Iñigo Errejón Auge y caída de RobespierreMuestra mi cabeza al pueblo
La violencia sexual contra las mujeres, sexo y poder.
La cruel paradoja del caso de Iñigo Errejón, es que el ya exdiputado de Sumar y anteriormente de Podemos, solo ha demostrado coherencia en el momento final, al dimitir de todos sus cargos, renunciar a su acta de diputado y aforamiento, tras reconocer la certeza de las denuncias, y la renuncia a toda defensa pública. Ser juzgado en los tribunales ordinarios de Justicia, junto a la delincuencia común, le dará una oportunidad de redimirse a sí mismo, cuando se enfrente a la totalidad de sus culpas, y pueda obtener el perdón de sí mismo, tras cumplir las condenas que le sean impuestas en un futuro. Al renunciar a demorar el proceso con el aforamiento, podrá resolver con años de antelación, todas sus posibles causas. Y esto, que es el principar valor de su acción final, que evita un mayor sufrimiento para sus víctimas, el suyo propio, y el calvario para su formación, que no es capaz de ser reconocido por los que eran sus «camaradas y compañeros», enfrascados en averiguar quién sabía y quién no, cuando ese ya no es el caso.
La carta de explicación y dimisión de Iñigo Errejón es el texto de una persona atormentada, tanto por su conciencia como por sus actos, sean cuales sean y cuantos sean. En el momento de esta reflexión no es posible saber si estamos en el fondo, o sólo sobre la superficie.
Lo indudable es que en el momento en que su formación política ha tenido conocimiento de los hechos (no de las habladurías), le ha obligado a dimitir y él no ha ofrecido resistencia. Comparen esto con el caso Ábalos, y otros muchos en el partido de enfrente (Rodrigo Rato) y busquen las diferencias y su significado. La mayoría leerá esta reflexión y otras muchas, buscando saber si los suyos tenían razón y si los culpables eran los otros, y unos y otros pueden alternarse según el caso. En nuestro caso, en el del Alminar, el que abusa de mujeres, de niños, de trabajadores, el que desfalca, roba o engaña; deja de pertencer inmediatamente a ese concepto o grupo de «los nuestros». Los nuestros son los que se quedan y no hacen esas cosas. Esa es ya la única esperanza. Sean quienes sean para cada uno los suyos y los de enfrente.
El acoso sexual como signo del Poder
Los dos grandes partidos llevan a sus espaldas, excepto el paréntesis del franquista, dos largos siglos de alternancia y reparto ordenado del país. Manejarse en esas alturas no es nada fácil. En las cuatro primeras décadas de Democracia nadie pudo alterar ese espacio, salvo en el mundo nacionalista.
Cualquier error lleva a la liquidación personal, y cuando no se trata de un error, sino de un presunto delito, entonces políticamente se está sentenciado. En el cargo político no existe la presunción de inocencia porque la política no es inocente. Es una actividad muy erosiva.
Lo que hay que decir también es que los mismos que criticaban los excesos y errores de la Ley del Sí es Sí, ahora no tienen duda alguna sobre el testimonio de la mujer denunciante, que como cualquier otra, debe ser creída desde el principio. En casos anteriores , no muy lejanos, decían, y es un argumento que está en la calle: «que ser hombres es un riesgo en tiempos de leyes comunistas’. Esto es falso, lo que debe ser un riesgo es ser un machista agresivo, abusador y otras cosas peores.
No hay comunistas en España, como tampoco hubo nunca nazis en Ucrania. Unos quedaron extinguidos en 1945 y los otros en 1991. El espacio de la izquierda seguirá existiendo, pero necesita adoptar y definir nuevos parámetros. En este caso, al asumir la culpa desde el principio y dimitir, Errejón ha cerrado el espacio de la culpa sobre sí mismo. Y esto es muy importante. Aunque lo pretendan, la culpa no se extiende ni alcanza a Sumar, Podemos, ni al comunismo inexistente. La culpa sólo afecta al acusado y a/o los pocos que pudieron conocer sus acciones y encubrimiento. Claro que esto sirve también para todos.
Las cosas son malas porque lo son son, no porque lo hagan los nuestros, los suyos o los otros. La violencia contra las mujeres existe, es estructural, existe desde el principio de los tiempos, y se mantiene incólume en cualquier forma de Estado y sociedad. En este momento se matan mujeres en un Estado democrático como México, y en otros tiránicos como Irán y Afganistán.
La Lista de AlviseLa Casa de PapelAlvise sufraga bombonas de butano a los pobresLa suprema crispación política El algoritmo del fraude
Es la sensación del inminente verano de 2024, igual que hace 10 años lo fuera la lista de Pablo Iglesias, solo que según la ideología de cada observador, santificará una lista y demonizará a la otra; pero el fenómeno es el mismo. Iglesias en 2014 buscaba hacer colapsar el régimen de 1978, o lo que es lo mismo, el sistema constitucional español. Alvise, o su lista de Se Acabó la Fiesta, no es ni siquiera un partido, ni que se sepa, tiene intención de construir alguno, como sí tuvo que hacer Pablo Iglesias. El problema es que fracasaron en esa transición de lista electoral a partido político. No pudieron dominar las mismas fuerzas que pusieron en marcha, y que también les impulsó. Esto no es equidistancia, sino puro análisis político. También hay que decir que las similitudes acaban aquí, pues todo lo demás es antagonismo. En cuanto a Alvise, no conocemos qué pretende hacer colapsar, salvo a él mismo. Los votantes son exigentes. No perdonan los engaños.
En cuanto a Luis Pérez Fernández, conocido como Alvise, es realmente un agitador político, un radical procedente de la lista pseudosocialista de UPyD de Rosa Díez, que ha derivado en un antisocialismo visceral, como el de la exdiputada del PSOE, y fundadora de Unión Progreso y Democracia. Su última afinidad política estuvo dentro del también extinto partido de Ciudadanos. No podemos encuadrarlo en otro lugar, en el que él mismo no se haya definido.
