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8 de Marzo en Melilla


Una jornada reivindicativa siempre debe ser de máximos, porque luego la realidad política rebajará cualquier expectativa depositada en un cambio de gobierno, en un movimiento social, o incluso en una revolución. Intentar limitar el tono reivindicativo de un 8 de marzo es absurdo. Aquí parecen existir demasiados personalismos y demasiado egocentrismo, demasiada desconfianza. Formar parte de un gobierno es una oportunidad para servir al pueblo al que se representa.

Parece ser que a alguien en Melilla no le gustaba que apareciese la palabra “presidente” en la letanía confeccionada para la performance de “un violador en tu camino”, la canción de las mujeres chilenas denunciando los abusos físicos y las violaciones de los carabineros. Ese “presidente” se interpretó como un dedo acusador dirigido a no se sabe muy bien quién, y ese fue el detonante para que se produjera una significativa ausencia en la Manifestación del 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, en la ciudad de Melilla.

El Poder, por norma y esencia siempre se hace acomodaticio y refractario a la crítica. Cuando un partido accede al poder abandona el terreno que pisaba, las calles, y tiende a expresarse e a través de los homenajes, de las declaraciones institucionales y de los reconocimientos. Un partido, dos o incluso tres, una vez en el gobierno no suelen manifestarse contra sí mismos. Actúan en otro plano.

En la Manifestación del 8 de Marzo en nuestra ciudad, no había como tal ningún partido político. Había asociaciones integradas en la Plataforma 25N, organizaciones sindicales y muchas mujeres que iban de modo independiente, reivindicando la calle como un lugar de paseo y no de amenaza. En otros lugares de la ciudad se llevaron a cabo otro tipo de actos, como carreras o conciertos, que ya habían finalizado y desaparecido tras llegar al Parque Hernández la manifestación del 8 M. Esos fueron los perfiles institucionales de una jornada que debe ser más reivindicativa que otra cosa.

Este año la preocupación fue no coincidir ni mezclarse. El año pasado la polémica surgió por la lectura de una carta de supuesto contenido erótico. Este año ha sido por el vocablo “presidente”. Solo hay que decir que al adversario, al lobo patriarcal, que se manifiesta ya sin pudor ni maquillajes, todo esto le parecen fruslerías. En cuanto pueda, si tiene ocasión, acabará con todo esto desmontándolo ladrillo a ladrillo.

Los casos de Madrid, con la eliminación de los poemas de Miguel Fernández del cementerio, o de Andalucía, con las dentelladas a la Educación; y los ataques en ambas comunidades a las leyes de Igualdad, de Violencia de Género, o a la de Memoria Histórica, muestran claramente cual será su política, caso de volver a hacerse con el Gobierno de España. Mientras tanto, nos pillan aquí discutiendo sobre si tierra o revolución.

Rajoy o el retorno a la Edad Media


                  La ideología ultraliberal y el retorno a la Edad Media

                Regine Pernoud (1909-1998) fue una historiadora francesa, conservadora de los Archivos Nacionales de Francia, que dedicó toda su vida a investigar la Edad Media y a deshacer falsos mitos sobre esta etapa histórica. Por ello y para evitar cualquier polémica, no scentraremos solo en las relaciones de producción, que como demostraran Marx y Engels, son de las pocas cosas que puede dudarse.

    En la Edad Media había señores y siervos, que no tenían derechos, rara vez tenían salario y lo único que conseguían con su trabajo era perpetuar su condición de servidumbre. A lo largo de siglos de lucha, apareció el concepto de trabajador y de salario y poco después se fueron conquistando derechos, tanto individuales como colectivos. Apareció la figura del Estado moderno y el concepto de protección a los desfavorecidos y a todos aquellos a los que el sistema no conseguía integrar en sus relaciones de producción. Hasta ese momento, no existían ni hospitales ni atención a los enfermos o heridos. Recordemos que Henrí Durant funda la Cruz Roja porque nadie recogía a los heridos en los campos de batalla. Los primeros hospitales surgieron por la caridad y el esfuerzo de personas que dedicaron sus vidas y esfuerzos a ello, con la ayuda de adinerados que daban parte de su fortunas para la asistencia de los desfavorecidos. La Educación no era un derecho, solo podían pagarla los que tenían medios económicos para ello. No existía el Estado y nada se invertía en las ciudades o en el bienestar ciudadanos.

