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Giovanni Falcone


              “Hay amigos íntimos, amigos, conocidos, adversarios, enemigos, enemigos mortales y… compañeros de partido”. Giulio Andreotti

       Yo no soy Robin de los Bosques, no soy tampoco un kamikaze; ni mucho menos un fraile trapense. Soy, simplemente , un servidor del Estado en tierra de infieles¹.  Cada 23 de mayo, desde el año 2011, el tiempo se detiene en El Alminar, para dedicarlo al recuerdo de Giovanni Falcone, juez antimafia en Palermo, asesinado el 23 de mayo de 1992, junto a la salida de Capaci, en la autovía de Palermo. El misterio nunca resuelto es que solo una pocas personas, quizá menos de 5, conocían los desplazamientos de Gianni Falcone, uno era siempre Giulio Andreotti, presidente del Gobierno de Italia y uno de los personajes más impenetrables de la política europea.

                 Pese a todo, él estaba convencido de que tarde o temprano su deuda con la mafia solo se saldaría con su muerte. Su amigo y también juez, Paolo Borsellino fue asesinado apenas dos meses después, cuando acudía a visitar a su madre en la ciudad de Palermo.

                “Y lo que nosotros no podemos ni debemos hacer, es no querer darnos cuenta de hasta qué punto nos hemos habituado a tratar esta tendencia con indiferencia, a considerar como normales prácticas de apropiación que se están convirtiendo, un poco por todas partes, en cada vez más corrientes”².

                La actividad mafiosa, la acción corrupta es el reverso del Estado y de la Ley como concepto máximo. Nadie cree corromperse  cuando ayuda de manera ilícita y sin embargo lo hace. Y es en ese lado del reverso humano en donde la actividad mafiosa se asienta cómodamente, creando esa moral paralela que parece absolver siempre al correligionario, y condenar de manera implacable al adversario.

                 Es una obligación del Alminar hacer este receso anual, para detenernos en la memoria y el nombre de Giovanni Falcone. Es un rito que debe cumplirse, para recordar que existe una vía alternativa para el Estado, para la sociedad, para la política. Nunca hay que rendirse a las tinieblas. La luz, por débil que sea, siempre indica el camino. Son solo 24 horas al año, pero suficiente para mantener vivo el recuerdo, mientras sigamos aquí.

 Notas: 1 y 2. Giovanni Falcone, Marcelle Padovani. https://elpais.com/internacional/2013/05/10/actualidad/1368210149_944865.html

Siempre: Giovanni Falcone


 

             La Justicia es lo único que no puede fallar a los ciudadanos. Como cada año, desde el origen del Alminar en 2011, cada 23 de mayo detenemos el movimiento del blog por un día y descansamos, recordando al Juez antimafia Giovanni Falcone, asesinado en 1992. Si escriben el apellido Falcone en el buscador del blog, aparecerá casi el mismo texto, casi el mismo artículo, desde hace 8 años. Su amigo, compañero y también Juez Paolo Borsellino, fue asesinado en atentado el 19 de julio de ese mismo año.

            Los jueces y magistrados son el tercer Poder del Estado. Tiene un blindaje jurídico especial, reciben una formación específica para defender al Estado y a los ciudadanos de los delitos. Los magistrados y jueces deben mantenerse al margen de la contaminación ambiental y política. Es un deber que asumen ante la ciudadanía y ante el Estado, y también es algo que los ciudadanos pueden y debemos exigir a nuestros magistrados. No se puede actuar y juzgar con independencia, si antes se ha confraternizado con aquellos a los que luego puede llegar a juzgarse. Deben estar a resguardo de interferencias e influencias. Cuando uno/a escoge la carrera judicial, entonces hay cosas que no están permitidas o que están vedadas. Son parte de la sociedad, pero para preservarla a ella y al Estado.