Deconstruyendo la lista de Luis Alvise
Es claramente una lista personal, totalmente opaca en redes sociales o en información individual, construida con la única seguridad de que el primero de la lista, o sea Alvise, era el único con posibilidades de alcanzar el acta de diputado europeo. La promesa a los integrantes fue probablemente la invisibilidad. Por eso no hay dato alguno de los candidatos 2º y 3º, tanto de Diego Solier como de Nora Junco, con porobable relación familiar con el nº 42 (Gonzalo Junco). Las candidatas 10 y 50 son hermanas, María y Paula España. Esto muestra lo difícil que resulta conformar una candidatura, tanto para los pequeños partidos, como para las listas de ciudadanos. Los grandes partidos modificaron la ley electoral para evitar la pérdida o fuga de votos, tanto a derecha como a izquierda. Casi el único lugar en el que se puede hacer esto son las convocatorias europeas, en donde no impera el mandato del 5% para entrar en el recuento. La paridad electoral (bienvenida) y la obligación de intercalar hombres y mujeres, añaden dificultad en la confección de listas, por la visibilidad que ello implica.
Para una agrupación de electores (Podemos no concurrió como partido en 2014 y obtuvo 1,2 millones de votos) hay que cumplir antes con algunos requisitos, como la obtención de 15.000 firmas o avales debidamente firmados y validados ante la Junta Electoral Central (JUC). Casi todos los integrantes de la lista de SALF, o de la ardilla, proceden de Sevilla, Madrid, Valencia y Baleares. El logo es una ardilla con una máscara de la serie sensación española: La Casa de Papel. Los símbolos son polidireccionales. Todo el mundo puede considerarse antisistema, anarquista, anticapitalista o revolucionario. En el presente caso, la edad media de la lista se sitúa sobre los 40 años, hay algunos estudiantes, pero sobre todo profesionales y directivos de clase media alta, profesores, asesores de finanzas, inversores, asesores ejecutivos, directivos financieros.
Son, si que suponga calificativo alguno, pura burguesía, e incluso de la nobleza, como Sartorius. La burguesía, de la que dijo Karl Marx que era la clase más revolucionaria del mundo, poque se adaptaba a cualquier cambio o transformación social. No son pues una lista para defender los derechos sociales, ni a los más desfavorecidos, ni para reformar un sistema «supuesta» o claramente corrupto. No son, ni pretender serlo, una alternativa a nada. Distorsionan y mucho, pero con una intención y fines totalmente opacos, como su lista, integrada por amigos, conocidos, compañeros de estudios, pero todos totalmente desconocidos, y a los que esta enorme exposición, no debe venirles nada bien. Todo el mundo está buscando perfiles e hilos de los que tirar. Salvo el periodista Vito Quiles, en el número 57, que ejerce periodismo de tendencia o tendencioso, nadie más resulta conocido.
El futuro de Se Acabó la Fiesta
Alvise se sirve así mismo, en su ansia de escándalos y notoriedad. Prosigue con su persecución a la ya diputada Europea Irene Montero, pero habrá que poner límite a estas actividades difamatorias y de acoso. Ya han ido a buscarla en su residencia en Bruselas. Tenemos unos partidos sistémicos que persiguen su propia supervivencia, y que colaboran gustoson en la estrategia de tensión y crispación, que acrecientan cada día. No solo la oposición, de la derecha radicalizada a la más radical, sino también en el campo del gobierno de coalición,hay quienes se comportan como hooligans gubernamentales. El deterioro es enorme, y la indefensión del «ciudadano manso», como dijera Javier Marías, es total. Ya no hay ni siquiera ejemplos que seguir, salvo raras excepciones. El Parlamento español es un vulgar fondo sur de un estadio de fútbol.
Alvise es un populista, entre muchas otras facetas, pues cuando dice que renunciarán a los sueldos de europarlamentarios, lo que no cuentan es que probablemente el nivel retributivo de cualquiera de ellos, es superior al salario de parlamentario europeo. Esto tampoco es malo, ni reprochable, pero el hacer un uso populista sí. ¿Por qué renunció Donald Trump a su salario presidencial de los EEUU? Dudamos incluso que los números dos y tres de la lista de la ardilla recojan sus actas, aparte de Alvise. Si lo hace alguien más será sobre el entorno del número 10.
Parecía la jugada perfecta, pues al no existir programa electoral, no hay promesas que cumplir, salvo excentricidades. En el Parlamento Europeo solo se obtiene visibilidad, y eso sí lo han logrado. Pero igual que la luz beneficia, el exceso puede quemar i incluso cegar. La sensación es que al menos el 80% de esa lista no deseaba ese nivel de exposición, porque le prometieron justo lo contrario.
Lo que pensamos es que esos tres parlamentarios de SALF son un regalo envenenado. Hay que hacer propuestas excentricas y altisionantes que no conducirán a camino alguno. La crispación y la tensión beneficia a alguien que no está a la vista. Lo primero es sembrar dudas sobre el proceso electoral y para ello, Alvise ofrece un programa informático que detecta ese fraude, y siembre dudas sobre la custodia y el sellado de votos, obviando que en España hay organismos públicos que garantizan la inviolavilidad del voto (INE/JEC/Correos). La cadena de custodia del voto no se rompe en ningún momento.
La conslusión es que sea lo que sea SALF, puede acabar igual que empieza y quizá el nombre escogido, sea más premonitorio de lo que creyeron sus autores. Hablamos de ellos, porque en el anterior artículo, el del día 5 de junio habíamos escrito esto: «La sopresa electoral puede darla el ciudadano Alvise, que podría alcanzar el acta europarlamentaria, con su candidatura de Se acabó la Fiesta. Alvise pasa por ser un gran fabricador de bulos, y procede también de la descomposición de Ciudadanos. Un enigma». Show must go on
Enrique Bohórquez, editor de Melilla HoyRecuerdos de un editor (1999-2004)Senadores Díez de Otazu, e Isabel Moreno y Ignacio Velázquez
Hace un año, con ocasión del 12º aniversario, empezamos a escribir sobre «las deudas del Alminar» con respecto a cosas, acontecimientos y personas sobre las que no habíamos escrito nada. Y una de ellas era el Melilla Hoy y su significado en la historia de la ciudad. El problema es que vivimos en un mundo de antagonismos, de filias y de fobias, lo que convierte en un ejercicio arriesgado, el simple hecho de expresar opiniones, o incluso elaborarlas. La generalidad de los debates actuales está asentado sobre los argumentarios. Son muy pocas personas las que tienen o reconocen tener amistades, o conocimientos entre las diversas facciones en litigio. Sin embargo, por debajo y sin luz pública, las relaciones son más habituales de los que luego se reconocen abiertamente.