            El ultraliberalismo, Rajoy y la vuelta a la Edad Media   

               El ultraliberalismo es el que está dictando las consignas económicas, y los partidos que representan a la derecha en Europa son los discípulos que aplican esas consignas. En este sentido Rajoy es un títere más. Para el sector ultrliberal de su partido es solo un estorbo al que acabará abatiendo cuando no se pliegue de modo absoluto a sus intereses. Lo que pretende conseguir es un modelo económico similar al vigente en la Edad Media. Toda la riqueza acaparada en muy pocas manos, que son las que acabarán dictando las normas de las relaciones laborales. Devaluación del trabajo hasta convertirlo en salarios de subsitencia, en un modelo parecido al de la relación señor-siervo. Sanidad y Educación para el que pueda pagarla. Desaparición cais total del Estado y de su concepto de protección.

                   Manifestaciones y manipulación informativa

        Ayer tarde en Melilla se manifestaron en torno al millar de personas. Para un diario local la noticia no existe en portada, que otorga mayor importancia a la actividad de un supuesto exhibicionista a la entrada de un colegio. Amarillismo, manipulación informativa, periodismo de guerra. Otro diario  afirma que: Solo 300 personas se manifestaron; como si el éxito o fracaso de la convocatoria fuese parte de la consigna, que lo es.

          El Alminar de Melilla estuvo allí y afirmamos que hubo una cantidad cercana a las mil personas y que la manifestación se fue llenando conforme se avanzaba hacia la Delegación del Gobierno. Las fotografías publicadas buscaban los huecos y claros para dar la sensación de vacio o fracaso. La manipulación es extrema y lamantable.

          Nota: Buscamos la presencia de dos sindicatos del Cuerpo Nacional de Policia (SUP y UFP), para confirmar algo inédito en la historia de La Democracia. Con el PP de Rajoy, la policía está ahora dentro de las manifestaciones. Nosotros ponemos la verdaderas fotos de la manifestación.

         PD: Hubo un tiempo en que las noticias de exhibicionistas en playas y colegios, asutaban y escandalizaban mucho en Melilla. Ahora ya resultan cuentos de brujas o asusta ancianos/as.

Huelga de docentes en Melilla


                         ¡ Mucha policía, poca manifestación !

   Parafraseo la canción del grupo vasco Eskorbuto y de su canción casi homónima, para hacer un inciso sobre el exceso de policia que se está viendo en cualquier manifestación o concentración, no sólo en Melilla, sino en todo el territorio nacional. El Partido Popular le tiene miedo a la calle cuando está en el Gobierno de la Nación, pero no duda en agitarla hasta el límite cuando se encuentra en la oposición. El gobierno socialista de Rodríguez Zapatero aguantó una semana entera, la previa a las elecciones de mayo de 2011, con concentraciones y acampadas del movimiento 15 M, en todas las plazas de las capitales españolas. El gobierno del derechista Mariano Rajoy no aguanta un solo día cualquier concentración en la calle. Cuando era oposición promovía y amparaba todas, incluídas las concentraciones de “la familia”, organizadas por el movimiento neocatecumenal, de carácter integrista católico.

             Hoy estaban de huelga los docentes en Melilla, tanto profesores como maestros. A  las 12 de la mañana los funcionarios en huelgs y sus representantes sindicales se concentraron frente a la Delegación del Gobierno, como suele hacerse siempre, desde hace décadas. Si hay un colectivo en este País, con mayor “eduacación”, es el del Cuerpo de Funcionarios Docentes, por lo que sobraba la presencia amedrentadora de la Policia. Una cosa es que la haya, otra cosa es que esté de modo intimidatorio. Son los tiempos del PP. La calle siempre ha sido de ellos. Ya lo dijo Manuel Fraga, ministro franquista y supuesto padre de La Democracia. No son imágenes agradables. Recuerdan mucho a Martín Villa como Ministro del Interior.