                                   Una Ley La Torre en España

         Pío La Torre fue un parlamentario italiano, que impulsó una ley que permitía la apertura de una investigación judicial, solo con la sospecha del enriquecimiento ilícito de un político, de un empresario o de cualquier otra persona. La incautación de los bienes obtenidos de modo ilícito, y la no prescripción de ese tipo de delitos, eran otros de los instrumentos de la Ley la Torre, que fue asesinado el 30 de abril de 1982. La magnitud, extensión y profundidad de la corrupción en España, indican el camino hacia una ley de este tipo en nuestro país. Son demasiadas las causas archivadas y sobreseídas en España por delitos de corrupción, la lenidad de las condenas, y sobre todo, la no incautación de las cantidades robadas, defraudadas y malversadas al Estado. En Marbella apenas se ha recuperado el 1% de lo malversado.

        No sirve esconder la cabeza y mirar a otro lado, Giovanni Falcone lo vio claro: “Nosotros, los magistrados, hemos reivindicado frecuentemente nuestra independencia, pero durante mucho tiempo hemos cedido, en realidad, a las adulaciones del poder político. Al rodearnos de un mando de autonomía formal, el poder nos ha hecho olvidar que no poseíamos autonomía efectiva alguna”. Deberían cancelarse las jornadas y eventos jurídicos en donde magistrados de todos tribunales, acuden a diversas ciudades, a ofrecer charlas y conferencias en los límites del ámbito académico y con un apreciable componente de relaciones con el mundo político.

           Decía Falcone en sus conversaciones con Marcelle Padovani: “En Sicilia no puede decirse, que una persona conseguirá el éxito en la vida, o saldrá de sus apuros, aun estando dotada de inteligencia y de gran capacidad de trabajo. Sicilia se ha convertido en un sistema en el que  el proteccionismo y el nepotismo en una norma de vida. Lo que realmente cuenta entre nosotros es siempre el amigo o aquella relación que nos dará un empujoncito, un ayuda.. Lo que nosotros no podemos ni debemos hacer, es no querer darnos cuenta de hasta qué punto nos hemos habituado a tratar esta tendencia con indiferencia, a considerar como normales ciertas prácticas de apropiación (de los bienes públicos) que se están convirtiendo, un poco por todas partes, en cada vez más corrientes.

Un año más, Giovanni Falcone


 

                                        Il giorno maladetto

             Un año más y ya son siete, cada 23 de mayo lo dedicamos a la memoria del juez Giovanni Falcone, en el día de su asesinato, en la autovía de Palermo, junto a la salida de Capaci, hace ya 26 años. Hay algo diferente este 23 de mayo, y es que Salvatore “Totó” Riina (la bestia), el jefe de la mafia que ordenó asesinarle, murió el pasado noviembre en la cárcel en la que se encontraba preso desde 1993. Estaba condenado a 26 cadenas perpetuas. Murió en una omertá total, en un silencio absoluto en el que se sumergen los capos de la mafia, y que ya había previsto Falcone.

              Italia tiene una Comisión Permanente Antimafia, como España debía tenerla Contra la Corrupción. Cuando ministros del Estado, políticos de comunidades autónomas, presidentes autonómicos, consejeros y diputados aparecen implicados e imputados por delitos de corrupción, proliferan por todos los parlamentos autonómicos, es un claro indicio de la infestación del sistema político. Algunas acciones y defenestraciones que hemos visto en las últimas semanas en la vida política española, se asemejan mucho a los modos de acción mafiosos.

                                 Los servidores del Estado

             Giovanni Falcone se definía a sí mismo como “un servidor del Estado en tierra de infieles”, o sea, un defensor de la ley en el territorio del crimen y de la corrupción. A lo lardo de estos 7 años de conmemoración, hemos ido recuperando muchos nombres de servidores del Estado, como el de Pio La Torre, diputado italiano, miembro de la Comisión Antimafia, e impulsor de la Ley Bognoni-LaTorre, para la lucha del Estado contra la actividad mafiosa y la corrupción. Una de las cosas previstas por esta ley era “la incautación de todos los bienes obtenidos de manera ilícita y que no puedan justificarse por una actividad legal”. Esto era algo fundamental para el Juez Falcone: no permitir que los mafiosos y los corruptos, ni sus familias, puedan disfrutar de lo obtenido de modo ilícito. La Torre murió asesinado el 30 de abril de 1982. En Italia existe a día de hoy un centro de Estudios dedicado a su memoria, pero como decía también Falcone, el asesinato es la última opción de la mafia contra un servidor de Estado, porque éste responde.

