Archivo diario: 9 diciembre, 2012

Los 50 brazos de Pedro de Estopiñán


           ¿Por qué el brazo, por qué esa cifra?. 50 es un número desproporcionado, desmesurado. En aquella rueda de prensa, realizada al pie del cañón, o de la estatua, bajo su brazo amputado, preso de los nervios y sobre todo, sin poder reconocer lo que había pasado, teniendo obligatoriamente que quitarle “sierra” al asunto, el presidente de la Fundación Melilla Monumental, dijo uno de los disparates intelectuales más grandes de la historia de la ciudad. Mientras oía sus declaraciones en la radio, no podía creer lo que estaba oyendo: ” Disponemos de otros 50 brazos”, algunos de ellos con bolígrafo, para reponer el que han serrado. “Estopiñán no conquistó nada porque este hombre era solo un contable”.  Él solo, D. José Vallés, sin necesidad de Coalición por Melilla,  se acababa de cargar el acto institucional del día 17 de septiembre. Nadie en su sano juicio político, podrá volver a colocar una corona de laurel, en la estatua del hombre que conquistó Melilla en 1497,  sin recordar las barbaridades que dijo el presidente de la Fundación monumental melillense. Nada menos que 50 brazos, casi los mismos que la divinidad hindú de Shiva.

         Lejos de rectificar, de reconocer que los nervios por el alcance y magnitud del acto realizado por los anexionistas maroquíes, le habían hecho decir cosas inapropiadas, siguió ahondando en la herida infligida a la estatua del conquistador, un hombre sin suerte,  y lo descalificó como tal, remitiendo al libro de “Los alguaciles”,  al que también trituró, afirmando  que los melillenses prehispánicos fueron a la Corte de Los Reyes Católicos, a pedir ser españoles, incluso antes que el los navarros. Melilla, en esta última versión, fue objeto de un cambalache, un trueque o un “truco o trato”, en una versión primigenia y medieval de Halloween.

                                   Descubriendo la pólvora cada dia

            El acto hostil y muy osado, contra la estatua de Estopiñán sirvió al menos para que un grupo de melillenses nos pusiéramos a buscar quién era el autor de esa estatua, y así descubrimos, gracias al colaborador Imparcial, un nombre casi olvidado (Restituto Martín Gamo), y que además resultó ser el autor de otra efigie más, de las calles de nuestra ciudad. Sin embargo, la Fundación monumental se lanzó a descubrir la pólvora y se atribuyó la autoría  del redescubrimiento.  El Alminar fue alertado por un colaborador, Uno de Melilla, y pusimos fin a la apropiación intelectual del descubrimiento.

               Como no podían quedarse ” el renuncio”, volvieron a sorprender a la ciudad, anunciando otro descubrimiento, esta vez el de la casa más antigua de Melilla, pasando por alto la Casa Lafont, que es la que tiene ese honor histórico. Como estamos en el reino de “sostenella y no enmendalla“, el presidente monumental ha matizado algo sus declaraciones diciendo lo siguiente: “50 veces que sierren el brazo de Estopiñán, 50 veces lo repondremos”.

              Insisten en la cifra. Por mantener un error, van a destruir toda la historia de Melilla.