Obras, baches y mentiras de vídeo


 Melilla, estado: en obras

          No es cierto que sea por nuestro bien, ni por mejorar la ciudad. Aguantar y salir indemne de este estado permanente de obras es poco menos que un triunfo. En cualquier lugar, en cualquier circunstancia espera el bache, la zanja o el socavón. Las obras se eternizan, no se cumple plazo alguno, se encadenan en una falta de coordinación absoluta entre las consejerías. El barrio del Industrial, el del Hipódromo, el del Real, el de La Victoria, y la zona Centro fueron reventadas hace no más de cuatro años para introducir en el suelo gigantesca tuberías de saneamiento. Ahora vuelven a introducirse otras, pero no sabemos si son para sustituir las anteriores, reparar algunas, o es porque éstas son nuevas. Los obras nuevas se confunden con las reparaciones y con las averías.

       Si todo fuese por nuestro bien, se coordinarían la obras, y no se esperarían a los seis meses previos a las elecciones para llevarlas todas a cabo, mediante la presentación de vídeos idealizados, que parecen ser de una ciudad distinta a la que padecemos a diario.

      Melilla parece una ciudad bombardeada. Son las mismas obras siempre, en los mismos lugares, o por sorpresa. Las reparaciones llegan tras las obras acabadas, el pavimento está reventado, mezclado el cemento con el asfalto, llenos de costurones, con placas fragmentadas y hundidas. Al igual que en el cuanto des sastre y el rey, ya solo es él, el único que ve su propio vestido. Ya nada se corresponde con la propaganda.

El gigantismo de las aceras


                     La falsa peatonalización de la piñata

        Las obras de la calle Carlos Ramírez de Arallano llevan más de tres meses en curso, solo para agrandar las aceras, dificultar la maniobrabilidad de los coches, autobuses urbanos y vehículos pesados que luego tendrán que pasar por allí. Dicen que es una obsesión común a los dictadores el modificar el espacio urbano a su antojo, en busca de una monumentalidad exagerada.

             La propaganda y los vídeos oníricos presentan la obras de un modo que luego no coincidirá en nada con la realidad finalizada. La falsa peatonalización de esta zona de la ciudad, y de otras,  solo se plasmará en la eliminación de aparcamientos públicos gratuitos, en el gigantismo de las aceras, con unos pasos de peatones desproporcionados, y en las dificultades para la carga y descarga de vehículos en los comercios de la zona, aparte del estrechamiento de los carriles de circulación en la calzada. No servirán de nada todas estas obras, porque no son espacios que luego pueda utilizar los ciudadanos melillenses para el ocio, o para el juego de los niños. Es añadir más cemento gris a la ciudad. No son nuevas zonas verdes. son solo explanadas.

        Se sigue enterrando dinero en el suelo y se edifica una ciudad cada vez más gris, color escogido para el Palacio de La Asamblea. Gris es el color del cemento. Melilla se ha vuelto gris. Es el color imperante. El estado de obras se prolonga durante meses, cuando solo se trata de agrandar las aceras.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2014/07/13/real-y-arellano-obras-que-no-se-entienden/

La mancha amarilla de Endesa


      En los días muy claros y con el viento en calma, se puede apreciar perfectamente la línea amarilla del humo de las chimeneas de Endesa, la fábrica de luz de Melilla. La diferente consistencia y color del humo  procedente de sus chimeneas, compone  una fina y delgada capa amarilla que va ascendiendo lentamente a la atmósfera. Son motores que funcionan constantemente a lo largo de todo el día y de todo el año. No reparamos en este humo, salvo cuando el viento racheado de poniente lo lanza contra las Torres del V Centenario. La carbonilla se mete en los ojos y en los pulmones de cualquier usuario que pase por la zona o trabaje en ellas. En un tipo de contaminación que casi no se ve ni se percibe, pero está ahí de modo permanente, y que nos contamina.

             Es una línea difusa que parece partir la fotografía y el horizonte. Nadie ha propuesto todavía una solución a esto. Además del humo también está el ruido continuo de los motores. Melilla tiene grandes problemas sin resolver. Da igual el número de veces que se escriba sobre algo.  Hay cosas que siempre estarán ahí.

Imágenes del inicio de marzo


                           El acantilado de Melilla

                       En marzo suele  pasar de todo, es un mes imprevisible:  «viento de todos los cabos, tiempo de todos los diablos».  La garra de invierno se resiste abandonar sus últimos días y la primavera se abre paso con timidez, casi pidiendo permiso.  En marzo pueden producirse temporales, tan violentos como los de febrero, aunque menos duraderos e intensos. Tanto para unos como para otros vale lo mismo este refrán: «por ningún tempero, abandones el camino real por el sendero». Cuando el temporal hace caer, o obliga a detenerse, es mejor permanecer a refugio durante el tiempo que sea necesario, antes que arriesgarse a transitar por sendas desconocidas, aunque parezcan más cortas o seguras.

              Marzo se ha iniciado en calma y eso es lo que importa. Estas son imágenes de la playa natural de Horcas Coloradas, obtenidas desde un lugar que no identificaremos. Las aguas y el viento agitado han desaparecido.  Un ave sobrevuela la zona de modo apacible. A veces es mejor esperar y volver a empezar en calma, desde u lugar seguro y tranquilo.  La luz incrementará en una hora y 28 minutos su tiempo de vigencia. En marzo: siembra avena, poca y en tierra buena.