Archivo de la etiqueta: oraculos

El regreso del Oráculo


              La necesidad psicológica de adelantarse a los acontecimientos y a su resultado, favorecieron la consulta a los oráculos. Reyes, generales, emperadores tenían adivinos a su alrededor, ofrecían sacrificios expiatorios y realizaban cuantiosas donaciones para favorecer la influencia de los astros, o torcer el curso de la fortuna.

          Griegos, romanos, egipcios, persas y árabes desarrollaron ampliamente la “ciencia” astrológica. En la España musulmana eran muy frecuentados los “astrólogos moriscos”, incluso el rey Felipe II tenía un astrólogo personal, que le elaboraba cartas astrales. En el mundo romano fue muy conocida la relación del emperador Tiberio y el astrólogo Trasilo. Que nadie piense que esto es algo propio y circunscrito a las clases bajas. Son los poderosos y las gentes adineradas quienes más recurren a este tipo de consultas. Son de sobra conocidos los nombres de los grandes “supercheros” mediáticos que encandilaron a la llamada Jet Society, y que hicieron grandes sumas de dinero a costa de hacer predicciones basadas en el sentido común y en el cálculo de probabilidades.

         Hace algunos años, encontré en una librería de libros antiguos una pequeña joya literaria, el Oráculo de la Fortuna y del Amor, en traducción y compendio del antiguo sabia árabe Ben-Ayud Abd-El IX, que a su vez se sirvió de antiguos libros egipcios sobre astrología. Se trata de un musulmán hispano del que no hemos encontrado más referencias. El libro está editado en Barcelona en 1901. Es una sencilla de color rojo con dos docenas de números en la que debe señalarse un0 con un  punzón, tras haber seleccionado ante una de las 180 preguntas a las que se quiere dar respuesta. Luego una serie de tablas numéricas de cálculo nos llevará a escoger otro número, con el que seleccionaremos una de las doce respuestas diferentes para cada pregunta. Es un juego, un acertijo, una probabilidad que se cumplirá o no.

                                  La aparición del maestro Mamady

             En las pasadas navidades la ciudad de Melilla se inundó con la publicidad de la vidente Laura, que pasados dos meses huía de la ciudad tras acumular decenas de denuncias por “presunta estafa”. Hace no mucho, supimos que la vidente brasileña había sido detenida en Bélgica junto a su compañero. La vidente Laura tenía su consulta en el barrio del Real. Por eso, resulta ahora llamativa la aparición del maestro, vidente y curandero africano Mamady, ofreciendo un amplio campo de acción, y experiencia en “alta magia africana”. En los parabrisas de los coches aparece la publicidad del vidente africano, y también en la sección de anuncios de un periódico local. Como en la ocasión anterior, hay una rápida y extensa campaña de publicidad. Se puede llamar a un teléfono,  y se ofrece la posibilidad de “atención especializada en domicilio”.

         No hay posibilidad de actuar sobre el azar, ni de adivinar el más mínimo acontecimiento relacionado con el futuro de una persona, ni de alterar el destino, ya sea de modo individual o colectivo. Aun así y como juego o divertimento, el oráculo del sabio árabe resulta muy entretenido, como la consulta de los horóscopos.

           Estudiaremos la posibilidad de colocar la rueda de la fortuna, y los listados de preguntas, para que quienes quieran, escojan un número, y desde El Alminar ofreceremos la respuesta.

 

Anuncios

Melilla en la hora bruja


              Oráculos y la adivinación del futuro

Las campanas tenían la función de ahuyentar a los malos espíritus que se adueñaban de las ciudades y villas tras la caída del Sol.  Hoy molesta el teñer de las campanas por la noche, incluso el croar de las ranas del Parque Forestal de Melilla. Sin embargo, en los pueblos y ciudades de Castilla, los relojes de las iglesias siguen marcando puntualmente las horas, sin que a nadie se le ocurra decir que se elimine, porque lo único que podría pasarle es que acabara fuera del pueblo, sin mayores contemplaciones.

No me ha sorprendido ver este año, en el mercado medieval de la ciudad vieja, dos pequeñas tiendas de “echadores de cartas” y de lectura del futuro a través de la quiromancia. Todo el mundo desea saber o conocer cosas sobre acontecimientos inmediatos o a medio plazo, que le pudieran afectar. En tiempos de incertidumbre máxima, se quiere ver más claro  y ganar algo de tranquilidad, aunque sea de un modo banal y efímero. No hay nada malo en ello, salvo que uno se enrede demasiado en estas cosas.

La Santa Iglesia considera a “los horóscopos y las artes adivinatorias, contrarias a la moral cristiana”, y los mismo sucede con el Islam y el  recurso a los morabitos y a todos suerte de magos y magas que pueblan el norte de Marruecos. Sabemos que la humanidad sobrevivirá a cualquier contingencia en los próximos mil años, pero lo que uno quiere saber es lo relacionado con su propia existencia, y su futuro en el plazo de un año.

            La hora bruja 

Pese al tañer de la campana, se sabe que la media noche era o es la hora de brujos/as y del diablo. Por algo se le conoce como el príncipe de la tinieblas. En la ciudades modernas la luz artificial lo domina e inunda todo, pero nadie puede librarse de las tinieblas interiores, es más, incluso rodeados de luz se puede estar en la más absoluta oscuridad. Por la noche circula gente distinta a la del día y hay individuos y personas muy tenebrosas, a las que se quiere evitar y de las que hay que defenderse. ocurre los mismo en el mundo animal, del que pese a todo, seguimos formando parte.

              Sobre la adivinación del futuro

El Poder y las personas que lo conforman, en la antigüedad consultaban a los oráculos y a los augures. En la actualidad, los consejos de asesores, cada vez más voluminosos y numerosos, cumplen exactamente la misma función que los oráculos de antaño. Si un presidente o jede de Estado tiene cincuenta asesores a su alrededor, y nadie acierta nada, entonces debería cesar a todo el grupo. Pese a todo, la salvación del grupo o del partido poco importa, si acaece el fin personal. El ser humano es débil y necesita del apoyo de otros, incluso del más allá, del que nada puede conocerse. Nadie debe reírse de las debilidades humanas, sin correr el riesgo de que cosas aún peores le sucedan en el futuro.

No conocer el futuro provoca inquietud, saberlo conllevaría la destrucción personal y el enloquecimiento. Nadie podría vivir sabiendo qué habrá de sucederle o cuál será su final. Hay que aprender a vivir dentro del proceloso mar de la duda, porque al final, sortear los obstáculos y los avatares de la vida, otorgan certezas, satisfacciones e incluso instantes insuperables de  felicidad.

Los poderosos, las élites del poder, los ricos,  viven en las mismas incertidumbres personales. Lo poco que se sabe de ellos no les hace distintos al común de los mortales, eso sí, carecen de cualquier preocupación sobre el presente,   y casi sobre el futuro próximo. Sin embargo, eso no les reporta satisfacciones personales. Los pocos que se muestran al resto del mundo, suelen ser simples como casi todos, o incluso más. La diferencia es que los adivinos y magas acuden a sus residencias y no se dejan ver. Por norma general consulta a sus asesores o encargan encuestas.

Pero lo que destaca por encima de todo, es el carácter efímero de la consulta. Más allá de un mes, nadie es capaz de predecir nada. Por eso, todo estas “supercherías medievales”, siguen vigentes.

Nota: enlace al programa de En la búsqueda Radio, sobre casas encantadas en Melilla.  http://www.ivoox.com/elb-2×25-melilla-misteriosa-caso-espiritu-punto-de-audios-mp3_rf_2178922_1.html