La Consejera de Cultura frente a La Justicia


                      La Consejera Simi Chocrón y un error de libro

               Nunca me gustó el ejemplo escrito en La Biblia sobre cómo resolvió el Rey Salomón el conflicto sobre el hijo que se atribuían dos mujeres, porque la decisión de Salomón fue absolutamente injusta y desquiciada. Si el asunto se resolvió bien, fue porque la victima, la verdadera madre del niño, ofreció la renuncia de sus derechos, antes que perder la vida de su hijo. La justicia nunca puede buscar la equidistancia entre la víctima y el agresor, o buscar una posición intermedia entre el Poder y la Ciudadanía, cosa que hace muchas veces. Decía Trasímaco en los “Diálogos de Platón”, que: la Justicia era el interés del poderoso frente al débil”, y muchas veces  ocurre, que los débiles, o sea, casi toda la ciudadanía, tiene inferiores medios de defensa, sencillamente porque no tiene a su alcance los recursos económicos de los poderosos, para sostener su defensa, por lo que no puede hacer resplandecer la justicia.

             El tercer Poder del Estado, debe actuar ya como tal y empezar realizar una labor ejemplarizante, con los políticos que exceden el mandato delegado por los ciudadanos/as, y apartarlos de la vida política con sus sentencias. Suele suceder que en una vida política de dislates y de excesos en la acción de gobierno, se cae por lo más tonto, por algo que ni siquiera estaba destinado a convertirse en la piedra que hace tropezar. Hemos visto cómo se ha apartado a los tres últimos alcaldes de Melilla, por errores ridículos, sobre todo el del socialista Gonzalo Hernández. Los otros dos fueron Ignacio Velázquez (cuya condena resulta desproporcionada) y Enrique Palacios (víctima de los que buscaban el poder a toda costa.

             Ocurre también, aunque no siempre, que de la misma manera en que se llega o accede al Poder, se sale de él y quizá, quienes buscaron entre los pasillos de la justicia, el modo de deshacerse del adversario político, encuentra en esos mismos lugares, la misma respuesta y el mismo camino de salida. Como se dice en la obra de El Perro del Hortelano, de Lope de Vega, sobre los pasillos de La Corte: “Tapices tienen oídos y paredes tienen lengua”.

                                              Melilla y su Judaísmo

                 El error de un libro y un error de libro. El libro es un error, porque es un burdo recorta y pega de uno anterior elaborado durante el mandato de Ignacio Velázquez, del que se modificaron fotografías y nombres no deseados (en la inmortal técnica del camarada Stalin), para sustituirlos por los de la nueva Corte Imperial de Melilla.

                En cuanto al aspecto administrativo y judicial, creo que se trata de un “error de libro”, de los llamados también de manual.  Si todo pinta como nos lo ha contado el diputado socialista Dionisio Muñoz, parte denunciante, la Consejera de Cultura de Melilla, Simi Chocrón, tiene de tiempo en la política, lo que se tarde en dictar sentencia. Si esto sucede así, Dionisio Muñoz se habrá convertido en el nuevo David de la política melillense.  Me reitero, es un error de libro.

        Notas: (1) https://elalminardemelilla.com/2012/05/11/el-misterio-de-los-libros-perdidos/. (2) https://elalminardemelilla.com/2012/05/18/stalin-el-regreso-2/