Archivo de la etiqueta: comunidad muuslmana de melilla

El modelo de Feria de Melilla


                              Costumbres y tradiciones en La Feria

            La Feria de Melilla acostumbraba a celebrarse siempre en septiembre, y la tradición dicta que deben hacerse en honor a la Virgen de La Victoria, Patrona de la ciudad. Desde las gobiernos de Ignacio Velázquez empezó a oscilarse con el inicio y final de la feria, y luego, a partir de 2007, cuando se trasladó el recinto ferial a la explanada inmisericorde de San Lorenzo, quiso denominarse como “feria del mar”. Acabaron así con lo poco que quedaba del legado del creador de la feria, el político regionalista Pepe Imbroda. En Melilla no hay tradición o costumbre que no se haya roto o variado en función de los intereses reinantes.

                  De aquella feria, mucho más integradora que la presente, no queda nada, salvo los nombres de dos casetas (Bética y Capirote). En la feria del parque “la Comunidad Musulmana”, tenía siempre una caseta, porque en aquellos años la comunidad musulmana era una entidad cultural, y ahora solo existen las asociaciones religiosas. En aquel entonces la asociación de la Comunidad Musulmana la presidía Jimmi Ahmed Moh. La otra asociación, Terra Omnium (Tierra de Todos), estaba presidida por Aomar Duddú. Los partidos políticos también tenían casetas, otras asociaciones culturales, e incluso las asociaciones vecinales. Cuando el modelo de feria empezó a dictarse desde el Poder, todo lo que era costumbre empezó a desaparecer. La caseta socialista, la bodeguiya, desapareció tragada por el modelo porno. Nada de esto queda, ni siquiera el espíritu.

                  Crear un modelo de Feria cuesta esfuerzo, implantarlo y consolidarlo también, pero sobre todo, requiere participación. En la ciudad sin hábitos democráticos, nada que no sea lo impuesto y subvencionado puede sobrevivir. Hay que ensayar año tras año, retirar lo que se vea erróneo y consolidar lo que parezca apropiado. La feria de la ciudad debe representar a todos, y esta no lo hace. Quizá también porque algunos no quieran participar en ella, pero sobre todo porque no se fomenta. Es una feria sin modelo.

                Para hacer una comparación es necesario buscar un equivalente. Melilla no es Málaga ni Sevilla, pero sí muy parecida a Almería. La Feria de Almería se ha expandido, han buscado un solar grande y amplio para su instalación y alejado del centro de la ciudad.  La explanada de San Lorenzo es demasiado pequeña y no puede atender todas las solicitudes de instalación. En cuanto a las atracciones sucede otro tanto. Hay demasiado poco espacio. Cuando se deja todo el suelo disponible a la especulación, suelen ocurrir estas cosas. En San Lorenzo, la feria de Melilla tampoco tiene futuro. En los últimos días, las condiciones sanitarias del recinto ferial dejan mucho que desear.

            En Almería han hecho muchos ensayos con la “feria de día” hasta que parecen haber dado con la clave. Durante toda la semana de feria cierran y peatonalizan el paseo principal, y llevan acabo concursos gastronómicos, exhibiciones folclóricas. Así la gente disfruta del centro de la ciudad, de sus locales de restauración y de sus comercios, sin las molestias del tráfico rodado. En Melilla se ha olvidado hasta la receta del “rape a la Rusadir”, por lo que sería imposible hacer un concurso de gastronomía melillense. No se va más allá del “tradicional concurso de paellas”.

           Han existido dos oportunidades para que todo fuera distinto, la primera en 1986 con Aomar Duddú y la segunda en 1999 con Mustafa Aberchán, pero lo volcaron todo.