Conocemos al editor Enrique Bohórquez desde su llegada a la ciudad allá por el año 1985, cuando ante la ausencia de prensa fundó en compañía de Ayú Lalchandani, el Melilla Hoy, que en sus primeros años era afín o cercano a los socialistas, o al menos eso creía toda la derecha melillense, que entonces era mucha y muy beligerante. De hecho, fue el único medio que en 1986 recibió con esperanza al delegado Manuel Céspedes, al que se calificó como «el pacificador», pero esto nadie lo recuerda, o ni siquiera lo sabe; bien porque no se quiere, o por desconocimiento. Este simple dato avala la enorme importancia de la existencia de prensa libre, en el formato que sea, y de la pervivencia de las hemerotecas, debidamente conservadas, y en total acceso público, para que no nos hinchen de memoria sesgada.
La situación actual es de condiciones de libertad muy estrechas, de prensa y medios de tendencia, y en la que muchos sucesos y opiniones simplemente se evaporan. Esto empezó allá por el año 2010, y motivó la aparición del Alminar, para poder escribir sobre acontecimientos que no aparecían en ningún otro lugar y opiniones ya difícilmente publicables, que ponían en riesgo las líneas editoriales. En el primer año de existencia de este blog (2011), surgió la aventura de El Vigía, de Juan José Medina, al que no se podía nombrar, y que fue el gran antagonista de todo poder posible (El Telegrama, TVM, El Faro), solo que la suya era ya la aventura final, en términos de comunicación.
Recuerdos y portadas del quinquenio envenenado
La presentación del 2º tomo (1999-2004), al que hemos calificado como el quinquenio envenenado, fue en delicado equilibrio de presencias y ausencias. Es la etapa que convulsionó la ciudad y en la que crearon unas turbulencias que todavía se dejan sentir, porque en Melilla no existen evoluciones personales o políticas. Aquí se producen tornados y terremotos políticos. En esos 5 años hubo 4 presidentes, dos mociones de censura y la intervención del Partido Socialista por parte de Ferraz, con la expulsión de su ejecutiva. Pero sobre todo, llegó la catástrofe del GIL, o lo que es lo mismo, la camorra pura y dura. El gobierno del Estado, presidido por Jose Mª Aznar, tuvo que retirar a Melilla las competencias de urbanismo, porque la madre del cordero en nuestra ciudad es el suelo, y de «aquellas corrupciones las presentes«. La cuestión es que todavía no se puede hablar de todo eso, incluso si eres Bohorquez, o Ignacio Velázquez, que también estaba presente. Y si ellos no pueden, en El Alminar tampoco, aunque sí marcamos la zona, como en Bomber Command, con bengalas de colores.
Sobre este segundo tomo escribiremos algo que se dijo en la tertulia, que el título escogido restringe el ámbito que pretende abarcar la publicación, de la que se echa de menos algo más, o bastante, edición. Una pequeña introducción sobre la década seleccionada la convertiría en un producto más sólido, También un pequeño comentario sobre las noticias y portadas seleccionadas. Algunas solo tienen sentido para los que vivimos aquellos acontecimientos, y que por tanto sabemos contextualizarlos. En Melilla nadie es capaz de resistir su propia hemeroteca, por eso urge digitalizarla, antes de que desaparezcan o la quemen como la gran biblioteca de Alejandría o la abadía del Nombre de la Rosa.Y cuando escribimos nadie es nadie.
El Poder político es insaciable con el halago, y totalmente alérgico a las críticas. El que es un santo para unos es el mismísimo diablo para otros. El culto a la personalidad se sigue exigiendo como si fuese un tributo. Por eso, en instantes complicados hemos recibido el apoyo decidido del editor del Melilla Hoy. Pese a las diferencias vitales e ideológicas, hemos mantenido la amistad y afecto de los primeros años. Por eso no dudé en acudir a la presentación de este segundo tomo, realizada de modo personal. A quien no le parezca bien es problema suyo, no nuestro. Hemos visto demasiado, y en nuestra querida ciudad nada es lo que aparenta ser o pretende, en el ámbito del escaparate público.
Auschwitz, la estación del infiernoNetanyahu, Ariel Sharon, Simón PeresConcentraciones en MelillaVíctimas conflicto Israel-PalestinaFuerzas de Defensa de Israel
La Convención para la Prevención y del Delito de Genocidio fue promulgada en 1948 por la Asamblea de Naciones Unidas. Su definición, firmada por la casi totalidad de los Estados miembros es la siguiente: «En todos los períodos de la historia el genocidio ha infligido grandes pérdidas a la humanidad. El genocidio es un delito que puede cometerse tanto en tiempos de guerra como en tiempos de paz». El Artículo II de la Convención describe el genocidio como: Un delito perpetrado con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso. Tenemos ya aquí unas apreciaciones importantes, una es la intencionalidad de destruir, y otra el alcance, que puede ser total o parcial, y circunscrita a un área pequeña, como Srebrenica (8000 muertos), o una área regional grande, como la de los cristianos armenios ¿1.000.000? a manos del Imperio Otomano. A día de hoy, Turquía ni siquiera permite hablar de este tema. Otro gran genocidio fue llevado a cabo por los Jemeres Rojos de Pol Pot en Camboya (1,5 millones de personas).
