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Melilla, año 1497


          

     Melilla fue conquistada en 1497, solo 45 años antes se había hundido para siempre el Imperio Bizantino. El que fuera el Imperio romano de Oriente sobrevivió casi mil años a la caída de Roma. Constantinopla, luego llamada Bizancio, la ciudad consagrada a la Virgen María, ejerció de parapeto a la expansión del Islam primero y a la del Imperio Otomano después, en solitario, durante casi 9 siglos. Mucha gente desconoce que la 1ª Cruzada no se convocó contra el mundo musulmán, sino contra los cristianos de bizantinos u orientales. Sin la protección de Bizancio, los ejércitos otomanos llegaron hasta Viena. Si el Imperio bizantino se hubiese derrumbado apenas uno o dos siglos antes, la historia de Europa hubiese sido otra.

                     Las antorchas de Melilla

     Llegando a Melilla por la noche, las luces de la ciudad se proyectan como antorchas sobre el agua. El faro de Melilla ya es solo simbólico, pues las luces de la ciudad orientan mucho más y mejor.   Sin embargo, en 1497 esto no era así, la oscuridad debió ser absoluta. La Crónica oficial de la conquista habla de que la flota de desembarco  se mantuvo en posición hasta la noche, para no ser advertidos. ¿Dónde y por quién?. Troya estaba en la línea visual de Ténedos, la isla a la que se retiraron los griegos. Melilla está en la línea visual de Chafarinas. Probablemente la flota de conquista se mantuvo en aquella posición hasta la noche.  La respuesta al por quién es clarísima, por los bereberes, los amazighes, los mauritanos,  los habitantes de siempre, incluso desde mucho antes de los fenicios.

        La conquista se llevó a cabo para dar cumplimiento al Tratado de Tordesillas de 1494, cuyos términos habían sido previamente fijados en el Tratado de Alcaçobas en 1479, entre España y Portugal. Todo lo que no sea reconocer esto, es seguir falseando la historia de Melilla. Fue una conquista en toda regla, llevada a cabo por la 1ª potencia militar del Mundo, pero no en nombre de España, sino en el de la Casa de Medina Sidonia. Los Reyes Católicos habían renunciado a ocupar la plaza, tras el devastador informe de Martín Galindo: “Melilla está rodeada de moros alárabes por todos lados, y antes será carnicería de cristianos, que población de ellos”. Que verdad histórica más grande.

     Carlos I de España, el César Carlos, el monarca más grande que haya tenido nunca este país, visitará Melilla, aunque desde la distancia. La flota del más grande monarca hispano se mantuvo en el Atalayón. La villa de Caçaça se había perdido ya de modo irremisible. Si duras eran las condiciones de vida de Melilla, las de su villa gemela eran sencillamente infernales. La propia guarnición española pactó la entrega de la ciudad con los rifeños. Carlos I dijo que la ciudad de Melilla, aislada no tenía valor estratégico alguno para España. Ordenó su abandono, pero siendo un monarca sensible, dijo que tras los grandes trabajos realizados en su conquista y mantenimiento, se debería hacer de modo gradual, en respeto a las vidas que había costado mantenerla. Una de sus medidas fue ordenar el repliegue de la guarnición española hacia el peón rocoso (Melilla La Vieja), abandonado la zona que hasta ese momento ocupaban ( Plaza de Armas y zona colindante). Esto sucedió entre 1505 y 1525. En 1555 Carlos I abandonó el Poder y se retiró al monasterio de Yuste. Las penalidades sin fin de Melilla se mantendrían hasta el Tratado con Marruecos en 1860. Desde ese momento la historia de Melilla es otra. Sin olvidar nada, se deben buscar nuevas fechas y nuevos horizontes.