Cuando se remueven cielo y tierra


Reflexiones sobre los terremotos de Granada.

De la tierra..

Dicen que cuando se remueven cielo y tierra, puede pasar cualquier cosa, y producirse sucesos insospechadas o no previstos, que alteren devenir vital. Nuestro mundo se encuentra sobre gigantescas placas de rocas sólidas, de muchos kilómetros de espesor, que llamamos placas tectónicas, y en conjunto, corteza. Toda esa inmensidad se mueve sobre una pasta viscosa y ardiente a la que llamamos manto. Las grandes placas tectónicas, de volúmenes inimaginables, se mueven, chochan unas contra otras, e incluso se meten unas debajo de otras, y se funden o crean corteza terrestre nueva. Las grandes placas tectónicas se componen de fragmentos corticales, limitados por fallas, que a modo de mosaicos geológicos, forman el mundo que habitamos. Esos choques de las placas, o las rupturas y desplazamientos de los fragmentos, provocan los movimientos sísmicos que agrietan ciudades, edificios y carreteras, desde Alhucemas y el Mar de Alborán, hasta la ciudad y provincia de Granada. Ponemos estos parámetros para limitar el espacio físico que nos concierne, y en el que está nuestra Melilla. Granada sufrió una serie de terremotos en 2021, que han tenido una serie nueva en 2026. mientras que Melilla sufrió el gran terremoto de 2016, el más grande registrado en la zona, que tuvo un movimiento constante a lo largo de todo ese año. Las tensiones entre las placas y fragmentos acumulan una enorme cantidad de energía, que se libera cuando una zona o punto concreto se rompe o desliza, y libera toda esa energía acumulada a lo largo de años o décadas.

Al cielo

Lo que se mueve en la tierra es visible. Deformaciones en los suelos blandos, como las carreteras. Fracturas en los suelos duros y también las las grietas y derrumbes en los edificios y construcciones de otro tipo. ¿Pero cómo sabemos qué ocurre en el cielo, que resulta ser una ilusión óptica, pues solo hay Cielo en la Tierra?

En el pasado mes de septiembre, en un viaje a Granada, pudimos comprobar los daños producidos en las escaleras mecánicas y ascensores del Metro de la capital. Grietas en paredes y derrumbes, y también en la ciudad de Santa Fe, de la que ya hemos escrito. Los efectos sobre le cielo los pudimos observar en una boda en la Capilla del Sagrario, situada junto a la Catedral. Y observamos esa remoción del cielo en una novia, que acudía a casarse en una de las capillas más solicitadas de la Diócesis granadina. La novia resulta ser lo más vistoso en una boda tradicional, celebrada frente al Padre Eterno. Seguro que reservó la fecha y el lugar con al menos un año de antelación. Lo que no podía intuir o imaginar esa novia, es que se casaría frente a la mismísima Patrona de Granada, la Virgen de las Angustias, que solo una semana antes había sido trasladas desde su Santuario, debido a los daños provocados por la serie de terremotos, que se produjeron desde los días finales del mes de agosto. Probablemente constituyó una coincidencia afortunada, casi un guiño del destino, o de los cielos, el que esos novios se casasen, de modo imprevisible, frente a la Patrona de su ciudad.

Este artículo, reflexión, y ejercicio literario estaba ya previsto. Pero toda previsión quedó alterada en el mes de septiembre. Es también algo que ya habíamos hecho en 2012, en el primer año del Alminar. Unir dos hechos disímiles y sin ninguna conexión aparente. Una integrante silenciosa de la comunidad alminariense, nos había pedido hace tiempo, si podíamos volver a conectar, aunque de manera ocasional, con el estilo imperante en esos años del Alminar oculto, cuando nuestros lectores diarios no llegaban al centenar, y que fue nuestro génesis.

Nota:La torre herida por el rayo | El Alminar de Melilla

Acostúmbrate a sufrir con paciencia las contrariedades, a escuchar en silencio lo que desagrada, a estar sosegado entre los turbulentos y a permanecer tranquilo entre el estrépito del mundo.

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