Los genocidios activos en la actualidad afectan a Myanmar y la población Rohingya, o a Iraq y los cristianos yazidíes a manos del Estado Islámico. Para que exista genocidio tienen que producirse otra serie de condiciones asociadas: Matanza de miembros del grupo. Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo. Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial. Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo. Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo. Los otros dos focos de genocidios activos se concentran en Sudán y Sudán del Sur
La Guerra de Gaza
Gaza no está en guerra con Israel, ni la autoridad Nacional Palestina, ni la población Palestina. Es Hamas, un movimiento radical islamista de carácter totalitario que se hizo con el Poder político en 2007, el que llevó a cabo el pasado 7 de octubre un ataque bélico o una acción de guerra contra Israel, con el lanzamiento de más de 5000 cohetes, y la perpetración de matanzas intencionadas sobre población israelí, que alcanzó la cifra de 1400 víctimas. La mayor matanza de judíos desde el Acuerdo de la ONU sobre la partición del territorio de Palestina en 1947. El modo de matar (violaciones, mutilaciones, quebrantamientos de extremidades, seccionamientos corporales, evisceraciones y decapitaciones), convirtieron ese día en una de las jornadas más escabrosas de lo que va de siglo. ¿Qué pretendió Hamas? Es algo que ningún experto ni analista del mundo árabe ha logrado descifrar. La acción de guerra, más que atentado, debía prever que la respuesta del Estado israelí nos llevaría a una «guerra total» contra el movimiento islamista, con el que existía cierto grado de «contención» que no tolerancia, por parte de Israel.
Desde la guerra de 2014 y el fin de las Intifadas, no habían existido grandes escenarios bélicos tan amplios. Permanecían eso sí, la presión israelí sobre todo el territorio, sobre las fronteras, y la política de autorización de nuevos asentamientos en los territorios palestinos, así como múltiples atentados y lanzamiento de cohetes desde Gaza. Una tensión mutua y permanente entre un Estado y un movimiento de milicias armadas. Quizá la causa haya que buscarla en el propio Benjamín Netanyahu, que gobernó Israel de modo ininterrumpido entre 2009 y 2020. Las dos guerras más sangrientas, la de 2014 y la presente, ocurren durante sus gobiernos. ¿Estamos ante el Milosevic israelí?
El siglo XXI concentra suficientes ejemplos de mandatarios belicosos y endurecidos, como para que haya que recurrir a comparaciones excesivas y desafortunadas, que permiten una fácil defensa de la potente división mediática israelí. Por mucho que se quiera estirar la comparación, y la tentación sea demasiado fácil, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), están muy lejos de las acciones despiadadas e inhumanas de las Waffen SS en Europa. Sin embargo, las milicias mercenarias del ISIS (Estado Islámico) y de Hamas, sí las recuerdan, sobre todo en el modo de matar, y en el ensañamiento con las víctimas. ¿Calculó mal Hamas las consecuencias de su acción del 7 de octubre, como lo hiciera Japón el 7 de diciembre de 1940 en Pearl Harbour? Probablemente sí, y despertaron a un dragón dormido, el dragón de la guerra total, la destrucción absoluta, y el sufrimiento infinito de los civiles. Decimos esto sin que sea posible equipar a un Estado con una milicia armada cuyo único objetivo es el terrorismo, la guerra y la destrucción de Israel.
Es el Martirio de Gaza, como lo define Norman Finkelstein, solo que en esta ocasión Hamas no puede eludir su responsabilidad ante la apocalíptica situación a la que ha llevado a Gaza. Según este autor judío estadounidense (muy cuestionado), las desproporcionadas y violentas respuestas de los gobiernos de Israel ante cualquier agresión (doctrina Dahiya), son una advertencia y un medio disuasorio, ante cualquier posibilidad de sumarse al conflicto por parte de los innumerables Estados, y de milicias armadas que pretenden la destrucción completa del Estado israelí. Es evidente que no se ha producido una escalada internacional del conflicto, como auguraban algunos pensadores arabistas, pero también ha restado apoyos a Israel y «su derecho a la defensa» frente al terrorismo. No todo está justificado, aunque la presente situación tenga pocas salidas. Pese a las innumerables críticas a los Estados Unidos, es también un hecho que la única válvula de contención para acciones más desproporcionadas de Israel, está en los gobiernos de Washington. Lo sucedido el pasado 7 de octubre fue demasiado extremo y salvaje. Aunque sirva de muy poco, más bien de nada, Hamas ha reconocido errores en esa acción criminal, que será la última que lleven a cabo, porque su desaparición será completa tras esta guerra, que debería ser la última para la franja, un territorio de 351 kms2 totalmente rodeado por Israel.
Guerra y Paz y dos Estados
La destrucción completa de Gaza, el desplazamiento de toda su población, la ruina total de su economía, y por supuesto, las varias decenas de miles de muertos y de heridos, no son un horizonte admisible para ningún Estado democrático, pues después de la guerra ya no existirá nada.
Según las cifras recopiladas por la Organización de Naciones Unidas, las cifras de heridos en las dos últimas décadas de conflictos de diverso grado, son muy elevadas, multiplicando de modo exponencial a la de fallecidos. En la guerra de 2023, la que supondrá el fin político de Netanyahu, el número de heridos rebasaría los 100.000, según las organizaciones humanitarias sobre el terreno gazatí. Incluso Ariel Sharon, el gran halcón, derivó hacia posiciones moderadas, tras el abandono de Gaza por parte de su gobierno en 2005. Solo Netanyahu discrepó abiertamente de esa posición.
El gobierno de Israel tendrá que detener la guerra, primero de modo temporal y luego definitivo, porque el riesgo sanitario para la totalidad de la población, atrapada en el sur de la Franja, es elevadísimo. Sin pretenderlo, y no es la intención de Israel, se puede causar una hecatombe para la población civil de Gaza. El gobierno de Netanyahu tendrá que detener la guerra porque no ha conseguido, tras 100 días de ofensiva militar, ninguno de sus principales objetivos: la liberación de los rehenes, y la desaparición física de Hamas, pese a que afirma haber eliminado a más de 8000 de sus milicianos.La guerra de 2023, le ha destapado como el gran halcón, nombre con el que se designa a los políticos israelíes más intransigentes.
