En el Tiro Nacional


               La barriada del Tiro Nacional le suele gustar a mucha gente que vive en ella. Es una colonia urbana, bastante cercana al centro de la ciudad. Los edificios están bien construidos y han envejecido menos que otros grupos de VPO (Viviendas de Protección Oficial). Presenta un deterioro en las zonas comunes, y muchas incongruencias urbanísticas, como la ausencia de ascensores en todos los bloques. Los bloques altos son de cuatro pisos, y no se entiende cómo pudo vulnerarse de una manera tan descarada la normativa, que exige la presencia de ascensores en los edificios de tres o más plantas.

               La accesibilidad del barrio es casi nula, y las calles están en diferentes niveles, con más de diez metros de diferencia entre la parte más alta y la zona baja, la que es colindante con la carretera del Tiro Nacional, por dónde subían los reos de muerte a pié, en la dictadura de Franco, camino del paredón de fusilamiento en Rostrogordo.

              Se intentaron hacer unas rampas con pendientes más propias de la práctica del ciclismo, o del monopatín, pero al final están cerradas, son rampas muertas. Se colocaron  barandillas para evitar la caída en ellas, pero algunas están en un estado de destrucción total. Para subir de la calle Enrique Nieto a la de Juan Guerrero Zamora, y de ésta a la de Vicente Maeso, hay que recorrer la mitad, o incluso toda la calle, para poder cambiar de nivel.

               La rampa de escaleras de tres tramos, del interior de esta vivienda, da acceso a la planta baja, luego hay dos pisos más, pues  así no se incumplía la normativa sobre ascensores, que exige tres plantas. En los edificios de cuatro pisos, sigo sin comprender cómo se pude evitar la instalación de los ascensores.

            Muchas personas con discapacidades nunca pudieron vivir allí, otras tuvieron que renunciar a las casas y otras, que desarrollaron incapacidades ya viviendo en ellas, tuvieron que abandonarlas.