La historia del edificio de Cruz Roja en Melilla


¿Hay sucesos paranormales en la Consejería de Economía de Melilla?           

             El edificio de Cruz Roja de Melilla fue proyectado como grupo escolar en el año 1915.  Falta solo unos pocos años para que se cumpla su centenario. Las obras quedaron paralizadas por falta de presupuesto y el inmueble no estuvo terminado hasta 1919.  Diversos sucesos impidieron su uso para el fin proyectado y en 1921, con la Campaña de 1921 y el  Desastre de Annual, fue utilizado como improvisado Hospital de Campaña. Los sótanos se utilizaron como depósito de cadáveres y ahí se origina la “leyenda negra”, de la que todos hablan en la ciudad, pero de las que muy pocos dan datos o testimonios.

          Sabemos que la característica de la ciencia es que un mismo experimento siempre puede repetirse en diferentes condiciones y ante distintos observadores, obteniendo siempre los mismos resultados. Lo paranormal no es una ciencia, pero incluso entre la comunidad científica existen los fraudes, incluso entre premios nobel. Cualquier resultado siempre puede ser alterado para obtener la conclusión apetecida, y muchos  tardan muchos años en descubrirse.

                            En el interior de la antigua Cruz Roja

           Desde 1922 y hasta 1990 se convirtió en el Hospital Civil de Melilla. A partir de esa fecha empezó su estado de abandono y práctica ruina. Desde 1992 y hasta 1996, fue el  “refugio oficioso” de los inmigrantes centro africanos que empezaron a llegar a nuestra ciudad. Durante ese tiempo y hasta su total abandono, acogió la guardería de Cruz Roja y su Asamblea Provincial. En el estado de mayor abandono posible, se rehabilitó entre 2008 y 2011. El paso del tiempo hace olvidar muchas cosas, entre ellas los sótanos, que fueron redescubiertos y obligaron a un modificado del proyecto, que lo encareció más. La rehabilitación puede calificarse de “excelente”, aunque mejor hubiese sido que las cosas no hubiesen llegado hasta ese extremo.

         Para la realización de esta visita o reportaje, hemos contado con toda la colaboración posible por parte de la Consejería de Economía, que no puso impedimento alguno para que pudiésemos acceder a cualquier lugar, incluidos los afamados e inquietantes sótanos.

                           En busca de sucesos sin explicación

           Los amplísimos ventanales crean  juegos de luces y sombras. Cuando se transita por los pasillos, parecen verse o intuirse cosas. Hay sombras inexistentes que parecen seguirte, o figuras luminosas que se desvanecen con una visión atenta. Nos fijamos detenidamente en las zonas ajardinadas en donde alguien creyó ver una figura blanca, similar a la de una virgen.

              El inmenso hall del edificio produce todo un conjunto de haces de luces, y resulta muy diferente según la zona desde la que se observe. La escalinata refulge en toda su magnificencia. Es en esta zona en donde alguien dijo ver, o haber hablado con la enigmática monja, que casi nadie ha visto, pero de las que todos han oído hablar.

                                          Los sótanos

              Los sensores de movimiento hacen saltar las alarmas durante la noche, sin que luego las cámara registren nada, ni siquiera la presencia de roedores. Hay voces que parecen venir desde nadie sabe dónde, y que están registradas y grabadas, en horas en las que el edificio está cerrado al público. Hay personas que trabajan allí y  que no bajan a los sótanos por ningún motivo. Hay vigilantes que durante las obras de rehabilitación, preferían hacer las guardias en el exterior del edificio. Muchos prefieren que no les toquen los turnos de noche.

         Los sótanos son lugares sombríos, el aire dentro de ellos es espeso. Recorrimos ambos yno vimos ni percibimos nada extraño, aunque  no los son lugares en donde pasaría una noche.  Pese a todo, son lugares codiciados para los buscadores de sucesos paranormales. Hemos podido saber que el programa  Cuarto Milenio de Iker Jiménez solicitó autorización para grabar en ellos, y no fueron autorizados.

           El edificio reúne todas las condiciones posibles para dar pábulo y albergar todo tipo de historias. Desde su misma torre del reloj. Pocas cosas hay tan clásicas en el mundo del esoterismo, como una torre con un reloj parado. Todo esto confirmará la leyenda o la hará desaparecer para siempre. Siempre sucede así.

    Nota: En octubre de 2012 ya nos ocupamos de este asunto. (1)https://elalminardemelilla.com/2012/10/12/la-monja-de-la-cruz-roja-de-melilla/. La historia del edificio está unida a la de su capilla, (2) https://elalminardemelilla.com/2012/04/22/capilla-del-hospital-de-cruz-roja/

24 comentarios en “La historia del edificio de Cruz Roja en Melilla

  1. En la época en que fui socio de la Asociación de Estudios Melillenses (1990-1998), en la sede de los almacenes de San Juan, pude presenciar, en las muchos momentos que pasé allí de charla con José Luis Blasco, muchos sucesos “extraños”, como las luces que se apagaban y encendían de la escalera que bajaba a la planta baja. ¿Eran solo las humedades?. Él podría contar muchas más cosas, y espero que lo haga.

