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Parábola del gobernante amable


 

              En 1469, en la ciudad de Lorenzo el Magnífico, en la Florencia de los Medici, nació Niccolo Machiavelli. En la ciudad de Florencia, de las que los Medici eran amos y señores, ningún viento se movía, ya fuese a favor o en contra, sin el soplo de tan afamada familia. El Príncipe de Maquiavelo está dedicado a Lorenzo de Medici, fallecido en 1492. Es una parábola sobre el buen gobierno, y sobre las distintas clases de Poder, sus diferencias y los modos de mantenerlo con el beneplácito de las gentes. El único personaje que hizo frente a un poder tan desmedido fue Girolamo Savonarola con su fulminante Hoguera de las Vanidades. 

                Escribir en Florencia, frente a los Medici no era tarea fácil. Tampoco señalar los defectos de los gobernantes, ni denunciar algunos de sus fraudulentos apoyos, como el de “los mercenarios” o soldados de fortuna, que solo buscan su propio poder, en palabras del propio Maquiavelo, y de los que hay que abstenerse de basar el poder en ellos. Huir de los aduladores, evitar ser despreciado o temido y la posibilidad de ser incluso amado por el pueblo al que se sirve, y no del que servirse. Estos fueron algunos de sus consejos.

               Una lectura simple colocaría al Principe de Maquiavelo en un manual del buen tirano, o de como obviar los escrúpulos, o de como mantenerse en él a toda costa. Una lectura atenta lleva a reflexionar sobre las cosas que no deberían. Evidentemente el margen de Nicolás Maquiavelo era escaso, aunque ya no estaba en el mundo aquel a quien dedicó su libro, Lorenzo de Médici. Curiosamente menciona a Fernando el Católico como ejemplo y modelo de gobernante, a la vez que denigra al Papa Alejandro VI Borgia. Son de los pocos ejemplos contemporáneos que menciona. Maquiavelo fue testigo de la ejecución de Savonarola en la plaza de Florencia el 23 de mayo de 1498.

                               Juan José Vivas, presidente de Ceuta

               En el día de la Autonomía de Ceuta, hoy 2 de septiembre, Juan Jesús Vivas deja una frase para la historia: “No podemos hacer oposición al gobierno, porque no sería bueno para Ceuta”. La labor de un presidente autonómico no es hacer oposición al gobierno de Madrid, sino conseguir lo más posible para el territorio bajo su gobierno. Los logros conseguidos por Ceuta con respecto al gobierno nacional están a la vista de todos. Muchas de las mejoras en materias legislativa y fiscal de las que se ha beneficiado Melilla, lo han  sido por la labor del gobierno de Ceuta, presto siempre a dialogar con el Gobierno de Madrid, independientemente de su color. En Melilla será dan bandazos que pasan de la sumisión absoluta cuando el color político es el mismo, a la beligerancia kamikaze cuando el gobierno es políticamente opuesto.

           Juan Jesús Vivas gobierna en Ceuta con mayoría absoluta desde 2003. Su figura, en lo que no pretende ser un análisis ni defensa de su gestión, es la de la amabilidad política y personal. Una actitud muy olvidada por estos y otros muchos lares. Su gobierno se ha visto salpicado por algunos casos de corrupción, pero actuó con rapidez cortándolos de modo fulminante. Juan Vivas gobierna en Ceuta con una tercera parte de los altos cargos que el gobierno melillense, y sin que la sospecha de practicas administrativas irregulares o errores administrativos, detectadas por el Tribunal de Cuentas en Melilla, hayan recaído sobre su administración.

           Maquiavelo dio vueltas acerca de si conviene al gobernante ser bueno y apreciado por su pueblo, a riesgo de parecer blando o débil. En este caso nos pronunciamos por un sí claro: se debe ser bueno, amable y buscar el aprecio de los ciudadanos. En la política, en la vida, en cualquier otra faceta, lo que importa es el final. Un mal final (Aznar), arruina cualquier expectativa posterior, y uno bueno (Adolfo Suárez), borra cualquier posible error cometido en el ejercicio del Poder. José Mª Aznar es el gobernante mas hosco de la Democracia española, y Adolfo Suárez sigue siendo la imagen del político dialogante. El final de Felipe González, pese a sus indudables logros, fue abrupto pese a que fuese calificado como “dulce derrota”.

          Juan Vivas estaba en Segovia de vacaciones en el pasado mes de agosto. Segovia es también la ciudad de los encuentros estratégicos del Partido Popular, que se llevan a cabo en su Parador Nacional. Junto al colosal acueducto segoviano, surgió este encuentro y esta reflexión, que estaba esperando un momento oportuno.

 

 

 

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En memoria de José Jordán Cerezo


      Don José Jordán falleció en Segovia el día 18 de enero. Su funeral fue oficiado al día siguiente en su pueblo natal, Aguilafuente, presidido por el Sr. Obispo de Segovia Mons. Ángel Rubio. Había nacido el 16 de abril de 1914. Estudió en el Seminario de Segovia y fue ordenado sacerdote el 1 de noviembre de 1934.

