era una doctrina que defendía la obligación de no representar a Dios ni a sus santos. La iconoclastia surge en Bizancio con el emperador León III (717-747). Si surgió la iconoclastia es porque ya existían las imágenes, pues algo no surge contra nada, ni por anticipación. Las monedas bizantinas, los sellos imperiales, los emblemas en los palacios tenían la imagen de Cristo, que fue sustituida y eliminada por la del emperador, hecho que ocasionó potentes revueltas. Había también una contradicción, pues en esa lucha contra la idolatría, se sustituían representaciones de la divinidad, por la imagen de los emperadores, aunque esto entraría dentro de lo que hoy llamaríamos «culto a la personalidad». León III, el Isáurico, lo explicaría y procedería a sustituir la imagen de Cristo por el símbolo de la cruz, para lo cual tuvieron que eliminar una imagen de Cristo de la fachada del Palacio Imperial de Bizancio. Aun así, las representaciones bizantinas consistían en iconos, pinturas o mosaicos, nunca efigies. El Concilio de Hieria en 754, promovido por el emperador de Bizancio,  Constantino V, condenará a los iconodulos o partidarios de las imágenes, que quedarán proscritas hasta el II Concilio de Nicea o de la restauración en 787.

                       El culto a las imágenes evolucionará de un modo distinto e incluso opuesto, en el oriente greco-bizantino y en el occidente católico-romano; sin embargo persistirá el sustrato iconoclasta, que se manifestará en guerras y revoluciones, con la destrucción de imágenes y mobiliario religioso.

                                El movimiento iconoclasta en Melilla

        Las brasas de la iconoclasia, nunca apagadas, encontrarán una puerta abierta en el Concilio Vaticano II, en lo que se llamó «simplificación del culto», para reducirlo todo al Sagrario. Las iglesias melillenses, que se habían librado de cualquier situación inflamable durante el gobierno republicano, se verán asoladas en el periodo iconoclasta, que se inicia en 1974 con el nombramiento del primer Vicario de Melilla, Salvador Guirado; y la suspensión de los desfiles procesionales de Semana Santa; y finaliza con la eliminación del culto al Cristo de Limpias en San Agustín del Real en 1989, siendo párroco Jesús Hurtado.

     Exornos como jarrones, ánforas, sacras de altar, lámparas y apliques, benditeras y cruces, cuadros, candelabros; o mobiliario como reclinatorios, púlpitos, ambones y atriles, sedes, sitiales, tenebrarios, lampararios,  se verán arrasados por el furor iconoclasta, que no dejó títere con cabeza. Cayeron incluso hasta las imágenes de los santos, tronos y pasos procesionales, llevándose también por delante a alguna imagen como la virgen de los Dolores de la parroquia de San Agustín, y la efigie del Cristo Nazareno. La lista se haría interminable si incluyésemos los ropajes sacerdotales e incluso cofrades.

       Al término del periodo iconoclasta, con la gran reforma de San Agustín en 1989, las iglesias melillenses estaban tan vacías como los templos luteranos. Lo peor no fue que se eliminaran ornamentos y efigies, sino que también los fieles huyeron depavoridos de los templos. Con ellos se vaciaron las arcas y las donaciones particulares; y las parroquias quedaron sin recursos para reparaciones y para el mantenimiento de los templos. La tendencia no parece haberse invertido, y los feligreses melillenses no parecen dispuestos a sostener las parroquias que aun permanecen abiertas. Las aportaciones ayudan a dignificar y remozar el interior de las iglesias; haciendo más agradable la estancia en ellos. En la actualidad, las iglesias en nuestra ciudad vive con «lo puesto», con algunas excepciones. Las parroquias Castrense y de San Agustín estaban empezando a remontar, pero el terremoto del 25 de enero puso fin al resurgimiento.