Hamas tendrá que liberar a todos los rehenes, estén en el estado que estén, porque de no hacerlo no tendrán ninguna posibilidad de sobrevivir. No saldrán nunca de sus túneles. Más guerra y más destrucción ya solo añadirán sufrimiento a la población civil, inocente en su mayoría de esta guerra, y ajenos a las acciones e intenciones del movimiento islamista. El tiempo ya corre en su contra. La muerte de más rehenes les dejará sin opción ninguna. Lo que imaginaban como una baza, será su condena.
La lucha por la culpa y la responsabilidad
Se libra en la redes una intensa lucha mediática por la culpa y la responsabilidad, con Roni Kaplan, y HoyPalestina, en posiciones visceralmente enfrentadas, como principales cabezas visibles de ese otro conflicto, el de la información y de la responsabilidad. La información que nos llega está muy condimentada, con la especie y el veneno del odio esparcidos, y no permite ver el final de un conflicto, que indudablemente lo tendrá. Retrotraernos a la guerra de Judea en el siglo I, al dominio Otomano, o a la Administración Británica (muy negativa), no sirve de nada.
El reconocer esto no implica justificar nada de lo que está sucediendo, pero sí lo explica, aunque tampoco sirva, ni a los muertos, ni a los heridos, que ascienden de mil en mil cada día. Las pérdidas humanas de la FDI, empiezan a hacerse insostenibles, incluso para alguien tan convencido, y poco dado a reconocer nada, como Netanyahu. Nadie quiere ser culpado o responsabilizado de esta barbarie, aunque asistamos a otras parecidas, pero con menor difusión mediática. La cifra de victimas actual supera la de todas las guerras anteriores.
Sin embargo, ni siquiera la Guerra de Ucrania divide a la opinión pública mundial como la guerra en Palestina, siendo mucho más peligrosa la primera, en la que algunos dirigentes rusos se manifestaron proclives a usar armamento nuclear, llegado el caso. ¿Por qué ocurre esto ? Por el antijudaísmo y de fondo, que subyace en este conflicto desde 1948, y que también está afectado y contaminado por posiciones ideológicas y políticas, y por la islamofobia más reciente. En todo este tiempo, hemos visto a reputados analistas posicionados en uno u otro lado, quedar invalidados por posiciones inadmisibles para alguien que pretender ejercer como intelectual. El intelecto debe servir para aportar soluciones, y no para mantenerse en una posición fija. Si algo puede aprenderse, es que todo es tan complejo y tiene tantos matices, que difícilmente puede mantenerse una posición inequívoca. Paz y dos Estados, esa es la única solución.
La cuestión del genocidio
Un Estado puede denunciar a otro por un posible delito de genocidio, crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y crimen de agresión. La denuncia presentada en el TPI (Tribunal Penal Internacional) de La Haya fue presentada por Sudáfrica, un movimiento político muy extraño. El Tribunal Penal de La Haya ya emitido varias sentencias condenado tanto a Hamas como a algunas de las represalias israelíes como crímenes de guerra. Es presumible que la denuncia sudafricana, no sea admitida como «genocidio» y sea derivada hacia la calificación como crímenes de guerra, que deberán ser probados. El último genocidio demostrado y condenado fue el de Ruanda (1994).
Aun así, esta cifra enorme de víctimas tendrá sus consecuencias. La guerra debe detenerse al finalizar enero. El riesgo para la población civil palestina, desplazada a la zona sur de Gaza, es elevadísimo. Epidemias y otras enfermedades derivadas de la ausencia de techo, agua, alimentos, y medicamentos, pueden hacerse presentes y diezmar a la población, y causarse aquello, que ahora mismo ni está presente ni en el horizonte más inmediato.
El futuro pasa por la paz, la existencia de dos Estados tal y como estableció la ONU, el reconocimiento pleno de Israel, la reconstrucción de la Autoridad Nacional Palestina, la detención de los asentamientos, la desaparición de Hamas de la Franja, y probablemente por el fin político de Benjamín Netanyahu, que quedará marcado por el clamoroso fallo en la seguridad de Israel, el sello de identidad de su gobierno, en la matanza del 7 de octubre, cuya responsabilidad es atribuible íntegramente a Hamas.
Rafael Lozano Lee el Acta de Méritos Relevantes Francisco Pérez entrega la distinción a Matilde Gómez Compañeros de Vigilancia Aduanera y HaciendaEl MAOC-N homenajea a Carlos Esquembri
En la mañana de hoy, en la sala de Juntas de la AEAT, en un acto presidido por el delegado de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria Francisco Pérez, acompañado por el secretario general Rafael Lozano, y telemáticamente por la delegada especial para Andalucia IsabelFernández, desde Sevilla; otorgaron su máxima distinción al funcionario de Vigilancia Aduanera y oficial jefe intructor de operaciones especiales Carlos Esquembri Hinojo, fallecido en acto de servicio en aguas del Atlántico Norte, el pasado 18 de marzo. En concreto se trata del Reconocimiento de Méritos Relevantes, por su actuación en la interceptación de un velero, desde el patrullero de altura Fulmar de la Agencia Trubutaria, embarcación de la que era su primer oficial. En el acto de reconocimiento estaban todos sus compañeros de Vigilancia Aduanera de Melilla, los delegados de Hacienda y del Tribunal Económico Administrativo, y del Ministerio de Justicia, ya que la causa e investigación de este accidente se sigue en la Audiencia Nacional.
El Secretario General de la AEAT leyó el acta del Reconocimiento de Méritos Relevantes, y el Delegado de la Agencia Estatal realizó una semblanza del funcionario Carlos Jesús Esquembri, en la que destacó su gran valía profesional y personal, así como su competencia profesional en el desempeño de su labor, y su reconocida capacitación como Jefe e Instructor de Operaciones Especiales. En representación acudió su viuda Matilde Gómez, quien recibió la placa, la certificación y un ramo de flores. Al emotivo acto de reconocimiento, en el que quedó de manifiesto el cariño y el respeto que se le profesaba, tanto en la Administración, como en cualquier otro ámbito de sus múltiples facetas personales; siguió un desayuno de confraternización.