      Nota: Como la madrastra del cuento de la Cenicienta, el PP disuelve las concentraciones a partir de las doce de la noche y convierte la carroza de la democracia en calabaza.

Frente al Capital y contra la desprotección social


           ” Opresores y oprimidos, siempre frente a frente, enfrentados en una lucha ininterrumpida, unas veces encubierta, y otras franca y abierta. Desde el principio de la historia, nos encontramos siempre la sociedad dividida en estamentos, dentro de cada uno de los cuales, hay a su vez, una nueva jerarquía social, con grados y posiciones. El poder público es, pura y simplemente, un consejo que gobierna los intereses colectivos de la clase burguesa.. La burguesía no dejó en pie más relaciones entre las personas que el simple interés económico, el del dinero contante y sonante.

       La burguesía ha convertido en sus servidores al médico, al jurista, al poeta, al sacerdote, al hombre de ciencia. La burguesía no puede existir si no es revolucionando permanentemente los instrumentos y los medios de producción, que es como decir todo el sistemea de la producción y, con él, todo el régimen social. La burguesía va concentrando cada vez más los medios de producción y la propiedad. La burguesía, como clase dominante ha creado energías productivas muchos más grandiosas y colosales, que todas las pasadas generaciones juntas”.    Karl Marx, 1891.

       Sorprende la absoluta vigencia del análisis de  Karl Marx,  escrito hace ahora 120 años, en el libro titulado El Manifiesto Comunista. Nos encontramos pues ante el inicio de una lucha abierta y franca, en donde el Capital y sus intereses dominantes, han mostrado ya claramente que quieren acabar con las conquistas sociales de los trabajadores, conseguidas a lo largo de una lucha que ha durado siglos. Los gobiernos no resultan más que meros instrumentos en sus largas, avariciosas e insaciables manos. La única alternativa, además de la de resistir, es escoger entre quienes ofrezcan una mayor protección y se resistan en lo posible a su voracidad (socialdemócratas), o echarse directamente en manos de quienes representan en parte, si no de manera completa,  esos intereses (la derecha en sus diversos modos). 

            La derecha, la burguesía, han modificado sus contornos, sus perfiles, su aspecto,  pero en esencia, todos juntos, se comportan como una clase social. Defienden siempre sus intereses y los de los suyos, el del Capital al que representan y protegen. Ocurre que no tiene más remedio que mantener el  grado de protección social conseguido por los trabajadores, pero no porque crean en él, sino porque necesitan de la estabilidad social para seguir engordando sus inabarcables intereses.

           Los periodos de gobiernos de derechas se han distinguido en España, por aumentar las desigualdades sociales, y por seguir concentrando cada vez más capital y más propiedades en las mismas, o en unas pocas manos más. La única vez que estuvieron más cerca de perder la partida, fue durante la II República española y por eso, conspiraron para derribarla desde el día siguiente de su proclamación.

           Está claro que se han cometido muchos errores y se seguirán cometiendo, en la defensa del trabajador, en la defensa de los débiles y de los desprotegidos, pero que nadie caiga en el error de creer que otro trabajador es su enemigo. La burguesía, la banca, la patronal, tienen muy claro en qué lado están y qué intereses defienden. Son una clase social y como tal se comportan.   El error del trabajador, da igual que sea  médico,  maestro, juez u obrero, es no saber a veces en qué lado está, en pensarse que tiene acceso a una clase social a la que nunca pertenecerá, salvo excepciones; y en luchar contra otros trabajadores, en vez de hacer frente a quienes realmente y ya de modo abierto, le quieren quitar los derechos obtenidos por su trabajo, que es por lo que percibe un salario,  que nadie le regala y que es exactamente el justo. Como decía León Trosky:El Capital nunca regala el dinero”.