     Hoy por hoy, la parroquia más pobre, afectada también por el gran terremoto, es la Arciprestal del Sagrado Corazón, que precisa de reparaciones y de un gran remozado y actualización del mobiliario. Está integrada en un barrio ya casi sin población, como es el centro de la ciudad. Es la iglesia de todos y también  la de ninguno, pues cada cual tiene su propia parroquia. Ahora, tras el forzado cierre de iglesias (Purísima, Castrense y Real), se ha convertido en la madre de las parroquias, en una auténtica  iglesia de acogida. Es la segunda en construcción de la ciudad y la principal en rango, pero pese a todo, es la más pobre.

La iglesia descarnada de La Purísima


        Una Real Cédula de los Reyes Católicos obligaba a que las iglesias mezquitas conquistadas a los sarracenos , se dedicasen a la advocación de la Encarnación, aunque también pudieran escogerse otros titulares, como Santiago, San Miguel, o Juan el Bautista en Almería. Lo más importante para los castellanos establecidos en Melilla desde 1497 era reedificar las defensas y los edificios para la guarnición, almacenes de provisiones y municiones. Es más que probable que la planta de la antigua mezquita fuese adaptada al culto de Cristo, y se le otorgase el nombre de San Miguel. No había tiempo para más. Su orientación era sobre el eje este -oeste, obligatorio en las mezquitas. La actual iglesia patronal está en el eje norte-sur. Los restos de San Miguel, si es que aparecen, estarán en dirección distinta a la de la planta de la iglesia. No va a cambiar ninguna fecha en cuanto a la historia del templo histórico de Melilla.

       Si hubo una época destructiva y funesta para la historia de Melilla fue la franquista, época en la que se edificó la mentira histórica que asfixia cualquier investigación que se pretenda científica. En esta época se alteró toda la historia, barriendo y eliminando todo lo que no les interesaba. Las sospechas sobre la iglesia de la Purísima Concepción se dirigen hacia las criptas y bóvedas que se construyeron a la vez que el templo, y que serían accesibles en sus inicios. En ellas se enterraban a los personajes notables de la ciudad, a sus hombres y mujeres más representativos, a los religiosos, a los alcaldes, a los gobernadores y sus esposas. Solo hay dos opciones, que los alcaldes franquistas eliminasen los restos históricos de las criptas y los llevasen en secreto a los osarios, o que todavía permanezcan allí sepultados, en cuyo caso, la solución es la misma. Levantar la solería de la Iglesia, que data de finales del siglo XIX (1885), como mucho y buscar la historia real que yace allí sepultada.

         Serán necesarios al menos dos años para ese fin. Se hace necesario e imprescindible dejar el histórico templo en las mejores condiciones posibles. Como puede comprobarse en las fotografías, está hecho con materiales muy pobres y fácilmente deleznables frente a la adversa climatología del promontorio fundacional. Aquí no hay granito como el de la Sierra de Guadarrama que cobija al Generalísimo. Ladrillo, piedra de cantería y materiales reutilizados de lo que encontrase los españoles en el final del siglo XV.

         No volveremos a ver la iglesia que fue, pocos la verán en el estado actual. Lo que nos devolverán en 2018 será un templo con una imagen nueva, más acorde con su historia real. La verdad histórica está bajo ese suelo, que se hace necesario abrir. En las obras de 1991/1996 hubo pocos testigos y relatos de lo que allí se hizo. Ahora la verdad nos pertenece a todos.

La puerta del arcángel San Miguel


¿Qué ocurre cuando alguien te descubre que todo lo que sabemos no es cierto, que alguien en algún momento del pasado ocultó todo, que toda la historia está construida sobre un error primero, y que dos siglos después, la desviación ya es muy grande y obliga a empezar desde el principio?.

                      La importancia del pasado de la iglesia del Pueblo

        Sobre las criptas existente debajo del suelo de la iglesia de la Purísima ya hemos escrito en una ocasión. Según cuentan quienes saben, existen al menos cinco. Una se derrumbó y vació en la década de 1950. Esas personas que saben, cuentan que al menos otras dos o tres se vaciaron en la rehabilitación de 1991-1996, pero que no se profundizó en la búsqueda de restos anteriores bajo el suelo. Ahora habrá que hacerlo, para conocer por completo la historia de la ciudad, de su templo histórico, pero en la forma y con el rigor de la excavación científica y multidisciplinar. En las manos del Obispado de Málaga, que ostenta la propiedad del edificio, está la solución y la verdad. Si el templo tiene que estar cerrado dos años, nada pasará. Ya estuvo cerrado un lustro en el pasado, y nadie se alteró por ello.