           Un solo año después de la muerte de Giovanni Falcone (23 de mayo de 1992), y del también juez Paolo Borsellino (19/07/1992), Totó Riina, el jefe de la mafia que ordenó sus muertes, fue detenido y pasó el resto de sus días en prisión (24 años).

                                             Clases de Justicia

           Como ha dicho una jueza, Mercedes Alaya, se puede repetir y afirmar: “En España hay dos clases de Justicia, una para los poderosos y otra para los que no lo son”. Los poderosos son una exigua minoría, el resto somos todos los demás. Esta diferencia la vemos a diario en la prensa, cuando se observa la diferencia de las penas con la que es castigado el que roba un establecimiento, o a una anciana al salir de misa y el que desfalca al Estado, vacía una Caja pública, o desvía fondos desde cuentas públicas a las personales. El primero es juzgado y condenado de modo inmediato, mientras que el segundo grupo puede esperar años la celebración del juicio y obtendrá al final, penas más leves proporcionalmente. Es fácil demostrar el robo de un pizza, o hurto de una bicicleta, pero no es tan fácil demostrar cómo y cuánto se ha saqueado un cuenta pública.

          A lo dicho por la jueza Alaya, habría que decir que la Justica española está desfasada con respecto al tipo de delitos actualmente existente y que causan mayor alarma social, como son todos los relacionados con la corrupción. La Justicia española se especializó en delitos de terrorismo, pero ahora debería especializarse en delitos de tipo económico, de malversaciones, de fraudes y blanqueo de capitales. La Justicia española es procedimental y sancionadora, y la tendencia actual es la de una justicia especializada. Ya se ha visto lo que sucede cuando la misma Audiencia que juzga hurtos, robos y amenazas, tiene que enfrentarse a un  caso de violencia sexual.

             “Lo que sirve para iniciar un proceso, decía el juez Falcone, puede mostrarse insuficiente para formular una condena”. Es necesaria la especialización porque el crimen también lo ha hecho. Los poderosos, los políticos corruptos enmascaran sus patrimonios con mil y un artificios legales. En Marbella, de los 300 millones de euros desfalcados, apenas se han recuperado 3, el 1% de lo robado.

               Las fórmulas de Giovanni Falcone y de los que como él lucharon por poner coto a la actividad ilícita y entregaron sus vidas en  la defensa del Estado, eran sencillas. Un Ministerio Público (Fiscalía) fuerte, centralizado, y lo más independiente posible de las influencias del Poder político. Leyes especiales contra la corrupción y que vigilen las subrogaciones de los contratos del Estado, juzgados específicos y especializados en este tipo de delitos, con todo tipo de recursos a su disposición.

                 Como cada 23 de mayo, desde el año 2011, en El Alminar no existe otra noticia ni otro nombre que no sea el del Juez Falcone, acompañado cada año por otros nombres, como los ya mencionados, o el de Fernando Ciampi.

       Nota:https://elalminardemelilla.com/2017/05/23/25o-aniversario-del-asesinato-del-juez-falcone/

 

 

25º aniversario del asesinato del juez Falcone


 

                    La corrupción, al igual que la mafia, acaba pudriéndolo todo. La corrupción no existe sin el dinero: Tampoco existen los corruptos sin los corruptores, muchos vinculados al sector empresarial, y que acaban contaminando al sector público, que es el que está o debería estar al servicio de todos. Vivimos un intento de mitificación de lo privado y del empresario, pero lo que debería fortalecerse es la idea del servicio público. Sin el Estado, solo existe la selva. Sin el Estado, gran parte de la actividad empresarial no existiría. La última y más potente crisis ha sido una crisis empresarial.

              En abril de 2015, un empresario enloquecido por la quiebra, Claudio Giardiello, disparó en la sala judicial de Milán, contra su propio abogado, un testigo y contra el juez Fernando Ciampi. Es la última víctima judicial italiana frente a la actividad fraudulenta.