    • Se apagaban y se encendían las luces, principalmente de la escalera. Se vieron rastros en la solería de la planta baja, como de algo que reptaba. Un resplandor que recorría la parte cercana a la entrada. Muchos comentaron durante largo tiempo lo del “fantasma”. Cualquiera sabe.

  2. Muy interesante, lo que no se percibe de día, quizás se podría percibir por la noche.Lo que pasa, es que a ver quien es capaz de pasar una noche ahí (Con el previo consentimiento, de la autoridad competente), de día no se intuye nada, sólo el nerviosismo mismo de ir ya con la percepción de que vá a ocurrir algo.Me parece estupenda la entrada, a ver si se puede ampliar con los testimonios que dicen haber visto a la monja y de los que salieron corriendo, cuándo estaban de servicio por la noche.

  3. Hace ya muchísimos años, un vecino de Melilla refería, cuando se presentaba la ocasión, que había fantasmas en el patio de su casa. Era un hombre que trabajaba bastante y a veces regresaba a su casa tarde, de noche. Y aquella historia del fantasma se comentaba por todas partes.
    Su casa tenia un patio interior, con una escalera por la que se subía a la azotea, y era en esa parte de la casa que divisiva al fantasma a la vuelta de su trabajo.
    Aquella historia era la comidilla de la población melillense. Cierto que no eran tantos como lo fue algunos años después, cuando la situación en la península no era nada buena y empujó a tantas familias en busca del ilusorio paraíso que pensaban se convertía la ciudad de Melilla.

    Se aproximaban los carnavales y las bandas carnavalescas ensayaban sus nuevas canciones criticas, siempre en secreto como de costumbre. Una de estas comparsas consiguió el “exitaso”, sobresaliendo de las otras. La canción relataba con pelos y señales toda esa historia del fantasma del patio de X.

    Como siempre se ha dicho, el interesado fue el ultimo en enterarse!

  4. A finales de los 80, poco antes de mi pase voluntario a la reserva y mientras desempolvaba viejos archivos a fin de dejarlo en orden para mi relevo (cosa que no hicieron conmigo), descubrí una copia del proyecto del Grupo Escolar que acabó siendo Hospital de Guerra y sede de la Cruz Roja. Entre aquellos ajados pero bellos planos en ferroprusiato (fondo azul con lineas en blanco) estaba el correspondiente al sótano, en el cual observé que lo cruzaba una doble raya discontinua -señal de cota más profunda- que, al principio, tomé por el colector de aguas residuales. Sin embargo, extrañado de que su traza no fuera recta sino irregular, con una potente lupa pude leer la leyenda que llevaba: Antgª galería a… Sólo eso.
    Yo no sólo disponía del plano general de todas las galerías y minas de Melilla fechado en 1800, sino que las había recorrido en gran parte, y la que más se alejaba del IV recinto llegaba al Fuerte de Santa Bárbara (hoy Plaza de España), rompiendo con ello el mito de que había una que conducía al Fuerte de la Purísima e incluso, para algunos, seguía hasta el Gurugú.
    Interesado, busqué más planos, llegando a encontrar una segunda copia del citado proyecto que, sin embargo, no reflejaba la galería. El original no constaba en los archivos, por lo que cabe suponer que, tras sacar la primera copia, alguien había mandado borrar la traza de la galería; o al revés. De ambas presunciones, ignoro la razón.
    Años después, ya retirado, me pasé por mi antigua oficina y la vi del todo cambiada. Más limpia y moderna… y sin el viejo archivo.
    Lo dejo así, para conocimiento de los amantes de estos misterios y por si esa galería, de estar bajo el complejo, sirve de refugio o escape a esa u otra monja fantasma. Por magia que no quede.