     Los que conocen la historia de Melilla, hablan de distintos emplazamientos de las primeras capillas de la ciudad. En concreto Gabriel de Morales, que define como la primera iglesia de Melilla bajo la advocación de San Miguel, que dará nombre a la calle y al primer cementerio de la ciudad. Es normal que se hiciera sobre la planta de un templo anterior, quizá sobre la mezquita aljama de la ciudad, que mencionara el hispano-andalusí El Bekri, en su viaje del siglo XI. Gabriel de Morales menciona la existencia de San Miguel en una Real Cédula de 1562, prorrogadas en 1575 y 1587. Es normal que las obras del templo de La Purísima Concepción, iniciaran su construcción incorporando los restos existentes de la iglesia de San Miguel, que desaparece sin dejar rastro de derribo, y que probablemente quedaran incorporado al nuevo templo. No hay noticia de que Melilla quedara sin culto durante algún tiempo.

      A lo largo de los siglos, muchas cosas han cambiado de lugar en el templo de La Purísima. Se cerraron criptas, se vaciaron o cegaron cementerios, como el que existía a la entrada de la iglesia, bajo la puerta de acceso. Se levantaron muros, se cubrieron ventanas y se elevó el suelo con respecto a su nivel original. Es hora de descubrir la verdad. Todo se construye sobre algo anterior y se reutilizan los materiales. Hay elementos que eran conocidos y se taparon, otros se ven ahora por primera vez. Si se deja hablar a las piedras, lo contarán todo. Las casas colindantes, el suelo del antiguo almacén. Todo está ahí esperando su oportunidad.

           El 21 de septiembre de septiembre de 1931, apareció la entrada a una galería y cripta bajo el altar mayor de la Iglesia Patronal. Soto de la Blanca, que dirigía las obras junto con Gómez Morales y Arturo Morán,  explicó que conocía la existencia de la misma, porque 46 años antes (en 1885) , ya había visto esa entrada. En una primera inspección apreciaron una galería, nichos, huesos esparcidos e inscripciones latinas. Planos de la época dataron su fecha en 1705, e indicando que debía existir otra, en la llamada cripta de las ánimas, así como la galería de comunicación entre ellas.

               En Málaga se planteó un problema similar al rehabilitar la iglesia de Santiago, en donde fue bautizado Pablo Picasso, y el Obispado, en colaboración con la Universidad de Málaga, decidieron excavar el templo hasta el mismo arranque de los muros, para corroborar o no, entre otras cosas, si el mencionado templo era la mezquita-aljama de la ciudad. Se han encontrado muchas cosas, algunas desconocidas. Las excavaciones están siendo llevadas a cabo por un equipo multidisciplinar de la Universidad malacitana. El primer día se invitó a todos los medios de comunicación de la ciudad, para que tomaran fotografías y explicarles las obras que se iban a acometer.

                             La puerta de San Miguel Arcángel

         San Miguel Arcángel, príncipe de las milicias celestiales, el más poderoso de todos, incluso que el mismísimo Satanás, al que derrotó. Que no se le puede mirar a los ojos, porque en ellos solo resplandece la verdad del que le mira. Si se abre su puerta, la verdad ya no podrá ser contenida, saldrá a borbotones y por cualquier lugar. Quien busca a San Miguel, solo encontrará la verdad, le guste o no. Melilla La Vieja sigue escondiendo muchas cosas, muchas respuestas a interrogantes que todavía no han sido resueltos. La época del oscurantismo debe acabar ya. Nadie volverá ya a ver estas imágenes. El Templo se transformará por completo.   El Obispado debe hacer valer su posición y aventar la verdad al mundo.