Este es el 3er reconocimiento que recibe Carlos Esquembri. El 16 de julio, fue homenajeado por la Comandancia Naval de Melilla, con motivo de la festividad de la Virgen del Carmen, patrona de marinos y marineros. El pasado 18 de octubre, fue distinguido por el MAOC-N (Centro de Análisis y Operaciones Marítimas en materia de Narcotráfico, en Palma de Mallorca, en donde fue distinguido de modo especial, por su competencia profesional y capacitación. El MAOC-N es un organismo internacional con sede en Lisboa, e integrado por España, Portugal, Reino Unido, Francia, Italia, Países Bajos e Irlanda, con la participación de Interpol, representada en embarcaciones españolas por agentes del Cuerpo Nacional de Policia.
Accidente en el Atlántico Norte
Todo esto que hemos escrito, explica la presencia del buque español Fulmar en aguas internacionales. Cuando una embarcación, en medio del Atlántico, por donde discurre la autovía marítima de la droga, en el paralelo de Las Azores, apaga el AIS (Automatic Identification System), activas las alertas de tráfico sospechoso. Esto ocurrió con el velero de bandera maltesa y tripulación de Europa del Este, al que interceptaron en día 18 de marzo. Uno de los momentos siempre arriesgados es el abordaje de las embarcaciones interceptadas, que se realiza con una de las dos naves auxiliares, situadas cada una a babor y estribor del Fulmar. En esta ocasión, en el contacto entre ambas embarcaciones, la parte inferior del velero cae y engancha la nave de presa del Fulmar, la levanta y la hace volcar, con sus 6 tripulantes a bordo. El Fulmar está a pocas millas de distancia, que recibe las señales automáticas de los chalecos salvavidas e inicia inmeditamente la aproximación. La lancha auxilar de Vigilancia Aduanera no tiene el dispositivo automático antivuelco, que será accionado por uno de los tripulantes de la lancha de presa. Todo es rápido, la confusión enorme. Se produce el abordaje del velero por parte de los aduaneros españoles, que identifican los fardos de droga, a la vez que rescatan a los agentes del agua y recogen, ya incosciente, al oficial Carlos Esquembri.
Se encuentran a 700 millas al oeste de Canarias y a unas 300 al sur de Las Azores. Estan todos en la cubierta del velero, el Fulmar lanza su segunda lancha auxiliar mientras se aproxima a la embarcación interceptada. En la confusión, y mientras intentan reanimar a Carlos Esquembri, uno de los narco-tripulantes lanza una bengala que origina el incendio del velero, lo que provocará a la postre su hundimiento. La confusión se convierte en caos, y el Fulmar deberá iniciar el rescate tanto de su tripulación de abordaje, la ya imposible reanimación del primer oficial, como la de los integrantes del velero, que ingresarán inmediatamente en los calabozos del buque aduanero. La guerra contra el narcotráfico es en verdad una guerra. El Fulmar es equivalente a una corbeta de La Armada.
Son héroes civiles, son funcionarios de la Administración Tributaria, son agentes de la autoridad, a los que no se identifica con operaciones tan arriesgadas. Sin embargo, el Fulmar lleva en su cubierta dos ametralladoras pesadas, y espacio para un helicóptero. Estaban muy lejos de cualquier posibilidad de ayuda. Se enfrentaban a este riesgo entre dos y tres veces al año, en navegaciones superiores a un mes, y con pocas posibiliades de relevo, porque las tripulaciones escasean. El 20 de enero habían interceptado un barco que transportaba vacas hacia el Líbano, de tripulación asiática, cargado con 4500 kgs. de heroína, en lo que fue el mayor alijo incautado hasta la fecha. Con poco más de un mes de descanso, la tripulación del Fulmar fue de nuevo reunida y enviada a una interceptación larga y difícil, ya que los tripulantes del Rothmans, demostraron estar muy capacitados, con constantes cambios de rumbo, y con una navegación sostenida de entre 7/8 nudos.
Complace ver el reconocimiento del Estado a la figura de Carlos Esquembri, el cariño y respeto con el que hablan de él sus compañeros, las distinciones de las que se le hace objeto. Pero el sabor es agridulce, porque debió regresar de esa misión, como tantas otras veces. Es guerra pura y dura contra un enemigo que cambia de aspecto en cada ocasión. Era la vida que había escogido y de la que estaba orgulloso, por eso no podemos decir nada más, salvo agradecer que se le reconozca de esta manera, y tener la satisfación de haber compartido con él tantos buenos instantes. Ese es el gran consuelo.
SS. MM. Los Reyes Felipe VI y Letizia Palacio Real de Madrid Narváez, el espadón de LojaMonarquía Constitucional
Los Borbones en Pelota
El silencio y el alejamiento son necesarios, pero hay que ponerle fin cuando puede llegar a confundirse con la aquiescencia total sobre el estado de lo que nos rodea, o cuando la gravedad de algunos asuntos requiere un posicionamiento sobre ellos. Un gobierno no necesita defensa externa porque cuenta con suficientes medios para ello, pero con las personas que integran o constituyen la Jefatura del Estado, la cuestión es distinta. No pueden salir a defenderse de modo público de cuestiones particulares o personales. Cuanto más alto se está en el Estado, menos errores deben cometerse y más expuesto se está. La cuestión es compleja, porque la ausencia de respuesta aumenta la impunidad.
En 1868 se publicó en España la mayor sátira política posible contra una Reina de España, en concreto Isabel II. Eran viñetas obscenas y pornográficas contra la Reina, en las que se la representaba de la manera más indigna posible. Tanto a ella como a toda la familia Real y sus colaboradores más cercanos. La bajeza en España puede ser realmente extrema, y la manera más fácil es cuestionar la sexualidad o las relaciones de la reina. Aunque sigue sin saberse quien o quienes propiciaron aquella acción infame, se atribuyó siempre a los hermanos Becquer y a su imprenta sevillana, y se tuvo al general Narváez, «el espadón de Loja», como su inductor o propiciador. La consecuencia de todo ello fue la caída irremediable de la Reina Isabel II; «la mil veces traicionada«.
