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Domingo del Resucitado y el Rocío


                            El Domingo de Resurrección en Melilla

          Hay tres cosas que nunca fallan a Melilla, y es la presencia del Sol en el Domingo de Resurrección. La otras es la afluencia de los melillenses a la procesión del encuentro, con El Resucitado y la virgen del Rocío. La tercera y última es la propia presencia del Resucitado, que nunca falla y que lo es para todos y todas.

            Desde el domingo de Ramos hasta el viernes Santo, se conmemoran hechos históricos sucedidos en Palestina en el año 30. La resurrección es algo que pertenece al ámbito de la fe. La procesión del Encuentro, entre Jesús resucitado y la Virgen María, es un hecho cultural que concita la mayor atención de los melillenses, desde siempre, desde que hay recuerdos históricos. Con la resurrección de la propia semana santa de Melilla en 1984, se produjo el gran milagro de la fe en nuestra ciudad. Que todo esto perviva, pese a las muy duras adversidades, también lo es.

           Lo más saludable, la gran imagen de renovación que ofrece la Semana Santa de nuestra ciudad, es la gran presencia de mujeres en las procesiones, entre los varales, portando los tronos, llevando los ornamentos, los cirios pascuales, como nazarenas. Están empezando desde abajo, en las labores más duras. Algunas de ellas las hemos visto en días distintos, porque no hay tanta gente como para poder hacer turnos, pero aguantan los traslados, el elevado número de horas de tránsito procesional. Aportan las imágenes mas representativas de las “semana de las imágenes”. Sea cual sea el futuro de la semana santa melillense, una cosa es segura, estarán las mujeres, como junto al propio Jesucristo. Un hecho también es históricamente cierto, ellas fueron las testigos de la Resurrección, o lo que es lo mismo, el Resucitado, se mostró primero ante ellas.

                                          Domingo de Resurrección

         Resurrección en un nombre en que el la fuerza de las erres se dejan notar. La doble erre de del Resucitado  y del Rocío, y también de Roberto Rojo, Vicario episcopal de la ciudad, cuya figura ha emergido y consolidado en estos dos últimos años. Ha encontrado un gran apoyo en Gregorio Castillo, Presidente de la Agrupación de Cofradías. Entre ambos han compuesto una muy digna semana santa de 2018, con grandes cambios en los recorridos y también en algunas formas, que apuntan en la dirección del futuro, la que garantizará la supervivencia. El Vicario episcopal Roberto Rojo vivirá el próximo mes de mayo el centenario de la consagración de la iglesia del Sagrado Corazón, el templo mayor de la ciudad, con lo que su nombre quedará unido al de tan especial efeméride.

      Lo que le falta a la semana santa de Melilla, es la adquisición de un solar en el centro de la ciudad, para la edificación de una sede permanente de la Agrupación de Cofradías y de sus tronos, así como la creación de un Centro de Estudios Cofrades. Hay mucho dinero en manos de creyentes cristianos, que deberían hacer una aportación significativa para el futuro de la “semana mayor” de los cristianos. La advertencia ya fue hecha: “más fácil es que un buey pase por el ojo de la aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos”.

 

 

 

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El regreso del Resucitado


               Cinco de la tarde, hora lorquiana. El Resucitado regresa a su parroquia por la calle del Alcalde de Móstoles. Ya no hay orden ni concierto, aunque la banda seguía sonando. Lejos quedan ya el esplendor del paso por La Avenida, los ecos de los aplausos, los saludos de las autoridades. Hace calor y la pendiente es dura, pero el mérito y la satisfacción están en su lugar más alto. Ha sido una Semana Santa en la que la climatología se ha reconciliado con todas las hermandades. No han faltado costaleros, ni portadores de tronos y de pasos. El Resucitado y el Rocío son las dos hermandades que hacen recorridos procesionales más largos. La cofradía del Barrio de Bateria Jota abre y cierra la Semana Santa.  Ambas Hermandades son las únicas que tienen dependencias propias.

             La dura cuesta de Batería Jota hace mella en el regreso. Aquí ya no hay focos, ni atención popular. Hace ya varias horas que los artífices de la semana de Pasión celebran y disfrutan el éxito procesional. Las rencillas de otros años han quedado olvidadas. El paso conjunto y al unísono por la avenida principal de la ciudad ha sido un acierto.

              En este duro regreso radica el verdadero mérito. Cuando se pasa frente al público o frente a las autoridades, ya se obtiene esa recompensa. El mérito y la recompensa aquí, es otra.