17 de septiembre de 2016, el día M


            Hacía tiempo que no acudíamos al Acto Institucional del Día de Melilla. En la Plaza de Armas ha ganado en espacio y visibilidad, pero sigue perdiendo contenido y apoyos. No había representantes de la oposición. No hay mas cera para echarla a arder. Es el rescoldo de la llama que un día prendiera el que fuera concejal del Partido Nacionalista de Melilla, Amalio Jiménez, con su noche de las luces. En 1991 el Partido Popular de Ignacio Velázquez ganó las elecciones en minoría, y Amalio Jiménez puso como condición la celebración del 17 de septiembre como día festivo. Hasta ese momento, la fecha no pasaba de la categoría de efeméride. También es lógico, porque no es segura la fecha del desembarco, conquista, y ocupación de los restos de la Malila musulmana, abandonada y quemada ante la inminente llegada de los castellanos. Nunca hubo fenicios antes que nosotros, solo mauritanos o bereberes, sometidos eso sí, al imperio dominante del momento. Los fenicios no forjaron imperio alguno, solo puertos o bases comerciales.

               Melilla se conquista como ciudad ducal de la Casa de Medina Sidonia, y lo que facilitó ese hecho es el Tratado de Tordesillas de 1494. Se le siguen buscando vueltas a la historia para no contar las cosas tal y como fueron. La proyección del vídeo de la máquina del tiempo es un ejercicio sorprendente pro saltar sobre la verdad histórica, sin caer en la leyenda y la invención. Solo en junio de 1556, Melilla pasó a pertenecer a la Corona de España.

                 Al día de Melilla le sigue faltando el motivo, el contenido  y el interés común, por encima del hecho histórico, que puede tener interés o no, en ser el día que represente a la ciudad. Toda conquista tiene su conquistador, el nebuloso e infortunado Pedro de Estopiñán, y su resistente. El de Melilla es Sidi Ouarich, morisco hispano llegado a la plaza tras la conquista de Granada en 1492, y que se estableció en una de las cuevas de la ciudad vieja como anacoreta. Allí predicó sin éxito alguno, que la caída del reino musulmán de Granada se debía a los muchos pecados cometidos, y alertó de la inminente llegada de los castellanos. La leyenda dice que perdió la vida luchando contra los conquistadores, y que fue enterrado en el morabito del Cerro de Santiago, en donde existía también una mezquita. El asentamiento definitivo de los castellanos, y su expansión con los fuertes exteriores, provocó que los lugareños sintieran miedo y trasladaran sus restos hasta el cerro del valle de Farhana, que pasó a tomar su nombre. Hay un artículo publicado en la revista de la UNED, que contemplaba la posibilidad de que Sidi Ouariach fuese reconocido como uno de los patrones de Melillla. Fue una propuesta atrevida en su momento, y que podría tener su sentido histórico. Como siempre, la verdad está ahí fuera, esperando que alguien la cuente y la tenga en consideración.

               Las autoridades actuales no son atrevidas, ni tampoco aquellos que integran o componen la «intelectualidad oficial». Todos siguen aferrados a viejo tótem, sin atreverse a buscar algo nuevo.

         Nota:https://elalminardemelilla.com/2012/09/18/melilla-1497-a-2012/

La historia obrera de Melilla


El abrazo de hierro

        «El carácter militar de Melilla fue esculpido de tal manera que en pleno siglo XXI aún pervive en la conciencia de la ciudad, penetrando transversalmente en su instituciones, condicionando su marco social, económico, jurídico y, por supuesto, su espacio y ordenación urban. La ciudad moderna y actual no puede ser explicada desde ninguna perspectiva sin tener en cuenta la omnipresencia militar que la marcó y condicionó» ; desde sus mismos orígenes. Esto el lo único que les ha faltado decir o escribir a Francisco Narváez Lopez (Culi), abogado, concejal solcialista (1983-1991) y funcionario de la Autoridad Portuaria, y a Miguel Ángel Roldan Guijarro, tipógrafo, concejal socialista (1979-1981), y senador (1982.1986).