La intención queda meridianamente clara en el excelente estudio de Pilar Burdiel, sobre esta etapa y estas publicaciones denigratorias: La fijación crítica en el cuerpo y la sexualidad de la reina– para deslegitimar a la monarquía isabelina; para lograr la pérdida de respeto entre sectores amplios de la población y, en último término, para crear el ambiente propicio y también la justificación moral de la revolución que la destronó en 1868. Algo similar sucedió en Francia con Mª Antonieta, dice la autora del estudio Los Borbones en Pelota, en el que se llegaba a dibujar a la Reina de España «copulando con un asno»: ¿Actuó la personalidad de Isabel II (considerada tan peculiar) como caja de resonancia y caleidoscopio de las contradicciones de su época respecto a qué cosa debía ser la monarquía constitucional y qué cosa debían ser las mujeres?
¿Qué molesta, la monarquía o las mujeres? preguntamos desde el Alminar, en el que no vamos a defender a nadie, pero sí señalar que quienes deben y tienen capacidad para ello, no lo hacen. En el diseño de Estado que se configura tras las presentes turbulencias territoriales, no caben ni el actual modelo de la jefatura del Estado, ni la redacción constitucional en vigor. El camino más fácil para crear una crisis profunda, es abatir la imagen pública de la Reina, tanto da si es consorte como titular. Sigue siendo así de machista la historia. Y en eso se está, sin que nadie sepa como atajar ese despropósito, en los que las supuestas intimidades de la Reina Letizia salen a la luz, sin ningún criterio de verificación posible. Las ambiciones personales no se detienen ante nada, ni nadie. No reconocen lealtades de ningún tipo, y ya hay muchos sectores interesados en los microestados autonómicos. En las anteriores constituciones españolas, salvo las dos republicanas, solo se pretendía seguir el modelo inicial de la Revolución Francesa (1789), que no era otra que la proclamación de una monarquía constitucional
Acoso y destrucción de la imagen de la Reina
Francia destruyó la imagen pública de la Reina y luego la decapitó en un una plaza pública, lo que constituyó un crimen de Estado que sigue dividiendo a la sociedad francesa, después de haber hecho lo mismo con el Rey. España ha abatido dos veces a su monarquía, y ha contado con innumerables guerras dinásticas y reposiciones. Otra Reina tratada con crueldad fue María Victoria del Pozo, esposa de Amadeo de Saboya, a la que llamaban «la reina de las lavanderas». La memoria y biografía de esta reina ha sido rescatada por Carmen Gallardo. Nadie cuestiona la calidad democrática de las monarquías constitucionales europeas (Inglaterra, Holanda, Bélgica, Dinamarca, Suecia y Noruega), pero sí se puede poner en solfa a todas las repúblicas procedentes de los antiguos países socialistas. La cuestión no es pues la forma, sino el contenido y el fondo. Pilar Burdiel lo borda en su estudio: «Desde el principio, Isabel II quedaba excluida del formato de representaciones asociadas al monarca heroico, masculino. Sus virtudes (y sus vicios) habrían de ser esencialmente femeninos. Desde el ángel de inocencia de su niñez, pasando por la imagen de la madre cristiana desprendida y piadosa, hasta la Eva lasciva, la mujer caprichosa, esclava de sus pasiones, del final del reinado». Se repite el mismo esquema, da igual el siglo.
El cortesano resentido y el amigo traidor
¡Cuidado no nos acontezca esa ignorancia rayana en la demencia, no infrecuente, que llega a tomar a un enemigo por amigo y viceversa! San Agustín
La traición personal, política, siempre anida cerca. El entorno sevillano era el feudo del mayor enemigo de Isabel II, el duque de Montpensier, cuñado de la Reina, y que jamás apareció en las sátiras, como señala Burdiel. Aquí tenemos pues otro elemento importante, el resentimiento cortesano, las ambiciones familiares, y cualquier otra maldad humana, disfrazada de falsas razones de fidelidad, pureza dinástica y supuesta lealtad a la institución. Ninguna buena intención existe en el libro del antiguo y todopoderoso director de Hola, aunque pretenda estar cargado de ellas. Es una repetición de ripios, lugares comunes, material de relleno, cascajos y juicios de valor trasnochados, con un propósito escondido que hemos explicado.
Señalaremos los nombres para que queden asociados con la villanía, afirmando que no creemos nada de lo afirmado en un libro infame: Yo y Letizia de Jaime Peñafiel (Peñainfiel, como también se le apoda), que quedará ligado a una obra infame y absurda. Cualquier persona tiene un pasado, salvo que esa afirmación pretenda referirse a algo más medieval. El resentimiento de este personaje es infinito y no decae con el tiempo, además de que conceptualmente resulta decimonónico. Ni vale nada lo que escribe y publica, ni valor alguno tiene lo que supuestamente calla. Eso sí, el daño es inmenso, pero no por lo que dice, sino por la intención. Alguien ha querido cerrar una vida de escritura pobre, con una acumulación de cieno y guano. Solo un medio digital, http://www.elnacional.cat, está aventando este pretendido escándalo, aunque real.
Distinta y aún peor consideración merece el amigo traidor, Jaime del Burgo. Inversor privado, abogado, empresario, amigo personal de la periodista Leticia Ortiz, y del círculo de confianza ya como Reina. Hijo del diputado del Partido Popular del mismo nombre, y que fuera ex presidente de la Comunidad Foral de Navarra. Testigo de las capitulaciones matrimoniales y de la boda de Letizia Ortíz. Probablemente obsesionado con ella, volvió a entrar en el círculo íntimo y familiar, al contraer matrimonio con su hermana Telma Ortíz Rocasolano. Su condición navarra podría situarle en la órbita del carlismo, tradicional y secular enemigo de la actual familia borbónica en la Jefatura del Estado. Cuanto menos se diga de él, mejor.