               Las lecciones de Giovanni Falcone y de su amigo y compañero el juez Paolo Borsellino son inmensas, tantas que siguen vivas a los 25 años de sus asesinatos, casi paralelos. En su libro de conversaciones con la periodista Marcelle Padovani, Falcone cuenta como un día Borsellino entró en su despacho y le pidió la combinación de la caja fuerte, y al preguntarle para qué la necesitaba, Borsellino le dijo: ¿Cómo quieres que la abramos cuando te maten?.

             Giovanni Falcone fue fulminado por una potente explosión en la autovía de Palermo el 23 de mayo de 1992. Desde la misma creación del Alminar en 2011, ese día se dedica solo a su memoria, y ya van transcurridos 6 años. El 23 de mayo no se encontrará en el El Alminar  otro tema que no sea el recuerdo y el homenaje a la “memoria del juez Falcone” y de su compañero Borsellino, abatido por un coche bomba apenas dos meses después, concretamente el 19 de julio.

             Italia es una de las principales economías mundiales y una República fuerte, pero hubo un tiempo en que estuvo a punto de ser rendida por la actividad económica fraudulenta. La obligación de un Estado, y del poder judicial es poner coto y límite a ese tipo de actividad. No es que se la vaya a vencer o hacer desaparecer, pero nunca debe situarse por encima del Estado ni contaminar o infiltrarse en el Poder público y político, lo contaminar la economía oficial. La mafia al igual que la corrupción, opera solo en beneficio de sus propios miembros, de la familia, del grupo. ¿Dónde acaba el Estado, dónde empieza la actividad ilícita? ¿Quién es el corruptor y quién el corrompido?. Son líneas de sombra en donde si no se tienen principios firmes, puede no llegar a saberse en qué lado se está. Como decía Falcone, “son dos sociedades, una enferma y otra sana, que conviven en completa proximidad, en contigüidad. Vive en perfecto equilibrio sobre la miríada de protectores, cómplices, informadores, deudores de todas clases, chantajistas, gentes intimidadas o a las que se ha exigido el pago de un rescate, que viven en todos los recovecos de la sociedad”. Corrupción y mafia se parecen mucho.

       Hay varios errores que no se pueden cometer, uno de ellos es “creer que los mafiosos son monstruos, cuando en realidad son parecidos a nosotros”. Son hombres de honor, con rígidos códigos morales. Tampoco se puede pensar que “el pagar o cobrar una comisión es un acto inocente, pues en realidad significa reconocer a la autoridad mafiosa ” o ilícita.  El error definitivo es creer que estas prácticas se circunscriben a un área geográfica determinada. Los Estados deben defenderse en conjunto, eliminando paraísos fiscales, o áreas bancarias opacas.

     España debe tomarse en serio el problema de la corrupción. Italia estuvo a punto de ser vencida por la mentalidad y actividad mafiosa. Hay una pregunta que hacerse, y es que cómo hombres y mujeres totalmente corruptos, aparentan ser honestas personas de familia, sin contradicciones aparentes, sin ni siquiera conciencia de culpabilidad, o incluso religiosos. la respuesta la ofreció un juez italiano, Roberto Scarpinato: “El dios de los mafiosos es el familismo amoral. El reino de la ética se agota en el interior de la familia (del grupo). Fuera de ese grupo hay una total discrecionalidad ética. El estatuto de ser humano es solo reconocido a los miembros de la tribu”(1).

        Nota: (1) Los curas y la mafia, Isaia Sales. Ediciones Destino.

 

 

 

 

En memoria de Giovanni Falcone y Paolo Borsellino


               Cada 23 de mayo, desde el origen del Alminar de Melilla en  2011,: este día se dedica a la memoria del Juez Falcone, asesinado por la mafia un 23 de mayo de 1992. A lo largo de todo el día, suceda lo que suceda, no se escribe de ninguna otra cosa. Nunca se  ha compartido su recuerdo junto a ninguna otra noticia. Su compañero, amigo  y también Juez Paolo Borsellino, sería asesinado un poco después, el 19 de julio de ese mismo año. Ambos fueron abatidos en Palermo (Sicilia).