     Fue ecónomo de Castrillo, ecónomo de Escarabajosa de Cabezas, párroco de Siguero, ecónomo de Santo Tomé del Puerto. Ecónomo de Navalmanzano y Mudrián, arcipreste de Fuentepelayo, capellán del Centro Penitenciario de Cumplimiento. Su último destino sacerdotal fue la parroquia de El Salvador de Segovia. Desde su jubilación, vivió en la Casa Sacerdotal del Obispado de Segovia y ostentó el cargo de miembro del Consejo Presbiteral por Jubilados, hasta su fallecimiento a la edad de 97 años.

          Párroco de la iglesia de El Salvador 

           El barrio de El Salvador en Segovia es uno de los barrios emblemáticos de la ciudad. En Segovia los barrios son como pequeños mundos, con sus fiestas propias. Yo viví en este barrio entre 1972 y 1979 y durante todos esos años, José Jordán Cerezo fue nuestro párroco. Era un hombre bueno y noble, era el párroco de la iglesia principal del barrio, la de El Salvador, existía otra, la de San Justo, pero por aquella época estaba pendiente de la restauración. Cuando llegué a Segovia ya había hecho la comunión, y también había sido confirmado. Aun así, los viernes que no teníamos nada que hacer, Don José Jordán nos dejaba asistir a las charlas de catequesis, con la excusa de que teníamos que repasar cosas. Unas veces atendíamos, otras merodeábamos por la iglesia sin mayor oficio que el de pasar el tiempo. Asistíamos al rosario, ayudábamos en misa o nos pasábamos tardes enteras en las escaleras de la Iglesia, viendo pasar a la gente por la plaza

         Por aquella época don José Jordán ya tenía casi 60 años, el pelo completamente blanco, aunque era un hombre corpulento y fuerte. Siempre vestía sotana, de modo invariable. Algunas veces hacíamos en la iglesia las trastadas típicas de la edad, e invariablemente, Don José Jordán enviaba a nuestras casas a un ayudante de la parroquia, para dar noticia de nuestro último desmán. Tras el pertinente  acto de contrición, nuestros pecados eran perdonados y volvíamos al sábado siguiente junto al párroco, sin que hubiese el más leve atisbo de castigo en su ánimo.

          Quien no ha vivido en una ciudad castellana, con sus largos inviernos, y no ha ido a misa en una antigua iglesia románica de piedra, no sabe lo que es el frío. Por eso, cuando los “misioneros claretianos” abrieron su nueva capilla justo al lado, con calefacción, nos trasladamos allí durante el invierno, eso sí, en verano acudíamos al fresquito natural de la piedra románica. Cuando cumplimos los 15 años, ya casi no pisábamos la iglesia, y dejó de ser el centro de nuestra vida, aunque siempre conservamos el respeto y la relación con Don José Jordán.

          Hasta hace unos años, siempre que volvía a Segovia en verano, solía ver a Don José Jordán paseando por la calle Real. Ya no le saludaba porque habían pasado demasiados años desde mi marcha, pero me gustaba verle paseando por la calle. Este año ha fallecido a los 97 años. Que descanse pues, en la misma paz que siempre mostró en vida.

  Nota: Las fotos me las ha proporcionado su sobrina Inmaculada Jordán. El apunte biográfico me fue facilitado por La Cancillería del Obispado de Segovia. El contacto con la familia me fue facilitado en el Ayuntamiento de Aguilafuente.

  PD: Fotografía de la iglesia de El Salvador: http://www.urbipedia.org/index.php/Iglesia_de_El_Salvador_(Segovia)

Iglesia de la Vera Cruz en Segovia


        Se encuentra en Segovia, en el término municipal de Zamarramala. Es conocida como la Iglesia de la Vera Cruz, o también del Santo Sepulcro. En algún momento del siglo XIII, tras la pérdida completa del Reino Latino de Jerusalen, las distintas órdenes militares y religiosas que combatían en Palestina, tuvieron que buscar nuevas ubicaciones en Europa. Esta iglesia perteneció a los caballeros del Santo Sepulcro, de hecho su planta reproduce con exactitud la de la iglesia homónima de Jerusalen.

Durante un tiempo se creía que había pertenecido a los templarios, extremo que no ha podido documentarse y que tampoco parece cierto. En la actualidad es propiedad de la Orden de Malta, heredera tanto de las propiedades de los desaparecidos templarios, como de las de los Hospitalarios de San Juan, de la que son herederos lineales y directos, pese a la transformación de nombres que ha sufrido esta antigua Orden.

Tiene algunas peculiaridades, como la bóveda de arco califal, realizada por obreros y artesanos  mudéjares (musulmanes que permanecieron en territorio cristiano tras la reconquista). Segovia pasó a manos cristianas en el año 1086, en la misma campaña en la que fue conquistada la ciudad de Toledo, o quizá un o dos años antes. En los alrededores y junto a los muros de la Iglesia, se encontraron algunos enterramientos de caballeros del Santo Sepulcro, que fueron reclamados por La Soberana orden de Malta, a la que pertenece cualquier cosa que se encuentre en su solar.

El patrono de Los Hospitalarios fue  Juan el Bautista, primo de Jesucristo, una enigmática figura que ha sido bastante denigrada por el autor Juan José Benítez en su obra: “Caballo de Troya 8 – Jordán”.  Así pues debemos escoger entre dos versiones antitéticas, una la del recolector demente de miel y otra la idealizada de Los Evangelios. ¿ Qué versión está más cerca de la realidad de este extraño personaje ?. Nada puede decirse con exactitud.