Todo lo que insinúan, mencionan y juzgan es incomprobable, y por tanto no puede refutarse ni afirmarse. Tampoco se puede calibrar la intencionalidad, aunque se adivina. El final de esta campaña no puede estimarse tampoco.
S. A. R. Leonor de Borbón jura La Constitución Benito Pérez GaldósFrankenstein, de Mary ShelleyLos libros de AznarSede de VOX en Melilla
La Democracia es la suma, que no Sumar. Tenemos a 24 millones de votantes, perfectamente divididos en 2 bloques, completamente legítimos y legitimados para gobernar. Se trata solo de ver quién suma más. Al Partido Popular no le salieron las cuentas con VOX, ni al Partido Socialista con Sumar. El resto, también representado, es la amalgama. ¿Cual de las dos sumas es la más representativa? Evidentemente sería aquella que logre sumar a un mayor número de partidos, aunque muchos sean de tendencias opuestas. La amalgama, que algunos llaman Frankenstein, alcanza 1,5 millones de votantes y agrupa a 6 partidos, aunque algunos de ellos sean tan comprometidos como EH Bildu, Esquerra y Junts siendo el más conflictivo por sus exigencias, el último, que ha impuesto unas condiciones sine qua non (indispensables), que estiran hasta el límite mismo, las costuras constitucionales y legales.
Por gobernar se está dispuesto a pagar cualquier precio, y eso lo hemos visto a lo largo de la actual etapa constitucional española, en los periodos de ausencia de mayorías absolutas. La pregunta es si se debe hacer o si merece la pena. Y aquí ya hay que dejar la respuesta abierta. La sensación es que no hay un plan preconcebido para desactivar el polvorín separatista, salvo el de dejar correr el paso del tiempo. Se van a llevar a cabo una serie de medidas de condonación y de perdón político, sobre el propio borde o de la legalidad vigente, que puede salir bien o mal, pero que solo es una apuesta y no un plan. Esto es lo que causa inquietud a la ciudadanía. Sería una obviedad recalcar que es potestad de un gobierno legislar, y que puede crear un nuevo marco legal si quiere, porque por eso se trata del Poder Ejecutivo. Solo que las puertas se abren para todos, incluidos los gobiernos futuros.
Ocurre que PSOE y PP, los partidos emblemáticos del bipartidismo, están atados irremisiblemente a sus extremos (EH Bildu, Esquerra y Junts en un lado) y VOX en el otro, y aunque no se quiera reconocer, VOX ha dado más miedo al conjunto de la sociedad española, que los separatistas. La respuesta es sencilla y es porque los nacionalismos separatistas actúan o pretenden modificaciones en sus ámbitos autonómicos, mientras que VOX busca implantar su visión en el conjunto de la nación, incluidos los territorios autonómicos. Esta amenaza impidió al Partido Popular llegar a cualquier tipo de acuerdo con el Partido Nacionalista Vasco, y por eso no le supone ninguna dificultad hacerlo al Partido Socialista. No es lo mismo pretender acabar con las Autonomías y sus lenguas, que intentar detener las derivas secesionistas.
Una de las apuestas en impar y negro y la otra par y rojo. Da exactamente lo mismo. Una pasará y la otra no. Nos podemos perder por cualquiera de los dos caminos. Pero también existe la posibilidad de que no salga mal, de que este arriesgado movimiento político resulte bien, que el nacionalismo separatista catalán esté en proceso de reflujo, y que todo el nuevo equilibrio legal de resultado, pese a las muchas dudas que suscita. Existen el Poder Judicial y el Legislativo, que se renueva en elecciones generales cada 4 años. En una Democracia un partido político no puede ser acusado de dar un golpe de Estado, cuando solo está conformando una mayoría política con suma de votos, gusten o no gusten algunos de esos integrantes. En una Democracia una mayoría puede ser revocada en las siguientes elecciones, y eso tampoco sería un golpe de Estado. Si todo es ilegal, hay suficientes controles en el Poder Judicial. En una Democracia la calle no puede ser una alternativa al Parlamento.
La crispación es máxima, y la agitación política y social también. No se puede alentar la crispación ciudadana con concentraciones contra una mayoría que acaba de salir de la urnas. Los votos son los que han sido. No existe diálogo de ninguna clase, sino repetir los propios argumentos con el mayor estruendo posible. Ahora todo el mundo demoniza al grupo enfrentado adjetivándolo como fascista o comunista, sin que en esencia lo sean ni unos ni otros. Pueden identificarse tics autoritarios, intransigentes, totalitarios, pero de ahí a calificarlo todo como fascista o comunista hay un trecho muy largo. En España sigue sobrando mucha casta y muchas nomenclaturas. Hay demasiado populismo disfrazado de vitolas de diversa índole, muchas de ellas efímeras. Algunas ya desaparecidas y otras en proceso.
Lo que se nos viene encima es el liberalismo político y económico, y el desmantelamiento de los Estados clásicos. Este es el verdadero peligro. La Democracia es la que precisa ser defendida, pero el solo hecho de presentarse a unas elecciones no convierte a nada ni a nadie en demócrata. Los hábitos democráticos se ejercitan y se promueven.
En el Frankenstein de Mary Shelley no se le presentaba como una idea mala, es más se le denominaba como «el moderno Prometeo». Sin embargo es el resultado lo que le convirtió en algo malo. En Waterloo se acabó con una ambición desmedida, la de Napoleón, que sin embargo en su Directorio salvó a Francia y a su Revolución de la locura homicida del Terror, la época más sangrienta de Francia. Napoleón acabó convertido en alguien del que hubo que deshacerse por sus propios pasos.
Cuidado con la maldición de Waterloo. España no se ha desintregrado en el periodo 2018-2023, ni lo hará a partir de ahora, pese a que algunos trabajan de modo indudable para ese fin. El resultado no puede saberse cuando todavía no ha empezado la partida. España tiene futuro.
Blog de Julio Alejandre, autor de las novelas Reporte de una boda y un entierro, Las islas de Poniente y La corona del marReporte de una boda y un entierro.