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Donde nace el arco iris


          Las leyendas de los niños cuentan que en el lugar en el que nace el arco iris hay unos duendes, que custodian un tesoro, que algunos identifican con una olla llena de monedas de oro. Hemos visto muchos arcos iris, en muy distintos lugares. Incluso vimos un arco iris doble, hace no mucho tiempo. Sin embargo nos faltaba ver su nacimiento, el momento y punto exacto en el que arranca del terreno o del agua. Por lo general, este fenómeno óptico suele estar a grandes distancias  desde la posición del observador.

          Esta mañana no ha sucedido eso, el arco iris estaba prácticamente encima de la ciudad, era corto e intenso y hemos podido ver donde nace, en un lugar del mar muy próximo a Melilla, en el que el agua parece hervir. Tanto da que el arco iris provoque la evaporación del agua en la zona de contacto, o que éste surja, a modo de géiser óptico, desde esos vapores. Hemos encontrado el lugar en el que nace el arco iris.

Demasiado mal tiempo


                         Está haciendo demasiado mal tiempo, o un tiempo extraño. Los refranes sobre el tiempo empiezan a no coincidir. Todo está cambiando. Cuando se empezó a tomar conciencia sobre el cambio climático, ya era demasiado tarde para evitarlo.  Cuando la gente ha aceptado la idea, ya lo tenemos encima. También hay que ofrecer literatura. La cohesión y la urdimbre que teje El Alminar es así. Son lazos invisibles, como todo lo relacionado con la física cuántica, aunque los físicos dicen que muy poco de lo que sucede en el mundo cuántico, puede tener su correspondencia con la realidad. Sin embargo, muchas de sus descripciones, son sugestivamente literarias.  Un mismo hecho observado, el pasado miércoles, desde tres puntos distintos de la ciudad, por observadores distintos. No parecía que estuviésemos ante el mismo hecho. Se trata de un arco iris, como otros que ya hemos sacado en otras ocasiones.

             Todo lo relacionado con la observación de un hecho concreto y sus diferentes percepciones, tanto si es la misma persona que mira desde distintos lugares, como si son distintas personas las que observan algo desde lugares diversos, suele resultar apasionante.

                   Cuanto más intentemos precisar algo por medio del lenguaje, más cosas se escaparán a nuestra observación, y cuantos más elementos queramos aportar a una descripción, más nos alejaremos del hecho descrito, por muy evidente y manifiesto que lo consideremos.  Esto es algo que vemos a diario, en cualquier lugar y casi en cualquier circunstancia.  Casi siempre solo es  posible observar. Todo esto es simplemente una parábola. Estamos acabando el primer mes del año 2013, y buscamos posicionarnos ante los nuevos temas y situaciones que se nos vienen encima. Todo parece esta fuera de control, sobre todo, el tiempo climático. Es una simple divagación.

Pasando por el Arco Iris


                   

       Siempre hay solicitudes para  pasar por debajo de algún arco, o por un aro. Muchas instituciones, la sociedad, otras personas; nos han  solicitado que pasemos  por algún aro, o por debajo de algún arco de triunfo?. Ya lo decía el poema:  ” A la gente no gusta que uno tenga su propia fe”. Son muchos lo que no se arriesgan a caminar solos, sin la protección que otorga el rebaño, la creencia ciega y aciaga. Caminar contra corriente no suele ser prudente y más si se escribe de modo público, ante el mundo entero, delante de todo aquel que quiera leernos. Mirar en donde otros han mirado y ver lo que otros no han visto, o no han querido ver.  

                      Yo escogí este camino siempre, hace muchos años ( no siempre con el mismo tino y acierto),  allá por 1990, cuando empecé a escribir  en los periódicos de Melilla.  Inmediatamente quedé fuera de cualquier nomenclatura, y en aquella época uno se enfrentaba al “rodillo socialista”, que no era ninguna tontería. Hoy estamos frente a “la marea azul”.  A lo largo de los años uno va encontrando su lugar, su estilo. Se van corrigiendo errores, puliendo defectos y sobre todo, se va tallando el estilo, la forma de escribir, que es con la que expresamos lo que queremos decir y mostrando aquello que no decimos, pero que también se manifiesta.

                    Parte de mi producción está perdida en el mundo opaco anterior a internet, porque eso también existió, aunque hoy no resulte  difícil imaginar un mundo sin la comunicación total e inmediata que supone internet. 

                    Nunca había visto un Arco Iris en el mar. Fue un regalo visual, una de esas imágenes que a veces nos concede la naturaleza. En el mar no existen los obstaculos que interrumpan la visualización de un fenómeno así. Todo es diáfano  en la circunferencia que nos rodea. Es el máximo campo de visión posible.  La curvatura terrestre (esa que descubrieron los griegos y que el occidente civilizado  y la santa Iglesia tardaron 15 siglos en admitir), concede en el mar la visión  de la mayor  superficie terrestre posible, aunque parezca una antinomia decir que se ve superficie terrrestre en el mar .  Ocurre que en el mar, no hay nada que ver salvo agua. Aunque en este caso no.  Apareció un inmenso e intenso Arco Iris. Luminoso, pleno, gratificante. Y tal y como lo vi, lo comparto en el blog, que eso es también El Alminar.   Por debajo de algunos arcos no importa pasar.

Espectacular Arco Iris


     

          Se pudo ver con las primeras luces del alba. El tamaño de arco iris era realmente espectacular, uno de los más grandes que he visto. Describía un semicírculo perfecto, se podía ver completo. La intensidad de colores era máxima. La tonalidad rojiza se la daba la luz del Sol en el amanecer. Varias cosas se unieron para provocar este efecto. El arco iris es solo una ilusión. A veces es necesario no pensar, detenerse con los fenómenos naturales y contemplarlos. A los pocos minutos empezó a llover. El cielo se tornó gris y todo desapareció. Quedó la imagen en una cámara. La magia de un instante fugaz. Un chorro de luces de colores que parecía emerger o descender.