        Han escrito a lo largo de años un libro magnífico, y una obra absolutamente necesaria, presentado justo en un momento, en el que todo parecía estar a punto de perderse. La Historia del Movimiento Obrero de Melilla (1893-1923 y 1924-19369), marcará un antes y un después en la historiografía real de la ciudad. Sin ser historiadores profesionales, han ofrecido una lección magistral de lo que debe y puede hacerse, en busca de la historia negada de la ciudad.

           Hasta ahora se ha apostado por el modelo histórico africanista y el perfil guerrero,  e incluso falsamente romántico de la aventura del Protectorado, con total y absoluto olvido del último siglo de historia de Melilla, La que media entre la expansión de la ciudad en 1860, tras los Tratados de Wad-Rass, hasta la restauración de La Democracia y el restablecimiento de sindicatos y partidos políticos en 1979. En cierta ocasión, el eminente historiador Claudio Barrio me dijo que: «historiador es el que cita fuentes». Estamos pues ante dos historiadores, y ante Historia de Melilla. Citan absolutamente todo y a todos/as los que escribieron antes que ellos.

          Finalizada la larga noche de los 400 años, de presidiarios, desterrados y  galeotes; Melilla se convierte en una ciudad civil, de hombre y de mujeres, de profesiones, de gremios, de diferencias políticas y sociales, totalmente imbricada en el devenir histórico español. Cualquier movimiento social, político, o cualquier otro acontecimiento, tenía su inmediato reflejo traslado a la ciudad.

             Las actividades relacionadas con las Guerra de Marruecos, sacudieron por tres veces todo el conjunto político español (1909, 1921 y 1936). Resultaba inexplicable que una ciudad desarrollada en torno a la explotación minera de Uixan, o todo el afán de construcción de obras públicas en el Protectorado Norte marroquí, no tuviese su propia historia de del movimiento obrero, y con ellos, sus políticas sociales, educativas y compromiso y actividad sindical.

             Son cientos de nombres rescatados del olvido, de la negación histórica. Lo insólito es que esta obra se haya publicado en 2016, lo incalificable es que no esté editada por ninguno de los mal llamados institutos de historia o cultura melillense. Estamos ante una obra personal de dos autores casi neófitos en el campo de la Historia. Han fijado para siempre la columna vertebral del movimiento obrero en la ciudad, sus historias sociales, colectivas, las de sus familias, eso sí, vigilados muy de cerca por el ineludible carácter militar de Melilla, plaza de soberanía, hasta la llegada de La Democracia en 1978, y salvo claro está, el quinquenio republicano, con mucho el periodo más activo social y culturalmente, desde la conquista de la ciudad en 1497.

              Los autores agradecen especialmente la ayuda y apoyo de Miguel Rosa Rosa, y nosotros debemos dejarlo aquí reseñado de igual modo. El libro, obra en dos tomos,  fue presentado el pasado 1 de julio, en los salones del hotel Melilla Puerto.

Las campanas y torre de La Arciprestal


                    El largo camino hacia el templo del Sagrado Corazón

                             Enrique Delgado

        En 1911, el párroco y Vicario de La Purísima D. Miguel Acosta, elaboraba el expediente para retomar la construcción del nuevo templo parroquial de la ciudad, iniciadas en una fecha indeterminada, según se informaba el 12 de febrero de 1911. La Melilla de la expansión necesitaba un nuevo templo. El día 22 de abril José Montero, vicesecretario del obispado,  el arquitecto diocesano Guerrero Strachan, y el vocal y párroco del Carmen José Fresneda, se desplazaban hasta Melilla para ver el espacio disponible y ultimar el proyecto, que debería reiniciarse, sobre una obra anterior en la entonces denominada calle Chacel. El año 1912 se pasará entre gestiones y búsqueda del dinero necesario. Dos años después, el 23 de abril de 1914, se produce la subasta del solar de la calle Canalejas, en donde habrá de construirse el nuevo templo, para lo cual habría que desmontarse parte de la ladera del cerro del barrio del Carmen. El 24 de agosto de 1914 se publica la Real Orden que permitirá edificar el nuevo templo, y en septiembre del año 1915, se comunica a través del obispado, que ya se dispone del primer crédito de 10.000 pesetas, que permitirá iniciar las obras. En el año 1916 todo se encontraba paralizado nuevamente, siendo necesario demoler la cimentación, parte de las columnas ya edificadas y despejar el terreno, para levantar la nueva obra. El dinero concedido tuvo que emplearse en ese fin. La Reina Vicotria Eugénia realizó un donativo personal de 1000 pesetas para el nuevo templo.

