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Rincones del parque Lobera


 

        El parque Lobera fue creado en la década de 1960 sobre una loma pelada carente de toda vegetación. Batallas y escaramuzas constantes se sucedieron sobre el cerro de la Horca. Con los años y simplemente no haciendo reforma alguna, el parque Lobera ha ido cogiendo una aire bucólico y decadente que lo hace atractivo. En los primeros años de la década de 1990 se intentó convertirlo en un parque de moda, se rehabilitó la fuente e incluso se llegó a instalar un local de hostelería. Por fortuna todo cayó en el olvido y se olvidaron de su existencia. Hace apenas tres años se prometió una reforma y su transformación en “un parque de mil colores y formas”. El inicio de la crisis volvió a salvar el parque.

       Las amenazas sobre su configuración todavía no han cesado. Las excavaciones que se llevan a cabo en el Cerro del Cubo hizo pensar en una extraña idea de continuidad ambiental entre el parque y la loma. Los rincones del parque Lobera son únicos. La abundante sobre se hace notar con la llegada del calor. Los jardineros y cuidadores del parque cumplen a la perfección con su labor. Lo cuidan con esmero. Entre sus laderas destaca un inmenso ficus cuyas raíces se extienden por una gran superficie. Entre ellas buscaba alimento un mirlo. Es uno de los pocos lugares de la ciudad en los que todavía se oye el canto y la actividad de las aves. El silencio en los alrededores ayuda a proporcionar esa sensación de calma.

      Escribir o dar noticia de un desperfecto  en este parque da cierto reparo. Nunca se sabe si va a ser reparado sin más, o si lo siguiente va a ser el inicio de una reforma demoledora. Los bancos de este parque, los del tipo que mostramos, son de los más incómodos de la ciudad. En realidad más que banco parece solo asiento, pues carece de respaldo. Sin embargo, ya escribimos en una entrada pasada que la condición de banco se alcanza con la existencia del asiento. El respaldo es algo que se puede tener o no. No hay manera de sentarse únicamente sobre un respaldo.

       Estos incomodísimos bancos, son solo una pieza de cemento. El que se ve en la foto lleva fracturado más de un mes. Nadie recoge los escombros. Los colindantes están bastante agrietados. El cemento ha superado ya toda su vida útil. Estos rincones son del parque Lobera son muy peculiares. Deberían ser conservados con algo más de atención. Eso sí, sobre este parque, cuanto menos se escriba, mejor.

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