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Imbroda hace cola para ver a Raphael


       Es la imagen del día, la del año, la de la década. Juan José Imbroda, el todopoderoso Presidente de La Autonomía de Melilla, ha hecho cola desde primeras horas de la mañana, para sacar sus entradas (tenía derecho a 6), como cualquier otro ciudadano. Nuca se había visto nada igual en Melilla, nunca nadie lo había hecho antes, pero si Juan José Imbroda lleva 11 años como Presidente de Melilla y más de 30 años en la política activa, es porque sabe anticiparse como nadie a cualquier hecho políticamente peligroso. En los últimos acontecimientos representados en el Kursaal, ha habido todo tipo de comentarios, rumores y hasta evidencias, acerca de la “reserva de  entradas” para los VIP (very important person), Sin embargo, hoy, el presidente Imbroda ha decidido acabar de un plumazo con cualquier especulación y ha ordenado poner todas las entradas a la venta y a la vista del público.

          Además ha tenido hasta suerte, porque había dos colas y la suya, la que se iniciaba en la calle Pablo Vallescá era la buena y en apenas dos horas ha salido del Kursaal con sus entradas en la mano. Los que estábamos en la cola lenta, hemos necesitado dos horas más, para conseguir la nuestra, eso sí, de “gallinero”, osea, de anfiteatro. Pero esto ya ha sido únicamente cuestión de suerte.

      PD: Ha hecho cola sin trampa ni cartón. No tenía “un emboscado”  guardándole el puesto hasta que él llegara. Allí estaba, en persona,desde poco mas de las 09h am. Tampoco ha dejado que le cedieran el puesto, que lo hubiesen hecho gustosos todos los que estaban antess que él. Hoy en El Alminar había otras cosas previstas, pero la noticia del día es ésta. La siguiente versará sobre el caótico sistema de venta de entradas.

¿ Hacia dónde va el gasto del Kursaal-Nacional ?


 

 

      ¿Nos devorará el gasto del Kursaal-Nacional?

               El pasado martes, un Ayuntamiento en funciones, con concejales igualemente en funciones, nos sorprendía convocando un Pleno en el que se aprobaba la petición de un crédito en leasing por un importe de 3 millones de euros (500 millones de la antiguas pesetas), que hay que sumar a los 13 millones ya pedidos anteriormente (2.166 millones de pesetas) . Esto ya nos da la escalofriante cifra de 16 millones de euros o su equivalente de 2.666 millones de las antiguas pesetas. Como es un contrato en leasing, osea un arrendamiento con intereses, hay que decir, que al final del período de pago, habremos devuelto de las arcas públicas de Melilla, al Banco BBVA, al menos el doble de esa cifra, osea, 32 millones de euros o 5000 millones de pesetas.

              Lo que sorprende también de esa nueva petición de crédito es que se destina para el equipamiento, osea mobiliario, cuando todos creíamos que estaba sobradamente incluido en los 13 millones de euros de costo. Estamos ante un Gobierno que nos mantiene deliberadamente a ciegas, uno de los más opacos de la historia democrática, que convoca un Pleno Municipal extraordinario, con todos los diputados locales en funciones, para decidir y aprobar “por la imposición de sus votos”,  una nueva operaciónn crediticia de altísima envergadura. Y eso que todavía no se ha incluido en el gasto el contrato de mantenimiento, que importará una cantidad aproximada al millón de euros anuales.

              Y todo este incremento económico se aprueba, desde el momento de la compra del antiguo Cine Nacional, en medio de una crisis que está devorando la economía del País y de las familias españolas. Se aprueba un nuevo crédito de 3 millones de euros despues de unas elecciones, en las que las promesas de austeridad y evitación de gastos suntuarios y despilfarros diversos, han sido constantes desde el Partido Popular. Se aprueba en una ciudad que supera ya los 10.000 parados y en donde uno de cada tres de sus habitantes está o vive bajo el umbral de la pobreza. Nada de esto se entiende y menos en este momento.

                Y ya que hablamos de gasto y de equipamiento, la puerta de acceso al Kursaal, podría haber sido resuelta de un modo más lucido que este chapón de puerta de garaje, y no precisamente de urbanización de lujo.