    • Por supuesto que no. Los planos eran de propiedad de Estado, afectos a Defensa. Podría haberme llevado cuantos quisiera porque no había ningún control y sabía que, tarde o temprano, acabarían en la hoguera. Fui yo, lo digo sin presunción, quien halló perdido el famoso plano original del trazado de límites y, ante el temor de que corriera la misma suerte, a toda prisa lo enmarqué y colgué en mi despacho y luego en el vestíbulo.
      Aquello iba de tal forma que, años antes, buscando tubos para planos, hallé una buena cantidad de ellos, de zinc, en el desván de uno de los almacenes de sobrantes de obra y, al destaparlos, con asombro vi que contenían planos originales que databan de 1780, tanto de Melilla como de los Peñones. Lo que tuve que llorarle al entonces Ingeniero jefe, Comandante Plasencia -el que, entre otras barbaridades, demolió el fuerte de Horcas y el de Santiago Bajo-, para que me dejase restaurarlos, clasificarlos y archivarlos. Aceptó por no escucharme pero siempre que lo hiciera sin perjuicio del servicio, o sea, en horas no de trabajo, y sin coste alguno para la Comandancia. En cajas de todo tipo que fui agenciándome conseguí guardarlos de las iconoclastas manos de mis jefes y compañeros -no todos, claro.
      En el 92, con motivo de la Exposición Internacional, recibí órdenes de embalar las cajas y entregárselos a un general de Capitanía de la 2ª R.M. (Sevilla), no recuerdo con exactitud su nombre, a cuyo ayudante obligué a firmar un recibo detallado de cuanto se llevaba, cosa que el hombre se tomó a mal. A pesar de que me dijeron que, en cuanto acabase la Expo, los planos volvería a Melilla, yo, jugándome el tipo, rapiñé y guardé aquellos que más interesantes me parecían y posteriormente enmarqué, usando tablones viejos, en la carpintería de la Comcia. -única y curiosa forma de salvarlos- con los que llené vestíbulos, pasillos y oficinas, muchos de los cuales hoy están en los Museos y Archivos de El Pueblo, Com.Gral. y por ahí.
      De los planos que se llevaron a Sevilla nada más se supo. Y aunque indagué, nadie supo darme razón de dónde se hallaban. Y si no hubo más tropelías fue gracias a la sensibilidad del Ingeniero Puget, hoy general retirado e historiador, y, por qué no decirlo, a mi machacona insistencia cercana al arresto.
      Pero no culpemos de esto al Ejército, puesto que la falta de sensibilidad era general y nosotros unos mandados, nunca mejor dicho.
      Otro día os hablaré de los dos meses que me pasé recorriendo, con una copia del plano de la galerías y minas, que yo mismo calqué, brújula y pedómetro (único instrumentos de los que disponía para saber por dónde íbamos), y las curiosas anécdotas que me ocurrieron mientras vagaba o me arrastraba por ellas.

    • En internet hay un plano de finales del XVIII digitalizado con gran resolucion donde se muestran con claridad la red de tuneles que habia por debajo de Melilla y que comunicaba los diferentes fuertes.

    • Escríbala usted, mi buen amigo, que cosas como el Código da Vinci no van conmigo. Soy, como bien dice Hospitalario, un escritor sin reconocimiento. Y quiero seguir siéndolo.

  5. Nunca dudó nadie de que hubiese guardado los planos. Solo preguntaba por si tuviste la iniciativa de hacer una copia, bien propia o con los medios de la época. Creo que no existían todavía las fotocopiadoras, o al menos no estaban generalizadas.
    Muchos archivos de Melilla fueron aligerados en aquellos años, por cabezas mucho menos escrupulosas que las tuyas, amigo José Luis.
    Se llevaron hasta una talla de San Fernando, del Cuartel de Ingenieros, realizada por el insigne artista Vicente Rodilla, en su etapa de soldado en Melilla.

  6. Hospitalario, mi respuesta es en elogio del Sr. Navarro. Se que no has dudado. Nunca los ví. La noticia me llegó de rebote. Los llevaron a Sevilla.
    Lo de la talla de San Fernando es una auténtica pena. Donde quiera que esté, han de saber que es una obra de arte.

  7. Cuanto poseo es una copia de la copia fotográfica -regalo del general Puget- del Plano General de Melilla, confeccionado en 1893 por los ingleses (Ordenance Survey Office) para el gobierno americano y que, tengo entendido, salió en la portada de New York Daily del magnate Hearts, cuando el presidente MCKinley amenazó con invadir España en la Guerra de Cuba. Es un hermoso plano que, años atrás, ofrecí al Archivo Militar para ser fotocopiado y supongo corre por ahí.
    También, el calco de trabajo que hice de las galerías y minas de Melilla, sacado del conocido plano informe de 1800, que quedó olvidado en mi carpeta militar de campo. Como era un simple plano de trabajo, arrugado y lleno de notas y garabatos de aquella incursión al submundo melillense, cuando lo encontré, estando ya prejubilado, ni me molesté en devolverlo a sabiendas de que acabaría en la basura.
    Tengo la ingrata honra de ser el único oficial que, al dejar la Comandancia de Obras, no dieron, en despedida, ni una mísera plaquita de alpaca. Algo que suele hacerse a todos, incluso a empleados civiles que trabajaron unos meses en el Organismo. En fin.

    • Un error mecanográfico, causado por mi cansancio, miopía y dedos gordos, hizo que en mi primer comentario pusiese: ‘A finales de los 80…’ cuando lo suyo es que fue a finales de los 90 cuando pasé a la reserva. Ojalá hubiese sido entonces. Aun así, seguí unos años colaborando con el Ejército en… Mejor dejarlo.
      Aprovecho para pedir disculpas por mis otros fallos mecano-orto-morfo-sintácticos que los cultivados seguidores de este blog habrán hallado en mis comentarios. Cosa que si no se perdona a un estudiante, menos aún a un escritor, por poco reconocido que sea. Gracias.

Acostúmbrate a sufrir con paciencia las contrariedades, a escuchar en silencio lo que desagrada, a estar sosegado entre los turbulentos y a permanecer tranquilo entre el estrépito del mundo.

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