             Mientras exista El Alminar serán recordados, porque aquí creemos en el servicio al Estado, en la vocación de los servidores del Estado, frente a los que se lucran de el, desde la clase política, desde cualquier otro lado. Estos son ejemplos de Jueces con letra mayúscula, aunque se puede servir al Estado desde otros muchos lugares y posiciones. Son ejemplos que todavía hacen creer en que el triunfo de lo Público es posible y que merece la pena luchar por esa idea, frente a la inmoralidad reinante.

                Estamos en un mundo globalizado en casi todos sus aspectos, incluido por supuesto el del crimen. En un mundo así,  la noticia de que un bandido robe no extraña a nadie, porque en realidad ese es su oficio. Sin embargo, el que un político se lucre, desfalque, se enriquezca, hago uso del nepotismo, del abuso de poder, del clientelismo o del caciquismo, resulta devastador para la sociedad, porque ese es el ejemplo que está a la vista de todos.

                   Giovanni Falcone y Paolo Borsellino no deberían ser ejemplos excepcionales, sino comunes, esto también resulta desolador. Cuando admitimos que el que un político se lucre, beneficie a los suyos, ejerza el poder con despotismo, o haga uso del nepotismo y se le siga votando, entonces la lucha contra la mafia empieza a perderse, y la luz de Falcone y de Borsellino se apaga un poco mas. Si algún día esto dejase de ser recordado en El Alminar, entonces es que habremos perdido de modo definitivo.

       Nota: https://youtu.be/Rji0KEumXlc

En memoria de Giovanni Falcone


        Cada mes de mayo desde 2011, el día 23 detenemos El Alminar y lo dedicamos a la memoria del Juez italiano Giovanni Falcone, paradigma de la defensa del Estado frente a la delincuencia organizada. No lo hemos olvidado ni una sola vez desde hace cuatro años.  Su amigo y también juez Paolo Borsellino caería abatido unos meses más tarde, el 19 de julio de 1992. Tras ellos, tras sus asesinatos, el Estado italiano se tomó en serie la lucha contra el crimen organizado, da igual bajo qué nombres u organizaciones.

             Además de dotar a La Justicia y a las fuerzas policiales de los medios necesarios para la lucha contra este tipo de delincuencia, se debe crear una cultura del servicio al Estado y de la moralidad pública.  Si la gente percibe que el Estado y la Administración Pública no llegan a determinados lugares, que permanecen desamparados por siempre, se crea una zona de sombra, un territorio gris, en donde aparecen los “Estados paralelos”, que no son otra cosa las estructuras organizadas del crimen. Esto era algo que decía el juez Falcone: si el Estado no llega a algún lugar, entonces llega esta forma paralela de Estado.

               La extensión de la corrupción y el concepto de que determinadas e indeseables  prácticas son normales, de que nada puede hacerse porque “todos son iguales” o porque “todos tienen un precio”, son signos evidentes de la derrota de una sociedad y de la de una forma de Estado. Las formas de delincuencia organizada no van a desaparecer, porque se reinventan a sí mismas y se adaptan a cada tiempo, pero no pueden contaminar la esfera política con sus prácticas corruptas.

              En la películas de:  El enemigo a las puertas, el comisario político Nikita Kruschev pregunta sobre qué puede hacerse para evitar la que parecía la inminente derrota de Stalingrado.  A las consabidas respuestas de amenazas represivas, otro comisario responde: démosles esperanza, ofrezcámosles ejemplos.

              De esto se trata, de sembrar esperanza ofreciendo ejemplos. Resistir frente a este inmenso cenagal que se muestra frente a nuestro ojos resulta abrumador, un ejercicio de voluntad casi imposible. El ánimo está en quiebra constante frente a la avalancha creciente del lodo. Hay ejemplos y también un senda por la que transitar con dignidad, pero hay que buscarlos y buscarla, haciendo oídos sordos a los cantos ensordecedores de las sirenas de la corrupción.

               El ejemplo de sacrificio personal que siguen ofreciendo Falcone y Borsellino son una luz encendida en medio de la niebla. Una llama que no se ha apagado desde 1992. Busquen en El Alminar, y cada 23 de mayo encontrarán sus nombres.

          Nota: http://www.comune.cinisello-balsamo.mi.it/pietre/spip.php?article258

          Vídeo: http://youtu.be/ZV4PB0Gsw54