            En marzo de 1917, se licita el proyecto de nuevo, por un importe de 228.000 pesetas, por parte del Obispado de Málaga. A lo largo del año, y desde ese momento, las obras parecieron avanzar a buen ritmo, al definitivo. La primera piedra, si es que la hubo, es un dato perdido en la noche de los tiempos.

                           Las cuatro campanas de la Iglesia Arciprestal

             En marzo de 1918, la torre del Templo del Sagrado Corazón ya estaba terminada. El día 22 de marzo, en el buque Hespérides llegaron las dos primeras campanas, procedentes de la Fundición Hijos de Murua de la ciudad de Vitoria-Gastéiz, una de las más tradicionales y con mayor fama en la fundición de campanas,  y en la elaboración de relojes de torre. Estas dos primeras campanas tienen el nombre de Sagrado Corazón y Virgen de La Victoria, de 220 y 380 kilogramos de peso respectivamente. La fecha de ambas es la misma, 1917, por lo que están apenas a unos meses de convertirse en centenarias. Ambas fueron subidas a la torre el lunes 25 de marzo de 1918. Las campanas fueron bendecidas el sábado 18 de mayo de 1918, para lo cual, autoridades civiles, militares y eclesiales subieron hasta lo más alto de la torre de la nueva iglesia. La bendición fue dirigida pro el Vicario eclesiástico Sr. Casasola, siendo los padrinos de las campanas los matrimonios Aizpuru (La Victoria), y Monteverde (Sagrado Corazón).

             En lo alto de la torre de la Iglesia Arciprestal de Melilla, hay otras dos campanas más, también de la misma fundición de los Hermanos Murua, una de nombre IESSUS, datada en 1919 y otra María. La primera tiene grabada la jaculatoria: «missere nobis», Ten piedad de nosotros.

                                     En lo mas alto de la torre arciprestal

               Estamos acostumbrados a verla desde abajo. La gran torre Arciprestal domina toda la plaza de Menéndez Pelayo, pero nunca habíamos tenido la oportunidad, ni la ocurrencia de repetir la ascensión realizada hace un siglo. Ninguna torre o campanario de Melilla tiene cuatro campanas. Tras subir a todos los campanarios, hemos comprobado que se cuidadaban todos los detalles, que se encargaban las campanas, los exornos y las imágenes, en los mejores talleres de España y de Francia.

                 Hemos subido a la torre con el permiso del Vicario Episcopal, Roberto Rojo, renacido y decidido a convertir la iglesia centenaria del Sagrado Corazón en el templo mayor de la ciudad, solo por detrás del Patronal. Ha recuperado energía y apoyos, y está introduciendo cambios en el templo central de la ciudad.

                         El próximo viernes 1 de julio, un nuevo presbítero melillense, Francisco José Ruíz Guillot, ordenado en la Catedral de Málaga, celebrará su primera misa en su ciudad natal. La misa será concelebrada por todo el clero de la ciudad y contará con la presencia del Obispo de la Diócesis, monseñor Jesús Catalá Ibañez, que acudirá en visita pastoral a Melilla, siete meses después de la última, realizada en el mes de noviembre, en donde repuso el culto al Cristo de Limpias en la iglesia de San Agustín del Barrio del Real.

               Monseñor Catalá Ibañez, quiere mostrar su apoyo a los feligreses melillenses, al clero de la ciudad que atraviesa un periodo de falta de vocaciones, mantener el contacto con la ciudad, y también dar muestras de apoyo  a su Vicario, Roberto Rojo. La misa se celebrará el día 1 de julio a las 20h 00 en el templo Arciprestal de Melilla.

            Nota: http://cadenaser.com/emisora/2015/04/30/ser_vitoria/1430378632_176662.html